El amor puede surgir de una sola metáfora.
Mucho más que una historia de amor, La insoportable levedad del ser es una novela sobre las relaciones amorosas hasta sus últimas consecuencias, es una historia sobre la unión carnal y del alma, sobre cómo el contexto social incide sobre los vínculos afectivos.
"La persona que desea abandonar el lugar donde vive no es feliz".
Protagonizada por Tomás y Teresa, una pareja checa a la que le tocó vivir la Primavera de Praga de 1968, cuando tras un intento de revolución que buscaba mayor democracia y apertura, el país quedó bajo el yugo de la Unión Soviética, experimentando un retroceso notable.
"Sí, las fotografías de los días de la invasión fueron otra cosa. Aquellas no las había hecho motivadas por Tomás, sino por pasión. Pero no por la pasión por la fotografía, sino por la pasión del odio. Una situación así nunca volverá ya a repetirse".
Se trata de una de las novelas más leídas del siglo XX, una de las obras cumbre de la literatura universal contemporánea. Y bien lo merece, sinceramente, porque Milan Kundera, protagonista del mes en CAJÓN DE HISTORIAS, realiza un análisis certero y profundo sobre el ser humano. Estamos ante un título cargado de filosofía y en el que el autor vuelca también una dosis de coherencia sobre las dictaduras (y las dictablandas, y las democracias...) y la distorsión de las ideas, siempre desde la ironía.
"En los momentos de desesperanza, ella se hacía el propósito de aguantar por él, porque él era aún más débil que ella, quizás aún más débil que Dubcek y su patria abandonada".
Con un estilo preciso y bello, cargado de imágenes, Kundera nos va introduciendo en una historia en la que los personajes y la sociedad en la que viven no pueden disociarse, igual que nunca pueden disociarse política y vida, a pesar de lo que muchos crean. Y todos vivimos condicionados por los acontecimientos históricos que están a nuestro alrededor.
"Una novela no es una confesión del autor, sino una investigación sobre lo que es la vida humana dentro de la trampa en que se ha convertido el mundo".
Me ha gustado especialmente la complejidad de los personajes, de Tomás y Teresa, de ella cargada de inseguridades y también de amor, enferma de amor, enfermos ambos. Y también otros personajes de la historia como Sabina y Franz, y por supuesto Karenin, el perro de Teresa, al que Kundera encumbra en un capítulo cargado de ternura y lágrimas.
Ha pasado más de una semana desde que concluí su lectura y hoy me doy cuenta de todo el poso que ha dejado en mí, de la construcción dramática y profunda de la obra, de esa ¿insoportable? levedad del ser, que no hace más que poner de manifiesto las convenciones sociales a las que estamos sometidos.
"El amor, cuando se hace público, aumenta de peso, se convierte en una carga".
Y como todas las obras universales absolutamente vigente.
Texto: Ismael Cruceta @CajondeHistoria



































