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miércoles, 16 de septiembre de 2015

¡CAJÓN DE HISTORIAS CUMPLE 7 AÑOS!


Parece mentira lo rápido que pasa el tiempo. He estado unos días en Nicaragua, descansando, y ayer, cuando regresé a Tegucigalpa pensé que tenía que tenía que escribir esta entrada por los siete años compartiendo historias, pero me pudo el cansancio y lo hago ahora, desde mi oficina, robándome tiempo a mí mismo para dedicarlo a vosotros, que habeis estado acompañándome durante todo este tiempo, cuando se publicaron mis novelas, cuando he estado feliz y triste y eso se reflejaba en mis reseñas, cuando me ha tocado vivir experiencias preciosas en el extranjero, en Bolivia, en Ecuador y ahora aquí, en esta Honduras que me acoge bajo el sol del Caribe.

Siete años en los que han pasado por aquí más de 1000 entradas: muchas novelas, mucho cine, muchas canciones. Siete años en los que CAJÓN DE HISTORIAS ha recibido casi 1,8 millones de visitas.

Hoy, que es un día para celebrar juntos, me siento enormemente feliz por todo lo que alberga este espacio, porque entre todos y todas hemos logrado que se convierta en un pequeño rincón para defender la literatura, el cine y el arte, para reivindicar desde la alegría y la positividad el necesario rol de la cultura como incentivo del análisis crítico en una sociedad que deseamos democráticamente madura.

Gracias. Gracias. GRACIAS. Por estos siete años de palabras, de comentarios (casi 12.000), de lazos invisibles que no entienden de fronteras ni de razas, unidos por el idioma bello que es el español y el latido al unísono por la belleza. Que sean muchos más.

Algunas de mis entradas favoritas en el último año:


  1. Moderato cantabile, de Marguerite Duras
  2. 10.000 km, de Carlos Marqués-Marcet
  3. En Tegus no se camina: Vacaciones en el mar
  4. Buena gente
  5. Las metáforas de América Latina, de Maruja Torres
  6. Pride (Orgullo), de Matthew Warchus
  7. En Tegus no se camina: Viaje a La Moskitia
  8. El tiempo que nos une, de Alejandro Palomas
  9. Magical girl, de Carlos Vermut
  10. Las tres bodas de Manolita, de Almudena Grandes


Texto: Ismael Cruceta @CajondeHistoria

domingo, 8 de febrero de 2015

Premios Goya 2015: Un palmarés mínimo para un año grande


2014 ha sido un gran año para el cine español. Se han cansado de repetírnoslo. Una recaudación como nunca y una cuota de pantalla del 25%. Lo que no han mencionado tanto y deberían haberlo hecho es que, cifras aparte, realmente ha sido un gran año de cine español. Hemos visto producciones de una gran calidad, el cine español se ha apartado de narrativas manidas para demostrar, una vez más, una solidez cinematográfica digna de todos los elogios. Y todo ello, en un momento de crisis prolongada en el que el gobierno no ha puesto las cosas fáciles ni a los espectadores ni a los profesionales, manteniendo el IVA desproporcionado y recortando las ayudas que funcionan como el balón de oxígeno para que las películas, que conforman nuestra identidad cultural, nazcan. Por eso, el acto de apertura de la XXIX Edición de los Premios Goya, con nuestros actores y actrices cantando Resistiré, ha sido el mejor inicio que se recuerda en muchos años. Resistiré para seguir viviendo... y aunque los sueños se me rompan en pedazos, resistiré. 

La gala fue de más a menos. Con un Dani Rovira que comenzó brillante y se fue desinflando poco a poco, cansándose, y ni siquiera cuando recibió el inmerecido galardón como Mejor Actor Revelación del Año pudo levantar el vuelo de una ceremonia eterna y cada vez más tediosa. Tediosa especialmente cuando un Alex O'Dogherty, que merece irse exiliado de España, realizó la actuación más patética de la noche. 

El palmarés, como era de esperar, coronó a La isla mínima. Pero lo hizo incluso por encima de lo esperado, inflando a la película de premios, 10 en total. Y, alguno de ellos, como el de Nerea Barros, que rechinó especialmente. ¿De verdad, señores académicos, ustedes creen que Nerea Barros está mejor en La isla mínima que Natalia Tena, Yolanda Ramos e Ingrid García Jhonsson? ¿De verdad creen que su interpretación forzada que pone en jaque una película brillante merecía, incluso, la nominación?


Ese fue el primer enfado de la noche. Pero hubo dos más. Dos errores garrafales e imperdonables (hasta el año que viene, al menos) de una Academia que ha demostrado poca profesionalidad y poca madurez. Premiar a Karra Elejalde antes que a José Sacristán y a Dani Rovira antes que a David Verdaguer, Israel Elejalde y Jesús Castro no hace más que evidenciar que este año los académicos han visto muy poco cine español. De hecho, da la sensación de que han visto únicamente los dos bombazos taquilleros del año: La isla mínima y Ocho apellidos vascos. Un despropósito dejar a la obra maestra que es Magical Girl solamente con el premio a la Mejor Actriz Protagonista para Bárbara Lennie. Y obviar, además de al mencionado Sacristán, ese guión sobresaliente. 

La verdad es que todo hacía prever que "la fiesta del cine español" quería conectar con el gran público. De hecho, que Antonio Banderas recibiera el Goya de Honor no era más que una señal de eso. Sobre todo cuando hay personalidades de nuestro cine, como Carlos Saura o incluso José Luis Cuerda o Asunción Balaguer, presentes en la ceremonia, que no tienen ese galardón.

En definitiva, un año maravilloso para nuestro cine, por lo bien que han funcionado las películas en taquilla, sí, pero sobre todo por la calidad de algunas de las producciones, por La isla mínima y Magical Girl, por Carmina y amén y Musarañas, por 10.000 km que es la esencia del cine arriesgado y joven y posible (justicia, al menos, con Carlos Marques-Marcet). Alegría, entonces, por ese talento de nuestros cineastas para contar historias que merece la pena sentir. Lástima que ayer la Academia no estuviera a la altura. Una vergüenza. Con todo, me uno entusiasmado a las voces que dijeron, ayer, y que lo repiten cada vez que compran una entrada para ver una película nuestra, ¡viva el cine español!  

La mejor frase, la del maestro Pedro Almodóvar, con su eterna lucidez: "Gracias amigos del cine español: Wert, usted no está incluido en esto".

El mejor discurso de agradecimiento, el de Carmen Machi, que recordó emocionada a Amparo Baró. 


Texto: Ismael Cruceta @CajondeHistoria

jueves, 29 de enero de 2015

Premios Goya 2015 | Quiniela Final



Mejor Película: La isla mínima
Un películón. No es mi favorita del año (Magical Girl es puro arte, lo mejor que recuerdo haber visto en el cine en mucho tiempo, y me encantaría que ganara) pero sí una gran película, un ejercicio cinematográfico impecable, sólido, que crea tensión y que consigue conectar con el público sin descuidar ni un ápice la estética y la narrativa cinematográfica. Un éxito para el cine español.

Mejor Director: Alberto Rodríguez (La isla mínima)
A la tercera va la vencida. Alberto Rodríguez se llevará por fin el Goya a la Mejor Dirección por esta película y también como reconocimiento a una trayectoria ascendente, que ha ganado en enteros y que le posiciona como uno de los directores más relevantes del panorama cinematográfico actual. Daniel Monzón ya tiene su Goya, Damián Szifrón no entra realmente en la competición (sería toda una sorpresa que se lo llevara finalmente él) y Carlos Vermut, mi favorito del año, tendrá más posibilidades en el futuro si sigue haciendo un cine tan arriesgado y tan certero.  

Mejor Actor Principal: Javier Gutierrez (La isla mínima)
Ha sido su año. Se ha llevado ya el Feroz, el Forqué y, lo más importante, la Concha de Plata del Festival de San Sebastián. Su interpretación es brutal, consigue aguantar la mirada en los momentos más duros de la película, y la construcción de su personaje es perfecta. 

Mejor Actriz Principal: Bárbara Lennie (Magical Girl)

María León está espléndida en Marsella, como una fuerza de la naturaleza, Macarena Gómez sostiene Musarañas con una interpretación complejísima al borde del histrionismo, entre la locura y la calma, entre la compasión y la euforia, pero Bárbara Lennie se llevará el Goya a casa por su papel en Magical Girl, por dar vida a ese personaje que te acompaña durante días y durante noches, creando una especie de obsesión en el  espectador, por todo lo que cuenta sin decir nada, y por ese chorro de sangre recorriendo su frente mientras suena La niña de fuego

Mejor Actor de Reparto: José Sacristán (Magical Girl)
Dignos nominados todos en esta categoría, pero indiscutiblemente José Sacristán ganará su segundo Goya. Está a otro nivel. Superior. Qué interpretación la suya. Su voz, su templanza. Cada uno de sus gestos. Muy grande.

Mejor Actriz de Reparto: Carmen Machi (Ocho apellidos vascos)
En esta categoría puede pasar cualquier cosa. Sobre todo teniendo en cuenta que ni Nadia de Santiago (Musarañas), ni Carmen Ruiz (La vida inesperada) ni Itziar Aizpuru (Loreak) optan al premio, cuando posiblemente lo merecían más que alguna de las nominadas (¿o todas?). Hay tres posibilidades: que se lo lleve Mercedes León, si los académicos deciden votar en bloque a La isla mínima (su nominación, seguramente, se deba a eso); que se lo lleve Goya Toledo por Marsella, en un papel maduro y dramático que solventa a la perfección; o que se lo lleve Carmen Machi, a la que la Academia ha ninguneado en otras ocasiones pero que, a lo largo de los años, ha ido conformando una trayectoria versátil y que este año se ha vuelto a ganar el cariño de todos con Ocho apellidos vascos. Me decanto por esta última opción además porque quizá sea la manera de premiar esta película tan taquillera, que no debería ganar en ninguna otra categoría.  

Mejor Director Novel: Carlos Marqués-Marcet (10.000 km)
Cuatro nominaciones y cinco nombres en esta categoría. Mi favorito, y el que creo que debería recoger su galardón: Carlos Marqués-Marcet, por sacar adelante una película como 10.000 km, por hacerlo con tanta efectividad y sinceridad. Me alegraré si ganan los directores de Musarañas, pero creo que su primera película no alcanza las cotas de calidad de 10.000 km, que arriesga mucho más, que llega más adentro. 

Mejor Actor Revelación: David Verdaguer (10.000 km)
Desde que vi su interpretación lo tuve claro. Ni niños ni roviras. David Verdaguer hace una interpretación madura, de animal herido, de hombre enamorado al que le ha tocado perder. Está espléndido. Tiene que ser él quien gane, cualquier otra opción sería un robo a mano armada, una injusticia sin sentido. Israel Elejalde hace un gran trabajo sí, pero no tan bueno como el de David Verdaguer. Jesús Castro demasiado inexpresivo y la interpretación de Dani Rovira me desagrada totalmente, forzada. Es graciosete y seguro que es un gran maestro de ceremonias, pero ¿Goya al Actor Revelación del Año? Seamos serios, por favor.

Mejor Actriz Revelación: Ingrid García Jonsson (Hermosa juventud)
Excepto Nerea Barros (lo peor de La isla mínima, una muestra más de que los académicos la han votado en masa y que han visto pocas películas españolas este año) podría ganar cualquiera de las otras tres. ¿Por qué Ingrid García Jonsson? Su papel es más protagónico que el de Yolanda Ramos en Carmina y amén, y los académicos suelen ser decantarse por intérpretes nacionales (no ganaron ni Nicole Kidman, ni Rachel Weisz ni Naomi Watts), así que Natalia Tena lo tiene complicado, a pesar de su magnífico trabajo. 

Mejor Guión Original: Magical Girl
Mejor Guión Adaptado: Rastros de sándalo
Mejor Música Original: Loreak (Flores)
Mejor Canción: El niño
Mejor Fotografía: La isla mínima
Mejor Dirección de Producción: La isla mínima
Mejor Dirección Artística: La isla mínima
Mejor Diseño de Vestuario: La isla mínima
Mejor Maquillaje y Peluquería: Musarañas
Mejor Montaje: La isla mínima
Mejor Sonido: El niño
Mejores Efectos Especiales: El niño
Mejor Película Iberoamericana: Relatos salvajes
Mejor Película Europea: Ida
Mejor Documental: Nacido en Gaza
Mejor Película de Animación: Mortadelo y Filemón contra Jimmy el Cachondo


Recuento:
La isla mínima - 8 Goyas
Magical Girl - 3 Goyas
El niño - 3 Goyas
10.000 km - 2 Goyas
Ocho apellidos vascos, Hermosa juventud, Rastros de sándalo, Loreak (Flores), Musarañas, Relatos salvajes, Ida, Nacido en Gaza y Mortadelo y Filemón contra Jimmy el Cachondo - 1 Goya


lunes, 27 de octubre de 2014

Crítica | 10.000 km, de Carlos Marqués-Marcet


Ganando tú me pierdo yo, y mira que te lo advertí... 

Esta película se inicia con una escena de sexo. Un polvo. Y a raíz de ahí, todo se desmonta. Porque el mundo puede desplomarse en un instante. A ella le han ofrecido un trabajo en Los Ángeles. Un año entero fuera. Algo que había deseado desde hace mucho tiempo, una oportunidad que no puede dejar escapar. Él, profesor, quería tener hijos. Los dos, parece ser, querían. Vente conmigo. ¿Cómo? No puedo dejar mi vida en Barcelona, el curso, los alumnos. 

Y la relación, sólida, se convierte en una relación a distancia. A 10.000 kilómetros. 

Carlos Marqués-Marcet ha rodado una historia demasiado común, cada día más común, un espejo de la realidad, del amor diluido en conversaciones de Skype, sin el tacto necesario, ni la densidad de los suspiros, ni más escenas de sexo, como esa del principio. Un retrato de la sociedad capitalista, cada vez más radicalizada, incompatible con cualquier proyecto común, con cualquier plan de vida estable. Un sistema cruel que despliega sus tentáculos. A Alex y Sergi les alcanzó la desdicha. La mala fortuna de vivir un año separados, quizás "una prueba de amor". 10.000 km es una película de verdad, que hiere, que hace mucho daño cuando el espectador  puede verse reflejado en ella. Por lo que pudo haber sido y nunca fue.

Pero el mayor logro, además, es refugiar el drama tras una capa de cotidianidad, de sonrisas y risas, de cercanía a través de la pantalla, la que separa el largometraje del espectador, fuera, y la que separa a los actores, dentro. Los actores. David Verdaguer y Natalia Tena. Sosteniendo la mirada, aguantando el alma prendida, a punto de caerse. Ambos realizan un trabajo actoral digno de todos los elogios, de dos vidas que eran una y se partió. Porque 10.000 km es la pelea de dos jóvenes que se aman contra el sistema, un sistema que les ha engullido. Y tiene muchas más lecturas esta película, que bucea en el patriarcalismo que sigue patente, que ha adquirido nuevas formas, pero sigue siendo patriarcalismo, a pesar de todo. Y en la dignidad de ella frente a cualquier imposición soterrada.  

Una de las mejores películas españolas de este 2014, que triunfó en el Festival de Málaga, que merece estar presente en los próximos Goya. Marqués-Marcet subirá a recoger el cabezón como Mejor Director Novel, y, si los académicos son justos, David Verdaguer debería hacer lo propio con el Goya al Mejor Actor Revelación, y no sucumbir a la mediocridad de los roviras o los niños mediáticos. Porque la suya es una interpretación madura, de animal herido. De hombre enamorado al que le ha tocado perder, y eso le pone en una situación de ventaja frente a ella, que es la que se ha marchado. Pero no por eso la situación de ella es más fácil, no vista desde dentro, porque a ella, al fin y al cabo, también le falta el cariño y la otra cabeza apoyada en el otro lado de la almohada. 

10.000 km es una película actual. Soy yo, son mis amigos. Es mi generación, una generación engañada, hastiada y harta. Y, ya lo dije, la película duele, pero merece tanto, tanto, la pena verla... Porque el cine, también es eso, esa profundidad en la que reconocerse. Me ha costado escribir esta reseña, porque la película, más de dos semanas después del visionado, me sigue haciendo daño.

Texto: Ismael Cruceta @CajondeHistoria