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viernes, 29 de diciembre de 2017

Nos hemos comido 2017 a bocados, a besos y a risas


Nos hemos comido el año a bocados. A besos y a risas. Oigan, que ni me he dado cuenta. El 2017 se me ha pasado en un abrir y cerrar de ojos. Empezó marcado por nuevos retos profesionales en un ámbito al que he estado unido desde que comencé mi trayectoria laboral: la migración. Y ha sido muy bonito trabajar por las personas migrantes hondureñas, las que se quieren marchar, las que han vuelto y las que están fuera. Un año de continuos viajes de trabajo y también otros personales que son los que me llenan el alma de alegría: México que volvió a enamorarme, Islandia que me fascinó. Y Roatán, mi lugar favorito del Caribe; la Ruta Lenca, que es Honduras en toda su esencia; Utila que fue tan divertido; y el fin de semana en el Lago de Yojoa para celebrar la vida. 


También cambié de casa en septiembre, porque necesitaba empezar una nueva etapa. Pero no cambia mi amor, solo crece y crece. Y eso es lo que da aliento a mi vida y a mis decisiones, el apoyo incondicional mutuo que nos tenemos. Y la familia y la amistad, que este año me regalaron una nueva sobrina pequeña y gordita a la que apapachar.

Cada año, por estas fechas, uno siempre echa un vistazo atrás, y hoy, mientras escribo esto, se me dibuja una sonrisita llena de paz que ni este último mes en Honduras podrá borrar, y eso que ha sido psicológicamente agotador tras las elecciones del 26 de noviembre. Y es que la vida se construye de momentos felices y otros algo complicados, de retos profesionales, despedidas, bienvenidas, noches de fiesta y algunas melancolías. Pero me quedo con esta frase de La Oculta, una novela de Héctor Abad Faciolince que leí este año: La vida está hecha de rachas de alegrías y rachas de tristezas y largos años de calma, que son los mejores. 

Gracias a la gente que está ahí para apoyarme, algunos lejos y otros cerquita. Gracias porque juntos bailamos el viento, venga con la fuerza que venga.


Y este cajón siguió llenándose de historias...


Cine
Empezó 2017 con Amy Adams como protagonista gracias a dos peliculones: La llamada y Animales nocturnos. Los Goya coronaban la primera película dirigida por Raúl Arévalo, Tarde para la ira. Y los Oscar quedaron marcados para siempre por el fallo garrafal en la lectura del premio a la Mejor Película, que le duró a la maravillosa La la land solo 5 minutos. Ya en octubre, Darren Aronofsky volvía a las salas con madre!, una película muy controvertida que me impactó sobremanera. 


Música
Dos protagonistas musicales en 2017: Jarabe de Palo en abril y Shakira en junio. Despacito de Luis Fonsi batía todos los récords. Fue Número 1 en CAJÓN DE HISTORIAS, pero no logró la distinción como Mejor Canción del Año, que ha ido a parar a Shape of you de Ed Sheeran, elegido también el Mejor Artista de 2017. Mi canción favorita: La puerta violeta, de Rozalén, y su álbum Cuando el río suena... mi favorito y también el de los lectores de este espacio. 


Literatura
Comenzamos, como cada año, repasando mis mejores lecturas de 2016. El olvido que seremos, de Héctor Abad Faciolince, se llevaba la palma. Precisamente él fue el protagonista en el mes de marzo. Celebramos el Día Mundial de la Poesía con Juana Pavón y su homenaje a Tegucigalpa. En primavera descubrimos la obra de Fernando Aramburu, y Patria se me quedó muy adentro. En 2017 conmemoramos el centenario del nacimiento de Gloria Fuertes, Ray Loriga ganó el Premio Alfaguara por Rendición y el Nobel de Literatura fue para el británico Kazuo Ishiguro


Hasta aquí un pequeño resumen del año. Gracias a todas y a todos por seguir ahí. Mis mejores deseos para 2018: sonrisas, besos, mucho trabajo digno y solidaridad. Y diálogo para la paz. Que la cultura siga siendo un motor para construir ciudadanía y el amor continúe haciendo de este mundo un lugar hermoso donde vivir. ¡FELIZ AÑO NUEVO!


Texto: Ismael Cruceta @CajondeHistoria

sábado, 16 de septiembre de 2017

¡¡CAJÓN DE HISTORIAS cumple 9 años!!


Y el tiempo sigue a su ritmo, yo haciendo malabarismos con un pie encima de un cajón...

Canta esta frase Miguel Campello en Aire, y así me siento un poco hoy, haciendo malabarismos para seguir aquí, plasmando impresiones sobre lo leído, lo visto y lo escuchado. No con la frecuencia que me gustaría, pero aquí sigo, al pie del cañón, desde hace hoy exactamente nueve años. 

Casi una década desde aquella primera entrada , breve y directa, que llegó a bocajarro. Y en estos nueve años este cajón virtual se ha llenado de muchas, muchas historias. De muchas novelas, algunas muy buenas y otras menos, de mucho cine y mucha música. Hasta la fecha, 1195 entradas. 

Nueve años en los que me habéis visto crecer, como persona y como profesional, primero desde España, después desde Bolivia y en los últimos años desde Honduras, donde intento aportar con mi trabajo un granito de arena para que, como la niña de la fotografía, brille la luz en la sonrisa y en la mirada de todas las personas. Nueve años en los que me habéis acompañado en la publicación de mis dos novelas, Luz de libertad y La lágrima de la India. Con algunas épocas en las que he publicado muy seguido y otras, como la actual, en la que apenas me queda tiempo con tanto trabajo para sentarme a escribir. 

Pero no falláis: en estos nueve años son cerca de 2,2 millones de visitas y más de 12200 comentarios. ¡GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS!

Será que siempre he intentado mantener el espíritu con el que nació este espacio: reivindicar desde la alegría el necesario rol de la cultura para contribuir a la construcción de un mundo que deseamos equitativo, justo y digno.

"Porque la cultura es garante de la libertad y el desarrollo, porque sin ella nos harán sumisos y no podremos completarnos como ciudadanía. Por eso, defendamos entre todos los espacios para la reflexión crítica, defendamos el arte y la música en directo, defendamos la literatura que explora los sentimientos universales y nos ayuda a crecer, protejamos los buenos libros y las buenas películas, las que nos ayudan a identificarnos culturalmente y nos acercan a otras maneras de entender el mundo en un ejercicio de respeto, multiculturalidad y tolerancia en estos tiempos difíciles", escribía hace un año sin saber que se avecinaba una época oscura para el mundo, con la brutalidad de gobernantes que aspiran a construir muros, y en el que los fanatismos religiosos quieren sembrar el miedo en los lugares donde somos felices. 

Por eso, más que nunca, promovamos, defendamos, incentivemos la cultura. Porque la cultura nos salvará de la barbarie, escribí en su momento y lo rescato hoy, porque me sigo aferrando a este pensamiento sin duda alguna.

Brindemos juntos. Yo hoy brindaré desde una pequeña isla del Caribe, llena de esa luz que baña Honduras. Brindaré por todas y todos vosotros que me leéis, brindaré por los buenos momentos, por las emociones compartidas que nos dejan las buenas películas, las buenas novelas y la música que eriza la piel. Brindaré por estos nueve años, y por los que vendrán. 

Ismael Cruceta


Algunas de mis entradas favoritas del último año:
  1. Reseña de El olvido que seremos, de Héctor Abad Faciolince
  2. Reseña de Patria, de Fernando Aramburu
  3. 2016: Un año de retos con el final más dulce
  4. Protagonista del mes... Gloria Fuertes
  5. Crítica del álbum Munay, de Vanesa Martín
  6. Reseña de La carne, de Rosa Montero
  7. Crítica de Tarde para la ira, de Raúl Arévalo
  8. Reseña de Para acabar con Eddie Bellegueule, de Édouard Louis
  9. Reseña de El peso del corazón, de Rosa Montero
  10. Crítica de Animales nocturnos, de Tom Ford

martes, 14 de febrero de 2017

Crítica | Tarde para la ira, de Raúl Arévalo


La gran triunfadora de la última edición de los Premios Goya (no en número de galardones, pero sí los más importantes) es un thriller capaz de poner en tensión al espectador desde el primer minuto hasta el último. 

La ópera prima de Raúl Arévalo, protagonista del mes en CAJÓN DE HISTORIAS, es una película que profundiza en una venganza calmada tras un asesinato del que casi todos los autores quedaron en libertad. Raúl Arévalo firma un proyecto, que le costó 8 años sacar adelante, de una incontestable madurez cinematográfica, y en el que se posiciona como uno de los directores más prometedores del momento. Arévalo bebe de los grandes directores con los que ha trabajado (¿especialmente de Alberto Rodríguez en La isla mínima?) pero definiendo su identidad y su manera de mover la cámara y contar historias. Y además confirma una cosa que ya sabíamos: en España sabemos realizar thrillers, y hacerlo además muy bien, mirando frente a frente a producciones de Hollywood que cuentan con muchos más recursos económicos. 

Protagonizada por Antonio de la Torre, en un papel impecable una vez más, cargado de ira y de fuerza, el reparto lo completan Manolo Solo, Ruth Díaz y Luis Callejo, entre otros. Todos están espléndidos (solo un detalle: a Ruth Díaz había escenas en las que no lograba entender lo que decía). 

Tarde para la ira es una película brutal, sin piedad ni perdón, que provoca un impacto fuerte en el espectador y una sensación de desasosiego y suciedad que permanece días después del visionado. Para los académicos, la mejor película española del año. Para el que escribe estas líneas, una de las propuestas más interesantes made in Spain del género.


Texto: Ismael Cruceta @CajondeHistoria 

domingo, 5 de febrero de 2017

Premios Goya 2017: Tarde para mi ira


- Tarde para la ira se lleva cuatro Premios Goya, incluido del de Mejor  Película. Una ópera prima no ganaba el premio gordo de la noche desde 2001, cuando El Bola se alzó con este galardón.
- Un monstruo viene a verme, la más premiada de la noche, con nueve premios.
- Doblete para Emma Suárez y sorpresa en la categoría de Mejor Actriz Revelación.

Supongo que, aunque la más premiada ha sido la aburrida Un monstruo viene a verme, la triunfadora de la noche ha sido Tarde para la ira, de Raúl Arévalo, protagonista del mes en CAJÓN DE HISTORIAS, que se ha alzado con cuatro Premios Goya, incluyendo el de Mejor Película y el de Mejor Dirección Novel.

Sin embargo, los académicos han encumbrado nuevamente una producción de J.A. Bayona, otorgando 9 premios a Un monstruo viene a verme, la mayoría en categorías técnicas. Él mismo se ha vuelto a hacer con el premio a la Mejor Dirección. Y aunque reconozco que es todo un reto ponerse al frente de una película con una complejidad técnica como esa, lo cierto es que Almodóvar y Rodríguez me parecían mejores candidatos para llevarse este premio. Porque la de Bayona es una película aburrida, lenta y moralista. Su discurso ha sido muy emotivo, pero no ha sido suficiente para que este año la ceremonia de los Goya se convirtiera en mi tarde para la ira particular: además de ese inmerecido galardón (a mí criterio), la señal de Internet me ha fallado por momentos y me he perdido las entregas de Mejor Actor Revelación a Carlos Santos y el de Mejor Actriz de Reparto para Emma Suárez, que ha hecho doblete. También ha fallado la señal cuando han pronunciado el nombre de Anna Castillo como Mejor Actriz Revelación, toda una sorpresa porque la gran favorita era Ruth Díaz, que se llevó un premio en el Festival de Venecia por su interpretación en Tarde para la ira. 

Mi ira se ha visto incrementada por ese escenario tan feo, que se veía pequeño y todo apretado en la pantalla con tanto músico ahí puesto, que no hacía más que importunar los discursos de los ganadores. Por no mencionar las incómodas escaleras a las que se han tenido que enfrentar los presentadores, especialmente las presentadoras.  Un cero patatero para la realización. Dani Rovira graciosín en su discurso inicial, pero me cansa ya. Espero de verdad que no presente más galas de los Goya. 

En definitiva, un año de buen cine español, en el que ha habido grandes películas que no se han visto reconocidas del todo por la Academia. 


Palmarés 
(en negrita mis aciertos respecto la Quiniela -16/24)

Mejor Película: Tarde para la ira


Mejor Dirección: J. A. Bayona (Un monstruo viene a verme)

Mejor Actor Principal: Roberto Álamo (Que dios nos perdone)


Mejor Actriz Principal: Emma Suárez (Julieta)


Mejor Actor de Reparto: Manolo Solo (Tarde para la ira)


Mejor Actriz de Reparto: Emma Suárez (La próxima piel)


Mejor Director Novel: Raúl Arévalo (Tarde para la ira)


Mejor Actor Revelación: Carlos Santos (El hombre de las mil caras)


Mejor Actriz Revelación: Anna Castillo (El olivo)


Mejor Guión Original: Tarde para la ira
Mejor Guión Adaptado: El hombre de las mil caras
Mejor Música Original: Un monstruo viene a verme
Mejor Canción: Cerca de tu casa
Mejor Fotografía: Un monstruo viene a verme
Mejor Dirección de Producción: Un monstruo viene a verme
Mejor Dirección Artística: Un monstruo viene a verme
Mejor Diseño de Vestuario: 1898. Los últimos de Filipinas
Mejor Maquillaje y Peluquería: Un monstruo viene a verme
Mejor Montaje: Un monstruo viene a verme
Mejor Sonido: Un monstruo viene a verme
Mejores Efectos Especiales: Un monstruo viene a verme
Mejor Película Hispanoamericana: El ciudadano ilustre
Mejor Película Europea: Elle (Francia)
Mejor Película de Animación: Psiconautas

Resumen de palmarés:
Un monstruo viene a verme - 9 Goyas
Tarde para la ira - 4 Goyas
El hombre de las mil caras - 2 Goyas
Julieta, Cerca de tu casa, 1898. Los últimos de Filipinas, El ciudadano ilustre, Elle, Psiconautas, El olivo y La próxima piel - 1 Goya

viernes, 3 de febrero de 2017

Premios Goya 2017 | Quiniela Final



Mejor Película: Tarde para la ira
Es un peliculón. Una ópera prima capaz de crear tensión espectacular, bien contada y trepidante. Desde 2001 con El bola, la primera película de un director se lleva el premio gordo de la noche. Parece que el protagonista del mes en CAJÓN DE HISTORIAS, Raúl Arévalo, muy querido por los académicos (cinco veces nominado como actor), podría conseguir este hecho y convertirse además en la más premiada de la noche.
Alternativa: El hombre de las mil caras

Mejor Dirección: Pedro Almodóvar (Julieta)
Si Tarde para la ira se lleva el premio a la Mejor Película, ¿qué pasará con el de Mejor Dirección? Parece que menos Bayona, cualquiera de los otros tres lo merece. Mi apuesta es Julieta, en la que el director manchego vuelve a demostrar su maestría. Además, parece que a los Académicos les gustó y decidieron seleccionarla para los Oscars, y diez años después de ganarlo por Volver, y algunas idas y venidas, sería un hermoso reconocimiento.
Alternativa: Alberto Rodríguez (El hombre de las mil caras)

Mejor Actor Principal: Roberto Álamo (Que Dios nos perdone)
Se ha llevado el Feroz y el Forqué, y parece que Álamo se llevará su segundo Goya por este papel. El nivel de las interpretaciones masculinas nominadas es brutal y cualquiera podría llevárselo. Todavía tengo clavada una de las miradas de Antonio de la Torre en Tarde para la ira... veremos qué ocurre.
Alternativa: Antonio de la Torre (Tarde para la ira)

Mejor Actriz Principal: Emma Suárez (Julieta)
Parece uno de los premios más cantados de la noche. Emma Suárez hace un papelón en Julieta. Y es que Almodóvar ha demostrado una y mil veces que es el mejor director de actrices de España.
Alternativa: Bárbara Lennie (María y los demás)

Mejor Actor de Reparto: Manolo Solo (Tarde para la ira)
Una interpretación muy breve (¿sería el ganador con menos minutos en la pantalla?) pero espléndida.
Alternativa: Javier Pereira (Que Dios nos perdone)

Mejor Actriz de Reparto: Terele Pávez (La puerta abierta)
Descartamos a Sigourney Weaver, que ya sabemos que a los Académicos les encanta nominar a "estrellas de Hollywood" pero los cabezones se quedan en tierra patria (bueno, a no ser que seas Darín y todo el mundo le quiera, pero recordemos que, aún así, tuvo que esperar hasta su quinta nominación para llevarse el premio). Emma Suárez tiene en contra, sobre todo, a ella misma, que se llevará el premio en la categoría protagonista. Y Candela Peña tiene ya tres Goya (aunque me descojoné con su papel en Kiki, el amor se hace), así que todo apunta a que el galardón será para Terele Pávez.
Alternativa: Emma Suárez (La próxima piel)ra

Mejor Director Novel: Raúl Arévalo (Tarde para la ira)
Cantadísimo.
Alternativa: No hay

Mejor Actor Revelación: Carlos Santos (El hombre de las mil caras)
Aunque no entiendo muy bien por qué compite en esta categoría (en cine, le hemos visto en También la lluvia, El perfecto desconocido o Miel de naranjas), Carlos Santos hace un gran trabajo en El hombre de las mil caras, logrando que el espectador se compadezca de un delincuente. Lo que menos me gusta es la calva que le han plantado. El efecto arrastre "se lo damos todo a Tarde para la ira" podría hacer que se lo llevara Raúl Jiménez. 
 Alternativa: Raúl Jiménez (Tarde para la ira)

Mejor Actriz Revelación: Ruth Díaz (Tarde para la ira)
El premio en el Festival de Venecia la coloca en la pole position para lograr el Goya. Su interpretación es compleja y muy del gusto de los académicos (para mi gusto, le falla la dicción) así que parece que el premio es suyo. Aunque me lo pasé tan tan bien con Belén Cuesta en Kiki, el amor se hace, que sería toda una alegría (y una sorpresa) que se lo llevara.
Alternativa: Silvia Pérez Cruz (Cerca de tu casa)

Mejor Guión Original: Tarde para la ira
Mejor Guión Adaptado: Julieta
Mejor Música Original: Julieta
Mejor Canción: Cerca de tu casa
Mejor Fotografía: Un monstruo viene a verme
Mejor Dirección de Producción: Un monstruo viene a verme
Mejor Dirección Artística: Un monstruo viene a verme
Mejor Diseño de Vestuario: 1988. Los últimos de Filipinas
Mejor Maquillaje y Peluquería: 1898. Los últimos de Filipinas
Mejor Montaje: Tarde para la ira
Mejor Sonido: Un monstruo viene a verme
Mejores Efectos Especiales: Un monstruo viene a verme
Mejor Película Hispanoamericana: El ciudadano ilustre
Mejor Película Europea: Elle
Mejor Película de Animación: Ozzy
Mejor Documental: Nacido en Siria

Resumen de palmarés:
- Tarde para la ira: 6 Goyas
- Un monstruo viene a verme: 5 Goyas
- Julieta: 4 Goyas
- 1898. Los últimos de Filipinas: 2 Goyas
- Que Dios nos perdone: 1 Goya
- La puerta abierta: 1 Goya
- El hombre de las mil caras: 1 Goya
- Cerca de tu casa: 1 Goya
- El ciudadano ilustre, Elle, Ozzy y Nacido en Siria: 1 Goya


Selección: Ismael Cruceta @CajondeHistoria

miércoles, 1 de febrero de 2017

Protagonista del mes... Raúl Arévalo


El Sean Penn español, dijeron de él. Pero se equivocaron, porque no hacen falta comparaciones: Raúl Arévalo, nombre propio.

El actor de Móstoles (como yo) ha dado el salto a la dirección con Tarde para la ira, una de las mejores propuestas españolas del año de la que escribiré mi crítica este mes en CAJÓN DE HISTORIAS. Un películón intenso que le ha valido ya unos cuantos galardones, incluyendo el Premio Feroz a la Mejor Película, una hazaña que podría repetirse en los Premios Goya del próximo sábado, veremos qué ocurre finalmente, lo que sí parece seguro es que el cabezón a la Mejor Dirección Novel llevará su nombre.  

Una de las caras más populares del cine español, Raúl Arévalo ha trabajado con los mejores directores españoles del momento: Pedro Almodóvar, Alberto Rodríguez, Daniel Sánchez Arévalo, Icíar Bollaín, José Luis Cuerda o Gracia Querejeta, entre otros.

Ha demostrado su versatilidad en papeles cómicos (La vida inesperada, Los amantes pasajeros, La gran familia española) y dramáticos (La isla mínima, Los girasoles ciegos)

Nominado en cinco ocasiones a los Premios Goya por sus interpretaciones, se llevó el premio al Mejor Actor de Reparto en 2010 por Gordos. Además, ha ganado tres premios de la Unión de Actores por sus interpretaciones en AzulOscuroCasiNegro, Siete mesas de billar francés y Primos

Mucho ha tardado en ser protagonista del mes en CAJÓN DE HISTORIAS, pero este humilde reconocimiento le llega en el que parece que puede ser su febrero más dulce.


Texto: Ismael Cruceta @CajondeHistoria

viernes, 21 de agosto de 2015

Minireseñas | Películas para un tarde de domingo

Magia a la luz de la luna, de Woody Allen (2**)
Mientras llega a los cines la nueva producción de Woody Allen, Irrational man, que tendrá como protagonista a Joaquin Phoenix y la que parece su nueva musa, Emma Stone, nos acercamos a su película de 2014, una comedia más floja que unos calzoncillos viejos, previsible de principio a fin, en la que se pone de manifiesto el peor Allen de los últimos años. Ni el siempre efectivo Colin Firth logra salvarla.

Las ovejas no pierden el tren, de Álvaro Fernández Armero (2**)
La última película de Álvaro Fernández Armero aspira(ba) a convertirse en un entretenido y amable retrato de la sociedad española en plena crisis. Sin embargo, el resultado es una película plana y aburguesada, que se ve y entretiene, incluso hasta alguna sonrisilla saca, pero que cala tan poco en el espectador que solo merece verla una tarde de domingo sin planes. Lo mejor, el elenco, compuesto por lo mejorcito del panorama interpretativo español: Raúl Arévalo, Inma Cuesta, Alberto San Juan y Candela Peña, el mejor personaje de la película.

La mujer de negro, de James Watkins (2**)
El aire gótico de esta película ya es impostado y repele, pero aún así intenté mantenerme despierto un domingo soporífero. Casi lo consigo, os lo juro, pero me quedé dormido al final y me tuvieron que contar el desastroso desenlace de la historia. La mujer de negro es una película en la que todo se ha visto ya antes, nada es innovador, y Daniel Radcliffe no da la talla, ni de lejos, en el papel protagonista de padre ejemplar. Una película mecánica y totalmente prescindible. Avisados quedáis, después a mí no me vengáis con reproches.

Samba, de Olivier Nakache y Eric Toledano (2**)
Después de la maravillosa Intocable, el listo estaba muy alto para esta pareja de realizadores franceses que, aún intentando repetir la fórmula con el carismático Omar Sy y la siempre intensa Charlotte Gainsbourg, no logran ni el 10% de la magia de la mencionada. Samba se hace pesada, intenta potenciar el lado más social pero cae en todos los tópicos posibles, y le falta gracia y ritmo. También me quedé dormido. Los domingos son muy duros a veces.

Lucy, de Luc Besson (2**)
Esta sí que la vi de principio a fin (o casi, jajaja), porque aburrir no aburre, pero es floja floja, un producto de usar y tirar, estúpida, una caca de vaca perfecta para el domingo, con una Scarlett Johansson que ni siquiera está atractiva ni desprende ese encanto natural que le sacaba Woody Allen y Sofia Coppola, y un Morgan Freeman que no tendría por qué prestarse a los inventos estridentes de Luc Besson.



Texto: Ismael Cruceta @CajondeHistoria

sábado, 25 de abril de 2015

18 Festival de Málaga | Crítica de 'Hablar' + Palmarés

Las palabras de 'Hablar' se las lleva el viento

Texto: Natalia Pulido 

Un año más, CAJÓN DE HISTORIAS ha vivido en primera persona esta fiesta del cine y no quería pasar por alto elPremio Jurado Joven otorgado a la Mejor Película de la Sección Oficial de Largometrajes a concurso al film Hablar, de Joaquín Oristrell.

Hablar, que se estrenará en las salas de cine el próximo 12 de junio, ha sido rodada en un plano único y en continuidad. Se trata de un viaje entre el teatro y el cine que transcurre en el popular barrio de Lavapiés de Madrid durante una calurosa noche de agosto de 2014. Durante 75 minutos y medio kilómetro de recorrido, veinte personajes en plena crisis económica, política y existencial hablan, discuten, ríen, lloran, amenazan, susurran, gritan, roban, se citan, se enfadan, se abrazan y proponen al espectador una reflexión sobre el inmenso poder de la palabra.

La guinda del pastel, que enriquece de manera sublime esta obra, es el elenco del que se nutre para transmitir todas esas emociones que te mantienen pegado al asiento con la vida a flor de piel. Ellos son Sergio Peris Mencheta, Estefanía de los Santos, María Botto, Raúl Arévalo, Marta Etura, Juan Diego Botto, Astrid Jones, Dafnis Balduz, Mercedes Sampietro, Nur Levi, Miguel Ángel Muñoz, Carmen Balagué, Goya Toledo, Secun de la Rosa, Álex García, Antonio de la Torre y Melanie Olivares.

“El ser humano, que tiene la capacidad de hablar, puede hacer cosas maravillosas pero también espantosas”, explica Joaquín Oristrell haciendo referencia a Nur Levi, que encarna uno de esos personajes que te lleva a la desesperación de querer, en ocasiones, nutrirte solo del silencio.  “Vivimos estupefactos por todo lo que pasa a nuestro alrededor. Todos los actores decidieron sobre qué querían hablar cubriendo así todas las generaciones”.

“La decisión de hacerlo en un solo plano viene porque desde hace años venimos estudiando fórmulas para expresar lo conseguido y cuando se presentó esta opción pensé que sólo sería posible mostrarlo de esta manera, cosa que motivó muchísimo a todo el equipo. Lo que parecía una necesidad se convirtió en un estilo que creó una tensión especial entre todos que se plasma hasta en los ojos”, continúa Oristrell.

Es un retrato claro de la España 2014/2015. “Es una comedia bárbara que me traslada a ese Valle-Inclán de Luces de Bohemiacon Max Estrella paseando por las calles de Madrid rodeado de prostitutas y mendigos, una brillante visión de aquella época”.

“En una semana de trabajo se empezó a animar mucha gente”, cuenta Juan Diego Botto que explica que en la ironía de su personaje se siente tremendamente cómodo ya que el tema de la inmigración es algo que tiene muy cercano”. Un personaje que está en constate lucha para encontrar miles de razones de justificar lo injustificable.

Y así, en este baile de actuaciones todo lo que va ocurriendo es irrepetible. “Éramos como una compañía de teatro, un elenco que estaba unido como si llevaran años trabajando juntos. Las propuestas más atrevidas son las de Joaquín  y las de Cristina Rota que son los que paren esta idea y nos meten a todos en ella”.

María Botto, encarna a una mamá en situación extrema, “es una realidad de muchos padres que tienen que mantener a su familia con 300 euros”. Y Miguel Ángel Muñoz, se convierte en un adicto a la pornografía. “El texto era absolutamente modificable, la experiencia de recorrer todos a una más de medio kilómetro ha sido increíble”, explica.

Una trama donde se muestra el lenguaje y su perversión, sus mensajes dobles y el como utilizamos el lenguaje para decir otra cosa. La actriz Carmen Balagué, es la madre que ha de entender y escuchar a su hijo. “A partir de ahora sólo voy a grabar planos secuencias”, bromea en la presentación de la película en Málaga.

Pero en toda reflexión se encuentra el silencio, aquel que nos ahoga en la quietud del tiempo estigmatizando nuestro pasado y nuestro presente. En ese papel se encuentra Estefanía de los Santos. “La falta de pudor y la necesidad del otro es lo que quise trabajar”. 

Todos ellos bailan al golpe de ¡acción! y al espectador se le encoje el alma porque puede sentirse reflejado en uno u otro papel. Amar, odiar, echar de menos, sentirte frustrado, ahogarte en un deseo, mentir, realizarte, imponerte, excitarte, todo esto en un vaivén de palabras donde yo también me levanto en esa sala cine para aplaudir ese texto final que te eriza la piel.



PALMARÉS DEL 18º FESTIVAL DE MÁLAGA 

Conocemos hoy el palmarés de la sección oficial de largometrajes a concurso que ha decidido el jurado de la 18 edición del Festival de Málaga integrado por Judith Colell (presidenta), Nathalie Poza, Manuela Velasco, Unax Ugalde, Santi Amodeo, Pau Esteve Birba y Patrick Bernabé y que, a continuación, os hacemos llegar:

- BIZNAGA DE ORO A LA MEJOR PELÍCULA: A cambio de nada, de Daniel Guzmán.

- BIZNAGA DE PLATA PREMIO ESPECIAL DEL JURADO: Los exiliados románticos, de Jonás Trueba.
- BIZNAGA DE PLATA A LA MEJOR DIRECCIÓN: Daniel Guzmán por A cambio de nada.
- BIZNAGA DE PLATA A LA MEJOR ACTRIZ: Natalia de Molina por Techo y Comida.

- BIZNAGA DE PLATA AL MEJOR ACTOR: Ernesto Alterio por Sexo fácil, películas tristes
-Mención especial del jurado para Emilio Palacios por Los héroes del mal.

- BIZNAGA DE PLATA A LA MEJOR ACTRIZ DE REPARTO: Nidia Bermejo por La deuda (Oliver’s deal).
- BIZNAGA DE PLATA AL MEJOR ACTOR DE REPARTO: Antonio Bachiller por A cambio de nada.
- BIZNAGA DE PLATA AL MEJOR GUIÓN: Barney Elliott por La deuda (Oliver’s deal).

- BIZNAGA DE PLATA A LA MEJOR MÚSICA: Tulsa por Los exiliados románticos.
-BIZNAGA DE PLATA A LA MEJOR FOTOGRAFÍA–DELUXE: Marc Gómez del Moral por Requisitos para ser una persona normal.
- BIZNAGA DE PLATA AL MEJOR MONTAJE: David Gallart por Requisitos para ser una persona normal.
- BIZNAGA DE PLATA AL MEJOR GUIONISTA NOVEL: Leticia Dolera por Requisitos para ser una persona normal.

viernes, 17 de octubre de 2014

CRÍTICA | LA ISLA MÍNIMA, de Alberto Rodríguez



Un peliculón.

Esta reseña podría resumirse en esa única frase, porque Alberto Rodríguez ha realizado un ejercicio fantástico que conjuga la máxima tensión con la belleza visual. La isla mínima es un exponente del mejor cine español, del cine más oscuro y más sucio que controla hasta el mínimo detalle estético y narrativo. Un derroche de buenas interpretaciones y de precisión técnica. 

Desde ese primer plano cenital, La isla mínima engancha. Esas marismas del bajo Guadalquivir, en Isla Mayor, un pueblecito de la provincia de Sevilla, enamoran a cualquiera. Un entorno espectacular que el director (sevillano) no ha desaprovechado para que su película luciera hermosa. Para llenar de luz una trama oscura cargada de aristas y matices que van cubriéndose y descubriéndose poco a poco, sin prisa, a su debido tiempo, creando la atmósfera pertinente para que la tensión vaya adentrándose en el cuerpo lentamente hasta un final casi irrespirable. Y limpio, muy limpio, sin trampas ni juego sucio. 

Protagonizada por Raúl Arévalo y Javier Gutiérrez, ambos, en las mejores interpretaciones de sus carreras. Arévalo siempre es efectivo y los años de experiencia le sientan bien. Javier Gutiérrez, con una dilatada carrera de secundario, consigue aquí perfilar a su personaje perfectamente, dotándole de una brutalidad que acongoja y capaz de aguantar la mirada en los momentos más duros de la cinta. Ambos tan contrapuestos y tan bien complementados. Ambos, acostumbrados a registros más cómicos, demuestran solidez apabullante para el drama. Detrás de ellos, Antonio de la Torre (siempre impecable, aunque aquí tenga un papel muy pequeño), Nerea Barros (que hace una buena labor, a excepción de alguna escena algo sobreactuada) y Jesús Castro, el niño, el guapo, con más carisma interpretativo aquí que en el largo que le ha dado la fama.

En definitiva, La isla mínima es el mejor retrato de la calidad cinematográfica del cine español, capaz de realizar un thriller en el que la identidad cultural queda patente, en el que no se renuncia a contextualizar la historia en nuestra Historia. Imprescindible. 

Un apunte extra (e intrépido):
Es la mejor película española que he visto en lo que va de 2014, y mejor que todas las que vi en 2013. El próximo Goya a la Mejor Película debería llevar grabado este título. De hecho, haciendo un repaso rápido de las categorías puede que La isla mínima sea la gran triunfadora y se alce con unos bien merecidos 8 cabezones.

miércoles, 28 de mayo de 2014

CRÍTICA | LA VIDA INESPERADA, de Jorge Torregrossa


El segundo largometraje de Jorge Torregrossa poco tiene que ver con,  Fin, su debut. La vida inesperada es una de esas comedias dramáticas, o dramas cómicos, que están siempre al borde del abismo, en esa fina línea que va de la risa al llanto.Y en ese vaivén, las carcajadas no aparecen, ni las lágrimas brotan, pero flota durante todo el metraje una sensación dulce de melancolía que la hace especial.

Es la historia de Juan (Javier Cámara), que lleva 10 años sobreviviendo en Nueva York, compaginando la interpretación con otros trabajos que le ayudan a pagar los 2.000 dólares de alquiler de su apartamento. Negándose a renunciar a su sueño y dándose cuenta de que la vida, a veces, es muy perra, y los sueños, sueños son. Su primo (Raúl Arévalo), al que la vida siempre le ha sonreído, se instala con él durante un mes, bajo la excusa de "hacer turismo", "de vivir una última aventura de soltero". 

En La vida inesperada reconocemos la mano de Elvira Lindo, que ha escrito el guión. Reconocemos su maestría para insuflar de vida a dos personajes de carne y hueso. Se nota, además, que ella ha vivido durante mucho tiempo en Nueva York, una ciudad que puede ser muy hostil, en la que se hace a veces difícil respirar, con la que se crea un vínculo de amor y odio. Y una ciudad a la que ya le dedicó ya un libro que os recomendé, en su momento, con fervor: Lugares que no quiero compartir con nadie. 

Los intérpretes están impecables, Javier Cámara se supera y hace un papel maravilloso y humano, y el siempre efectivo Raúl Arévalo se desenvuelve con maestría en este duelo cara a cara de dos de los más grandes actores del panorama cinematográfico español. Junto a ellos, Carmen Ruiz, una de esas trabajadoras natas que van ganando tablas con los años, mejorando como el buen vino. El reparto lo completa, por la parte hispana, Gloria Muñoz, en el papel de madre a través de Skype, y Juan Villareal. En la parte norteamericana, porque La vida inesperada es una co-producción entre España y Estados Unidos, intervienen Tammy Blanchard, que ha tenido pequeñas apariciones en películas como Blue Jasmine, Moneyball o Rabbit Hole; y también Sarah Sokolovic.

La parte negativa, que no puedo dejar de mencionar, tiene que ver con el catetismo español. No sabía que parte de la película está rodada en inglés, pero en el cine (al menos al que yo fui) esas partes en inglés las han doblado, perdiéndose parte de su encanto. Me parece absurdísimo, un desastre absoluto que empobrece la película. Gran parte del trabajo de Cámara y Arévalo se pierde en ese doblaje más innecesario que nunca. Por favor, productores, distribuidores, avisar  antesde estos destrozos porque, por suerte, hay espectadores a los que nos gusta escuchar el idioma original de las películas, porque somos capaces, además, de entender y hablar otras lenguas diferentes al castellano, porque, aunque nos queráis empobrecer culturalmente, luchamos activamente contra esa idiotez. 

La parte positiva, lo que me hace recomendarla, es la lucidez para reflejar cómo es esa sensación que se apodera de uno cuando se está fuera. Quizá sea porque también he vivido en la distancia, y la distancia es muy perra, pero lo cierto es que ha habido escenas que me han emocionado, como ese momento en el que el jefe de Juanito, en la azotea, le dice: "esta luz es la misma luz de Buenos Aires". Porque estando fuera uno extraña la luz de su cielo, que es distinta. Y de repente una tarde uno descubre un brillo diferente que le recuerda a esa ciudad que se dejó en el camino. He disfrutado mucho también con las conversaciones por skype entre madre e hijo, recordándome a algunas de las situaciones que viví durante mi estancia en Bolivia. "Ay hijo, dos horas llevo mano sobre mano mirando a la pantalla, esperando a que llamaras". Y he disfrutado con la fotografía impecable de Kiko de la Rica y con ese guiño a Manhattan de Woody Allen. 


La vida inesperada es una película que me habría encantado leer. Una película que tendría que haber sido primero novela. Dista de ser una obra maestra, no tiene tampoco esas pretensiones. Y sale al paso, a pesar de todo, para lograr entretener al espectador e incluso, en algunos momentos, consigue destellos fugaces de brillantez. 

Texto: Ismael Cruceta @CajondeHistoria