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lunes, 29 de noviembre de 2021

ALMUDENA

 


Almudena 💔


Almudena Grandes son recuerdos de Malena es un nombre de tango y el cariño que mi hermana mayor le tiene a este libro.


Almudena Grandes son las risas nerviosas descubriendo cosas que no sabía en Las edades de Lulú.


Almudena Grandes son mis lágrimas en el metro de Madrid, cargando una pesada edición del círculo de lectores de El corazón helado.


Almudena Grandes es un abrazo emocionado en la feria del libro de Madrid, no a mí, sino a una lectora agradecida, justo antes de esa foto.


Almudena Grandes son los versos de Luis García Montero dedicados a ella, en un librito minúsculo, que tengo firmado por él y por la musa.


Almudena Grandes es una tarde hermosa en el Teatro Manuel Bonilla de Honduras, una cena con ella y Luis en Tegucigalpa. 


Gracias por tanto porque tu obra es luz, esperanza, memoria, emoción y amor por una España digna. 


Eres grande y eterna.

lunes, 14 de enero de 2019

Mis mejores lecturas de 2018 | Ganadores

Mejor Libro de Autor Español
La lluvia amarilla, de Julio Llamazares
Julio Llamazares retrata un pedazo de la realidad de España que se olvidó de sí misma, de las raíces más profundas de la tierra, y permitió que muchos pueblos se llenaran de polvo y de olvido, y de la lluvia amarilla del otoño que todo lo cubre y lo destruye. 

Mejor Libro de Autor Extranjero
La mujer habitada, de Gioconda Belli (Nicaragua)
La mujer habitada es un retrato perfecto de las luchas centroamericanas, de los esfuerzos y las vidas que tuvieron que sacrificarse para lograr una sociedad más justa. Y también un soplo de esperanza para no repetir los mismos errores en la Historia, sobre todo en estos días de represión mortal en Nicaragua. Para no olvidar quiénes somos por lo que hemos sido, y para rebuscar en la integridad más profunda de nuestro ser y alzar la voz contra aquello que hiere, discrimina y divide. 


Mejor Personaje Masculino
En Los pacientes del doctor García son muchos los personajes, algunos creados por Grandes y otros que existieron en realidad y que se cuelan en esta ficción para darle más entidad a la novedad. Entre ellos, además de Guillermo García, el protagonista absoluto, que será después y durante muchos años Rafael Cuesta Sánchez.


Mejor Personaje Femenino
Ifemelu (Americanah)
Chimamanda Ngozi Adichie logra que el lector se enamore de este personaje inolvidable: inteligente, irónica, feminista, profundamente viva, que algunas veces cae en contradicciones -¿hasta qué punto el contexto nos condiciona en nuestra manera de pensar y actuar?- pero siempre con una dignidad admirable. 

Mejor Narración
Julio Llamazares logra una cadencia poética de principio a fin, en un derroche de grandeza narrativa a la altura de muy pocos escritores, logrando que esta novela se convierta en una poesía de casi 150 páginas, logrando en ocasiones un arañazo trémulo que provoca las lágrimas.


Mejor Argumento
 Una trama que va enredándose y llenándose de personajes, con esa habilidad fabulosa que tiene la autora para que lo más complejo parezca sencillo, para lograr mantener atento a un lector atrapado y ávido de saber. 

Mejor Libro del Año
La lluvia amarilla es una de las novelas más hermosas y tristes que he leído, no solo en este año, sino en toda mi vida. Obra clave de la literatura española de finales del siglo XX. Imprescindible y brutal. 


Selección: Ismael Cruceta @CajondeHistoria

jueves, 10 de enero de 2019

Mis mejores lecturas de 2018 | Nominados

Mejor Libro de Autor Español



Berta Isla, de Javier Marías
La lluvia amarilla, de Julio Llamazares
Los pacientes del doctor García, de Almudena Grandes
Tierra de campos, de David Trueba

Mejor Libro de Autor Extranjero

Americanah, de Chimamanda Ngozi Adichie (Nigeria)
El cielo es azul, la tierra blanca, de Hiromi Kawakami (Japón)
La mujer habitada, de Gioconda Belli (Nicaragua)
Nunca me abandones, de Kazuo Ishiguro (Reino Unido)

Mejor Personaje Masculino
Tomás Nevinson de Berta Isla
Andrés de La lluvia amarilla
Guillermo García de Los pacientes del doctor García
Dani Mosca de Tierra de campos

Mejor Personaje Femenino
Ifemelu de Americanah
Lavinia de La mujer habitada
Kathy de Nunca me abandones 

Mejor Narración



Nunca me abandones


Selección: Ismael Cruceta @CajondeHistoria

domingo, 30 de diciembre de 2018

2018: rápido y hermoso


Se acaba este 2018 bonito y calmado, que trajo a mi vida viajes y momentos inolvidables, como aquella noche de agosto en la que todo cambió ❤️. Y cómo pasa el tiempo, que de pronto son años. Años que van tan rápido que incluso me cuesta creer que hayan transcurrido 365 días. 

En 2018 estrenamos una vida juntos y un hogar, desde el que la ciudad de Tegucigalpa se baña de luz templada cada tarde. Y viajamos -mucho, en mi caso, por trabajo- y conocí Costa Rica y la isla de Guanaja, y volvimos a Roatán, donde siempre es un placer estar. Y recorrimos la carretera del sur un par de veces para sentirme a gusto en Choluteca. Y nos marcamos un tour fascinante por Japón y Taiwán. Y en noviembre hice un viaje exprés, agotador y productivo a Madrid, desde donde hoy escribo esta entrada, mientras mi perro Pharrell está sentado a mis pies y mi sobrina Daniela me pone morritos. 

Un año de mucho trabajo (me estrené además como profesor universitario), en un contexto político y social especialmente complicado en esta última parte, pero en el que todo ha salido bien, incluso mejor de lo que podía esperar. Los retos, eso sí, siguen siendo muchos y mi compromiso con las personas migrantes sigue intacto. 

Gracias a mi amor por todos los besos y todo el apoyo (donde estás tú, está mi casa); gracias a mi familia que nunca falla, y a mis amigas y amigos, por estar. 

Y CAJÓN DE HISTORIAS cumplió diez años...

CINE
Empezamos el año con unos Goya para mujeres: Isabel Coixet y Carla Simón se alzaban con los galardones a la mejor dirección. Y unos Premios Oscar con acento latino, en el que la Academia premiaba la hermosa historia de amor de La forma del agua, de Guillermo del Toro. Todos lo saben llegó a las salas hondureñas, desde donde también disfrutamos de mucha música en la pantalla grande, debido a Ha nacido una estrella y Bohemian Rhapsody. Mi favorita del año, Roma, la vimos en Netflix.

MÚSICA
Pablo López ha sido el gran triunfador del año, logrando tres distinciones (Mejor Aritista Español, Canción y Álbum) en unos premios que tuvieron 44.000 votos. Rosalía ha sido la cantante que más ha sonado en este espacio, y Manuel Carrasco y Malú fueron protagonistas del mes gracias a sus nuevos trabajos discográficos.

LITERATURA
Comenzamos, como cada año, seleccionando las mejores lecturas del año anterior. Patria, de Aramburu, me conquistó y se quedará conmigo para siempre. 2018 ha sido un año de muy buenas lecturas y de muchos nombre de mujer. Americanah de la nigeriana Chimananda Ngozi Adichie y La mujer habitada, de la nicaragüense Gioconda Belli, me encantaron. Ambas fueron protagonistas del mes. Volví a Javier Marías, a Almudena Grandes y a Julio LlamazaresNos dejó Philip Roth y nos quedamos sin Nobel de Literatura. Ojalá que el año próximo el galardonado sea un autor en español. 

Hasta aquí, un pequeño resumen del año. Solamente me falta desearos mucho trabajo digno, como siempre, y ojalá que en las elecciones del próximo año ganen los buenos y los corruptos y los fanáticos se queden sin voz. Y, por encima de todas las cosas, que 2019 sea un año de mucho amor y muchas sonrisas, que son el motor clave para construir lugares bonitos y solidarios donde hacerse grande. ¡FELIZ AÑO NUEVO!


Texto: Ismael Cruceta @CajondeHistoria

viernes, 7 de diciembre de 2018

Reseña | Los pacientes del doctor García, de Almudena Grandes



Los pacientes del doctor García es la cuarta entrega de los Episodios de una guerra interminable, el monumental proyecto con el que Almudena Grandes se embarca en la Historia de España durante el siglo XX. 

Con uno de los inicios más brillantes, la escritora nos mete de lleno en la resistencia madrileña durante la Guerra Civil, en la que entre bombas y heridos quedaba hueco para el amor ardiente que une a Guillermo y Amparo. Y nos muestra, sobre todo, como la solidaridad surgía también en aquellos días de odio que marcaron para siempre un país. Y el lector, entre entierros y transfusiones de sangre, está atrapado ya en una novela que acaba de empezar.

De ahí, la trama va enredándose y llenándose de personajes, con esa habilidad fabulosa que tiene la autora para que lo más complejo parezca sencillo, para lograr mantener atento a un lector atrapado y ávido de saber. 

En Los pacientes del doctor García son muchos los personajes, algunos creados por Grandes y otros que existieron en realidad y que se cuelan en esta ficción para darle más entidad a la novedad. Entre ellos, además de Guillermo García, el protagonista absoluto, que será después y durante muchos años Rafael Cuesta Sánchez; y Amparo, a los que une una relación de amor y odio intensa y que, en ocasiones, logra sacar más de una y más de dos sonrisas al lector, destaca Manuel Arroyo Benítez, que siempre vivió fiel a sus ideas, que logró deshacerse del destino que su familia del medio rural había previsto para él, para convertirse en uno de esos héroes anónimos que ponen su granito de arena y dan todo lo que tienen, hasta su identidad, para hacer de este mundo un lugar mejor. Y también la historia triste de Adrián Gallardo, que soñó con boxear y durante toda su vida recibió golpes. 

Y avanzando, poquito a poco, llegamos a la trama nuclear de la historia: la red dirigida por Clara Stauffer, afiliada al partido nazi y a la falange española, para acoger nazis después de la II Guerra Mundial y ponerlos a salvo en España y Latinoamérica. 

Los pacientes del doctor García, galardonada con el Premio Nacional de Narrativa 2018, es una novela necesaria y emocionante, que nos cuenta sobre una época negra de España pero pone de manifiesto como la amistad infranqueable y la dignidad, sobre todo la dignidad, son dos de los elementos que recorren el ADN de las españolas y los españoles buenos, de los comprometidos con un país que les robaron a punta de pistola un panda de brutos que lograron extender la ignorancia como una epidemia, sabedores que la educación y la cultura son las armas más potentes para lograr el cambio. 

Brutos que se apoderaron de un país, que lo siguen haciendo hoy, más de 40 años después de la muerte del dictador, y se creen que es suyo. Pero están equivodados: España es mucho más que una bandera o un himno. España, para mí, desde esta distancia con la que la miro hoy, es su gente abierta y comprometida, son sus mujeres sin miedo a gritar las injusticias, son sus besos que no entienden de género y color, es su apertura y su compromiso. Precisamente, todo aquello que plasma con tanta luz la gran Almudena Grandes. 

En definitiva, una absoluta obra maestra. 


Más libros de Almudena Grandes en CAJÓN DE HISTORIAS:



Texto: Ismael Cruceta @CajondeHistoria

jueves, 29 de diciembre de 2016

2016: Un año de retos con el final más dulce



Me había prometido que no cometería los mismos errores del año anterior. Que me tomaría las cosas de otra manera y que cada reto, profesional y personal, sería un aprendizaje y una lección de vida. Porque hay que mirar a la vida con coraje y alejarse de aquello que duele. No ha sido fácil, de hecho, han sido enormes los desafíos. Pero ha sido posible y ahora sé mucho más de mí, sé dónde quiero estar y con quién, y dónde no. Y estoy orgulloso de todo lo logrado. Puede que el año que viene vuelva a acechar la incertidumbre, pero esta vez la enfrento con mucha más confianza en mí mismo y con la certeza de algunos apoyos que no me soltarán de la mano en este viaje.  

Porque después de algunas idas y venidas, de algunas lágrimas y algunas decepciones, no ha podido haber final de año más dulce, tan lleno de besos y de sonrisas, de gente bonita cuidándome, algunos muy lejos y otros muy cerca, sin hueco entre la piel.

Gracias por tanto, por la treintena que llegó sin golpes, sino en Punta Sal, en esa hermosa playa de la foto. Gracias por los viajes, por Guatemala y Belice, por Panamá, Colombia, por Madrid y Granada. Por Perú. Y por cada rincón recorrido de ese país centroamericano en el que quiero quedarme en 2017, por cada cerveza y por cada risa, degustando el sabor de la amistad sincera que se vive y se disfruta. Gracias Honduras. 

Y este cajón siguió llenándose de historias...

Cine
Los dos primeros protagonistas del año fueron Inma Cuesta y Leonardo Dicaprio. Él ganó el Oscar por fin y ella tendrá que esperar un poco más por el Goya, que le llegará seguro, en una noche en la que la Academia se decantó por el cine más amable y menos arriesgado. En CAJÓN DE HISTORIAS hicimos un ciclo de cine sobre Xavier Dolan y reseñamos lo último de Almodóvar, Julieta, que me satisfizo mucho más en el segundo visionado. 

Música
Natalia Lafourcade, que puso letra a mis sentimientos en algunos momentos de este año, fue protagonista del mes de abril. Y en noviembre lo fue Vanesa Martín tras lanzar su quinto álbum de estudio, Munay. Ella ha sido elegida como Mejor Artista Española por los lectores de CAJÓN DE HISTORIAS. La australiana Sia ha logrado la distinción de Mejor Artista del Año y la banda colombiana Morat el Mejor Grupo Revelación. Mi canción del año, y también la vuestra, La bicicleta, de Carlos Vives y Shakira: un canto a la alegría que suena a Latinoamérica, a Colombia, y a pasarlo bien. 

Literatura
Comenzamos el año repasando mis mejores lecturas y destacaron cuatro autores: Javier Marías, Almudena Grandes, Milan Kundera y Michel Houellebecq. El escritor Víctor del Árbol fue protagonista en marzo, y su novela Respirar por la herida ha sido, os lo adelanto ya, una de mis favoritas de 2016. Ha sido el año para descubrir a Milena Busquets y la prosa de Mario Benedetti. Para volver a apuestas seguras, como Marguerite Duras y Rosa Montero. Pero, sin dudarlo, el mejor momento literario lo viví gracias a la visita a Honduras de Almudena Grandes y Luis García Montero. Rescato lo que escribí de aquella tarde:
Es mucho lo que me ha quitado Honduras. Pero mucho más lo que me da. Una oportunidad de crecimiento profesional y personal brutal. Unas playas hermosas, algunas noches locas y la posibilidad de redescubrir el valor de la amistad y el deseo. Una gente maravillosa y digna que, en medio de un pueblo adormecido, se aferra con fuerza y valentía a la construcción de un país mejor. Y la oportunidad de vivir tardes como esta, con mi escritora favorita y mi poeta favorito, para después ir a tomar una cerveza y cenar juntos, como en un sueño cumplido. Por eso, por la literatura y por la vida: Gracias Honduras. Gracias.

Hasta aquí mi pequeño resumen de 2016. Gracias a todas y a todos por seguir ahí, al otro lado, por vuestras visitas, vuestros comentarios y vuestros likes. Que 2017 venga cargado de sonrisas y besos, que venga con mucho trabajo digno y solidaridad, que la cultura siga siendo un motor para construir ciudadanía y el amor logre hacer del mundo un lugar más hermoso donde vivir. ¡FELIZ AÑO NUEVO!


Texto: Ismael Cruceta @CajondeHistoria

jueves, 22 de septiembre de 2016

¡¡CAJÓN DE HISTORIAS cumple 8 años!!



Y cómo pasa el tiempo, que de pronto son años…

Ocho años desde que este cajón comenzara a llenarse de historias. Ocho años de mucha literatura, muchas novelas buenas y otras menos buenas, mucho cine y mucha música.

El pasado 16 de septiembre se celebraba el aniversario desde que se publicara la primera entrada en este espacio: la reseña de Cosmofobia, de Lucía Etxebarria. Mucho he crecido desde entonces, muchas experiencias personales y profesionales que han ido enriqueciéndome hasta el día de hoy, conformándome como persona en este proceso de maduración constante.

Cuando decidí comenzar a publicar entradas era todavía un universitario y, ahora, con los 30 años a las puertas (¡en dos semanas!) muchas cosas han cambiado: trabajos que me enseñaron mucho, jefes y jefas buenos, y otros cabrones, experiencias de vida que me han ido influyendo a mirar con otros ojos, a leer con otros ojos y a escuchar con otros oídos.

El 16 de septiembre me pilló en Colombia y hoy, unos días después, estoy escribiendo esta entrada desde una comunidad afrodescendiente de Honduras, donde me ha tocado trabajar conjuntamente con los pueblos indígenas. Ni siquiera estoy seguro si podré publicar esta entrada o tendrá que ser hasta que regrese a Tegucigalpa, que es mi casa ahora y desde hace un año y medio, una ciudad hostil a la que he aprendido a querer y con personas que realmente están insertas en mi corazón elástico.

Este año he podido publicar menos de lo que me hubiera gustado, el volumen de trabajo tan elevado me lo ha impedido, y ante situaciones de estrés sigo refugiándome en la lectura, en la gente me está a mi alrededor y me hace feliz, y en la cerveza (¡upsy!). Pero, aunque haya bajado el ritmo de publicación, quiero seguir aquí, de a poquitos, para compartir impresiones.

Porque la cultura es garante de la libertad y el desarrollo, porque sin ella nos harán sumisos y no podremos completarnos como ciudadanía. Por eso, defendamos entre todos los espacios para la reflexión crítica, defendamos el arte y la música en directo, defendamos la literatura que explora los sentimientos universales y nos ayuda a crecer, protejamos los buenos libros y las buenas películas, las que nos ayudan a identificarnos culturalmente y nos acercan a otras maneras de entender el mundo en un ejercicio de respeto, multiculturalidad y tolerancia en estos tiempos difíciles.

Gracias a todas y a todos. GRACIAS. GRACIAS ochenta veces ocho, GRACIAS por cada uno de los días que completan estos ocho años, por estar ahí, por leerme (casi 2 millones de visitas) por dejar comentarios (más de 12.000). GRACIAS. Seguimos adelante. Siempre adelante. 

Ismael Cruceta

Alguna de mis entradas favoritas durante el último año:
  1. Crítica de Laurence Anyways, de Xavier Dolan
  2. Almudena Grandes y Luis García Montero en Honduras
  3. Reseña de También esto pasará, de Milena Busquets
  4. Protagonista del mes... Natalia Lafourcade
  5. Reseña de Respirar por la herida, de Víctor del Árbol
  6. Crítica de La novia, de Paula Ortiz
  7. 2015: Surrealismo mágico desde la raíz
  8. Reseña de La insoportable levedad del ser, de Milan Kundera
  9. Película para olvidar: Regresión, de Alejandro Amenábar

domingo, 29 de mayo de 2016

Almudena Grandes y Luis García Montero en Honduras


Cuando me vine a vivir a Tegucigalpa no podía llenar mi maleta de libros. Es por eso que la mayoría de mis lecturas actuales son en el Kindle. Pero sí que me traje algunos libros en papel que me apetecía tener conmigo, libros especiales para mí. Uno de ellos fue Almudena, una recopilación de poemas que durante años Luis García Montero dedicó a su mujer, la escritora Almudena Grandes. Un librito cargado de amor y de admiración, como la que yo siento por ambos.

Esta historia se la pude contar directamente tanto a Luis como Almudena el pasado jueves 26 de mayo, ya que vinieron al Teatro Nacional Manuel Bonilla, a un acto enmarcado en el IV centenario de la muerte de Miguel de Cervantes. Y ese poemario "escrito con fe en las palabras y en la vida" lo tengo dedicado ahora por su autor y por su musa. 

Fue una tarde preciosa para hablar de El Quijote, de literatura, de poesía, de amor y vida. 

Luis García Montero hablando de la narrativa de ella. Almudena Grandes hablando de la poesía de él:

"La poesía ha formado parte de mi vida y forma parte de mi literatura. Las citas de mis libros son versos. Y muchas veces los títulos de mis libros provienen de versos porque la poesía tiene esa capacidad esencial de contar en muy pocas palabras lo que yo necesito desarrollar en 500 páginas. Soy muy amante de la poesía. 

Yo empecé a admirar a Luis mucho antes de conocerle. La admiración es una parte esencial del amor. No puedes enamorarte de alguien a quien no admiras. A mí Luis siempre me ha parecido que iba a ser el poeta de mi generación. No solo por la brillantez o el talento, sino también porque posee una condición muy contemporánea: una estética muy moderna pero muy transitable a la vez, que rompía con la vanguardia. Una poesía muy narrativa, lo cual, para una aspirante a novelista -Luis empezó a publicar mucho antes que yo- era muy atractivo.

La poesía de Luis es limpia y es honda. Es muy fácil de leer y muy difícil de entender. En ese sentido la poesía de Luis es una trampa: es muy fácil de entrar en ella y muy difícil salir. Yo creo, al margen del amor y de la admiración, Luis me parece un poeta grandísimo y por su poética. Por las verdades que el asocia a su poesía".

También hubo tiempo para hablar de sus últimas publicaciones.

Sobre Balada en la muerte de la poesía, Luis García Montero comentó: "Lo escribí como respuesta a todas las veces que en los encuentros literarios se habla de la muerte de la poesía. En un congreso me planteé qué ocurriría si de verdad se muere la poesía. Imaginé que un día encendía la televisión y me daban la noticia de la muerte de la poesía. Y yo siento que se ha muerto una amiga íntima. Empiezan las llamadas, el duelo, salir a la calle para ir al entierro. Y lo que voy sintiendo es que al morir la poesía muere algo más que un genero literario. Porque mucha gente resume en la palabra poesía buena parte de lo mejor que tiene la condición humana. Al morir la poesía, vi que los seres humanos perdían su condición más noble y se iban convirtiendo en mercancías. Se perdía la idea del tiempo, porque ahora vivimos en un tiempo marcado por la prisa, por el instante. Es un tiempo del consumo, que es lo que nos convierte en mercancía. Y hasta los seres humanos se convierten en objetos de usar y tirar. Y el tiempo de la literatura nos da una dimensión de la historia, de saber que venimos del pasado, que heredamos tradiciones y un saber humano, y que un día tendremos que dejarlo a nuestros hijos. Eso articula una dimensión de la historia que va más allá del usar y tirar, y que tiene que ver con nuestra conciencia.

Eso tiene que ver también con las ciudades. ¿Cómo me relaciono con Granada sin Lorca? ¿Con Buenos Aires sin Borges? Las ciudades no solo son piedras, son lugares que habitamos porque son parte de la experiencia humana, y si se borra eso que es más que una piedra las ciudades se desconfiguran, y todo eso desaparece con la poesía. Al final, el libro tiene una única salida: una vez que los poetas se reúnen en el cementerio y la entierran, regresan a su casa y se ponen a escribir poesía. Porque la poesía hay que resucitarla. Eso es lo que yo reivindico aquí: la poesía como una forma de resistencia".

Y sobre Los besos en el pan, Almudena Grandes explicó: "Cuando escribí este libro, elegí el título porque a mí me gustaría que no se leyera solo como un retrato de la actualidad, como una imagen de una realidad que está pasando y a la que no le vemos el final, sino que me gustaría también que se leyera como una reivindicación de la cultura de la pobreza, que es la cultura que los españoles hemos tenido siempre y hemos perdido los últimos 20 años. Cuando empezó esto que los culpables de ella llaman crisis,tenía que escribir dos columnas a la semana, y eso al final acaba obligándome a tener mi propia teoría de lo que está pasando. Yo miraba a mi alrededor. Y en seguida me acordé de mi abuelo y pensé que si le dijera "mira qué crisis más horrorosa estamos viviendo", él se partiría de la risa. Para nuestros abuelos sería un contratiempo comparado con las crisis que ellos tuvieron que vivir. Mi abuelo jamás fue a la universidad, era más pobre materialmente, no viajó por el mundo ni era una persona cosmopolita, no hablaba idiomas, pero él, y la gente como él tenía una riqueza que hemos perdido, tenía una fortaleza que nosotros no tenemos. 

Porque la verdad es que España ha sido un país de gente pobre, no necesariamente siempre un país pobre. Los españoles siempre hemos sido pobres, pero teníamos una cultura de la pobreza que nos permitía ser pobres con dignidad, y la pobreza se heredaba de padres a hijos, pero se heredaba también una forma de vivirla: la pobreza no era humillante, no era vergonzosa, ni culpable. La pobreza era la vida. Y la lucha contra la pobreza para que tus hijos vivieran mejor que tú era el sentido de la vida. Pero esa lucha no arrebataba la ilusión ni la esperanza ni la alegría. Esa ha sido la cultura de mi país hasta que hace 25 años nos dijeron que éramos ricos y que ya siempre íbamos a ser ricos. Y los españoles se lo creyeron. Y España se convirtió en un país de gente muy hortera bajo el valor de "felicidad es igual a consumo". Ese es el principio que hay que romper y recuperar la cultura de la pobreza, la cultura de nuestros abuelos, que usaban las cosas hasta que se rompían, que apreciaban el valor de las cosas. Eso es lo único que nos puede hacer fuertes para superar lo que estamos viviendo. Y ese es el punto de vista de Los besos en el pan, porque todos los personajes del libro han decidido resistir de una forma o de otra a este decreto que parece que nos ha caído encima a ser infelices, a ser pobres y a pasarlo mal". 

No es vivir fácil vivir en Honduras. No es fácil vivir en un país con tanta inseguridad ciudadana, un país de contrastes, en el que es fácil perder la perspectiva de la realidad de mucha gente que, fuera de las ciudades, y en las ciudades mismo, en algunos barrios que quedan no demasiado lejos del mío pero que aparecen como una mancha negra en el mapa, hay tanta gente pasando tan mal, extorsionada y luchando por vivir, literalmente, cada día. No es fácil por la distancia y por los diferentes patrones culturales, que nos desubican y parece que jamás nos acostumbraremos del todo. Y, sin embargo, cada día buceo en las razones que me trajeron hasta aquí: mis ganas de abrirme al mundo y de contribuir con mi trabajo a intentar cambiar las cosas. 

Sobre Honduras, y citando a Luis Cernuda, García Montero señaló: "A ver si somos capaces de progresar y de superar la pobreza sin perder la dignidad humana y sin caer en la prepotencia del lujo. Y eso es lo que yo le deseo a mi país y lo que le deseo a Honduras". 

Almudena Grandes, por su parte, dejó este emotivo mensaje final: "España es un país de historia muy difícil. A veces tenemos la sensación de que tenemos muy pocos motivos para estar orgullosos de ser español. Y esa es una sensación que te oprime el corazón. Luego siempre encuentras motivos que te devuelven ese orgullo. Recuerdo una consigna que al final de la Guerra Civil fue capaz de galvanizar a mi país y que yo creo que encierra una verdad que no caducará nunca: "Resistir es vencer". Y yo todos los días de mi vida me repito que resistir es vencer. 

Es verdad que el mundo es muy injusto, que hay gente que nace en países fáciles donde todo el mundo llora cuando escucha el himno y donde todo el mundo se pone la mano en el corazón cuando alzan la bandera, y todo es como perfecto y sonrosado. Pero la experiencia de los que hemos nacido en países difíciles es mucho más intensa, y apreciamos mucho mejor los claroscuros y los juegos de grises, y sabemos que las cosas nunca son blancas o negras, y que todo hay que matizarlo muy bien. La dificultad nos hace más sabios, y la resistencia nos hace más fuertes. Y aunque es duro, que no se nos olvide que mientras el mundo siga siendo el que es, cada día que resistimos es un día que hemos vencido". 

Es mucho lo que me ha quitado Honduras. Pero mucho más lo que me da. Una oportunidad de crecimiento profesional y personal brutal. Unas playas hermosas, algunas noches locas y la posibilidad de redescubrir el valor de la amistad y el deseo. Una gente maravillosa y digna que, en medio de un pueblo adormecido, se aferra con fuerza y valentía a la construcción de un país mejor. Y la oportunidad de vivir tardes como esta, con mi escritora favorita y mi poeta favorito, para después ir a tomar una cerveza y cenar juntos, como en un sueño cumplido. Por eso, por la literatura y por la vida: Gracias Honduras. Gracias.


Texto: Ismael Cruceta @CajondeHistoria

lunes, 11 de enero de 2016

Mis mejores lecturas del año: Ganadores

Mejor Libro de Autor Español
Así empieza lo malo, de Javier Marías
Javier Marías nos cuenta un relato inteligente sobre los vínculos afectivos, revestidos de uno y mil matices, sobre lo que une la risa, probablemente más que nada en el mundo, sobre las mentiras descubiertas que nos obligan a cuestionarnos lo vivido. Pero, por encima de todo, sobre el perdón y lo imperdonable

Mejor Libro de Autor Extranjero
La insoportable levedad del ser, de Milan Kundera (República Checa)
Se trata de una de las novelas más leídas del siglo XX, una de las obras cumbre de la literatura universal contemporánea. Y bien lo merece, sinceramente, porque Milan Kundera realiza un análisis certero y profundo sobre el ser humano.

Mejor Personaje Masculino 
François (Sumisión)
Esta es la historia de Francois, un profesor universitario de Literatura que ve cómo su vida salta por los aires cuando la coyuntura sociopolítica experimenta un cambio tan drástico en relación a los anteriores 70 años, en los que la socialdemocracia parecía instalada y enraizada en las bases de la Europa occidental. 

Mejor Personaje Femenino
Manolita es un personaje redondo, que experimenta un proceso de madurez notable a lo largo de las más de 700 páginas de este libro, uno de esos personajes que te acompañan a lo largo de tu vida, marcados a fuego, a los que desearías poder abrazar, es uno de esos personajes a los que se quiere y que a uno le gustaría parir. 

Mejor Narración
Así empieza lo malo es una novela sólida, interesantísima y profunda, una novela para deleitarse en el placer de la lectura, con unos personajes perfectamente construidos, que se nos van descubriendo poco a poco. Una novela con un pulso vibrante, constante y que va en aumento.

Mejor Argumento
Sumisión, como suele ocurrir en las novelas de Houellebecq, es una novela con un argumento interesante e intenso, visionario, que se queda siempre en un segundo plano, porque lo que de verdad importa aquí es realizar un diagnóstico del ser humano enmarcado en la sociedad destructiva que ha ido construyendo, una sociedad que empuja hacia la soledad, descarnada de emociones sólidas y abandonada a placeres fatuos.

Mejor Libro del Año
Mucho más que una historia de amor, La insoportable levedad del ser es una novela sobre las relaciones amorosas hasta sus últimas consecuencias, es una historia sobre la unión carnal y del alma, sobre cómo el contexto social incide sobre los vínculos afectivos. 



Texto: Ismael Cruceta @CajondeHistoria

jueves, 7 de enero de 2016

Mis mejores lecturas de 2015: Nominados

Mejor Libro de Autor Español













Así empieza lo malo, de Javier Marías
Cicatriz, de Sara Mesa
El tiempo que nos une, de Alejandro Palomas
Las tres bodas de Manolita, de Almudena Grandes


Mejor Libro de Autor Extranjero













Delirio, de Laura Restrepo (Colombia)
La insoportable levedad del ser, de Milan Kundera (República Checa)
Nadar desnudas, de Carla Guelfenbein (Chile)
Sumisión, de Michel Houellebecq (Francia)


Mejor Personaje Masculino













Knut Hamsun de Cicatriz
François de Sumisión 


Mejor Personaje Femenino













Anne Desbaresdes de Moderato Cantabile


Mejor Narración















Mejor Argumento














Mejor Libro del Año













Así empieza lo malo, de Javier Marías
Delirio, de Laura Restrepo
Sumisión, de Michel Houellebecq



Ismael Cruceta @CajondeHistoria