lunes, 24 de noviembre de 2014

Reseña | Contra el viento del norte, de Daniel Glattauer


Nos dedicamos a despertar la curiosidad del otro y a seguir alimentándola al no satisfacerla de manera definitiva.

Leo y Emmi contactan por casualidad. Ella quiere darse de baja de una suscripción y se equivoca al enviar un correo. Pero inician, a raíz de ahí, una relación por correo electrónico que va creciendo hasta crear una situación de dependencia entremezclada con otras sensaciones, con otras emociones. 

Contra el viento del norte, del austriaco Daniel Glattauer, es una novela epistolar del siglo XXI, emails rápidos, frescos, en los que los protagonistas van dejando trazos de sí mismos, contando mucho y ocultando también. Esto supone para el autor un doble reto: ha de perfilar dos personajes que, a su vez, han de perfilarse a sí mismos a través de la escritura. Porque los protagonistas dejan patente en sus textos la parte de su ser que desean que quede ahí, pero dejan huecos en blanco, secretos sin contar. Por eso, a la vez, el autor reta al lector para que complete poco a poco esos huecos de los dos protagonistas. Y el resultado no puede ser más satisfactorio, especialmente en el caso de Emmi, un personaje que entraña la razón de ser de esta novela: encerrada en una cápsula que ha creado ella misma, una metáfora de la propia relación que crea con Leo. 

Una novela dinámica como pocas, certera y actual, porque Contra el viento del norte es un reflejo de una vida que se construye sobre cimientos de cartón. Es una bella metáfora de una sociedad temerosa de vivir, de sentir. Una nueva y acertada lectura sobre las historias de amor y deseo, las de hoy, las que adquieren a veces nuevas formas, capaces de penetrar en la piel sin rozarla. 

Contra el viento del norte es una novela dulce, cargada de ironía y de un humor agradable, de idas y venidas entre los protagonistas que tiran y aflojan, y a la vez es un libro que entraña mucho más, cargado también de una amargura reposada y de una visión certera sobre las relaciones de este siglo XXI que nos ha tocado vivir; una pugna contra el viento del norte que entra por la ventana. Contra las malas noches y los malos días de la vida, que es muy perra. Creando un espacio íntimo y hermético al que nadie puede acceder, del que cada vez es más difícil salir.

La historia tiene una segunda parte que aún no he leído. Pero el final de esta novela me ha parecido maravilloso. Quizás algunos lectores critiquen que el autor tenía la mente puesta en una segunda parte, pero creo que la lectura que puede hacerse de este final es más bien cerrada y, si el lector no desea más, no hace falta más. Está todo dicho. 

Las frases: 
Escribir es como besar, pero sin labios. Escribir es besar con la mente.

Los viejos tiempos no pueden repetirse. 

Texto: Ismael Cruceta @CajondeHistoria

jueves, 20 de noviembre de 2014

Crítica | Magical Girl, de Carlos Vermut (Obra maestra)


Si pudieras elegir un poder mágico, ¿cuál elegirías?

¡Qué experiencia cinematográfica! Magical Girl es una de esas películas que desconciertan desde el principio, que te llevan por caminos insospechados. Que impactan, que se quedan para siempre.

Es la historia de una niña enferma de cáncer que pide un deseo: el vestido de la serie japonesa Magical Girl Yukiko. Desde que se entera de esto, su padre hará lo que haga falta para conseguirlo.

Así contado, parece un drama lacrimógeno, pero no, en Magical Girl nada puede ser lo que parece. Y a la vez lo es todo. Carlos Vermut ha demostrado una elegancia y una eficacia pura a la hora de construir y deconstruir esta película que es puro noir. Cada secuencia, cada plano es una obra de arte. Cada palabra, que logra la hilaridad, y cada mirada, sobre todo cada mirada, como la de la niña, a la que interpreta la actriz Lucía Pollán, en la escena final. Una intensidad brutal, de las mejores miradas del cine grabadas que se recuerdan. Pero es que Magical Girl, que logró la Concha de Oro en el Festival de San Sebastián, constituye un ejercicio cinematográfico maduro, de las mejores películas españolas de todos los tiempos, de una precisión quirúrgica: disecciona el cuerpo, arranca los pulmones, corta la respiración.

Con un elenco impecable en el que sobresale especialmente José Sacristán: su voz, cada uno de sus gestos, su templanza. Ganará el Goya, otra vez. A su lado, en este puzzle que es Magical Girl, con sus saltos de tiempo, con sus huecos en blanco, Barbara Lennie, Israel Elejalde y Luis Bermejo, sobresalientes. Ella en el sofá, con un chorro de sangre partiéndole la cara mientras canta La niña de fuego de Manolo Caracol es ya toda una escena de culto, bella y obsesiva al mismo tiempo.

Carlos Vermut es un director minucioso. Magical Girl una película que estimula al espectador, que le va envolviendo, le va retando, ¿nos atreveremos a entrar en la habitación del lagarto negro? Es la intimidad profunda del ser humano, que esconde miserias bajo la ropa. Y también es el retrato más cruel de la España podrida de hoy, donde siempre pagan los mismos. 

No pondré el trailer aquí, y os pediría que no lo vierais. Id al cine, id corriendo antes de que la quiten de las salas. Y si ya no estuviera en vuestra ciudad, no os preocupéis, si los académicos son justos, la nominarán a todo en los próximos Goya. Y todo debería ganar. Y entonces volverá a las salas.

Texto: Ismael Cruceta @CajondeHistoria


lunes, 17 de noviembre de 2014

Reseña | Biografía del hambre, de Amélie Nothomb


Amélie Nothomb tiene dos tipos de novelas: las de corte autobiográfico, y las de ficción. Son varios los libros que he leído de esta autora y lo tengo claro: aquellas que están basadas en su vida son las mejores. Ninguna de esas me ha decepcionado, tampoco Biografía del hambre

Hija de un diplomático belga, Amélie narra sus recuerdos de infancia (no de más tierna infancia, para eso tenemos Metafísica de los tubos) en varios países del mundo, con especial relevancia en Japón, país donde comienza el relato y el que marcó su vida y su carácter, al que volvería más tarde para trabajar y vivir una historia de amor (que cuenta en Estupor y tembloresNi de Eva ni de Adán respectivamente).

Con su estilo limpio y mordaz, Amélie Nothomb construye una obra sobre la infancia y sobre el apego (especialmente por su hermana) cuando todo puede resultar hostil, cuando te arrancan una y otra vez de los lugares con los que se crea un vínculo y cuando siempre, siempre, se ha llevado en la frente un estigma diferenciador: el de ser una occidental en Japón y China. Peor aún, "una belga" a la que sus compañeros del liceo francés de Nueva York le dicen "lo siento, siento que seas belga".

Tras ese período en Asia, la familia se muda a la excesiva ciudad de Nueva York. Para después, en otro de esos vaivenes del destino, recaer en Bangladesh, el país más pobre (y aburrido).

Y entre tantas anécdotas, entre esa potomanía y esa adicción al alcohol de la protagonista que me hacía estallar en carcajadas, Amélie Nothomb explica cómo, ya desde pequeña, sintió un hambre atroz, hambre de vivir, de leer, de descubrir, de amar. Pero en algún momento el péndulo se desequilibró y la llevó a sufrir una anorexia brutal. 

La he disfrutado muchísimo, quizás por esa manera que tiene la autora de contar las cosas. Quizás es que la leí en el momento adecuado pero lo cierto es que Biografía del hambre me ha hecho bien.  Y cuando eso ocurre, es maravilloso. 

Texto: Ismael Cruceta @CajondeHistoria

jueves, 13 de noviembre de 2014

Crítica | Perdida, de David Fincher


Esta es la historia de una desaparición. De la desaparición de una mujer, aparentemente feliz y perfecta, el día de su quinto aniversario de boda. Y entre idas y venidas, toca reconstruir un rompecabezas hecho pedazos. Como ese matrimonio. Como esa sociedad estadounidense

Basada en el libro de Gillian Flynn, Perdida es un thriller que mantiene al espectador atento desde el primer minuto hasta el último, tensando la cuerda de la risa nerviosa, que explotaron en más de una ocasión y en más de dos en la sala de cine. David Fincher es un director tramposo, que juega sucio con el espectador para descolocarle varias veces a lo largo de la cinta, para retorcer la historia una y otra vez. 

Ben Affleck se ajusta al papel de marido al que todo apunta, paralizado por la situación. ¿O es que Ben Affleck es un actor limitado? Y Rosamund Pike hace un papel maravilloso (estará, casi seguro, nominada al Oscar), al borde del abismo todo el rato y rallando el histrionismo, una frontera que traspasa en más de una ocasión y más de dos.

Ahora bien, no creo que sea una obra maestra. Aunque sí, absolutamente, una película muy lúcida, muy intensa y una demostración de cine contemporáneo impecable, de thriller que llena salas, que gusta a las multitudes y que corta respiraciones. David Fincher se ríe de los estadounidenses y de la asquerosa superficialidad que han exportado al mundo, y lo hace con tanta inteligencia que les conquista. Me encanta. 

He dudado entre ponerle tres estrellas o cuatro, pero en mi opinión tiene algunos minutos de más (soy consciente también de que era muy difícil recortar) así que por eso las 3 estrellas. Y con todo, Perdida se convierte en un retrato de la miseria humana, de la podredumbre más oscura del matrimonio, tal y como suele gustarle al director David Fincher, protagonista del mes en CAJÓN DE HISTORIAS


Texto: Ismael Cruceta @CajondeHistoria

lunes, 10 de noviembre de 2014

La mejor música del año 2014. Nominados.

Mejor Artista o Grupo del Año

Mejor Artista Español


Mejor Artista Revelación







Mejor Videoclip
Casper, Russian Red


Chandelier, Sia


Maps, Maroon 5


Ojos color sol, Calle 13 y Silvio Rodríguez





Mejor Canción
Chandelier, Sia


Happy, Pharrell Williams


Ojos de color sol, Calle 13 y Silvio Rodríguez


Sin saber por qué, Vanesa Martín



Mejor Álbum del Año

viernes, 7 de noviembre de 2014

Crítica | 'Dos días, una noche', de Jean-Pierre y Luc Dardenne


Tras una baja por depresión, Sandra recibe una mala noticia de su empresa: o la paga extra, o ella. Y la decisión la han de tomar el resto de sus compañeros. Dos días y una noche es lo que tiene para convencer a sus compañeros para que voten a su favor, para que pueda conservar su trabajo.

Los hermanos Dardenne han realizado una película de corte social, dotándola de una intensidad casi de thriller gracias a ese argumento a la carrera. Para ello, se apoyan en una de las más grandes actrices del momento (de todos los tiempos, me atrevería a decir): Marion Cotillard. La estrella del cine francés hace, una vez más, una interpretación impecable: la de una madre de clase media sobrepasada por un sistema cruel, excesivo, donde la humanidad queda en segundo plano. Pero también la de una mujer que se sobrepone a los golpes, que lucha con todas sus fuerzas por ganar la batalla. Junto a ella, sosteniéndola, Fabrizio Rongione, uno de los actores habituales de los Dardenne.

Además de una Cotillard espléndida, en una de las mejores interpretaciones femeninas del año, Dos días, una noche, tiene dos cosas muy positivas: su vocación realista, con muchas escenas de la cámara al hombro, captando la verdad de la situación. Y evitar casi por completo juzgar las decisiones que van tomando los personajes, algunos de ellos no quieren o no pueden votar para que Sandra continúe en la empresa, y no se les criminaliza.

La película tiende a un mecanicismo del que sale bastante airosa y, quitando algunas sub-tramas moralizantes, constituye un retrato de esta Europa deshumanizada. El retrato más descarnado del proyecto fallido que es la Unión Europea, donde los intereses son económicos o no son.

Dos días, una noche es cine sin tapujos, cine de hoy, de una crisis moral y profunda, metida en casa. Es la historia de Sandra, belga. Y también de muchos otros europeos, de muchos españoles. Una compañera de trabajo me contó que vivió una situación similar en uno de sus anteriores empleos. Y la gente prefirió que despidieran a unos pocos a cambio de seguir cobrando lo mismo. Es lícito. Los Dardenne consiguen que esa pregunta ronde en el subconsciente del espectador durante días: "¿Y qué haría yo?"


  Texto: Ismael Cruceta @CajondeHistoria

martes, 4 de noviembre de 2014

Mis canciones del mes de noviembre


10. Calle 13: Así de grandes son las ideas (-4)
La música de Calle 13 no ha dejado de sonar este año en CAJÓN DE HISTORIAS. Su álbum, Multiviral, de lo mejor que se ha parido en este 2014. La historia que nos cuentan en esta canción no tiene desperdicio. Vivir no es tan bonito cuando se vive todo los días lo mismo... 



9. Aretha Franklin: Rolling in the deep (N)
La gran Aretha Franklin, que ya fue protagonista del mes en CAJÓN DE HISTORIAS, versiona esta canción de Adele que ya es un clásico. Escucharla es un placer sin desperdicio. Además viene con sorpresa final.


8. David Bisbal: Culpable (N)
Uno de los cantantes más populares de España e Iberoamérica presenta nuevo single, compuesto por la cantautora Vega. Baladón que no tenéis que escuchar si estáis de bajón. Culpable de quererte tanto que olvidé mi voz...


7. Russian Red: Michael P (N)
La canción que abre Agent Cooper y una de mis favoritas del álbum. Delicada y única, como su voz.


6. Coeur de pirate: Mistral Gagnant (-5)
El Número 1 del mes pasado se queda en el 6. Os dejo, en esta ocasión, a Coeur de pirate cantando su versión del tema de Renaud en directo. Pura emoción, le cuesta contener las lágrimas. Un vídeo emocionante, una canción cantada a su hija, dedicada al pasado, a la infancia, a la bella nostalgia. Et entendre ton rire comme on entend la mer, s'arrêter, r'partir en arrière... 


5. Coldplay: A sky full of stars (-3)
Coldplay nos invitan a volar en esta canción. Es un temazo que hace ver el cielo lleno de estrellas. Y el vídeo es pura energía. 


  4. Maroon 5: Maps (+5)
El grupo protagoniza la subida más fuerte del mes hasta quedarse en el 4. Maps es una canción totalmente adictiva.


3. Pablo López y Georgina: Te espero aquí (N) 
La descubrí por casualidad, pero me parece pura sensibilidad, con ese aire andaluz y una letra que me encanta, que es pura poesía. Pablo López, acompañado por Georgina, derrochando buen gusto y emoción.


2. Shy'm: La malice (+2)
La cantante francesa se queda a un paso de su primer Número 1 en CAJÓN DE HISTORIAS con La malice, una canción sobre la libertad, sobre la risa que nos hace afortunados. ¡Qué viva la picardía!  Nos éclats de rires son nos complices, nous ne sommes pas les plus malheureux... 


1. Ismael Serrano: La llamada (+2)
Menudo discazo ha hecho Ismael Serrano. Grande, muy grande. La llamada, primer single extraído, logra por fin el Número 1 en el que es su cuarto mes en esta lista. Que el miedo cambie de bando...


¿Con cuál te quedas?


Texto: Ismael Cruceta @Cajondehistoria

sábado, 1 de noviembre de 2014

Protagonista del mes... David Fincher


Hace unas semanas leía un artículo que decía la Academia de Hollywood no se lleva bien con David Fincher, razón por la cual no tiene todavía el Oscar como Mejor Director, al que ha estado nominado en dos ocasiones: por El curioso caso de Benjamin Button y La red social.

Con galardón o sin él, lo importante es que Fincher se ha convertido en uno de esos directores que siempre dan de qué hablar, una firma que se aprecia en la pantalla, una manera de rodar especial y unas historias valientes, siempre valientes.

Este año ha estrenado su décima película, Perdida, y lo ha vuelto a hacer: no dejar a nadie indiferente. Mirada crítica y visceral para retratar las miserias, las emociones más oscuras del alma humana, sus obsesiones. 

Protagonista del mes en CAJÓN DE HISTORIAS por ser uno de los mejores directores de su generación, en los próximos días se publicará la crítica de su nueva película, capaz de incrustar al espectador en la butaca. Y repasaremos también la filmografía de este director inquietante y perfeccionista. ¿Ganará el Oscar finalmente como Mejor Director gracias a Perdida?

Texto: Ismael Cruceta @CajondeHistoria

jueves, 30 de octubre de 2014

Reseña | Némesis, de Philip Roth


Némesis es la historia del profesor Bucky Cantor, que no pudo participar en la IIª Guerra Mundial, como era su deseo, debido a un problema de visión. Lo que no sabía es que durante el verano de 1944 tendría que enfrentarse a otra guerra, también cruel, la de la polio. Un fuerte brote se extiende por Newark, acabando con la vida de varios niños.

Y Némesis era, en la mitología griega, la diosa de, entre otras cosas, la venganza. La que infringía un castigo a los hombres cuando hacían algo que no era correcto. La diosa de la justicia retributiva, la que buscaba el equilibrio. 

Empiezo a leer Némesis por la iniciativa de Rustis y Mustis, y en plena crisis del ébola en España, cuando estábamos todos muy susceptibles con el tema, especialmente por la ineficiente gestión política, con una ministra inepta y un consejero de sanidad madrileño responsabilizando a la víctima, por no hablar del tratamiento que han dado muchos medios de comunicación y el asesinato del perro. Esto ha propiciado que haya vivido la lectura con más intensidad, aunque, probablemente, la hubiera disfrutado igual (si es que un libro así se puede disfrutar) en otro contexto. Porque Philip Roth logra, a través de las palabras, una gran profundidad y precisión. 
 
 
Némesis es una novela durísima en la que se expone con maestría cómo el protagonista se cuestiona no la existencia de dios, pero sí su actuación cruel y despiadada, asesinando o dejando paralizados a niños sanos, deportistas, inocentes. Porque Bucky Castor es un buen judío y no puede entender que algo así esté ocurriendo. También es una novela sobre la culpa que se instala en las entrañas, que te paraliza el cuerpo como la misma polio. 

La trama avanza, sin prisa pero sin pausa, desplegando el desasosiego como la epidemia. Una novela intensa, escrita con maestría, con pulso firme de un escritor viejo y sabio.  Y con un final que destroza. Acercase a Roth es todo un acierto.

Texto: Ismael Cruceta @CajondeHistoria

lunes, 27 de octubre de 2014

Crítica | 10.000 km, de Carlos Marqués-Marcet


Ganando tú me pierdo yo, y mira que te lo advertí... 

Esta película se inicia con una escena de sexo. Un polvo. Y a raíz de ahí, todo se desmonta. Porque el mundo puede desplomarse en un instante. A ella le han ofrecido un trabajo en Los Ángeles. Un año entero fuera. Algo que había deseado desde hace mucho tiempo, una oportunidad que no puede dejar escapar. Él, profesor, quería tener hijos. Los dos, parece ser, querían. Vente conmigo. ¿Cómo? No puedo dejar mi vida en Barcelona, el curso, los alumnos. 

Y la relación, sólida, se convierte en una relación a distancia. A 10.000 kilómetros. 

Carlos Marqués-Marcet ha rodado una historia demasiado común, cada día más común, un espejo de la realidad, del amor diluido en conversaciones de Skype, sin el tacto necesario, ni la densidad de los suspiros, ni más escenas de sexo, como esa del principio. Un retrato de la sociedad capitalista, cada vez más radicalizada, incompatible con cualquier proyecto común, con cualquier plan de vida estable. Un sistema cruel que despliega sus tentáculos. A Alex y Sergi les alcanzó la desdicha. La mala fortuna de vivir un año separados, quizás "una prueba de amor". 10.000 km es una película de verdad, que hiere, que hace mucho daño cuando el espectador  puede verse reflejado en ella. Por lo que pudo haber sido y nunca fue.

Pero el mayor logro, además, es refugiar el drama tras una capa de cotidianidad, de sonrisas y risas, de cercanía a través de la pantalla, la que separa el largometraje del espectador, fuera, y la que separa a los actores, dentro. Los actores. David Verdaguer y Natalia Tena. Sosteniendo la mirada, aguantando el alma prendida, a punto de caerse. Ambos realizan un trabajo actoral digno de todos los elogios, de dos vidas que eran una y se partió. Porque 10.000 km es la pelea de dos jóvenes que se aman contra el sistema, un sistema que les ha engullido. Y tiene muchas más lecturas esta película, que bucea en el patriarcalismo que sigue patente, que ha adquirido nuevas formas, pero sigue siendo patriarcalismo, a pesar de todo. Y en la dignidad de ella frente a cualquier imposición soterrada.  

Una de las mejores películas españolas de este 2014, que triunfó en el Festival de Málaga, que merece estar presente en los próximos Goya. Marqués-Marcet subirá a recoger el cabezón como Mejor Director Novel, y, si los académicos son justos, David Verdaguer debería hacer lo propio con el Goya al Mejor Actor Revelación, y no sucumbir a la mediocridad de los roviras o los niños mediáticos. Porque la suya es una interpretación madura, de animal herido. De hombre enamorado al que le ha tocado perder, y eso le pone en una situación de ventaja frente a ella, que es la que se ha marchado. Pero no por eso la situación de ella es más fácil, no vista desde dentro, porque a ella, al fin y al cabo, también le falta el cariño y la otra cabeza apoyada en el otro lado de la almohada. 

10.000 km es una película actual. Soy yo, son mis amigos. Es mi generación, una generación engañada, hastiada y harta. Y, ya lo dije, la película duele, pero merece tanto, tanto, la pena verla... Porque el cine, también es eso, esa profundidad en la que reconocerse. Me ha costado escribir esta reseña, porque la película, más de dos semanas después del visionado, me sigue haciendo daño.

Texto: Ismael Cruceta @CajondeHistoria


martes, 21 de octubre de 2014

RESEÑA | LAS METÁFORAS DE AMÉRICA LATINA, de Maruja Torres


Un viaje, un viaje así, jamás lo devuelve a uno al lugar de procedencia en las mismas condiciones en que salió. 

Rebuscando en Amazon, encontré esta recopilación de artículos que escribió Maruja Torres en 1992 para El País. Se trata de un viaje en tren por América, por El Sur, de Chile a México, de sur a norte, hasta la frontera con Estados Unidos, donde los sueños cambian de forma (se deforman, diría yo). Fueron diez semanas. Diez semanas para impregnarse de un continente que entonces estaba devastado, saqueado constantemente, a veces por unos (España, siglo XV), a veces por otros (Estados Unidos, siglo XX), a veces por ellos mismos. E incluso devastado lucía hermoso, como no hay otro.  

La escritora relata la pobreza y la riqueza encontrada en muchos de esos países mientras peleaba por encontrar un tren en el que continuar su viaje. El ferrocarril decrépito que ya no existe. Todos mis viajes por Latinoamérica los he hecho en autobús, nunca en tren. Solo uno turístico para ir desde Cusco a Machu Picchu. El resto de trayectos, en bus. Y en Uyuni, en Bolivia, pude ver el cementerio de trenes, una fotografía de otro tiempo, una estampa de una decrepitud antigua, porque, por por suerte, muchos de esos países del continente supieron desasirse de esas cadenas para levantar el vuelo, para respirar de otra manera. O, al menos, están aprendiendo a hacerlo, a construir futuro. Parece que ganaron, por fin y afortunadamente, algunas revoluciones ciudadanas. 

Y lo más gracioso es que, curiosamente, la mayor parte de este libro, la leí en un tren, recorriendo Irán. Un viaje dentro de otro viaje, para rememorar recuerdos de Chile, de Bolivia, de mi Bolivia querida, de Perú y Ecuador. Para aumentar las ganas de sentir Argentina, de bañarme en las playas de Colombia y de caminar por Centroamérica. 

Es un libro breve, el germen de Amor América, un viaje sentimental por América Latina. Un relato de supervivencia, la supervivencia de la propia escritora, la de un continente y también la de la gente, la gente latinoamericana. Es un canto de amor por su dignidad, por su vitalidad pegada a la piel y por sus ojos a veces tristes. Estaba empezando a dolerme decir adiós a tanta gente a la que ya quería.

Y de repente, un par de frases llegan para punzarte el corazón. Que guardo en un lugar destacado al que volver a menudo cuando no sepa por donde seguir:  

Camino de Puno, para tomar el tren con destino a Cuzco, me prometí que alguna vez tendría que regresar a Bolivia. Y estas promesas forman parte de las argucias con que una se las arregla para tolerar la nostalgia.


Os dejo una de mis canciones favoritas, Canción con todos, para que suene mientras leéis a Maruja Torres. Siento al caminar toda la piel de América en pie y anda en mi sangre un río que libera en mi voz su caudal..

Texto: Ismael Cruceta @CajondeHistoria

viernes, 17 de octubre de 2014

CRÍTICA | LA ISLA MÍNIMA, de Alberto Rodríguez



Un peliculón.

Esta reseña podría resumirse en esa única frase, porque Alberto Rodríguez ha realizado un ejercicio fantástico que conjuga la máxima tensión con la belleza visual. La isla mínima es un exponente del mejor cine español, del cine más oscuro y más sucio que controla hasta el mínimo detalle estético y narrativo. Un derroche de buenas interpretaciones y de precisión técnica. 

Desde ese primer plano cenital, La isla mínima engancha. Esas marismas del bajo Guadalquivir, en Isla Mayor, un pueblecito de la provincia de Sevilla, enamoran a cualquiera. Un entorno espectacular que el director (sevillano) no ha desaprovechado para que su película luciera hermosa. Para llenar de luz una trama oscura cargada de aristas y matices que van cubriéndose y descubriéndose poco a poco, sin prisa, a su debido tiempo, creando la atmósfera pertinente para que la tensión vaya adentrándose en el cuerpo lentamente hasta un final casi irrespirable. Y limpio, muy limpio, sin trampas ni juego sucio. 

Protagonizada por Raúl Arévalo y Javier Gutiérrez, ambos, en las mejores interpretaciones de sus carreras. Arévalo siempre es efectivo y los años de experiencia le sientan bien. Javier Gutiérrez, con una dilatada carrera de secundario, consigue aquí perfilar a su personaje perfectamente, dotándole de una brutalidad que acongoja y capaz de aguantar la mirada en los momentos más duros de la cinta. Ambos tan contrapuestos y tan bien complementados. Ambos, acostumbrados a registros más cómicos, demuestran solidez apabullante para el drama. Detrás de ellos, Antonio de la Torre (siempre impecable, aunque aquí tenga un papel muy pequeño), Nerea Barros (que hace una buena labor, a excepción de alguna escena algo sobreactuada) y Jesús Castro, el niño, el guapo, con más carisma interpretativo aquí que en el largo que le ha dado la fama.

En definitiva, La isla mínima es el mejor retrato de la calidad cinematográfica del cine español, capaz de realizar un thriller en el que la identidad cultural queda patente, en el que no se renuncia a contextualizar la historia en nuestra Historia. Imprescindible. 

Un apunte extra (e intrépido):
Es la mejor película española que he visto en lo que va de 2014, y mejor que todas las que vi en 2013. El próximo Goya a la Mejor Película debería llevar grabado este título. De hecho, haciendo un repaso rápido de las categorías puede que La isla mínima sea la gran triunfadora y se alce con unos bien merecidos 8 cabezones.

martes, 14 de octubre de 2014

RESEÑA | FÁCIL DE MATAR, de Maruja Torres


Fácil de matar es una novela negra, y muy ácida, protagonizada por Diana Dial, el personaje que colma una buena parte de la producción literaria de Maruja Torres, protagonistadel mes en CAJÓN DE HISTORIAS.
La historia comienza con el asesinato en un atentado terrorista de Tony Asmat, miembro de una de las más familias cristianas más influyentes de Líbano –en realidad varios asesinatos, porque dos de sus empleadas fueron víctimas colaterales-. Pero a la protagonista, antigua periodista metida a detective, el asunto le parece turbio y se pone a investigar, lo que le llevará a situaciones complicadas, algunas muy cómicas y surrealistas, y entretenidas siempre.

Porque Fácil de matar es un libro que se disfruta de principio a fin, que va creando una trama sin demasiados reveses pero lo suficientemente revoltosa como para mantener enganchado al lector. Además, Diana Dial se convierte en uno de esos personajes literarios memorables y deliciosos. Junto a ella desfilan toda una serie de secundarios, unos más protagónicos que otros, que van llenando la novela de pinceladas de frescor: especialmente memorables los capítulos en los que aparece la matriarca de la familia Asmat y el embajador español coleccionista de crucifijos.

En algún lugar leí (en Diez veces siete, si no me equivoco) que esta novela fue el resultado de recoger durante varios años las cosas malas de Beirut, donde vivió Maruja Torres durante una época. Las buenas, que eran la mayoría y las más importantes, se han quedado pegadas a su piel. Pero esas cosas malas hacen de Fácil de matar una excelente radiografía del Líbano actual, tan complejo y con tantos conflictos por resolver. Un caldo de cultivo de tensiones siempre a punto de explotar. Y explotando de vez en cuando para arrasar todo lo que encuentre a su paso. Un país de contrastes, de superficialidad extrema y, a la vez, de autenticidad enraizada.

Una novela ágil, fresca y recomendable. Y perfecta para conocer la producción literaria de Maruja Torres.

Las frases:

Locuacidad chillona, y el derroche de tinta agresiva son dos de las características principales del periodismo actual, se dice. Resultan más baratas que hacer un buen reportaje sobre lo que ocurre, y excitan más al público.

Inevitablemente siente la nostalgia que le producirá, en el futuro, tropezar con una persona o abrir un mapa o ver un informe del tiempo en la televisión; cualquier nadería le devolverá los aromas y las pasiones de los días aquí transcurridos.

En Europa tenemos estafadores, marrulleros, despiadados también, pero mediocres todos. 

Texto: Ismael Cruceta @Cajondehistoria

viernes, 10 de octubre de 2014

TEATRO | UN BUEN SAMARITANO


En una situación desesperada, un buen samaritano se ofrece a ayudarte. Lo que no sabes es que abrirle las puertas de tu casa puede hacer saltar por los aires el frágil equilibrio de tu vida.
Desde muy al comienzo, esta obra de teatro logra crear una atmósfera dramática en la sala: la protagonista fue torturada durante la dictadura y ahora la vida parece ponerle delante a la persona que estuvo a punto de quitársela. Una situación que, además, pone en peligro el proceso de paz, justo ahora que la clase política quiere pasar página, como si fuera así de fácil obviar el terror. Como si el fascismo se fuera por el desagüe de la ducha, se pudiera dejar guardado en un cajón. 
No se mencionan países. No hace falta. La historia está tan bien contextualizada que se sabe perfectamente de qué país se está hablando. Además, las dictaduras se parecen demasiado, podría ser España, incluso hoy, cuando aún no han querido devolver la dignidad a todos aquellos que fallecieron, a sus familias. Y es que en Un buen samaritano el espectador se convierte en un fisgón de la intimidad de un matrimonio marcado por una dictadura pasada, pero aún muy viva. 
Un buen samaritano es una obra pequeña pero muy grande: consigue contar mucho más de lo que dice el texto, consigue llegar a lugares profundos y, sobre todo, consigue que el espectador se plantee cuestiones relacionadas con el perdón, con los vínculos afectivos fortalecidos por la tragedia. ¿Sería capaz de perdonar a quién me marcó la vida para siempre? ¿a quién me rompió en dos? Pero la obra es también construcción y reconstrucción, es seguir adelante cuando las razones se difuminan. 
Tres actores que sacan adelante un texto inteligente, especialmente la actriz Marta Gago, en una descarga de intensidad que logra encauzar: es una de esas interpretaciones que no pueden llorar sobre las tablas, pero esas lágrimas tienen que salir una vez finalizada la obra. 
Un buen samaritano es una obra de las que duelen, de las que sales de la sala con un nudo el estómago pero con las terminaciones nerviosas henchidas de gratitud, porque hay historias que merecen ser contadas, perdones sobre los que merece la pena reflexionar. Absolutamente recomendable, por todo el corazón que hay en ella.

La obra va a estar tres fines de semana en Madrid, en la Sala La Tirana Malas Artes. No os quedéis sin verla. Podéis encontrar entradas AQUÍ.

Texto: Ismael Cruceta @CajondeHistoria 
Imagen: La Tirana Malas Artes

jueves, 9 de octubre de 2014

Los NOBEL DE LITERATURA en CAJÓN DE HISTORIAS


A las 13:00 horas de hoy jueves, 9 de octubre de 2014, se conocerá quién es el escritor o escritora galardonado con el Premio Nobel de Literatura. Murakami suena en todas las apuestas, aunque es problable que, otro año más, se quede sin este reconocimiento. El único español que aparece en las quinielas es Javier Marías, digno merecedor del premio.

Repasamos alguna de las entradas que hemos dedicado en CAJÓN DE HISTORIAS a novelas de escritores que recibieron el Nobel de Literatura en años anteriores:
 

Es una novela en la que ser respira el ambiente opresor, la anulación de la dignidad humana. El miedo. El horror. Pero el estilo de Müller está cargado de bellas imágenes, de una prosa poética que recubre el texto. Una mezcla que parecía imposible y que rezuma maestría.

La casa verde, de Mario Vargas Llosa
La casa verde es una llamada de atención a determinadas prácticas de la iglesia católica en Latinoamérica, al genocidio contra los pueblos indígenas peruanos: los huambisas, los aguarunas, los mangaches. Y también es un retrato de lo cuesta arriba que se hace a veces la vida, quizá por los climas extremos del desierto o de la selva, quizá por la soledad.
 
Crónica de una muerte anunciada es un ejemplo, condensado, del virtuosismo narrativo de García Márquez, que mantiene al lector fascinado durante todo el libro, con esa capacidad mágica para mezclar aquello que puede parecer desnudo de artificios con la más pura fantasía, pero es que en Colombia, y en otros lugares de América Latina ese realismo mágico sigue vivo en cada calle. 
 
El señor de las moscas es una novela entretenida desde el punto de vista argumental, sencilla desde el punto de vista estilístico y cuyo valor reside en todo lo que entraña, en todo lo que no dice pero que sí cuenta, en esa pérdida de la inocencia, pero sobre todo, en el paralelismo con una sociedad que finge ser civilizada cuando la barbarie animal está pegada a su piel, el paralelismo con la decadencia organizativa de un primer mundo perdido en una isla desierta. 
 
Una novela imprescindible que habla de la soledad, del arrepentimiento, del tiempo. Del yugo de la religión, del autoritarismo febril que se apodera de las mentes huecas. Una novela ambiciosa, ambiciosísima, que consigue desasirse de las etiquetas mediocres para convertirse en una obra capital de la Literatura con mayúsculas.
 
Camus hace una crónica de la enfermedad, de cómo se cierran las murallas de la ciudad, de lo doloroso de perder a los seres queridos, de la separación en todas sus formas y la dignidad.
 
El museo de la inocencia trata sobre un amor obsesivo que se prolonga a lo largo de los años, un amor que se inicia de una manera apasionante y por el que el protagonista, Kemal, renuncia a todo, incluso a una vida matrimonial que se preveía perfecta 


martes, 7 de octubre de 2014

RESEÑA | DIEZ VECES SIETE, de Maruja Torres


Una chica de barrio que nunca se rinde. Así reza el titulillo de este libro de memorias que nos regala Maruja Torres por su 70 aniversario y su décima reinvención, porque la escritora cuenta que cada siete años se ha reinventado (un poco como Madonna, jaja). En realidad explica que los cambios han llegado a veces como un soplo de aire fresco a su vida, otras, en cambio, el proceso no fue fácil. 

Diez veces siete se inicia con el día en que puso un punto y aparte a una etapa de su vida: la que le vinculó durante tantos años a El País. El Químico (así llamaban al entonces director, que sucumbió más tarde a su propio método de disolución) la llamó a su despacho por última vez para ofrecerle algo inaceptable. No tuvo que ser fácil, no lo fue, y sin embargo, tal y como cuenta más adelante, logró más prestigio marchándose que quedándose en ese periódico que en otra década era lo más progre, y que ahora no es más que otro mecanismo rancio y servil a la casta política y financiera decrépita de España. Hizo bien Maruja en marcharse, para no ver morir lo que en otra época era el referente del periodismo en nuestro país. Y mira ahora, ya apenas ni país queda... 

Con el libro durante mis vacaciones en Irán. (Foto en Persépolis)
De ahí, Maruja enlaza con sus recuerdos de infancia humilde en el raval de Barcelona, rodeada de mujeres (alguna de ellas putas), sin apenas referentes masculinos, su padre se marchó para no volver, y eso marcó su vida. Luego llegamos, en un vaivén de anécdotas, a su época de periodista, de cómo fue ganándose la fidelidad de los lectores, de las decisiones que tuvo que tomar para conseguir ese prestigio que hoy posee, ese nombre, el suyo, vinculado a dignidad periodística. Con especial intensidad narra sus años de retiro voluntario en Líbano, que tanto le dio. De la amistad, tan importante en su vida. Tan hermosa. Y también habla de amores, pero siempre en un segundo plano, y el lector pronto se da cuenta de que ese es el lugar que han de ocupar.

Diez veces siete es un libro que contribuye a comprender mejor la producción literaria de Maruja Torres, protagonista del mes en CAJÓN DE HISTORIAS. Un libro que, como la vida misma, tiene momentos muy divertidos (hay una anécdota al final que es muy brutal pero que logra que estalle una carcajada en el lector), otros más duros, de embudo, de esos por los que cuesta pasar, pero que finalmente se quedan atrás. Pero por encima de todo eso, Diez veces siete se convierte en una especie de expiación que deja por escrito la escritora, un libro sobre la relación que mantuvo con su madre, haciendo de ella la mujer que es, reconociendo que era un espejo en el que no mirarse, y sobre la culpa tácita que hay veces que se instala en alguna parte del cuerpo. 

Diez veces siete es un libro necesario sobre la vida, sobre la libertad y sobre la perseverancia. Incluso si para seguir siendo uno mismo (una misma), es necesario cambiar de piel hasta una decena de veces. 

Texto: Ismael Cruceta @CajondeHistoria

sábado, 4 de octubre de 2014

Mis canciones del mes de octubre



10.Malú: Deshazte de mí (-5)
Baja cinco puestos con respecto al mes anterior, pero es digno de elogiar todo lo que ha cosechado Malú con su álbum Sí tras 15 años de trabajo en la música.



9. Maroon 5: Maps (N)
¿Habéis escuchado ya el nuevo álbum de Maroon 5? Maps es uno de sus mejores temas, que crece en intensidad y que tiene un rollo muy especial.



8. Bebe y Los Deliqüentes: Después (-5)
Prometo rescatar esta canción si algún día aquello que hago deja de tener sentido para mí. Recordarme que "yo quiero vivir y comer jamón" y marcharme, donde sea, lejos o cerca, para tomar de nuevo las riendas.



7. Vanesa Martín: Sin saber por qué (-6)
El Número 1 del mes pasado baja 6 puestos en esta lista, mientras seguimos descrubiendo a fondo los temas de Crónica de un baile.



6. Calle 13: Así de grandes son las ideas (N) 
Una canción cargada de verdad en cada frase. Así de grandes son las ideas es el nuevo tema que nos presenta Calle 13, para escuchar con atención.



5. MAGIC!: Rude (N)
Rude es una canción a medio camino entre el reggae y el pop. Una de las revelaciones de este 2014.



4. Shy'm: La malice (N)
La francesa Shy'm regresa con La malice, single presentación del que será su quinto álbum. Un tema absolutamente pegadizo desde la primera escucha y una producción que pop en esencia que es digna de elogios.



3. Ismael Serrano: La llamada (-1)
El cantautor madrileño desciende una posición en esta lista, pero se mantiene sonando arriba con esta llamada, que musicalmente supone un viraje en su trayectoria hacia un estilo algo más comercial y con una mayor influencia de la música latina. En cuanto a la letra, eso sí, conserva su personalidad para contar estas historias tristes que han de rebelarse contra un sistema podrido.



2. Coldplay: A sky full of stars (+4)
Acariciando el Número 1 se queda el grupo británico con esta canción que combina la elegancia con la fuerza.


1. Coeur de pirate: Mistral Gagnant (N)
Coeur de pirate consigue su segundo Número 1 en CAJÓN DE HISTORIAS gracias a Mistral Gagnant, una mítica canción de Renaud que la artista de Québec ha versionado para el álbum La bande à Renaud. Mistral Gagnant es un tema sobre la infancia perdida, de la que se habla con produndo amor y nostalgia que daña, y que Coeur de pirate canta con la voz al borde de quebrarse siempre. Maravillosa. Te parler du bon temps qu'est mort et je m'en fous, te dire que les méchants c'est pas nous...

¿Con cuál te quedas?

Texto: Ismael Cruceta @CajondeHistoria

miércoles, 1 de octubre de 2014

Protagonista del mes... Maruja Torres


No sé si os lo he dicho alguna vez, pero siento admiración pura por Maruja Torres. Seré sincero: por la Maruja periodista. Por la Maruja columnista, especialmente, la que no siente pudor al contar que desde que dimitió Gallardón hace unos días está sumida en una especie de "orgasmazo tántrico". Por la Maruja que reclamaba hace unos años que quería su polo de menta y, ella no lo sabe, obviamente, pero esas palabras llegaron en un momento en el que yo también quería, necesitaba, mi polo de menta, después de llevar unos meses horribles sufriendo laboralmente por culpa de unos buitres destructores que arrasaron un periódico e intentaron arrasar con los periodistas que allí estábamos. Eran otros tiempos y, fíjate tú, todo lo que vino después ha sido, a nivel profesional, mil veces mejor, más gratificante y humano: Ecuador, Bolivia, incluso ahora, Madrid de nuevo, buscando contar pequeñas historias humanas en las que están implícitas la ilusión y la vida de tantísima gente.

Pero lo mío con Maruja Torres no ha sido un amor a primera vista, no creáis, sino más bien un vínculo que ha ido creciendo progresivamente y que, en los últimos tiempos, se ha atenuado. Quizás hayan influido, no lo niego, sus tweets mordaces y descarados, incisivos y siempre, siempre, certeros.

Leía sus columnas en El País (reitero: eran otros tiempos...) y ahora hago lo propio con las que publica en eldiario.es. Pero no fue hasta hace poco más de un año cuando me estrené con la Maruja novelista, y lo hice con su libro más popular (con perdón de la expresión): Mientras vivimos. Una novela que tengo asociada a un momento concreto de mi vida: cuando volví de Bolivia. Era el libro que me acompañó durante ese viaje agridulce de vuelta a casa, dejando atrás al país que me había acogido durante todo ese 2013 con tanto cariño. Un viaje dulce por regresar y abrazar a mi gente de aquí, y triste a la vez por esa etapa que acababa, y yo partía soñando el regreso, como cantaba Mercedes Sosa.

Este año, cuando la barcelonesa publicaba Diez veces siete, un libro de memorias que se inicia el día en que dejaba El País, no me lo pensé dos veces y me lo llevé a mis vacaciones por Irán. Y fue todo un acierto. De ese libro os hablaré este mes en el que he decidido que Maruja Torres sea la protagonista en CAJÓN DE HISTORIAS. De ese y de otra de sus novelas protagonizada por Diana Dial. Y también de América Latina.

Maruja Torres ganó el Premio Nadal y el Premio Planeta. Pero si es protagonista del mes es por ser, para mí, todo un ejemplo de dignidad periodística, de valentía profesional, de mujer que rechazó los convencionalismos para abrir surcos en la tierra por los que pudieran caminar tantas otras mujeres después. Por eso y por, os lo dije al principio, la admiración pura.

Y vosotros ¿habéis leído alguna de sus obras? ¿os gusta también la Maruja periodista?


Texto: Ismael Cruceta @CajondeHistoria