Nos dedicamos a despertar la curiosidad del otro y a seguir alimentándola al no satisfacerla de manera definitiva.
Leo y Emmi contactan por casualidad. Ella quiere darse de baja de una suscripción y se equivoca al enviar un correo. Pero inician, a raíz de ahí, una relación por correo electrónico que va creciendo hasta crear una situación de dependencia entremezclada con otras sensaciones, con otras emociones.
Contra el viento del norte, del austriaco Daniel Glattauer, es una novela epistolar del siglo XXI, emails rápidos, frescos, en los que los protagonistas van dejando trazos de sí mismos, contando mucho y ocultando también. Esto supone para el autor un doble reto: ha de perfilar dos personajes que, a su vez, han de perfilarse a sí mismos a través de la escritura. Porque los protagonistas dejan patente en sus textos la parte de su ser que desean que quede ahí, pero dejan huecos en blanco, secretos sin contar. Por eso, a la vez, el autor reta al lector para que complete poco a poco esos huecos de los dos protagonistas. Y el resultado no puede ser más satisfactorio, especialmente en el caso de Emmi, un personaje que entraña la razón de ser de esta novela: encerrada en una cápsula que ha creado ella misma, una metáfora de la propia relación que crea con Leo.
Una novela dinámica como pocas, certera y actual, porque Contra el viento del norte es un reflejo de una vida que se construye sobre cimientos de cartón. Es una bella metáfora de una sociedad temerosa de vivir, de sentir. Una nueva y acertada lectura sobre las historias de amor y deseo, las de hoy, las que adquieren a veces nuevas formas, capaces de penetrar en la piel sin rozarla.
Contra el viento del norte es una novela dulce, cargada de ironía y de un humor agradable, de idas y venidas entre los protagonistas que tiran y aflojan, y a la vez es un libro que entraña mucho más, cargado también de una amargura reposada y de una visión certera sobre las relaciones de este siglo XXI que nos ha tocado vivir; una pugna contra el viento del norte que entra por la ventana. Contra las malas noches y los malos días de la vida, que es muy perra. Creando un espacio íntimo y hermético al que nadie puede acceder, del que cada vez es más difícil salir.
La historia tiene una segunda parte que aún no he leído. Pero el final de esta novela me ha parecido maravilloso. Quizás algunos lectores critiquen que el autor tenía la mente puesta en una segunda parte, pero creo que la lectura que puede hacerse de este final es más bien cerrada y, si el lector no desea más, no hace falta más. Está todo dicho.
Las frases:
Escribir es como besar, pero sin labios. Escribir es besar con la mente.
Los viejos tiempos no pueden repetirse.
Texto: Ismael Cruceta @CajondeHistoria
