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sábado, 28 de enero de 2017

Críticas Urgentes | Películas nominadas a los Goya

El hombre de las mil caras, de Alberto Rodríguez (4****) 11 nominaciones a los Goya, incluyendo Mejor Película, Mejor Dirección y Mejor Actor Protagonista (Eduard Fernández).
Alberto Rodríguez, uno de los mejores directores españoles del momento (lo demostró con creces en La isla mínima), vuelve a hacer gala de su buen hacer y su mano maestra para el trhiller en esta película que nos cuenta la historia de Paesa y Roldán en  uno de los más sonados casos de corrupción de la España de los años noventa. Protagonizada magistralmente por Eduard Fernández, el elenco lo completan José Coronado, Carlos Santos y Marta Etura. La película va subiendo en intensidad poco a poco, siempre manteniendo atento al espectador, que va quedándose boquiabierto ante tanta complejidad y tanta desfachatez (reconozco que en un momento de la película exclamé en voz alta: "¡qué hijo de puta!"). Rodríguez se arriesga al revestir de humanidad a un grupo de delincuentes, pero la jugada le sale bien. Cine español de (mucha) calidad. 

Un monstruo viene a verme, de J.A. Bayona (1*) 12 nominaciones a los Goya, incluyendo Mejor Película, Mejor Dirección y Mejor Actriz de Reparto (Sigourney Weaver).
Bayona me ha aburrido con su nueva propuesta cinematográfica hasta el sopor. La película es lenta a más no poder, lenta de cojones, mecánica, erráticamente melodramática, moralista, narrativamente simplona y muuuuy previsible. Los intérpretes están muy bien (especialmente Sigourney Weaver y Felicity Jones) y visualmente es una película potente. Pero aburrida hasta decir basta. Un derroche de dinero mal invertido que no es cine español ni es nada más que un telefilme de Antena 3 muy útil para echarse una buena siesta. Fiasco. 

Kiki, el amor se hace, de Paco León (3***) 4 nominaciones a los Goya, incluyendo Mejor Actriz de Reparto (Candela Peña) y Mejor Actriz Revelación (Belén Cuesta).
Gracias Paco León por hacerme reír, por comedias tan luminosas como esta. En Kiki, el amor se hace nos cuenta varias filias sexuales desde el humor, y León es capaz de imprimir su estilo y su sello, cada vez más característico, más depurado y más inteligente. Y, por encima de todo, con una brillantez para dirigir a intérpretes: Belén Cuesta, Candela Peña, Ana Katz y Natalia de Molina están especialmente maravillosas y divertidas (y con algunas escenas que me provocaron una carcajada limpia). Y la sensación tras el visionado es tan agradable que dan ganas de ponerse a practicar y a explorar y a explorarse. 

Elle, de Paul Verhoeven (3***) Nominada al Goya como Mejor Película Europea.
La película empieza con una secuencia de una violación, muy cruda. Y de ahí, cómo la protagonista decide tomar la justicia por su mano y a su manera. Pero además es un retrato satírico (e incluso con pizcas cómicas) de las familias disfuncionales y de la nueva burguesía del siglo XXI. Es una película muy turbadora, con una interpretación de Isabelle Huppert brutal e inmensa, ella es lo mejor, sin duda, de Elle: el motor y el todo. La película te deja una sensación de suciedad en el cuerpo que no se va durante días. 

Otras películas nominadas al Goya reseñadas en CAJÓN DE HISTORIAS:

Julieta, de Pedro Almodóvar (4****). 7 nominaciones a los Goya, incluyendo Mejor Película, Mejor Dirección y Mejor Actriz Protagonista (Emma Suárez).
Aunque ya publiqué mi opinión sobre Julieta en julio de 2016, en la propia reseña mencionaba que necesitaba un segundo visionado, que llegó unos meses después. Tras él, pude entender mucho mejor el mensaje de Almodóvar, el peso del remordimiento que tiene tanta importancia en esta película, tan brutal y tan grande, y contado de una manera tan íntima y maravillosa como únicamente el maestro Almodóvar podría hacerlo. Y una frase grabada a fuego sobre la piel: "Tu ausencia llena mi vida por completo y la destruye". 


Texto: Ismael Cruceta @CajondeHistoria

domingo, 8 de febrero de 2015

Premios Goya 2015: Un palmarés mínimo para un año grande


2014 ha sido un gran año para el cine español. Se han cansado de repetírnoslo. Una recaudación como nunca y una cuota de pantalla del 25%. Lo que no han mencionado tanto y deberían haberlo hecho es que, cifras aparte, realmente ha sido un gran año de cine español. Hemos visto producciones de una gran calidad, el cine español se ha apartado de narrativas manidas para demostrar, una vez más, una solidez cinematográfica digna de todos los elogios. Y todo ello, en un momento de crisis prolongada en el que el gobierno no ha puesto las cosas fáciles ni a los espectadores ni a los profesionales, manteniendo el IVA desproporcionado y recortando las ayudas que funcionan como el balón de oxígeno para que las películas, que conforman nuestra identidad cultural, nazcan. Por eso, el acto de apertura de la XXIX Edición de los Premios Goya, con nuestros actores y actrices cantando Resistiré, ha sido el mejor inicio que se recuerda en muchos años. Resistiré para seguir viviendo... y aunque los sueños se me rompan en pedazos, resistiré. 

La gala fue de más a menos. Con un Dani Rovira que comenzó brillante y se fue desinflando poco a poco, cansándose, y ni siquiera cuando recibió el inmerecido galardón como Mejor Actor Revelación del Año pudo levantar el vuelo de una ceremonia eterna y cada vez más tediosa. Tediosa especialmente cuando un Alex O'Dogherty, que merece irse exiliado de España, realizó la actuación más patética de la noche. 

El palmarés, como era de esperar, coronó a La isla mínima. Pero lo hizo incluso por encima de lo esperado, inflando a la película de premios, 10 en total. Y, alguno de ellos, como el de Nerea Barros, que rechinó especialmente. ¿De verdad, señores académicos, ustedes creen que Nerea Barros está mejor en La isla mínima que Natalia Tena, Yolanda Ramos e Ingrid García Jhonsson? ¿De verdad creen que su interpretación forzada que pone en jaque una película brillante merecía, incluso, la nominación?


Ese fue el primer enfado de la noche. Pero hubo dos más. Dos errores garrafales e imperdonables (hasta el año que viene, al menos) de una Academia que ha demostrado poca profesionalidad y poca madurez. Premiar a Karra Elejalde antes que a José Sacristán y a Dani Rovira antes que a David Verdaguer, Israel Elejalde y Jesús Castro no hace más que evidenciar que este año los académicos han visto muy poco cine español. De hecho, da la sensación de que han visto únicamente los dos bombazos taquilleros del año: La isla mínima y Ocho apellidos vascos. Un despropósito dejar a la obra maestra que es Magical Girl solamente con el premio a la Mejor Actriz Protagonista para Bárbara Lennie. Y obviar, además de al mencionado Sacristán, ese guión sobresaliente. 

La verdad es que todo hacía prever que "la fiesta del cine español" quería conectar con el gran público. De hecho, que Antonio Banderas recibiera el Goya de Honor no era más que una señal de eso. Sobre todo cuando hay personalidades de nuestro cine, como Carlos Saura o incluso José Luis Cuerda o Asunción Balaguer, presentes en la ceremonia, que no tienen ese galardón.

En definitiva, un año maravilloso para nuestro cine, por lo bien que han funcionado las películas en taquilla, sí, pero sobre todo por la calidad de algunas de las producciones, por La isla mínima y Magical Girl, por Carmina y amén y Musarañas, por 10.000 km que es la esencia del cine arriesgado y joven y posible (justicia, al menos, con Carlos Marques-Marcet). Alegría, entonces, por ese talento de nuestros cineastas para contar historias que merece la pena sentir. Lástima que ayer la Academia no estuviera a la altura. Una vergüenza. Con todo, me uno entusiasmado a las voces que dijeron, ayer, y que lo repiten cada vez que compran una entrada para ver una película nuestra, ¡viva el cine español!  

La mejor frase, la del maestro Pedro Almodóvar, con su eterna lucidez: "Gracias amigos del cine español: Wert, usted no está incluido en esto".

El mejor discurso de agradecimiento, el de Carmen Machi, que recordó emocionada a Amparo Baró. 


Texto: Ismael Cruceta @CajondeHistoria

jueves, 29 de enero de 2015

Premios Goya 2015 | Quiniela Final



Mejor Película: La isla mínima
Un películón. No es mi favorita del año (Magical Girl es puro arte, lo mejor que recuerdo haber visto en el cine en mucho tiempo, y me encantaría que ganara) pero sí una gran película, un ejercicio cinematográfico impecable, sólido, que crea tensión y que consigue conectar con el público sin descuidar ni un ápice la estética y la narrativa cinematográfica. Un éxito para el cine español.

Mejor Director: Alberto Rodríguez (La isla mínima)
A la tercera va la vencida. Alberto Rodríguez se llevará por fin el Goya a la Mejor Dirección por esta película y también como reconocimiento a una trayectoria ascendente, que ha ganado en enteros y que le posiciona como uno de los directores más relevantes del panorama cinematográfico actual. Daniel Monzón ya tiene su Goya, Damián Szifrón no entra realmente en la competición (sería toda una sorpresa que se lo llevara finalmente él) y Carlos Vermut, mi favorito del año, tendrá más posibilidades en el futuro si sigue haciendo un cine tan arriesgado y tan certero.  

Mejor Actor Principal: Javier Gutierrez (La isla mínima)
Ha sido su año. Se ha llevado ya el Feroz, el Forqué y, lo más importante, la Concha de Plata del Festival de San Sebastián. Su interpretación es brutal, consigue aguantar la mirada en los momentos más duros de la película, y la construcción de su personaje es perfecta. 

Mejor Actriz Principal: Bárbara Lennie (Magical Girl)

María León está espléndida en Marsella, como una fuerza de la naturaleza, Macarena Gómez sostiene Musarañas con una interpretación complejísima al borde del histrionismo, entre la locura y la calma, entre la compasión y la euforia, pero Bárbara Lennie se llevará el Goya a casa por su papel en Magical Girl, por dar vida a ese personaje que te acompaña durante días y durante noches, creando una especie de obsesión en el  espectador, por todo lo que cuenta sin decir nada, y por ese chorro de sangre recorriendo su frente mientras suena La niña de fuego

Mejor Actor de Reparto: José Sacristán (Magical Girl)
Dignos nominados todos en esta categoría, pero indiscutiblemente José Sacristán ganará su segundo Goya. Está a otro nivel. Superior. Qué interpretación la suya. Su voz, su templanza. Cada uno de sus gestos. Muy grande.

Mejor Actriz de Reparto: Carmen Machi (Ocho apellidos vascos)
En esta categoría puede pasar cualquier cosa. Sobre todo teniendo en cuenta que ni Nadia de Santiago (Musarañas), ni Carmen Ruiz (La vida inesperada) ni Itziar Aizpuru (Loreak) optan al premio, cuando posiblemente lo merecían más que alguna de las nominadas (¿o todas?). Hay tres posibilidades: que se lo lleve Mercedes León, si los académicos deciden votar en bloque a La isla mínima (su nominación, seguramente, se deba a eso); que se lo lleve Goya Toledo por Marsella, en un papel maduro y dramático que solventa a la perfección; o que se lo lleve Carmen Machi, a la que la Academia ha ninguneado en otras ocasiones pero que, a lo largo de los años, ha ido conformando una trayectoria versátil y que este año se ha vuelto a ganar el cariño de todos con Ocho apellidos vascos. Me decanto por esta última opción además porque quizá sea la manera de premiar esta película tan taquillera, que no debería ganar en ninguna otra categoría.  

Mejor Director Novel: Carlos Marqués-Marcet (10.000 km)
Cuatro nominaciones y cinco nombres en esta categoría. Mi favorito, y el que creo que debería recoger su galardón: Carlos Marqués-Marcet, por sacar adelante una película como 10.000 km, por hacerlo con tanta efectividad y sinceridad. Me alegraré si ganan los directores de Musarañas, pero creo que su primera película no alcanza las cotas de calidad de 10.000 km, que arriesga mucho más, que llega más adentro. 

Mejor Actor Revelación: David Verdaguer (10.000 km)
Desde que vi su interpretación lo tuve claro. Ni niños ni roviras. David Verdaguer hace una interpretación madura, de animal herido, de hombre enamorado al que le ha tocado perder. Está espléndido. Tiene que ser él quien gane, cualquier otra opción sería un robo a mano armada, una injusticia sin sentido. Israel Elejalde hace un gran trabajo sí, pero no tan bueno como el de David Verdaguer. Jesús Castro demasiado inexpresivo y la interpretación de Dani Rovira me desagrada totalmente, forzada. Es graciosete y seguro que es un gran maestro de ceremonias, pero ¿Goya al Actor Revelación del Año? Seamos serios, por favor.

Mejor Actriz Revelación: Ingrid García Jonsson (Hermosa juventud)
Excepto Nerea Barros (lo peor de La isla mínima, una muestra más de que los académicos la han votado en masa y que han visto pocas películas españolas este año) podría ganar cualquiera de las otras tres. ¿Por qué Ingrid García Jonsson? Su papel es más protagónico que el de Yolanda Ramos en Carmina y amén, y los académicos suelen ser decantarse por intérpretes nacionales (no ganaron ni Nicole Kidman, ni Rachel Weisz ni Naomi Watts), así que Natalia Tena lo tiene complicado, a pesar de su magnífico trabajo. 

Mejor Guión Original: Magical Girl
Mejor Guión Adaptado: Rastros de sándalo
Mejor Música Original: Loreak (Flores)
Mejor Canción: El niño
Mejor Fotografía: La isla mínima
Mejor Dirección de Producción: La isla mínima
Mejor Dirección Artística: La isla mínima
Mejor Diseño de Vestuario: La isla mínima
Mejor Maquillaje y Peluquería: Musarañas
Mejor Montaje: La isla mínima
Mejor Sonido: El niño
Mejores Efectos Especiales: El niño
Mejor Película Iberoamericana: Relatos salvajes
Mejor Película Europea: Ida
Mejor Documental: Nacido en Gaza
Mejor Película de Animación: Mortadelo y Filemón contra Jimmy el Cachondo


Recuento:
La isla mínima - 8 Goyas
Magical Girl - 3 Goyas
El niño - 3 Goyas
10.000 km - 2 Goyas
Ocho apellidos vascos, Hermosa juventud, Rastros de sándalo, Loreak (Flores), Musarañas, Relatos salvajes, Ida, Nacido en Gaza y Mortadelo y Filemón contra Jimmy el Cachondo - 1 Goya


viernes, 17 de octubre de 2014

CRÍTICA | LA ISLA MÍNIMA, de Alberto Rodríguez



Un peliculón.

Esta reseña podría resumirse en esa única frase, porque Alberto Rodríguez ha realizado un ejercicio fantástico que conjuga la máxima tensión con la belleza visual. La isla mínima es un exponente del mejor cine español, del cine más oscuro y más sucio que controla hasta el mínimo detalle estético y narrativo. Un derroche de buenas interpretaciones y de precisión técnica. 

Desde ese primer plano cenital, La isla mínima engancha. Esas marismas del bajo Guadalquivir, en Isla Mayor, un pueblecito de la provincia de Sevilla, enamoran a cualquiera. Un entorno espectacular que el director (sevillano) no ha desaprovechado para que su película luciera hermosa. Para llenar de luz una trama oscura cargada de aristas y matices que van cubriéndose y descubriéndose poco a poco, sin prisa, a su debido tiempo, creando la atmósfera pertinente para que la tensión vaya adentrándose en el cuerpo lentamente hasta un final casi irrespirable. Y limpio, muy limpio, sin trampas ni juego sucio. 

Protagonizada por Raúl Arévalo y Javier Gutiérrez, ambos, en las mejores interpretaciones de sus carreras. Arévalo siempre es efectivo y los años de experiencia le sientan bien. Javier Gutiérrez, con una dilatada carrera de secundario, consigue aquí perfilar a su personaje perfectamente, dotándole de una brutalidad que acongoja y capaz de aguantar la mirada en los momentos más duros de la cinta. Ambos tan contrapuestos y tan bien complementados. Ambos, acostumbrados a registros más cómicos, demuestran solidez apabullante para el drama. Detrás de ellos, Antonio de la Torre (siempre impecable, aunque aquí tenga un papel muy pequeño), Nerea Barros (que hace una buena labor, a excepción de alguna escena algo sobreactuada) y Jesús Castro, el niño, el guapo, con más carisma interpretativo aquí que en el largo que le ha dado la fama.

En definitiva, La isla mínima es el mejor retrato de la calidad cinematográfica del cine español, capaz de realizar un thriller en el que la identidad cultural queda patente, en el que no se renuncia a contextualizar la historia en nuestra Historia. Imprescindible. 

Un apunte extra (e intrépido):
Es la mejor película española que he visto en lo que va de 2014, y mejor que todas las que vi en 2013. El próximo Goya a la Mejor Película debería llevar grabado este título. De hecho, haciendo un repaso rápido de las categorías puede que La isla mínima sea la gran triunfadora y se alce con unos bien merecidos 8 cabezones.