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lunes, 21 de mayo de 2012

UN LUGAR DONDE QUEDARSE, de Paolo Sorrentino


Para su quinto largometraje, el italiano Paolo Sorrentino ha contado, ni más ni menos, que con el gran Sean Penn como protagonista. Un papel que era una golosina para un actor versátil, valiente y generoso como es el dos veces ganador del Oscar Sean Penn, que se transforma en una decaída  -que no decadente- estrella del rock que conserva la imagen gótica y vive del dinero que ganó (y que sigue ganando) gracias a su música, porque los viejos rockeros nunca mueren. Pero bajo la capa de polvos blancos, laca y pintalabios rojo, lo cierto es que esta estrella, que responde al nombre Cheyenne, lleva una vida de lo más simple, incluso aburrida, en Irlanda. Atrás quedaron los excesos. Aunque los excesos dejan huella.

Más allá de este modus vivendi, que en sí mismo resulta bastante atractivo, la película intenta avanzar cuando Cheyenne hace un viaje a Estados Unidos tras la muerte de su padre, quien vivió persiguiendo al que fue su torturador en un campo de concentración nazi. Y es en este intento de darle un sentido a la película donde, paradójicamente, la película hace aguas. El guión quiere dar unas respuestas demasiado claras del porqué este hombre, Cheyenne, es así, raro y deprimido. Bucea en su pasado reciente y lejano para que el espectador entienda los motivos de su decadencia, de su perenne tristeza. Pero no hacía falta ser tan explícito ni dar argumentos tan manidos como "mi padre no me quería".

Con todo, y a pesar de algunas escenas prescindibles y erráticas -la del indio por la carretera en medio del desierto, por nombrar una; la del ganso en la cocina, por pensar en otra- la película tiene destellos tragicómicos que la elevan. Gracias a Sean Penn y su pupila azul y su pelo negro y sus labios rojos. Y su voz, y sus movimientos lentos. Una alabanza a la excentricidad que funciona, que Frances McDormand resalta aún más. Lástima que el filme no se centrara por completo en ese bello farniente y buscara una profundidad innecesaria. Porque el lugar donde quedarse que han puesto de título en español, debería ser en realidad el punto de partida y el punto final, evitando la road movie de aire indie que ya hemos visto antes y que no queremos ver más. Ni tan siquiera cuando es Sean Penn el que se va de viaje. Es decir, la traducción literal del título en inglés This must be the place, "este debe ser el lugar", habría sido más apropiada para indicar que Irlanda y su esposa y su mundo anodino eran el sitio adecuado, y los viajes no deberían haberse hecho jamás. Con todo, Sean Penn no sólo salva la película, sino que además la convierte en una película entretenida e interesante.

Merece la pena verla o, mejor dicho, merece la pena verle. Verle a él, y versión original, por favor, que su voz es todo un ejercicio de interpretación. Sean Penn sigue siendo el número 1.


Más películas de Sean Penn en CAJÓN DE HISTORIAS:
- Mi nombre es Harvey Milk
- 21 Gramos
El árbol de la vida
- Antes que anochezca

miércoles, 28 de septiembre de 2011

EL ÁRBOL DE LA VIDA, de Terrence Malick


La ganadora de la Palma de Oro en el último Festival de Cannes es una película controvertida donde las haya. Obra maestra para unos, película para olvidar para otros. Yo tengo que confesar que no me ha gustado, porque creo que es demasiado excesiva.

El árbol de la vida es una reflexión sobre la vida y la muerte, con pocas palabras y muchas bellas imágenes. Durante muchísimos minutos lo único que vemos es una sucesión de planos preciosos, en los que Malick nos muestra la naturaleza en su esplendor, nos lleva de viaje hasta la era de los dinosaurios y al fondo del mar. Para mi gusto, se le ha ido la mano. Se le ha ido porque durante unos cuarenta minutos tuve la sensación de estar viendo un documental de National Geographic sobre la Madre Tierra. 

La película profundiza en la relación que tiene un niño con sus padres, sobre todo con su padre, al que encarna Brad Pitt (cada vez me gusta más este actor, de los que mejoran con los años) que le impone una educación estricta, severa, pero que ama muchísimo a sus hijos, algo que no consigue transmitirles en la niñez y despierta en ellos un profundo odio. La madre (Jessica Chastain) simboliza todo lo contrario, el amor en su estado más tierno. Con todo, creo que el lenguaje filosófico de Malick no conecta con mis ideas de la vida, de la muerte y de la religión, y la evidencia de sus ideas (sí, la evidencia, a pesar de que se pueda creer que todo es muy complejo) me hacen repudiarlas. 

Estoy muy sorprendido (incluso fascinado) con la acogida del público, que han convertido a El árbol de la vida en la película más vista en España en el fin de semana de su estreno, y creo que se debe a la campaña de marketing (de la que Malick se aleja con fervor), a la Palma de oro, y a la participación de sus actores: los mencionados Pitt y Chastain, y Sean Penn, pero he de decir que los tres, a pesar de su profesionalidad, de sus profundas miradas, no tienen margen para desplegar todo su carisma interpretativo, que es mucho. La película da mucha más importancia a lo que no se dice y a las imágenes líricas que el egocéntrico Malick despilfarra. Para mí, dista mucho de ser una obra maestra, me suele gustar el cine de autor, más intimista, pero se pierde en un laberinto espiritual y cojea en un mensaje que posee flojedad simplista. 

Son cientos (miles ya) los que la han detestado, y no pocos los que la aman. Ni una cosa ni otra, señores, Malick es un personaje que se disfraza de genio pedante, filosófico y poeta, pero esta obra, con belleza visual indiscutible, es todo un ejercicio de petulancia e ingratitud.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

21 GRAMOS, de Alejandro González Iñarritu

Dicen que son 21 gramos los que pierde el cuerpo justo en el momento de morir. 21 gramos lo que pesa el alma. 

Alejandro González Iñárritu dejaba al mundo con la boca abierta, una vez, más con su segunda película. Primero por contar con un reparto así: Sean Penn, Naomi Watts y Benicio del Toro. Y segundo, por conseguir sobrecoger y desconcertar al espectador. 

Una vez más, como ocurriera en Amores perros, parte de un accidente casual que une a los tres personajes principales, un accidente que marca sus vidas y sus muertes, que escuece en sus entrañas y deja cicatrices por fuera y por dentro. Une a los tres de una manera inevitable que el espectador descubre poco a poco y que va intuyendo desde el principio.

Una película de interpretaciones complejísimas que Sean Penn y Benicio del Toro resuelven de maravilla, e incluso Naomi Watts, por la que no siento mucha devoción, espléndida aquí, un papel cargado de dificultad pero que solventa con profesionalidad y verosimilitud. Los tres maravillosos, de verdad. Del Toro y Watts consiguieron incluso la nominación al Oscar, Penn la merecía también, aunque ese año competía consigo mismo en Mystic River, y finalmente el premio fue suyo.

También tengo que destacar las interpretaciones certeras de Melissa Leo y Charlotte Gainsbourg.

Diré que es, seguramente, la que menos me ha gustado de las cuatro películas de este director, y que, sin embargo, me ha gustado muchísimo.

21 gramos tiene un montaje espectacular e Iñárritu se consolidó con su segunda película como un realizador dramático como hay pocos en el planeta, porque hay que tener mucho valor para atreverse a rodar una película con un calibre dramático de tal embegadura e intensidad.  Maravillosa película sobre el amor, la muerte, la vida y la venganza.

miércoles, 20 de octubre de 2010

ANTES QUE ANOCHEZCA, de Julian Schnabel

El director Julian Schnabel nos ofrecía en su segunda película un acertado retrato de la vida del escritor cubano Reinaldo Arenas. Un biopic de dos horas desde el nacimiento hasta la muerte del artista que huyó de la isla y luchó contra la revolución castrista que sigue vigente todavía.

Julian Snchabel supera el difícil reto de hacer un recorrido vital interesante, con una narrativa cinematográfica efectiva y dotar a la película de un aire añejo, de los años sesenta, un aire de documental también para hacerla más certera. De la euforia de la juventud revolucionaria a la opresión de la dictadura. Y todo con una banda sonora que recopila algunas de las más míticas canciones de la música tradicional cubana.

Un reparto en el que encontramos cameos de un jovencísimo Diego Luna, una siempre maravillosa Nawja Nimri, un irreconocible Sean Penn y, sobre todo, Johnny Depp en un doble papel: uno de travesti y otro de teniente, siendo el único que consigue captar la atención del espectador debido a que Javier Bardem colma la pantalla en todo momento. Y como secundario a Olivier Martinez en el papel de Lázaro, que acompañó a Reinaldo Arenas en la última etapa de su vida, pero que no consigue destacar.

Arenas, en la madurez de su vida se establece en Estados Unidos y se define a sí mismo como: escritor, anticomunista, anticastrista y homosexual. Todos los ingredientes para ser perseguido, encerrado, maltratado y denostado. A él le da vida Javier Bardem en un ejercicio de mimesis sorprendente. Bardem con acento cubano, con una manera de moverse, de expresarse que resucitan a Reinaldo Arenas. Y para aquellos que ven la película sin saber nada del escritor, lo que van a encontrar es una interpretación de gran complejidad por estar llena de matices, por pasar de la sonrisa a la tragedia. Bardem que consiguió su primera nominación al Óscar hace ahora una década por este papel, que finalmente ganó Russell Crowe (¡tan patéticos los académicos a veces! Bardem merecía mil millones de veces más este premio). Una interpretación luminosa, incluso en los momentos más dramáticos.

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jueves, 26 de agosto de 2010

LOS 10 MEJORES ACTORES DE LA DÉCADA



10. Daniel Day-Lewis


Uno de los actores más respetados de su generación, tan sólo ha rodado cuatro películas en toda la década, pero entre ellas se encuentran algunas de las más grandes actuaciones masculinas: Gangs of New York, de Scorsese y Pozos de ambición, que le valió un Oscar en 2008. Merecía sin duda aparecer en este listado, por su madurez y su profesionalidad.



9. Philip Seymour Hoffman






Actor dotado para encarnar papeles de registros muy diferentes y fuerte carga emocional. Entre las películas que ha rodado en esta década destacan La duda o La guerra de Charlie Wilson. Pero sobre todo fue su papel de Truman Capote el que le consolidó dentro del panorama interpretativo interancional: mímesis absoluta y los premios más importantes del planeta, incluido el Oscar.








8. George Clooney

Aunque no es santo de mi devoción porque considero que está bastante encasillado dentro de un tipo de papel muy concreto, el de maduro atractivo tipo Up in the air o los de la saga de Ocean's, creo que durante los últimos años ha intentado abrirse camino y ganarse el respeto de los críticos con sus actuaciones en Syriana, Buenas noches y buena suerte o Michael Clayton.



7. Heath Ledger

Justo cuando el actor se consolidaba, fallecía. Heath Ledger prometía llegar a ser uno de los más grandes actores de su generación, pero seguramente hubiera alcanzado todo su esplendor en la década que ahora comienza. En estos últimos diez años todavía era un "novato" dentro del mundo del cine. Aún así, ya vimos una buena muestra de lo que podía llegar a hacer en Brokeback mountain y sobre todo en El caballero oscuro, impresionante su Joker, reinventó el papel del villano.





6. Morgan Freeman

Cuando estaba confeccionando esta lista creía que Morgan Freeman no entraría entre los seleccionados como los 10 mejores actores de la década, por ser una vieja gloria y porque las grandes viejas glorias que siguen en activo ya no son ni la sombra de lo que fueron en décadas pasadas (con todos mis respetos, véase: Tom Hanks, Anthony Hopkins o Robert de Niro). Pero Freeman ha escogido sus papeles con cuidado y exquisitez para mantener un nivel interpretativo de primera línea: Million Dollar Baby o Invictus, o incluso en Danny The Dog, compaginándolo con comedias como Como Dios o Ahora o nunca, en la que compartió protagonismo con otro de los grandes (del pasado): Jack Nicholson.




5. Leonardo Dicaprio


El que fuera ídolo de adolescentes sobre todo por Titanic ha conseguido consolidarse como uno de los actores más valorados de su generación, ha conseguido encandilar incluso a aquellos prejuiciosos gracias a interpretaciones sin "peros" como la de El aviador o Diamante de sangre, por las que estuvo nominado al Oscar. Actor fetiche del maestro Scorsese, ha trabajado con él en todas sus últimas películas, como Gangs of New York, Infiltrados o Shutter Island, lo que le han convertido en un experto dentro del género del thriller.



4. Brad Pitt
La evolución artística y la madurez interpretativa de Brad Pitt ha sido brutal. Es cierto que ha cometido errores (The mexican o Sr. y Sra Smith son pruebas de ello) pero también ha sabido rodearse de directores de la talla de Quentin Tarantino, Alejandro González Iñarritu o los hermanos Coen. En 2008 estuvo nominado al Oscar por El curioso caso de Benjamin Button, y el año pasado merecía la nominación por Malditos bastardos. Puede que Brad Pitt no sea para muchas personas el atractivo joven de los años noventa, pero sin duda su amplitud de registros interpretativos le hacen cada vez mejor actor. Por fin, si sigue así, le llegarán reconocimientos en la década que ahora comienza.


3. Johnny Depp

Medalla de bronce por su versatilidad, por atreverse a hacer los papeles más extravagantes del mundo del cine. Actor fetiche de Tim Burton, ha trabajado con él en todas sus últimas aventuras: Charlie y la fábrica de chocolate, Sweeney Todd (para mí, la mejor interpretación de su carrera hasta la fecha) o Alicia en el país de las maravillas. Pero sobre todo ha dado vida a uno de los personajes más míticos de la Historia del cine reciente: Jack Sparrow, de Piratas del Caribe. Cinco nominaciones a los Globos de Oro en esta década y tres a los Oscars avalan su calidad interpretativa.



2. Javier Bardem

Sin duda alguna, el mejor actor español actual del momento, con una fuerza interpretativa y una inteligencia que han hecho que merezca no sólo estar en la lista de los diez mejores actores de la década, sino estar además en el segundo puesto. Bardem comenzó la década deslumbrado al mundo con su interpretación de Reinaldo Arenas en Antes que anochezca. En 2004 de la mano de Alejandro Aménabar interpretó a Ramón Sampedro en Mar Adentro, otro de esos papeles de gran complejidad, en el que la mímesis fue total. Tres años después conseguiría el Oscar gracias a su frialdad en No es país para viejos, de los hermanos Coen interpretando a un asesino que se dejó el alma en algún cajón de su vida y que nada tiene que envidiar al Hannibal Lécter interpretado por Anthony Hopkins en El silencio de los corderos. Y ya estoy deseando ver Biutiful, la última de González Iñarritu que ya le ha proporcionado la Palma de Plata en el Festival de Cannes.


1. Sean Penn

No podía ser otro. Hay personas que han nacido con un don especial para la interpretación, algo realmente difícil y poco común. Sean Penn es sin duda una de esas personas. Da igual la dificultad de sus papeles, la calidad de los guiones. Siempre consigue realizar un excelso trabajo dotando a sus personajes de una veracidad soberbia. Yo soy Sam, Mystic River, 21 Gramos, El asesinato de Richard Nixon, La intérprete y Mi nombre es Harvey Milk son ejemplos de su buen hacer que le sitúan en un lugar privilegiado dentro del mundo del cine, a la altura de los más grandes de todos los tiempos.

viernes, 19 de junio de 2009

MI NOMBRE ES HARVEY MILK, de Gus Van Sant

Sensación agridulce la que me ha dejado esta película, que trata sobre la vida de Harvey Milk, el primer homosexual que ocupó un cargo público en Estados Unidos y que fue asesinado en 1978.

Un biopic que cuenta con dos puntos fuertes: el primero, Sean Penn, que desde hace varios años solamente hace papeles absolutos que bien merecen el premio Oscar -por Mi nombre es Harvey Milk ha ganado el segundo.

El segundo punto fuerte es el guión, una historia sobre una persona que luchó hasta la muerte por defender sus ideales. Una "hagiografía gay" de un hombre que dio su vida para que el resto de homosexuales luchasen por sus derechos, por su dignidad y por su plena igualdad, un "mártir". Como dijo Virginia Woolf, alguien tiene que morir para que los demás aprecien la vida.

Sin embargo, Gus Van Sant fracasa a la hora de exprimir el magnífico guión haciendo demasiado hincapié en la trayectoria política de Milk, decayendo así la emoción de cómo se deteriora la relación con su pareja, Scott, que le apoya siempre -magnífica la interpretación de James Franco, al que hasta ahora consideraba un actor adolescente-.

Las interpretaciones son también agridulces, si Sean Penn todo lo hace creíble y se ha posicionado como uno de los mejores actores de su generación, Josh Brolin (No es país para viejos) y Diego Luna no están a la altura, siendo evidentes las carencias del primero y la sobreactuación del segundo.

Una película irregular, con algunos puntos álgidos muy emocionantes y con un discurso final de los de lágrima casi inevitable, pero que se hace larga -como suele ocurrir con los biopic-, que podría haber sido un canto a la libertad y a la dignidad, y se ha quedado en el intento.

No se puede vivir sólo de esperanza, pero la vida no merece la pena sin esperanza.

martes, 3 de marzo de 2009

PREMIOS OSCARS 2009


Después de una semana de vacaciones, no podía dejar fuera una breve y tardía reseña sobre la ceremonia de los premios Oscar, celebrada el pasado 22 de febrero, en la que destacó el merecido y esperado premio como Mejor Actriz de Reparto para la española Penélope Cruz por Vicky Cristina Barcelona, un premio que dedicó a “todos los que desde España ahora están compartiendo este momento conmigo y sientan que esto es de ellos, se lo dedico. Y a todos los actores de mi país. Muchísimas gracias”.

Además, señalar el triunfo, con ocho premios, de la película Slumdog Millionaire de Danny Boyle, que tuve la oportunidad de ver unos días antes de la entrega de premios, lo que hizo que se confirmaran mis expectativas sobre ella, ya que tiene algo que le falta a El curioso caso de Benjamín Button: emoción.

Kate Winslet por El lector y el fallecido Heath Ledger por El caballero oscuro también se alzaron con el premio, tal y como estaba previsto. Y la sorpresa llegó de la mano de Sean Penn, que ganó su segundo Oscar gracias a Mi nombre es Harvey Milk, lo que me alegra profundamente porque, tal y como señalé en CAJÓN DE HISTORIAS, considero que es el mejor actor del momento.


PALMARÉS

Película
Slumdog Millionaire

Director
Danny Boyle, por Slumdog Millionaire

Actor
Sean Penn, por Mi nombre es Harvey Milk

Actriz
Kate Winslet, por El lector

Actor de Reparto
Heath Ledger, por El caballero oscuro

Actriz de Reparto
Penélope Cruz, por Vicky Cristina Barcelona

Guión Original
Mi nombre es Harvey Milk

Guión Adaptado
Slumdog Millionaire

Película de Habla no Inglesa
Okuribito, de Yojiro Takita (Japón)


viernes, 20 de febrero de 2009

PREMIOS OSCARS 2009


Siempre es difícil hacer una quiniela. Al menos en mi caso.

Normalmente me dejo arrastrar por mis propios gustos, que en ocasiones no coinciden con los de los académicos y me empeño en decantarme por interpretaciones que no han obtenido ningún premio en casi ningún sitio (véase mi voto por la interpretación de Penélope Cruz para los Oscars de 2007 cuando Hellen Mirren ganaba premio tras premio).

Otras veces me ocurre lo contrario, me dejo llevar por las estadísticas cuando es mi opción la que finalmente termina triunfando (véase este año en los Goya: voté por Los girasoles ciegos y El patio de mi cárcel cuando mis favoritas eran Camino y El truco del manco). Esta es la opción que más rabia da.

Por último, hay ocasiones, las menos, en las que me empeño en que una determinada nominación es la mejor, y aunque no sea la favorita, termina alzándose con los premios para mi gran satisfacción (véase Marion Cotillard, ganadora del Oscar a la Mejor Actriz por La Môme, cuando Julie Chistie partía como favorita).

A continuación os dejo la lista con mi quiniela, veremos qué pasa finalmente el próximo domingo:

Mejor Película:

Por un lado pienso que Slumdog Millionaire ganará, tal y como ha sucedido en los Bafta y en los Globos de Oro. Por otro lado, creo que El curioso caso de Benjamin Button es la opción por la que se decantarán los académicos, por su clasicismo y el buen hacer de su director, David Fincher. En cuanto al resto, Mi nombre es Harvey Milk se ha llevado algún que otro premio importante, y El lector está recibiendo más votos de los que esperaba por parte de los lectores de CAJÓN DE HISTORIAS, pero ninguna de las dos se llevará el premio más importante de la ceremonia.

Mejor director:

Parece que el duelo, igualmente, está entre Danny Boyle y David Fincher, y que coincidirá el premio al director con el de película. Para ambos es su primera candidatura.

Mejor Actor:

Todo apunta que será Mickey Rourke quién se lleve el Oscar por su "resurrección" gracias a El luchador, y parece que ni el versátil Sean Penn (al que considero el mejor actor del momento) ni Brad Pitt, que ha realizado una de las mejores interpretaciones de su carrera en El curioso caso de Benjamin Button, podrán hacerle frente.
A menos que haya sorpresas, lo que, sinceramente, me haría mucha ilusión.


Mejor Actriz:

Kate Winslet es la gran favorita de este año, y será premiada por fin después de cinco nominaciones fallidas por su interpretación en El lector.

Mejor Actor de Reparto:

El fallecido Heath Ledger se alzará con un Oscar póstumo-homenaje, por su interpretación de Joker en El caballero oscuro, dónde se dice que "ha reinventado el papel de malo".

Mejor Actriz de Reparto:

Parece que la española Penélope Cruz puede alzarse con su primer Oscar por su genial interpretación en Vicky Cristina Barcelona. Yo, personalmente, deseo que así sea.

Veremos qué ocurre. Haced vuestras apuestas.


lunes, 5 de enero de 2009

GLOBOS DE ORO


Es difícil hacer una quiniela para los Globos de Oro, dado que la mayoría de las películas que optan a los premios principales aún no han sido estrenadas en España.
La Duda, el drama protagonizado por Meryl Streep, parece que parte como favorita con cinco nominaciones. El desafío: Frost contra Nixon, que se estrena en España en febrero, también es una de las que parece que se alzarán con alguno de los premios más importantes la madrugada del próximo domingo. Aunque El lector, Revolutionary Road, El curioso caso de Benjamín Button o incluso Vicky Cristina Barcelona puede que se conviertan finalmente en las grandes vencedoras.

Los Globos de Oro, considerados la antesala de los Óscars, se caracterizan por dividir las categorías principales en Drama y Comedia o Musical, aunque premios como el de Mejor Director o Interpretaciones de Reparto, en los que no hay esta distinción entre drama y comedia, suelen ser los que finalmente deciden cuál es la película con más galardones del año.

En el apartado de Mejor actriz de drama, encontramos un duelo de grandes actrices en el que Meryl Streep parece favorita una vez más para ganar el que sería su séptimo Globo de Oro. Sin embargo, Angelina Jolie y Kate Wislet (la eterna nominada) también suenan fuerte en las apuestas. Además, digna de mención es la nominación de Kristin Scott Thomas, que se ha colado con una película francesa, Hace mucho que te quiero.

En cuanto a las interpretaciones masculinas: Brad Pitt con su interpretación de Benjamín Button, un hombre que nace viejo y rejuvenece con el paso de lo años, suena como favorito. Por su parte, Leonardo Dicaprio y el camaleónico Sean Penn también podrían ganar su segundo Globo de Oro. Lo que sí parece seguro es que los tres serán nominados a los Oscars.

Mencionar además las reducidas posibilidades de Javier Bardem como Mejor actor de comedia por Vicky Crisitna Barcelona, aunque quizás sorprenda debido al escaso nivel de las interpretaciones masculinas de comedia, que están teniendo poca relevancia entre los críticos.

Y, por último, la que suena fuerte en todas las quinielas es Penélope Cruz como Mejor Actriz de Reparto, que con su papel de la inestable y fantástica María Elena en Vicky Cristina Barcelona podría ganar su primer Globo de Oro. Aunque tendrá que vérselas con Kate Wistlet (también nominada en esta categoría) o Amy Adams. Veremos qué ocurre, la respuesta: el próximo domingo.