Me preguntaba que podía hacer yo un extraordinario lunes que no tenía que ir al trabajo (bendigo cada minuto libre que paso fuera de él, lo bendigo sobremanera) y pensé que ir al cine era la mejor de mis opciones, y elegimos una de las nominadas a los Oscar este año: Whiplash.
Vi la película en los Cines Renoir de Madrid (en los que nunca había visionado nada anteriormente) y la primera sensación que tuve fue cagarme en la entrañable pareja que me acompañaba por llevarme a ver una pélicula en versión original sin previo aviso. "Dan por sentado que lo sabía", pensé, "entonces no diré nada a estos eruditos del cine de los cojones que quedo como una palurda y...¡oh bien! menos mal que hay subtítulos". Bromas aparte (que os quiero amigos), sería imposible apreciar del todo la película y su magistral interpretación secundaria si la hubiera disfrutado en su versión doblada.
Tras contar mi experiencia personal que deduzco que os importa un cojón de toro y que solo cuento porque escribo yo, os diré, a los que no habeis dejado de leer, que Whiplash tiene un argumento aparentemente fácil, sencillo y para toda la familia. No obstante, su trasfondo no lo es tanto, a mí se me antoja complejo, porque complejas son al fin y al cabo las perturbaciones del ser humano, y esta película habla de la más truculenta de todas: la obsesión.
Un director novel (olé tus huevos, lo que te ha costado, estabas tan obsesionado con rodar esto como tu protagonista con la batería y lo sabes) nos presenta un joven cuyo sueño no es llegar a dedicarse a tocar la batería de forma profesional, sino llegar a ser el mejor, y pobre del que le contradiga. Le costará sangre, sudor y lágrimas (literalmente) intentarlo. Si lo logra o no, vaya usted a saber...
En la búsqueda de pasar a la posteridad de este joven a priori anodino pero con empeño, poco agraciado físicamente y algo falto de carisma, aparece el personaje que sin duda dota a la película de identidad propia: EL PROFESOR. Porque no es un profesor, es el PUTO PROFESOR más despreciable que ha dado la historia del cine. Supongo que en la versión doblada todo lo que suelta este hombre por la boca será mucho mas suave que en la original. Y entonces te encuentras planteándote si este tipo posee realmente rasgos reconocibles de ser humano, en mi opinión, sin duda, la respuesta es SÍ, un ser humano que, sin duda alguna, se encuentra totalmente doblegado a la obsesión por la perfección, que utiliza unos métodos no solo cuestionables, sino deleznables y denunciables. Yo me preguntaba constantemente dónde estaba la sala de duchas de gas para cuando un alumno cometía un error...y no me hubiera extrañado nada que dicha sala apareciera.
Espero un Oscar a Mejor Actor de Reparto para J. K. Simmons, a partir de ahora Sr. J. K. Simmons, por una actuación en la que lo verbal y lo gestual están hiladas de forma virtuosa. Este hombre raya la perfección interpretativa.
Y ahí estaban sus alumnos, pagando la ira del profe sin alma que pierde la calma por la melodía....y al protagonista dando una visión no mucho más saludable de la obsesión...tan necesaria cuando quieres conseguir algo como peligrosa cuando se te escapa de las manos.
Cabe mencionar la "historia de amor" con Nicole, otra tía anodina donde las haya (pero tu humor mola, Nicole). Una historia de amor secundaria, casi figurante, pero que juega un papel importante para determinar como funciona la cabeza del protagonista y que cosas influyen en su proceder. Y un final, a mi parecer, más trepidante que el de una película de acción, con un duelo entre dos titanes de la compulsión.
Me cuestiono si parte del mensaje que lanza el film es realmente correcto. Todos sabemos que hasta cierto punto la obsesión por algo es necesaria para conseguirlo. Sin embargo, todos hemos padecido la sensación devastadora de frustación que ocasiona no lograrlo, ¿merece la pena entonces echar el resto hasta ese punto? Puede que sí... o no. ¿Y el fin siempre justifica los medios? Evidentemente no... o sí.
Mi recomendación es que la veais, a algunos os parecera una mierda y no os dejeis engañar, probablemente lo sea...o no. Para los que ya la habeis visto, solo puedo decir una cosa: IT´S NOT MY FUCKING TEMPO!
Texto: Gema Gascón @CajondeHistoria









































