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miércoles, 18 de febrero de 2015

Premios Oscar 2015 | Quiniela Final


Mi apuesta es que Boyhood se impondrá en la categoría principal de la noche y será coronada como la mejor película del año. La otra candidata con más opciones a lograr este premio es Birdman, la más nominada de la noche y mi favorita (junto con Whiplash). Pero creo que los académicos se decantarán por Boyhood, por la viveza de este proyecto y porque es capaz de conectar con un mayor número de espectadores.

Mejor Director: Richard Linklater (Boyhood)
Por sacar un proyecto como este a lo largo de 12 años, Linklater se impondrá en la categoría de dirección. Iñárritu es probablemente el director más brillante de los cinco nominados, y merece un Oscar ya, pero parece que esta vez tendrá que esperar.

Mejor Actor Protagonista: Michael Keaton (Birdman)
Una de las categorías más disputadas de la noche. ¿Ganará Eddie Redmayne, que se ha llevado el Bafta y el SAG? ¿O ganará Michael Keaton que ha ganado en buena parte de las asociaciones de críticos de Estados Unidos? Mi opción es Keaton, por un papel complejo y desnudo, sin necesidad de maquillaje, cargado en matices y con una profundidad psicológica impecable.

Mejor Actriz Protagonista: Julianne Moore (Siempre Alice)
Todo apunta a que Julianne Moore, la protagonista del mes en CAJÓN DE HISTORIAS, logrará ¡por fin! el Oscar. Un Oscar que le llega, sin embargo, por una película más bien floja en la que toda la responsabilidad recae sobre ella.  Lo solventa y hace una estupenda interpretación, y la Academia le debe el Oscar por Las horas que no se llevó y que se merecía más que nadie. Me alegro muchísimo por ella, aunque las interpretaciones de Marion Cotillard en Dos días, una noche y Rosamund Pike en Perdida son mejores que la suya, eso es así.
 
Mejor Actor de Reparto: J. K. Simmons (Whiplash)
Mira que Edward Norton está magnífico en Birdman, pero lo que hace J. K. Simmons en Whiplash no deja lugar a dudas. Su interpretación es la más potente, la más brutal.

Mejor Actriz de Reparto: Patricia Arquette (Boyhood)
No hay competencia para Patricia Arquette. Ni Keira Knightley en su papel de dama británica carismática, ni Emma Stone en el suyo de mujer destruida pueden competir con Arquette que encarna la constancia y la valentía y actúa como eje vertebrador de esta película. Ya en septiembre, hace 5 meses, le auguré el premio.  

Mejor Película de Habla no Inglesa: Ida (Polonia)
Me encantaría que ganara Relatos Salvajes por muchas razones: porque ganaría el cine en español, porque ganaría España de hecho, porque es un cine arriesgado y actual como ninguno. Pero todo apunta a que será la polaca Ida, que se ha impuesto en la mayoría de los premios de esta temporada. Sería taaan agradable que se repitiera la sorpresa de El secreto de sus ojos...

Mejor Guión Original: Birdman
Mejor Guión Adaptado: The imitation Game (Descifrando enigma)
Mejor Montaje: El Gran Hotel Budapest
Mejor Fotografía: Birdman
Mejor Banda Sonora: El Gran Hotel Budapest
Mejor Canción: Selma
Mejor Dirección Artística: El Gran Hotel Budapest
Mejor Vestuario: El Gran Hotel Budapest
Mejor Maquillaje: El Gran Hotel Budapest
Mejor Sonido: Whiplash
Mejores Efectos Sonoros: Interstellar
Mejores Efectos Visuales: Interstellar
Mejor Largometraje de Animación: Cómo entrenar a tu dragón 2
Mejor Largometraje Documental: La sal de la tierra


Palmarés:
El Gran Hotel Budapest  - 5 Premios (Montaje, Banda Sonora, Dirección Artística, Vestuario y Maquillaje)
Boyhood - 3 Premios Oscar (Película, Director y Actriz de Reparto)
Birdman - 3 Premios (Actor, Guión y Fotografía)
Whiplash - 2 Premios (Actor de Reparto y Sonido)
Interstellar - 2 Premios (Efectos Sonoros y Efectos Visuales)
Siempre Alice - 1 Premio (Actriz)
The Imitation Game - 1 Premio (Guión Adaptado)
Ida - 1 Premio (Película Extranjera)
Selma - 1 Premio (Canción)


Texto: Ismael Cruceta @CajondeHistoria

viernes, 19 de septiembre de 2014

CRÍTICA | BOYHOOD (Momentos de una vida), de Richard Linklater


Rodar la vida. Eso es lo que se propuso el certero Richard Linklater con este proyecto que ha tardado 12 años en dar forma, rodando de a poquitos, viendo crecer a sus actores y conformando unos personajes a los que la palabra "personaje" les queda muy pequeña, de vivos que están. 

¿Y sobre qué trata Boyhood? Sobre las mudanzas, entendidas como transiciones. También sobre los afectos que se crean y se rompen. Sobre el amor y sobre el desamor. Sobre nada demasiado fascinante, tampoco. Pero precisamente ahí es donde radica la esencia de una película que, sin contar nada, lo cuenta todo. Linklater consigue crear tensión y provocar emociones sólidas en el espectador, hacerlo desde la nada, de manera casi imperceptible. Y después de casi tres horas de metraje uno sale de la sala de cine con la sensación extraña de haber visto una película aparentemente como todas que tiene algo que la hace muy especial, ¿pero qué es? Es difícil de explicar, porque ese punto que hace diferente a Boyhood varía según cada espectador, pero posiblemente todos, con un ápice de sensibilidad, sabrán encontrarse en alguno de los momentos de esa vida: en el amor de hermanos, en los padres separados, en las ilusiones por un gobierno diferente, en las despedidas y los nuevos encuentros, en el esfuerzo por lograr algo. Y todos, absolutamente todos los espectadores, deberían aplaudir esa manera sutil y sublime de enfrentarse al paso del tiempo. 


Ahí un momento en Boyhood, casi al final, en el que el personaje de Patricia Arquette, la madre, rompe a llorar. Son lágrimas inesperadas, que no vienen motivadas por un suceso trágico, ni siquiera especialmente dramático. Pero es muy factible que, sin darse demasiada cuenta, el espectador sienta "que se le ha metido algo en el ojo", que le sacuda un viento y acompañe a esa madre en sus lágrimas por la vida que avanza, a veces, sin que nos demos cuenta. Vida, vida, vida, ¿cuántas veces he escrito ya la palabra vida en esta opinión? Patricia Arquette en la mejor interpretación de su carrera, maravillosa como nunca lo ha estado: logra transmitir esa constancia y esa valentía que caracterizan a su personaje. Arquette es el eje de una historia, la columna vertebral de una familia que no tiene la forma que algunos pretenden imponer. 

El personaje principal es para Ellar Coltrane, que defiende con creces su papel de protagonista absoluto, preservando la mirada intensa y rota desde la infancia, conformándose su carácter especial con el tiempo. Junto a él, la niña, Lorelei Linklater (hija del director) que en la primera parte de la película derrocha desparpajo (pasará a la historia su interpretación de Ops I did it again). Luego está Ethan Hawke, tan apasionado al principio, en una evolución hacia la madurez quizá previsible, para algunos algo triste, pero entrañable de todas maneras, por los cuatro costados.  

Con una narrativa cinematográfica sencilla y precisa, Boyhood es una película necesaria. Vayan a verla, augurarle unas cuantas nominaciones a los Premios Oscar a esta maravilla (Arquette como actriz de reparto y Linklater como guionista y director tienen muchas opciones de premio) no es ser demasiado arriesgado, lo sé. Con premios o sin ellos, Boyhood merece todos los elogios porque el objetivo se cumple con creces: rodar la vida. 

Texto: Ismael Cruceta @CajondeHistoria


Entrada relacionada:

viernes, 18 de octubre de 2013

ANTES DEL AMANECER... DEL ATARDECER... DEL ANOCHECER, de Richard Linklater

Tres películas y veinte años para contar una preciosa historia de amor:

Antes del amanecer (1995) comienza cuando Céline y Jesse se encuentran en un tren y deciden viajar para conocer Viena, juntos, una noche, y conocerse. Ella, francesa; él, estadounidense. Es la historia de amor fugaz de un sólo unas horas, pero que deja huella y el sabor dulce para siempre, porque es inmune a la erosión del tiempo, que es cruel y va dejando heridas y después cicatrices. Es una película fresca, con un guión muy elaborado, cargado de diálogos totalmente acertados, y precisamente es ahí donde reside el encanto de Antes del amanecer. Dos burgueses protestones, cargados de sueños y de un mundo mejor, con la herida superficial y dolorosa del primer amor fallido. Una noche irrepetible, inolvidable, que acaba con una promesa de volver a encontrarse en unos meses en ese misma estación de tren donde se bajaron juntos a comerse a besos y a beberse el mundo. 

Los medios de comunicación tratan de controlarnos la mente. Es muy sutil, pero es una nueva forma de fascismo. 

Siempre he tenido este pensamiento paranoico: que el feminismo lo inventaron los hombres para tener más sexo. 

Siempre oigo decir a la gente que el amor es un acto altruista de entrega, pero si lo piensas no hay nada más egoísta.