Producida por Alex de la Iglesia, Musarañas es una película de terror que, más que asustar, busca deleitar a los amantes del género. El argumento no es intrincado ni retorcido, pero su linealidad no evita una construcción eficaz, que entretiene de principio a fin: es la historia de Montse y su hermana, huérfanas de madre y abandonas por su padre. La primera sufre agorafobia y cada vez va perdiendo más conexión con la realidad...
No sería justo decir que Macarena Gómez está en estado de gracia, como si su magnífico trabajo fuera fruto del azar. Ella que ya ha demostrado que es capaz de conjugar el nervio y la risa de una manera exquisita, logra aquí el papel más brillante, hasta la fecha, de su carrera. Es lo mejor de Musarañas. Macarena Gómez consigue hacer un papel que bascula entre la locura y la calma, entre la compasión y la euforia, al borde siempre del histrionismo.
Junto a la protagonista, Nadia de Santiago en el papel de hermana conectada con el mundo, con la realidad, a la altura de la réplica. Ambas son, sin duda, lo mejor de la cinta. Incomprensible todavía que los académicos hayan obviado el magnífico trabajo de Nadia de Santiago, que no está entre las nominadas al Goya como Mejor Actriz de Reparto. El reparto lo completan Hugo Silva, correcto en su papel de vecino seductor que se ve atrapado por las circunstancias, y Luis Tosar, en un pequeño papel de padre-fanstama, que atormenta la existencia de Montse. Siempre es un placer verle actuar.
Quizá lo único que se les puede reprochar a Juanfer Andrés y Esteban Roel, los dos directores noveles de esta película, es una pizca más de capacidad para arriesgarse, para consumar una película que podría haber marcado nuevas pautas en el género.
Con todo, Musarañas es visualmente perfecta y un exponente del buen del cine de terror español, capaz de ofrecer productos entretenidos, con un punto gore y algunas pinceladas de humor negro y brutal. Más que recomendable: cine para disfrutar.
Texto: Ismael Cruceta @CajondeHistoria

