lunes, 18 de julio de 2011

Obras maestras #2#: LA VIDA ES BELLA, de Roberto Benigni


Esta es una historia sencilla, pero no es fácil de contar. Como en una fábula hay dolor, y como una fábula está llena de maravillas y felicidad.

Hace unas semanas conocíamos la noticia del fallecimiento de Romeo Salmoni, el judío que inspiró la historia de La vida es bella, una de las mejores películas de todos los tiempos, con un Roberto Benigni en estado de gracia.

La película cuenta el esfuerzo de Guido para conquistar a Dora (Nicoletta Braschi), y después, internados en un campo de concentración durante la II Guerra Mundial, para que su hijo no se de cuenta de la horrible situación real y crea que todo se trata de un juego de niños. Y jugando con la risa, bailando entre la comedia y el drama, el filme consigue despertar las emociones más sinceras en el espectador, provocar sus risas mientras las lágrimas espesas e inevitables caen de sus ojos.

Aquellos que no sepan apreciarla deben ser monstruos.

Multipremiada, se hizo con nueve premios David de Donatello, dos premios del Cine Europeo, el Gran Premio del Jurado en Cannes, el Bafta inglés al Mejor Actor, el César francés y el Goya español como Mejor Película Extranjera y Europea respectivamente, y es ganadora de tres premios Oscars (Mejor Película de Habla no Inglesa, Banda Sonora y, atención, Mejor actor para Benigni), recibiendo el primero de manos de Sofía Loren, en uno de esos momentos inolvidables que nos ha regalado una ceremonia de los Oscars:


Una fábula llena de ternura que inunda tu cuerpo, que se te mete por los poros de la piel y permanece dentro por mucho que pase el tiempo, convirtiéndose en una de esas películas imprescindibles, que obligan a dar las gracias a Roberto Benigni por haberla escrito, dirigido y protagonizado, por haber parido esta OBRA MAESTRA con mayúsculas.

La vida es bella es todo un canto a la vida, al amor profundo por una mujer y por un hijo, intensificado por el peor de los dramas posibles, La vida es bella un canto a la esperanza. De principio a fin, mágica y maravillosa.

viernes, 15 de julio de 2011

ANTICRHISTA, de Amélie Nothomb


Tercera novela que leo de la protagonista del mes, la primera que lo hago en castellano y la primera también que no es autobiográfica, tras Estupor y temblores y Ni de Eva ni de Adán. Diré además que, hasta la fecha, es la que menos me ha gustado de la autora.

En Antichrista nos cuenta la relación de "amistad" entre dos jóvenes universitarias y superdotadas de 16 años, Blanche (la narradora) y Christa. La primera es una chica tímida, introvertida, sin amigos. La segunda es todo lo contrario, popular, elocuente. Entre ellas nace una relación que ya desde el primer momento, disfrazada de amistad, se prevé como un paso previo a la esclavitud y en la que se cometen abusos psicológicos y físicos (el pasaje en el que obliga a Blanche a desnudarse carece, para mí, de fuerza alguna), en la que se explora la dependencia y la necesidad de dominar. 
Nothomb firma una novela fácil de leer, sencilla y breve, que no consigue despertar las sonrisas ácidas que impregnan sus novelas autobiográficas. Perfila bien los personajes: protagonista y antagonista están bien definidas, sí, pero son tan adolescentes e incapaces de provocar empatía en el lector, que todo lo ve ajeno, sin implicarse en lo que ocurre. Un lector adulto puede incluso pensar que todo el drama de Blanche es absolutamente ridículo, que no tiene sentido que algo así ocurra en realidad, que los padres son padres a pesar de todo, lo que implica que, en una situación así, defenderían a su hija, al menos le darían opción a exponer sus argumentos. En las obras que he leído de ella los personajes siempre están llevados al extremo, pero en otras consigue hacer triunfar la credibilidad que aquí fracasa. 

Quiero aclarar que es cierto que en la vida real hay personas como Christa, que necesitan sentirse superiores humillando a los demás, personas sin carisma alguno, llenas de complejos, por las que es relativamente fácil sentirse embaucado en un primer momento, bloqueado después para dejar paso a una situación que desnuda al humillante y lo convierte en humillado. Pero en Antichrista no consigues sentir nada, simplemente lees y avanzas. Tan sólo la frase final entraña un valor, pero una frase no consigue salvar una obra entera. 
Leerla en español me ha llevado a encontrarme además con algunas notas del traductor, debido a que hay juegos de palabras que ha sido incapaz de traducir, lo que me parece un fracaso. Y también quiero aclarar que algunas expresiones repetidas hasta la saciedad en una obra tan breve me han resultado agotadoras, como el hecho de que continuamente llame a su padre "el autor de mis días".

En definitiva, una obra breve que se lee prácticamente de un tirón (es imposible dejarla a medias, y eso dice mucho a su favor, a pesar de todo) pero que os podéis ahorrar y leer otras de las novelas de Amélie Nothomb que, si bien no son obras maestras, su humor y su cinismo elevan hasta un nivel más que aceptable y totalmente recomendable. 

miércoles, 13 de julio de 2011

PRIMOS, de Daniel Sánchez Arévalo


El director y guionista Daniel Sánchez Arévalo continúa su evolución desde el drama hacia la comedia con Primos, su tercer largometraje tras el drama AzulOscuroCasiNegro y la tragicómica Gordos

En esta, vuelve a contar con algunos de sus actores fetiche: Quim Gutiérrez, Raúl Arévalo y Antonio de la Torre. Un apunte: los tres han ganado el Goya gracias a una película de Sánchez Arévalo, lo que no hace más que confirmar la capacidad de este director para sacar lo mejor de sus actores. Y es que, por histriónicos que puedan parecer sus personajes, siempre consigue una naturalidad y una credibilidad asombrosa. 

 Primos comienza con un maravilloso monólogo de Diego (Quim Gutiérrez), al que su novia ha dejado justo antes de la boda. Esa situación motiva a sus primos, el chulo Julián y el traumatizado José Miguel (Raúl Arévalo y Adrián Lastra) a viajar hasta Comillas, el pueblo donde pasaron los veranos de su infancia y adolescencia, para reencontrarse con Martina (Inma Cuesta), el primer amor de Diego.

Allí se sucederán una serie de situaciones cómicas, pero Sánchez Arévalo es capaz de despertar la carcajada en el espectador renunciado a la parodia absurda o a lo grotesco, y su humor es bastante limpio, a veces algo disparatado, pero, sobre todo, digno, capaz de gustar a todos. Además, Primos tiene un trasfondo que invita a reflexionar sobre las relaciones sentimentales, sobre los lazos que se crean entre las parejas desvirtuando la realidad del amor y fomentando el acomodo o la esclavitud, incluso. Y también se habla de las relaciones familiares, de cuando estas se convierten en un apoyo esencial para el desarrollo vital de la persona, cuando son, ante todo, una amistad. 

Los actores están todos espléndidos, veraces, más los masculinos que los femeninos, pero Inma Cuesta (no se olviden de este nombre porque va a dar que hablar este año, seguro, la hemos visto en la televisión, la hemos visto en el teatro, y la vamos a ver mucho, a partir de ahora, en el cine) es uno de esos personajes que enamoran desde la sencillez, y Clara Lago sigue consolidándose como actriz con cada papel (esperemos que no eche a perder una carrera que apunta alto...)

Y, al monólogo inicial en la iglesia, hay que sumar la escena grandiosa en la que los primos interpretan una canción de los Back Street Boys, que no tiene desperdicio.

Primos se estrenó en cines a principios de 2011, lo que limita sus posibilidades para los próximos Premios Goya, mermadas además por tratarse de una comedia, pero es posible que consiga colarse en alguna categoría interpretativa, Raúl Arévalo y Antonio de la Torre son muy queridos por los académicos, y podría ser que incluso Adrián Lastra fuera seleccionado como Mejor Actor Revelación, si obvian su trabajo en Fuga de cerebros (todo es posible, señores).

En definitiva, una película muy amable que, aunque no pasará a los anales del cine español, sí consigue una efectividad y una calidad cinematográfica digna de las grandes comedias. ¡Enorme bravo para Daniel Sánchez Arévalo!

lunes, 11 de julio de 2011

200 veces GRACIAS! ¡LUZ DE LIBERTAD PARA CELEBRARLO!


¡GRACIAS a los 200 que os habéis animado a hacer click en "Seguir"! 

Para celebrarlo, quiero sortear un ejemplar dedicado de Luz de libertad, para que alguno de los internautas que pasan por aquí, amantes de la lectura casi todos, pueda leerla también. 


¡¡Os pido a todos vuestra colaboración para que el mayor número de personas se entere del sorteo y participe!! ¡¡Es muy fácil!!



Bases del concurso:
  • Puede participar todo el mundo residente en España. (Si ya has leído la novela te animo a participar igualmente, puede ser un bonito regalo). No es válido para participantes residentes fuera de España.

  • Para participar tienes que escribir un comentario en esta entrada que empiece de la siguiente manera "Yo también quiero mi Luz de libertad porque..." y a continuación puedes escribir lo que quieras.

  • Tienes que ser o hacerte seguidor del blog. Indispensable.

  • Tienes que envíar una copia del comentario a la siguiente dirección de e-mail: ismaelcruceta@gmail.com

  • A cada participante se le asignará un número de participación. A los comentaristas habituales (Actualización: mínimo 10 comentarios hasta la fecha de publicación de esta entrada) se les otorgará cuatro participaciones extras. 

  • La fecha límite para participar es el 15/08/2010 a las 23:59 horas. Se elegirá el ganador mediante random.org . Se comprobará que el ganador cumple el único requisito de ser seguidor. Si no se procederá a hacer el sorteo de nuevo.
¡¡BUENA SUERTE y MUCHAS GRACIAS!!

sábado, 9 de julio de 2011

NI DE EVA NI DE ADÁN, de Amélie Nothomb



La escritora belga nos vuelve a llevar de viaje hasta Japón en esta novela en la que relata sus aventuras en el país nipón y se centra, sobre todo, en su relación de “amor” con Rinri.

Cuando la joven Amélie llega a Japón en 1989 pone un anuncio para impartir clases particulares de francés y mejorar así también su nivel de japonés. Rápidamente responde el delgado Rinri, con el que rápido entabla una relación de amistad-amor muy peculiar. Sientes que él la ama “a la japonesa”, que parece una forma de amar comedida, y que ella se siente a gusto a su lado, cómoda. Y su relación fluye, aunque ella no sea capaz de responderle con un amor extremadamente intenso, algo que además, me hace plantearme que hubiera contrariado al muchacho, le hubiera desbocado.

La obra resulta de lo más divertida por el choque cultural entre ambos, porque sus concepciones vitales y sentimentales divergen y es difícil llegar a un punto común que perpetúe su relación.

Amélie explota la capacidad para reírse de sí misma, lo que provoca la risa en el lector. Y es que algunos de los pasajes son especialmente divertidos, como el de la ascensión al monte Fuji, o la cena con los amigos de Rinri (maravillosa). O el comentario que le hace la madre de “su chico”, que me provocó una carcajada: “No ves que con esa cara jamás podrás ser elegante”.

También me han encantado las progresiones en francés que hace el joven: desde su “ourrrrhhhh” para pronunciar “Oeuf” [œf], hasta el momento en el que aprende a utilizar la expresión Sacré, que se utiliza normalmente para mostrar admiración hacia una persona, y el chico no puede parar de usarla en cada momento. 

Escrito en primera persona y con la fluidez pasmosa de su pluma, hace fácil lo complejo, conquistando a buena parte de los lectores, tanto que es difícil encontrar palabras negativas hacia su obra. Yo diré una: nada de lo que he leído hasta ahora de ella me ha parecido una obra maestra de la Literatura Universal. 

Pero no creo que ella tampoco lo pretenda, sino que sus libros están cargados de una ligereza que entraña mucho más de lo que a primera vista puede extraer el lector, y Nothomb, desde la hilaridad, reflexiona sobre los choques culturales y habla con un profundo amor de las costumbres de Japón, país al que es fácil transportarse entre sus líneas.

Una novelita autobiográfica que me hace pensar que la vida que ha tenido Nothomb es muy novelable, que su propia vida y su carácter extravagante y fresco le llevaban a dedicarse a la literatura. Eso, o lo que es mejor aún, es capaz de hacernos creer su histriónica biografía cuando en realidad muchas de las anécdotas no son más que producto de su imaginación. Puede que nunca lo sepamos.

En definitiva, una lectura de lo más recomendable para pasar un rato divertido, sin pretensiones, sobre todo ahora en verano, que parece que las lecturas más apetecibles son aquellas cargadas de ligereza e ironía y humor. Una obra para disfrutar, simplemente, del placer de la lectura. ¡Sacré Amélie!

jueves, 7 de julio de 2011

MORTAL Y ROSA, de Francisco Umbral


Para muchos, Mortal y rosa es la obra capital de Francisco Umbral. Es una novela intimista, lírica y terriblemente dramática.

Más que un argumento en sí, Umbral describe con maestría una serie de sensaciones, unos estados de ánimo absolutamente demoledores que llevan al lector a descubrir que de lo que realmente está hablando es de la muerte de su hijo. Porque Umbral perdió a su hijo de seis años que padecía leucemia. Más que un “argumento novelístico”, estamos ante el diario personal de la que probablemente fue la etapa más dura de la vida del escritor.

Umbral habla del cuerpo, habla de los sentidos y del paso del tiempo, de la juventud y de las canas. Habla del sexo y de dios. Y del fin de la vida, del profundo dolor pegado a su cuerpo irremediablemente.

Pero también es esta una obra hecha de silencios y de espacios en blanco, algo que muy pocos autores se atreven a hacer y ninguno de los que he leído hasta ahora lo hace tan deliberadamente y tan bien, dando la misma importancia a la palabra que al silencio, al espacio en blanco que supone el respiro necesario para el lector.

Si hace unos días hablaba de la película Rabbit Hole, en la que los hechos son similares (afrontar la pérdida de un hijo), las premisas son diferentes, puesto que en el filme la muerte es accidental y brusca. Y aquí, se va cociendo a fuego lento por la enfermedad, carcomiendo las entrañas y la alegría y también la vida, no sólo del niño, sino también del padre. Y cada palabra es punzante, tanto que se desprende a la vez una hermosura sincera y dañina.

Porque de grandes dolores nacen grandes obras, he escrito aquí alguna vez, y el daño aquí es tan palpable que Mortal y rosa es una poesía en su totalidad y parece estar escrita más como un ejercicio de canalización del dolor que como una obra destinada a un público lector, porque llegas a sentir que, en cada una de las palabras leídas, estás entrometiéndote en la intimidad de un hombre destrozado que no quiere seguir viviendo más, por ser tan grande el sufrimiento que padece, tan profundo.

Porque si en otras obras, como en Paula de Isabel Allende, la muerte cercana de la hija que se presiente desde la primera página es todo un canto a la vida, el último regalo de una madre, y el drama por eso no es menor, sino simplemente más llevadero para los lectores, que sienten la muerte igual, sí, pero también las alegrías de una vida, en Mortal y rosa, la sensación es escalofriante y no deja lugar a ningún sentimiento blanco.

Y, con todo, a pesar del profundo drama, del profundo dolor, es una obra conmovedora en la que, en cada palabra y en cada silencio, se destila un enorme amor, el amor de un padre por un hijo, el amor más grande invade el  mundo. 

martes, 5 de julio de 2011

Mis canciones del mes de Julio

10. Bebe: Tu silencio (N)
Rescato hoy mi canción favorita de Bebe, incluida en su primer álbum, Pafuera telarañas. Me gusta por lo que dice y por la sensibilidad con la que lo dice. Esta actuación, en particular, que he visto tantas veces me sigue emocionando, quizá sea por ver a la cantante, que esta preparando su tercer disco, emocionarse tanto también, hasta el punto de no poder reprimir las lágrimas.



9. Russian Red: I hate you but I love you (-6)
Lourdes Hernández, que tanto ha dado de qué hablar en los últimos días y no precisamente con su música, se desploma en mi lista pero espero seguir su segundo disco, que me parece precioso pero que he escuchado poco.



8. Rojas y Niña Pastori: Llorándole debajo del agua (N)
A pesar de que no es nueva, no conocía este dueto entre Rojas y Niña Pastori, una canción que me ha resultado adictiva, y que equilibra los susurros con la potencia vocal de La Pastori. Es que siento que me ahogo en todo los lugares, y ahora dime por qué lloro y mis lágrimas no salen...  



7. Javiera Mena: Yo no te pido la luna (N)
Javiera Mena es una artista chilena a la que tuve la oportunidad de entrevistar hace unas semanas durante su estancia en Madrid con motivo de, entre otras cosas, su actuación en el Dcode Festival. Aunque ha publicado un segundo disco, os dejo este clásico que versionó en su álbum debut. Un tema fresco, divertido y real como la vida misma: Yo no te pido la luna, sólo te pido el momento...



6. Beyoncé: Best thing I  never had (N)
Segundo single del nuevo disco de Beyoncé, que os presenté la semana pasada. Un tema que va gustando cada vez más a cada escucha...


domingo, 3 de julio de 2011

Entrevista al escritor JUAN GABRIEL VÁSQUEZ

Hace unas semanas tuve la oportunidad de entrevistar, para el periódico Sí Se Puede, al escritor colombiano Juan Gabriel Vásquez, ganador del último Premio Alfaguara de Novela. 

Os dejo el artículo, espero que os guste.


El colombiano presenta 'El ruido de las cosas al caer', Premio Alfaguara de Novela 2011.

“La violencia y vulnerabilidad con las que llevaba conviviendo 15 años me hicieron fácil abandonar Colombia”

Ismael Cruceta

El premio Alfaguara le ha servido al escritor colombiano Juan Gabriel Vásquez para consolidarse como una de las voces narrativas más interesantes del panorama literario internacional.

Este galardón le ha llegado gracias a su nueva novela, El ruido de las cosas al caer, una obra intimista, en la que ha impregnado el miedo de toda una generación, la suya, la que creció con la incertidumbre de saber que, en cualquier momento, podrían acabar con tu vida o con la de alguien querido por el hecho de estar, simplemente, en el lugar inadecuado. La generación que creció a la vez que el negocio de tráfico de drogas en Colombia, una guerra que ha marcado la vida política y social del país sudamericano durante las últimas décadas y que, ahora, parece que comienza a ver la luz al fondo del largo túnel.

“Esta novela está ambientada en la Colombia de los años 90 y hace referencia a los años 70 y 80, donde el terrorismo utilizaba la eliminación de civiles para intentar presionar al Gobierno y modificar algunas leyes, como la ley de extradición”, dice Vásquez.

“Sobre los asesinatos y los atentados hay una parte historiográfica que se puede consultar en archivos, en hemerotecas. Pero en ninguna parte constan las emociones, la manera en la que estos hechos nos afectaron íntimamente”, explica el escritor. Sobre esto trata El ruido de las cosas al caer, que han acogido muy bien en Colombia, y a la que el autor considera su novela “más internacional”.

“Me he topado con situaciones que están muy presentes en el subconsciente de todos, especialmente de los españoles que vivieron la década de mayor actividad de la banda terrorista ETA”.

Juan Gabriel Vásquez salió de su Bogotá natal para poder ser escritor, para crecer en un mundo literario en el que es tan complicado hacerse un hueco y mantenerlo.

“Yo estaba estudiando derecho en Bogotá, cuando comprendí que lo mío era la literatura, era una obsesión que me estaba devorando y quería hacer de ella el centro de mi vida”, recuerda.

“La literatura es una actividad que no permite ser compartida, incluso si para ello tienes que abandonar tu país. En mi caso, lo más difícil fue renunciar a la certidumbre”, dice Vásquez, hijo de abogados, que no seguiría un cómodo destino que le llevaría a dedicarse a la profesión de sus padres. “Lo que me hizo fácil marcharme de Bogotá fue la violencia y la vulnerabilidad con la que llevaba conviviendo 15 años”.


Barcelona, su otra casa
Barcelona le ofreció la oportunidad de vivir de la literatura, donde vive desde hace 12 años después de una temporada en Francia y Bélgica, porque la capital catalana se convirtió a finales del siglo XX y principios del XXI en una ciudad de escritores, como lo fuera París anteriormente, parada obligatoria para autores como Mario Vargas Llosa o Gabriel García Márquez. Del peruano Vargas Llosa señala precisamente que fue muy importante para él en el momento en el que decidía que dejaría su país.

“Los barceloneses no son gente abierta por definición y eso para mí es una gran virtud. Allí he construido grandes amistades y la gente se ha portado muy bien conmigo, pero hay una prudencia que es muy útil porque la gente te deja un espacio privado, necesario para un escritor”, dice.

Ese espacio privado y esa distancia geográfica y temporal de Colombia le llevo a descubrir que no entender su país era la mejor razón para escribir sobre él, porque considera que la novela “es un acto de averiguación”.

“La posibilidad de escribir sobre mi país me la dio el haberme ido. Colombia es un lugar lleno de zonas oscuras, como todos nuestros países hispanoamericanos, lleno de tensiones no resueltas”, dice a Sí el autor, que ha decidido llamar a una de las partes de la novela Somos todos escapados, haciendo referencia al hastío que sentía la estadounidense Elaine Fritts, una de las protagonistas de la obra, por su país natal, y que le llevó a abandonarlo e instalarse en Colombia, un símil con el hastío que llegó a sentir Vásquez en su momento.


Y aunque esta novela puede parecer dura e incluso llega a destacar por la crudeza de algunas situaciones, en ella se respira un amor por Bogotá, un enorme vínculo, a pesar de todo, entre el autor y la ciudad en la que creció.  “No se escribe una novela entera sobre algo que no te interesa”, sentencia. 

viernes, 1 de julio de 2011

Protagonista del mes... Amélie Nothomb


Parece que la vida y el destino de Amélie Nothomb le obligaban a ser escritora. Nacida en Japón, su padre es diplomático, lo que la llevó a vivir, además de en el país del sol naciente, en China, Laos, Bangladesh, Estados Unidos, Birmania y Bélgica, su nación. Todas estas experiencias vitales, sumadas a su finísimo sentido del humor, a su ironía mordaz y casi cínica, le han convertido en una de las escritoras en lengua francesa más queridas y respetadas.

Trabajadora infatigable, ha publicado una novela por año desde 1992, muchas de ellas autobiográficas (de hecho, aparece fotografíada en la mayoría de sus libros), relatando sus aventuras y sus experiencias, estableciendo una conexión con su público lector que se le ha declarado fiel y entusiasta, y cuenta con un gran apoyo de la comunidad blogger. Pocos son los internautas que no han leído y reseñado nada de Nothomb. Y es que consigue con su vocabulario preciso una empatía que, desde la complejidad, resulta pasmosamente fácil de leer. Y eso es bueno.

He decidido convertirla en protagonista de Julio porque creo que sus libros se caracterizan por una ligereza muy adecuada para el verano, pero que, a la vez, entrañan una gran profundidad. Combinan lo ameno y la inteligencia,  algo que me gusta.

Entre sus obras más destacadas se encuentra Estupor y temblores, por la que recibió el Gran Premio de Novela de la Academia Francesa en 2004, y que está reseñada en CAJÓN DE HISTORIAS. Un retrato agridulce de la vida empresarial japonesa, a veces deningrante, a veces esclavizante, pero, sobre todo, hilarante y esperpéntica. Una obra que me gusta recomendar.

Acabo de leer también una de sus novelas más aplaudidas, Ni de Eva ni de Adán, cuya reseña publicaré en los próximos días, y también Antichrista, pero quería que me ayudaseis a elegir otra(s) de sus obras para leer este mes de Julio, en el que he decidido que sea ella la protagonista. ¿Cuál me recomendáis?

martes, 28 de junio de 2011

Crítica del álbum '4', de BEYONCÉ


Hoy sale a la venta, a pesar de que los rumores apuntaban que se retrasaría hasta septiembre después de haberse filtrado, el cuarto álbum de Beyoncé.

Tenía miedo de escuchar este álbum después del single de presentación, horroroso, Run the World (Girls) pero me avisaron que era bueno y que me iba a gustar. Y así ha sido. Beyoncé vuelve a demostrar por qué es Beyoncé: potencia vocal, carácter, melodías que equilibran la emoción y el ritmo.

4, este álbum con el que Beyoncé ya no tiene que demostrar nada a nadie, simplemente sirve para constatar lo que ya sabíamos: es la más grande del R&B contemporáneo, la artista más completa de su generación. El primero le sirvió como presentación de la artista en solitario, como un grito de “¡Aquí estoy yo!”, el segundo para demostrar que lo suyo no era cosa de un disco y el tercero para consolidarse en el trono del mundo musical, con el Single ladies que bailó hasta Barck Obama y Halo, una balada que triunfó en el mundo entero.

El álbum se abre con 1+1, una balada en la que la guitarra tiene un peso importante, una canción lenta que sirve como presentación de un álbum coherente pero incompleto, a la que sigue I care, donde el beat adquiere fuerza, y en I miss you, explora la musicalidad de su voz desde el susurro para elevarla después en un juego de dos voces apoyado, únicamente, por una base de música que se repite todo el rato. 


Me gusta bastante el corte Best thing I never had, que ha sido elegido como segundo single, un regalo para los que gustamos de la Beyoncé de siempre que evoluciona, sí, pero que no se aleja demasiado de su fuente musical.

Y después, en la segunda mitad del disco, adquiere algo más de fuerza: Start Over es el preludio del derroche que está por llegar al final. Y si el tema de pop Love on top (que me recuerda a la Mariah Carey de Dreamlover) nos da un respiro, Countdown tiene algunos bridge que se meten en la cabeza: oooh, killing me softly!

Y por fin, End of time llama al tarareo, pero sobre todo, I was here, un baladón en toda regla, la que debería poner el colofón final al álbum en vez de Run de World.

Con todo, y aunque el disco me gusta bastante, no le encuentro maravilloso, por faltarle, o por no encontrárselo yo, no lo sé, un sentido completo, un sentido que le lleve en una sola dirección, sino que más bien son una recopilación de temas, unos regulares, la mayoría buenos y alguno muy bueno. Pero carente de la sensibilidad que te atrapa, que te invita a escucharlo sin parar y es qos aseguro que cuando un disco me gusta, no paro de escucharlo una y otra vez y otra vez y otra vez, y 4, de Beyoncé, no me invita tanto a hacerlo. Bueno, sí, pero no es su mejor disco. 

domingo, 26 de junio de 2011

LOS 20 MEJORES CARTELES DE CINE (Parte 2)

10. Volver, de Pedro Almodóvar 
Este cartel que recuerda a La mujer en flor de Paul Gauguin y a la Marilyn Monroe de Andy Warwhol es uno de esos carteles que no se olvidan, por su fuerza y por su color.


9. One day, de Lone Scherfig
La nueva película de Lone Scherfig se estrenará a finales de año y contará con Anne Hathaway como protagonista. Espero que sea tan bonita como el cartel, con ese tono sepia rosado, el beso, la mano de él en la cara de ella, y los brazos de ella sobre el cuello de él. Y la frase: Twenty years, two people...one day, ¡me encanta!


8. El silencio de los corderos, de Jonathan Demme
Un cartel sobrio donde los haya, que inquieta desde la sencillez. 


7. Mapa de los sonidos de Tokio, de Isabel Coixet
Por lo visto, decían que este cartel era un plagio de otra fotografía. No lo sé. Lo cierto es que ese primerísimo plano de un ojo maquillado con colores tan fuertes es precioso.


6. American Beauty, de Sam Mendes
Cartel mítico, que nos lleva a todos a pensar en la escena del baño en pétalos de rosa. Sugerente.

viernes, 24 de junio de 2011

LOS 20 MEJORES CARTELES DE CINE (Parte 1)

Os presento hoy una selección de mis carteles de cine favoritos, escogidos, independientemente de la valía de la película (de hecho, algunas de las películas ni siquiera las he visto), simplemente por la calidad artística de la fotografía o por lo que me trasmite. ¿Os gustan? ¿Qué os parecen? ¿Cuál añadiríais vosotros? Pasado mañana la segunda parte de mi selección, con el Top 10.


20. Carne trémula, de Pedro Almodóvar
Mítica fotografía de dos piernas, excesivamente sugerente y penetrante, tanto que, por mucho que pasa el tiempo, no puedo olvidarme de este cartel.


19. Casablanca, de Michael Curtiz
Uno de los carteles míticos en la historia del cine. Creo que fue el año pasado cuando repusieron esta película en los Cines Callao de Madrid y el cartel presidía la Gran Vía. ¡Increíble!


18. La vida es bella, de Roberto Benigni
Fotografía que capta el momento en el que los protagonistas, con ese niño de espaldas que es igual de protagonistas, están a punto de darse un beso, una imagen robada que captura un momento de felicidad, que prueba que realmente la vida es bella.


17. Desayuno con diamantes, de Blake Edwards
Si pensamos en Audrey Hepburn, lo hacemos vestida de negro, con una enorme boquilla que sostiene su cigarro y con esa corona. Por eso, este cartel merecía un espacio en esta selección.


16. Pulp Fiction, de Quentin Tarantino
El carácter de Uma Thurman en la fotografía, fumando, y con una pistola a su lado, es, simplemente, inolvidable.


miércoles, 22 de junio de 2011

RABBIT HOLE, de John Cameron Mitchell


Fue a mediados de abril cuando publiqué la crítica cinematográfica de Blue Valentine, quejándome de lo tarde y lo mal que llegan algunos estrenos a la cartelera española. Esa película, por la que Michelle Williams recibió una nominación en los últimos premios Oscar, aún no se ha estrenado en España. Igual que tampoco se ha estrenado, ni tiene previsión de hacerlo por el momento, Rabbit hole, el drama protagonizado por Nicole Kidman, que también estaba en la terna por ese Oscar a Mejor actriz que terminó ganando Natalie Portman. En fin, todo un despropósito el de las productoras en España.

Con todo, he decidido publicar la reseña ya, porque como siga esperando, las sensaciones que me produjo el filme se me van a diluir y la reseña quedará incompleta.

Rabbit hole es la historia de una madre que ha sufrido la pérdida de su hijo en un accidente. Un niño de cuatro años que murió atropellado por un vehículo cuando corría detrás de su perro. Rabbit hole es una película cruda desde la contención, y no sería más que un telefilme si no fuera por la interpretación de Nicole Kidman, un trabajo que me ha servido para reconciliarme con una actriz que realizó una serie de trabajos maravillosos a principios de la pasada década en películas como Los otros, Moulin Rouge y que alcanzó su cenit cinematográfico interpretando a Virginia Woolf en a maravillosa Las horas, de Stephen Daldry. 

Pero que, después, el bótox y la mala elección de sus papeles (véase Nine o La brújula dorada) amenazaban con desterrarla al olimpo de las viejas glorias olvidadas y mediocres. Pero no ha sido así, en Rabbit hole consigue un estado de angustia contenida que sabes que se desbordará, consigue un estado de rabia interior que necesita salir para no destruirla, y consigue realizar un camino en busca de la paz perdida, porque la felicidad, tras un acontecimiento así, es difícil que regrese a tu vida.

Kidman secundada por Aaron Eckhart en el papel del marido que intenta sobreponerse del trance a duras penas y que, más que una ayuda resulta un estorbo, porque ambos parten de puntos diferentes y paralelos y, el amor que les unía, parece lejano y destruído. Él también está notable. Dianne Wiest, en el papel de madre, que apoya el mensaje de superación al dolor que resume la película. Y tras ellos, Sandra Oh, una de las mujeres de la terapia hiriente a la que intentan acudir los padres, o Miles Teller, un jovencito que derrocha madurez y matices. Todo el elenco está digno, pero es que Kidman está sobresaliente, y su interpretación es tan dura que hace puede hacer pesada la película, tanto calibre de contención y dolor cuesta soportar, en contraposición a la perfección social que retrata el director John Cameron Mitchell, una limpieza narrativa que es como un estropajo que arranca la piel, llevándose lo bueno y lo malo.

Dura como pocas, tan dura que hasta cuesta llorar. Pero merece la pena verla, si es que llega a la pantalla en algún momento y, si no, queridos, no os queda más remedio que buscarla en Internet, pese a quien le pese (Sinde, esto va por ti). Merece la pena verla, sobre todo, por reconciliarse y abrazarse de nuevo a Nicole Kidman en todo su esplendor. 

Os dejo el trailer en ingles con subtítulos en español, un trailer bueno de verdad, para que os hagáis una idea de lo que hablo, de lo bien que está Kidman, sin desvelar nada de la trama. Como deberían ser todos los trailers: 

lunes, 20 de junio de 2011

TRANSAMERICA, de Duncan Tucker


Esta road movie comienza cuando Bree, una transexual a punto de operarse y culminar su proceso de cambio de sexo, recibe una llamada de un hijo adolescente (casi adulto) del que no tenía noticias de su existencia y que engendró antes de comenzar a ser "ella". En ese momento, se caerán los pilares de su mundo y decidirá ir a buscarle, emprendiendo un viaje que cambiará su vida y su destino. 

La encargada de dar vida a Bree, es la mujer desesperada Felicity Huffman, que por su papel se llevó el Globo de Oro como Mejor Actriz de Drama en 2006, además de competir por el Oscar, un premio que merecía pero que finalmente le arrebató Reese Witherspoon, en un ataque de conservadurismo de los académicos estadounidenses (una mujer de cantante country frente a una transexual, no hay color... ya sabéis). Pero Huffman está espléndida en su papel, con una ejecución sublime que no se acerca ni tan siquiera a lo esperpéntico a pesar de lo fácil que era deformar un papel, sí se aproxima más a lo histriónico con una gracia que no era fácil de conseguir, y es que las premisas eran "rizar el rizo": una mujer que interpreta a un hombre que quiere ser mujer. Excesivamente femenina en sus gestos, pero con una estela de masculinidad tapada y eliminada. Maravillosa en sus gestos, en sus matices, en su voz (mejor verla en Versión Original). Huffman consigue inundar de respeto y cariño a este personaje, bailando entre la comedia y el drama con exquisito gusto. Una de las mejores interpretaciones femeninas de la pasada década. 


Le secundan Kevin Zegers, el hijo de 17 años que no conocía, guapo hasta decir basta, que interpreta a un joven frustado, adicto a las drogas, que se ha visto obligado a robar para sobrevivir, como consecuencia de un "sin futuro" que le escupía en la cara y que le hace desear con ansia convertirse en actor de cine porno gay (Sí, habéis leído bien, el director Duncan Tucker, que además escribió el guión, no tiene reparos en llevar todo hasta el límite de lo creíble, pero, esta vez, la jugada le han salido bien, la verdad). El papel más importante, hasta la fecha, de este jovencito que ha participado en varias películas de terror adolescente, pero que no despega en el mundo interpretativo con solidez.

Y Fionnula Flanagan (a la que muchos recordaréis por ser el ama de llaves en Los otros) que es el auténtico esperpento de la película, un personaje prototípico americano que hasta los americanos odian. 

La película es muy entretenida, y la carga emocional, bajo esas situaciones tragicómicas, tiene mucho más peso de lo que parece, porque se consigue, con humor refinado y algún momento dramático en estad  puro, el fluir de una vida, la de una mujer que aspira, sencillamente, a ser feliz y serlo, además, con tranquilidad y absoluta dignidad. 

sábado, 18 de junio de 2011

CAÍN, de José Saramago


Hoy hace un año que el mundo amanecía con la noticia del fallecimiento del nobel de literatura portugués, el gran josé saramago. un año en el que hemos vivido con la saudade de su lucidez, pero como ocurre siempre en estos casos, nos queda su obra. Caín, la que reseño hoy, fue precisamente la última novela que publicó en vida el escritor, en la que plantea una revisión de los hechos "históricos" que se presentan en la biblia. Tras matar a su hermano abel, (cuyo responsable, tal y como expone saramago, no sería caín, sino el mismo señor, por desmerecer las ofrendas que se le ofrecían) caín es castigado a errar por el mundo, pero protegido de la muerte gracias a una marca negra que el mismísimo señor graba sobre su frente. Caín, acompañado de su jumento, presenciará diferentes situaciones en distintos lugares: se topará con aquellos que construían la torre de babel, a los que dios castigó por intentar llegar al cielo, visitará sodoma, una ciudad destruída debido a la homosexualidad de sus habitantes, se topará con la infiel lilith y con noé, el del arca, y también con abraham, al que dios pidió que sacrificara a su hijo isaac como prueba de su fé. todos estos hechos le sirven a caín para constatar que dios es soberbio y no acepta que nadie intente llegar hasta donde él está, intolerante y entrometido por no aceptar la vida privada y sexual de las gentes de sodoma, la ciudad que destruyó (con gomorra ya de paso) con niños inocentes incluídos, y sobre todo, en sus propias palabras, un cretino "hijo de puta" por osar pedir a abraham que asesine a su hijo. En conclusión, un malvado al que hay que destruir, objetivo final de caín, que no es tan malo como lo pintan, ni tan bueno tampoco, simplemente un hombre sensato. Me ha parecido maravillosa la lucidez y la inteligencia con la que desmonta los absurdos y burdos argumentos con los que la iglesia ha intentado atemorizar a los ignorantes y los analfabetos durante siglos. Me ha parecido maravilloso el humor de saramago, su cinismo exquisito e imprescindible para dar en los morros a aquellos que se empeñan en ponerse vendas en los ojos, con argumentos que cualquier persona, sea cual sea la religión que profese, no tiene más remedio que aceptar como válidos. Por qué que clase de persona o ser sería capaz de matar a su propio hijo, o qué clase de persona (o ser) fomenta el desconocimiento del bien y del mal así, gratuitamente. Desde el principio es una obra maravillosa, que respira del personalísimo estilo del autor al que yo desde aquí deseo humildemente homenajear, que no deja respirar al lector con ese inicio en el que adán y eva son expulsados del jardín del edén. no han sido pocas las sonrisas, incluso las carcajadas nerviosas por leer frases de tal calibre que bien le hubieran costado a saramago morir abrasado en la hoguera en otros tiempos, como un hereje indigno. Afortunadamente esos tiempos oscuros quedaron atrás, y aunque estos que nos han tocado en suerte tampoco se presentan fáciles, sí tenemos la suerte, aún, de poder pensar y decir y escribir y narrar lo que deseemos, sin miedos ni tapujos. una vez más, toda mi gratitud hacia este gran escritor, incisivo, sabio y certero como pocos. 

jueves, 16 de junio de 2011

Entrevista al escritor MOIS BENARROCH



El marroquí reflexiona en su última novela sobre la inmigración y las relaciones de pareja.

Mois Benarroch, el escritor que exhala diversidad
ISMAEL CRUCETA
Mois Benarroch es marroquí de nacimiento, judío, vive en Jerusalén y su lengua materna es el español. Pero, por encima de todas estas cosas, es escritor. Se crió en Tetuán, le educaron en una escuela francesa de judíos en la que se estudiaba, además de la lengua francesa, el árabe, el hebreo y el inglés. “Pero todos hablábamos en español”, recuerda. 

De esa transmisión oral de la lengua viene que Benarroch, tras años de escribir en hebreo y en inglés, se decidiera finalmente por su lengua materna para sus libros. “Sentí la necesidad de escribir en español”, afirma. “No fue fácil, lo hablaba de forma natural pero no sabía escribirlo bien, puesto que nunca lo había estudiado”, añade.
Desde que sintió “esa necesidad”, han pasado ya más de diez años en los que no ha parado de leer literatura contemporánea en español, bebiendo de autores como Jorge Luis Borges, Antonio Muñoz Molina o Javier Marías. Y ahora, después de editar poemarios y novelas, ha publicado Amor y exilios, de la Editorial Escalera, el que define como su libro más ambicioso y que presenta ahora en la capital de España. 

“Esta novela, más que ninguna otra, me dejó vacío, ha sido como llegar a una especie de cima”, explica. Amor y exilios es una novela formada por siete libros en los que trata el tema de la diáspora entre varias parejas en diferentes lugares, pero en la que abarca, además, los grandes temas de la literatura universal, como puede ser la religión, la muerte o la sexualidad, con una narración amena y dinámica que seduce al lector e invita a leer sin descanso cada uno de los volúmenes por los que está compuesto.
El viaje a Israel
El escritor lleva la diversidad en la sangre. “A los 13 años me emigraron a Israel”, afirma, para hacer hincapié en que la decisión de abandonar Marruecos no la tomó él, sino que fue algo que su familia casi se vio obligada a hacer, ya que, a principios de los años 70 del siglo XX, casi había desaparecido por completo la comunidad judía de Tetuán. Benarroch reconoce que estuvo diez años “con la cabeza agachada”, hasta que conoció a su esposa, lo que terminó de culminar su proceso de integración en la sociedad israelí.
“El amor lo puede casi todo”, reconoce entre risas. A pesar de este proceso migratorio satisfactorio, el escritor habla de un problema que pasa inadvertido a los ojos del mundo, y es que, más allá del conflicto palestino-israelí, señala que dentro de la comunidad judía hay un problema de integración. “Los judíos polacos, ucranianos y rusos son de una clase social más elevada que los judíos de orígenes árabes”, cuenta. El escritor reconoce que sus libros no son sociológicos, pero que estos temas resurgen y que sorprenden mucho a los lectores europeos que no conocen de la existencia de estos problemas internos.
Exilio y literatura
“Creo que si no hubiese emigrado escribiría cosas diferentes, quizá ni sería escritor”, afirma Mois Benarroch, que considera que vive dos vidas a la vez: la posible del que no emigró y la del inmigrante. “Mis personajes son marroquíes y la mayoría son judíos”, explica, marroquíes que viven en París, en Madrid, en Caracas, donde hay una comunidad importante de judíos que ahora, “por culpa de Chávez, está reemigrando a Miami”, dice sin pelos en la lengua. Benarroch se siente marroquí, aunque reconoce que su país es, para él, el Marruecos donde había una comunidad judía. “Creo que emigrar intensifica la relación con el país de origen, tanto para bien como para mal”, concluye.

Entrevista publicada en el periódico Sí, Se Puede. 

martes, 14 de junio de 2011

POR EL PLACER DE VOLVER A VERLA, de Michel Tremblay



Hasta el próximo 3 de Julio permanecerá en el Teatro Amaya de Madrid, tras dos años de éxito, Por el placer de volver a verla, una obra del novelista y dramaturgo Michel Tremblay, dirigida por Manuel González Gil y protagonizada por Miguel Ángel Solá y Blanca Oteyza.

Acudí al teatro sin saber lo que me iba a encontrar, sin conocer absolutamente nada del argumento, tan sólo algo encandilado por el título. Y me encontré con una obra que, escénicamente, derrocha sencillez, con un texto sublime y con dos interpretaciones que consiguen crecer en 90 minutos.

Por el placer de volver a verla es la historia de un dramaturgo (alter ego de Tremblay) que rememora la relación con su madre, desde que era un niño de once años travieso, después un adolescente curioso y adicto a la lectura, hasta que llega a la edad adulta. Su madre, una mujer maravillosa, una mujer exagerada “sin mesura”, como dicen en la obra, parlanchina hasta decir basta, alegre y entregada, una mujer graciosa que odia a su cuñada Gertrudis.

Me ha gustado mucho el vínculo que se crea con el espectador, el metateatro, y la manera en la que evoluciona la obra desde la risa al llanto. Me ha gustado mucho la música, una melodía que me recuerda a una canción triste que no consigo identificar. Me han gustado mucho las intepretaciones, Solá consigue que veamos sobre el escenario a un niño de 11 años, y Oteyza ejecuta con maestría ese texto tan larguísimo. Acabo de descubrir que ambos son matrimonio en la vida real, imagino que eso fomenta la complicidad que existe entre ellos en la obra.

Os la recomiendo, no dejéis que se marche del Teatro Amaya sin que la hayáis visto, porque es una obra sobre el sentimiento más universal, que es el amor hacia una madre, porque a mí me ha reconfortado encontrarme con una obra sencilla y hermosa, me ha regalado una tarde de teatro gratificante y emotiva, haciéndome sentir bien en estos tiempos en los que hay demasiados agentes externos que me obligan a sentirme mal.

lunes, 13 de junio de 2011

VILLA DIAMANTE, de Boris Izaguirre



Siendo sincero, Villa diamante se ha visto muy perjudicada por las circunstancias. No suelo compaginar lecturas, prefiero centrarme y volcar toda mi atención en una sola novela, pero con esta no ha podido ser. La comencé a leer de casualidad. En un largo vuelo de Shanghai a Moscú terminé El curioso incidente del perro a medianoche, y una amiga me prestó Villa diamante para el trayecto, pero ella no vive en Madrid y no me lo pude traer conmigo. Cuando llegue a España comencé El tiempo entre costuras, una lectura que me llevo algunas semanas. Y después, decidí ir a la biblioteca para sacar Villa diamante y retomar su lectura. Pero el movimiento del 15M en Madrid hizo que me entraran unas ganas de leer ¡Indignaos!, que leí en nada, pero que, de alguna manera, me hizo interrumpir una vez más la lectura de Izaguirre. Y, por si todo esto no fuera suficiente, por motivos laborales se coló El ruido de las cosas al caer, de Juan Gabriel Vásquez. Lo dicho, Villa diamante ha sido la gran perjudicada del año, he tenido que interrumpir tantas veces su lectura que ahora, las palabras negativas que pueda decir, podrían pareceros injustas. Y es normal.

Lo cierto es que empezó genial, relatando la historia de dos niñas caraqueñas que se quedan huérfanas y son acogidas por Graciela Uzcátegui, quien decide proteger y criar a una de ellas, Irene, como si fuera su propia hija, mientras que a la otra, Ana Elisa, la auténtica protagonista de esta novela, es tratada como una sirvienta. Ana Elisa, la desgraciada, sufrirá además una violación que marcará su vida, y que la llevará a abandonar la ciudad e instalarse en Trinidad, donde conocerá a Joan, una mujer transexual con la que entablará una bonita amistad.

En ningún momento he dudado de la calidad narrativa de Boris Izaguirre (que consiguió ser finalista del Planeta en 2007 con esta novela), que demuestra una madurez creativa y una solidez en su estilo que nada tienen que ver con la imagen que proyecta en televisión. Aquí es Izaguirre, un escritor serio. Allí, un personaje, un show-man. En ambos espacios se desenvuelve muy bien, y eso es, sin duda, por su inteligencia.

Pero la obra, quizá por todas las veces que tuve que pararla, no lo sé, se me ha ido haciendo más lenta cada vez, perdiendo la fuerza inicial hasta un final que me ha resultado de lo más insípido. Y el desarrollo de los acontecimientos deviene en un culebrón venezolano de un calibre insoportable, a pesar de llevarnos a los movimientos políticos y sociales de la Venezuela de alta alcurnia de mediados del siglo XX.

Consigue perfilar muy bien a los personajes femeninos, desde Ana Elisa, que nació madura y madura más todavía, hasta Graciela, un personaje con una fuerza increíble, pasando por Irene o Joan, unos secundarios imprescindibles. Los masculinos, en cambio, flojean más. Si los maridos de Graciela parecen contagiados por la fuerza de ella, con un carácter perfilado y pérfido, el resto, Mariano Uzcátegui, Hugo Hernández o Gio Ponti, no terminan de adquirir la forma necesaria, el nivel que exige la obra.

El sabor de boca que se me ha quedado, agridulce. Porque sé que no he sido justo con Izaguirre, pero, con todo, la novela me ha sobrepasado por rizar el rizo de lo esperpéntico en algunas partes. ¿Si la recomiendo? Bueno, la verdad es que se lee bien, va de más a menos (al menos para mí) pero tiene partes que merecen mucho la pena. Aunque también os digo, por mucho que me cueste, que es una novela prescindible. Al menos para mí lo es.

Os dejo algunos de los párrafos que más me han gustado:

¿Cuál es el verdadero amor? ¿El que nace de la nada y termina aniquilando el espacio que invade o el que va creciendo, como sus plantas, como sus postres, como el mismo perdón, y conquista territorios vedados, rincones arañados y reacios a cicatrizar?

La única verdad en la cultura, en todo lo que puedas observar en sus vastos confines, es disfrutar con la belleza que provoca. Parece efímera, es generalmente capciosa y se alimenta de sentimientos, pero la belleza es la máxima expresión de las artes, es su destino.