lunes, 13 de abril de 2015

Crítica | Loreak (Flores), de Jose Mari Goenaga y Jon Garaño


Loreak fue una de esas películas pequeñas que consiguen hacerse un hueco entre las más grandes. La razón es sencilla: es grande. Sé que el inicio de esta reseña no es demasiado brillante, pero es la verdad. Me explico: una película en euskera, con un presupuesto modesto, firmada por unos directores no muy conocidos y sin ninguna cara demasiado popular entre sus intérpretes no tiene, aparentemente, los ingredientes para colarse en los circuitos comerciales. Pero desde que se pudo ver en el pasado Festival de Cine de San Sebastián, Loreak fue haciéndose un hueco en las carteleras y los espectadores, aquellos que la habían visto, se esforzaban en resaltar sus aspectos positivos: su bella fotografía, sus interpretaciones impecables, su guión y su drama contenido. Y así fue como se coló en la categoría reina de los Premios Goya. Y estar entre las cinco mejores películas del año (para los académicos) es, sin duda, un escaparate estupendo. 

A mí Loreak se me escapó, no logré verla en el cine. Tuve que esperar a que la estrenaran en Filmin para hacerlo. Pero no quería quedarme sin verla. Y ha merecido la pena. 

Uno no está acostumbrado a ver cine en euskera, pero la verdad que hay en esta película supera cualquier barrera lingüística. Es una historia sencilla: una mujer, en plena menopausia, empieza a recibir un ramo de flores de un anónimo en su casa cada jueves, hasta que, por un suceso, esas flores dejan de llegar. Pero el vínculo que se ha creado entre la protagonista y ese emisor desconocido es ya muy fuerte. Tan fuerte, tanto. 

Loreak es un drama tenue sobre la soledad, sobre la autoestima y la necesidad de estrechar lazos. Una película que utiliza las flores para hablar del amor y la muerte, porque flores hay a nuestro alrededor cuando nacemos y flores cuando morimos. Y flores que vinculan a las tres mujeres de esta historia; la que amó y se siente traicionada después de la pérdida, la que añoró amar, y la que fue golpeada por un remordimiento que le costó la razón. Vean, sientan, huelan estas flores, porque son flores enormemente bellas y profundamente elegantes. 


Texto: Ismael Cruceta @CajondeHistoria

jueves, 9 de abril de 2015

Reseña | Una madre, de Alejandro Palomas


Una nochevieja en familia. Una familia en torno a una mesa. Una mesa con un plato vacío. Un vacío en el corazón de los personajes que llenar de nuevo, poco a poco. 

Así se podría resumir Una madre, la penúltima novela de Alejandro Palomas, protagonista del mes en CAJÓN DE HISTORIAS, Una novela que, probablemente, ha marcado un antes y un después en su trayectoria literaria y que le ha reportado un enorme reconocimiento en el mundo editorial. 

Y es que, desde el principio, Una madre crea una atmósfera especial que mezcla la risa y el drama. Amalia es el eje de una familia que, como todas las familias, vive sus más y sus menos. Sus momentos de profunda alegría y otros de dolor desgarrado por la vida, que va poniendo piedras en el camino y dejando cicatrices en la piel. Amalia tiene algunas de las que se ven y otras de las que no, pero siempre ha seguido adelante, por sus hijos y, aunque no sea del todo consciente, también por ella misma, en todo un ejemplo de coraje y dignidad. 

Una familia con una madre, dos hijas y un hijo, dos de ellos homosexuales, dos perros y un tío. También, incluso desde la ausencia, está presente el padre, que en cierto modo contribuyó a conformar el carácter del resto. Que estamos más vivos desde que la nube negra de papá no amenaza. Algunos de ellos tendrán cosas que anunciar esa noche, decisiones que marcarán sus destinos futuros. 

A través de la narración de Fer, el hijo, el lector va conociendo la historia de estos personajes marcados por las rupturas y las pérdidas, cada uno las suyas. Marcados por los errores y los aciertos, los rencores y los vínculos de amor. Alejandro Palomas construye un argumento que se sustenta en una narración sencilla pero cargada de sensibilidad y en los personajes, definidos con pulso maestro, especialmente el de Amalia, que derrocha ternura e inocencia a pesar de sus seis décadas de vida, que derrocha luz aunque en ciertos momentos se vislumbra en su carácter una madurez propia de una mujer que ha tenido que sufrir durante tantos años un marido empeñado en amargarle la existencia. Es que no sabía que la vida podía ser de otra manera. Que podíamos estar así, tan bien. 

En definitiva, una novela tierna, sin llegar a ser sensiblera, que se agarra a las entrañas y a veces hace reír y otras llorar, que se pega al corazón y se guarda en lugar privilegiado de la estantería, al lado de otras mucho más prestigiosas, más grandes y universales, el lector es consciente de eso, pero, a la vez, dice tanto, tanto de lo que ha logrado Alejandro Palomas gracias a Una madre: un rotundo éxito.

Gracias Alejandro Palomas, y qué suerte habernos encontrado. Qué buena suerte la nuestra.  


Texto: Ismael Cruceta @CajondeHistoria

martes, 7 de abril de 2015

En Tegus no se camina: Y al tercer día resucitó

En Honduras, la Semana Santa es como el mes de agosto español: las ciudades se vacían, uno incluso puede respirar aire puro entre tanta contaminación habitual, los pueblos se llenan de “forasteros” y las playas se ponen a rebosar hasta el punto que hay que madrugar para “reservar” tu pedacito de arena.

Ante este panorama, ¿qué hacer? ¿quedarse en Tegucigalpa, ciudad en la que soy un recién llegado, para familiarizarme con sus lugares tranquilamente, o salir a conocer otras partes del país abarrotadas por una masa ingente de hondureños deseosos de vacaciones? Obviamente, la segunda opción es la correcta.

Así que, el pasado jueves y después de gestionar durante un día entero los preparativos del viaje, un lindo grupo de expatriados (dos italianas, dos españoles) nos pusimos en marcha hacia La Ceiba, en la costa norte de Honduras.

-          Medio de transporte: el coche de Lianna, que en realidad no es suyo sino que se lo ha alquilado a un señor.
-          Hotel: Jungle River, en pleno Parque Nacional Pico Bonito. A una media hora de La Ceiba.

Todo apuntaba a que serían cuatro días paradisíacos pero… después de conducir durante dos horas el coche empezó a ir a trompicones, así que paramos en una gasolinera. El señor gasolinero le echó un vistazo y nos dijo que “cheque” (que significa “todo bien” en hondureño). Pensábamos que era cosa del depósito, que se había gastado, pero una hora después el coche decidió entregar su alma y nos dejó en Potrerillos, una comunidad cercana a San Pedro Sula, la ciudad más peligrosa del mundo. Y es que, como canta Romeo Santos, la aventura es más divertida si huele a peligro...



Allí, en Potrerillos, estuvimos un par de horas (quizá tres) en un taller para ver si, dado que era Jueves Santo, ocurría el milagro y el coche resucitaba. Pero no fue así. Decidimos llamar a la grúa, que tardó en aparecer un par de horas más. El plan era el siguiente: el señor de la grúa nos llevaba a San Pedro Sula, donde dejaríamos el coche en un taller de confianza, y una vez allí, buscaríamos alguna forma de llegar hasta La Ceiba. El pequeño inconveniente es que, junto al conductor de la grúa solo pueden ir dos personas.

-          - ¿Pueden las otras dos ir subidas en el carro?
-          - Está prohibido, pero está bien – dijo el señor de la grúa (por cosas así amo esta región).

Así que Paola, mi compañera de piso, y yo, fuimos adelante como señores y las otras dos pobres atrás. Poco importaba que nos fuéramos a adentrar en un nido de peligrosidad y delincuencia, para nosotros parecía que lo peor había quedado atrás, de hecho, yo me relajé tanto que me quedé dormido mientras el conductor nos explicaba algunas cosas interesantes sobre la región, como que hay una cordillera que desde ahí, al norte de Honduras, llega hasta Paraguay (¿se lo inventaría?). Pero mi sueño se vio interrumpido bruscamente por un retén policial. Porque, señoras y señores, ¿qué más puede ocurrirte si se te estropea el coche cerca de San Pedro Sula y llevas de manera "ilegal" a dos chicas europeas en un vehículo encima de una grúa? Pues ahí lo tenéis: que te pare un policía y te enteres de que el conductor tiene la licencia caducada desde hace tres meses y no le deje continuar. Yo ya estaba rezando a mi querida virgen de la chikunkuña para que el policía no descubriera a las chicas atrás y nos acusara de trata de blancas. Ellas, mientras tanto, agachadas y sudando a chorro vivo. Afortunadamente, la virgen escuchó mis plegarias (y el policía también) y permitió al conductor acercarnos hasta el taller mecánico con la condición de que después él debía regresar a por su multa. Ouh yeah, pulgares arriba. (No opinaría lo mismo el conductor de la grúa pero en fin…)

Una vez nos habíamos despedido del amable conductor y de nuestro querido coche fallecido, fuimos hasta la estación de autobuses, donde nos dijeron que ya no había más viajes programados para ese día. Vale, nos lo podríamos haber tomado como una señal del destino para que volviéramos a Tegucigalpa. Pero no. Somos perseverantes y audaces (por eso vivimos en Honduras). Y queríamos nuestro polo de menta en La Ceiba, ostias. Así que cogimos un taxi que nos llevara por el módico precio de 120 dólares hasta nuestro destino. Y esta vez sí, todo parecía que (por fin) iba rodado. Sonaba reggae en el auto. Después de varios minutos nos percatamos de que sonaba la misma canción de reggae todo el rato, pero qué más da, si estábamos de vacaciones y nos faltaban apenas cuatro horas más de viaje en carretera…



Llegamos a La Ceiba, por fin, pero hay un pequeñito detalle que al más perspicaz no se le habrá pasado: nuestro hotel estaba en Pico Bonito, unos 30 minutos al interior de La Ceiba. Así que amablemente le dijimos al taxista que nos llevara hasta nuestro destino real y lo hizo encantado por 30 dólares más. Lo que no sabía el taxista es que de La Ceiba a Pico Bonito la carretera se transforma en camino, sin farolas ni ningún tipo de luz, ni señalización alguna. Teníamos únicamente las indicaciones de la página web del hotel. El taxista se empieza a poner nervioso, a pisar el acelerador y a gritar improperios y otras cosas que no reproduciré aquí para no asustar (más) a mi madre, que se ha vuelto una mujer adicta a Internet y ahora tengo que tener mucho cuidado con lo que publico (mamá, si estás leyendo esto, no hagas caso de nada, es todo producto de mi imaginación, y recuerda que te quiero). Mi cuerpo empezó a sudar hasta por zonas en las que no sabía que se podía sudar. Nos agarrábamos las manos fuertemente para darnos ánimos los unos a los otros. Y finalmente llegamos al hotel. Prueba superada.

El resto de las vacaciones han pasado sin acontecimientos relevantes: nos hemos bañado en el Caribe escuchando incesantemente reggaetón y bachata, hemos comido pescado y bebido cerveza, hemos hecho rafting y nos hemos lanzado al río Cangregal desde una roca de cinco metros, hemos bebido más cerveza y probado guífiti, que es una bebida típica de los garífunas, un pueblo afrodescendiente hondureño, hemos sido picados por ciempiés y zancudos y hemos regresado a Tegucigalpa en nuestro coche que, como Cristo, resucitó al tercer día. 


Texto: Ismael Cruceta @CajondeHistoria

sábado, 4 de abril de 2015

Mis canciones del mes de abril


10. Edurne: Amanecer (R)
Este es el videoclip de la canción con la que Edurne representará a España en el próximo festival de Eurovisión. Un tema pop con bastante garra pero que no termina de despegar y un videoclip con un aire kitsch total, que de hortera que es hasta tiene su punto. Y atención porque lleva más de un millón de reproducciones en YouTube. ¿Qué os parece?

9.  Florence + The Machine: St. Jude (N)
Y si hablamos de temas que no terminan de despegar, hay que hablar también de lo nuevo de Florence + The Machine, que es una canción de mucha calidad, con la impresionante voz de esta cantante, pero a la que le falta una parte final con más gancho.

8. Benjamin Clementine: Condolence (-4)
Si antes comentabas que a las canciones de Edurne y Florence parece que les falta algo que nunca llega, con este tema de Benjamin Clementine pasa todo lo contario. Si no tuvisteis la ocasión de escuchar el tema en la lista del mes pasado, aquí va una nueva oportunidad. Merece la pena.
 

7. Sia: Elastic Heart (R)
La australiana, que ya fue Número 1 con esta canción en CAJÓN DE HISTORIAS, se mantiene en la misma posición que el mes pasado. Elastic heart habla de la búsqueda del amor y de la insatisfacción continua.

6. Natalia Lafourcade: Hasta la raíz (N)
Esta es la canción que da título al nuevo de la cantante mexicana. Yo te llevo dentro hasta la raíz, y por más que crezca vas a estar aquí... Pienso que cada instante sobrevivido al caminar y cada segundo de incertidumbre, cada momento de no saber, son la clave exacta de este tejido que ando cargando bajo la piel...
  
5. Dread Mar I: Tú sin mí (N)
No conocía a este grupo argentino de reggae. Tú sin mí es un reggae suave, muy cercano al pop, totalmente pegadizo desde la primera escucha. Cuidado que se mete dentro y podéis estar tarareándola durante días...

4. Vanesa Martín: Me olvidé del azul (N)
Mientras esperamos el tercer single de Crónica de un baile, os presento Me olvidé del azul, un bonus de Crónica de un baile, y una de las nuevas canciones más bonitas de la cantante, de las que más me llegan. Llenaron nuestro techo de ventanas y detrás pusieron rejas imposibles de romper, dijeron que volar estaba a un paso sin contarnos que del aire no te puedes sostener. Ojalá que pronto, y de una vez por todas, nos olvidemos todos del azul.

3. Rose: Je compte (N)
La cantante francesa, que ya fue protagonista del mes en CAJÓN DE HISTORIAS, estrena Je compte, el primer single del que será su cuarto álbum. Un tema folk al puro estilo Rose, sencillo y sublime.
 

2.  Miguel Campello: Parque Triana (N)
Hace casi un mes, el pasado 6 de marzo estuve en el concierto de Miguel Campello en la Sala Joy de Madrid. Fue un concierto, como casi todos los que tienen lugar en la Joy, en el que se creó un ambiente muy especial, una conexión muy íntima entre el artista y el público. Miguel Campello derrochó carisma y voz con su peculiar estilo flamenco-rock, en el que se exploran sonidos y se fusionan estilos. Y al final dijo una frase que se me quedó dentro: Yo me mantengo con las pocas que yo tengo, con los pocos sueños que yo sueño... Es del tema Parque Triana, que comparto aquí hoy.
 

1. Alejandro Sanz: Un zombie a la intemperie (+1)
Alejandro Sanz consigue su tercer Número 1 en CAJÓN DE HISTORIAS gracias a este tema cargado de bellas imágenes en el que se habla de la libertad, de las decisiones que se toman, de los amores que a veces se pierden en el camino, de las prioridades que establecemos para seguir adelante. Y de los sentimientos aferrados a las entrañas.

Texto: Ismael Cruceta @CajondeHistoria

miércoles, 1 de abril de 2015

Protagonista del mes... Alejandro Palomas


Hace unos meses, igual que ocurriera anteriormente con Amélie Nothomb o César Pérez Gellida, cada vez que visitaba alguno de mis blogs de cabecera me encontraba con la presencia del mismo autor: Alejandro Palomas.

Esa campaña sincera que los blogueros pusieron en marcha para encumbrar Una madre hizo que no dudara en lanzarme a leer esa novela con una portada hermosa, de la que os hablaré en los próximos días y que estuvo entre mis mejores lecturas de 2014. Precisamente ese libro es la razón, junto con el lanzamiento de Un hijo, por la que he dedicido que Alejandro Palomas sea el protagonista del mes de abril en CAJÓN DE HISTORIAS. 

Este filologo inglés ha traducido obras como Madame Proust y la cocina kosher o La conspiración,  y es autor de varias novelas, como El tiempo del corazón (editorial Siruela), por la que fue elegido Nuevo Talento FNAC; El secreto de los Hoffman (deBolsillo), finalista del Premio de Novela Ciudad de Torrevieja; El alma del mundo (Espasa), finalista del Premio Primavera de Novela o El tiempo que nos une (Suma de letras), entre otras. También ha publicado algunos libros de poesía, como Aunque no haya nadie y Entre el ruido y la vida, ambas en Baile del sol. Como véis, no se ha quedado quieto en ninguna editorial (hecho que me produce mucha curiosidad). 

Capaz de dotar a sus historias de una sensibilidad especial, de lograr una conexión emocional muy fuerte con sus lectores, Alejandro Palomas se ha hecho su hueco en el panorama literario poquito a poco, sin sombras del viento ni catedrales del mar. Y a día de hoy es ya uno de los escritores nacionales que más interés despiertan, gracias al cariño que infunden sus personajes, lo que ha propiciado que libreros, bloggers, lectores y crítica se pongan de su parte. Un buen ejemplo de que se hace camino al andar. O, en este caso, de que uno, quizás, se hace autor al escribir.


Texto: Ismael Cruceta @CajondeHistoria

viernes, 27 de marzo de 2015

En Tegus no se camina: mis primeros días en Centroamérica


Os saludo hoy, y a partir de ahora, desde Tegucigalpa, la ciudad que me acogerá durante los próximos 12 meses.

Algunas anécdotas de mis primeros días en el país:

- Hice dos escalas: en Nueva York y Miami. En Nueva York salí del aeropuerto para dormir en un hotel, muy cerca del JFK. El chico de recepción me preguntó adónde iba. Cuándo le dije que a Honduras me pregunto: "¿Es eso un país?". Como siempre, fascinante la riqueza cultural del pueblo estadounidense. 

- Llegué a casa tras un aterrizaje, digamos, "emocionante" (la ciudad es un valle entre colinas, lo que tiene su parte positiva: preciosas vistas y preciosas luces por las noches, que me recuerdan tanto al cielo nocturno de La Paz... ainss). Bajé a comer a un McDonalds (qué dios me perdone, pero os juro que es el restaurante más cercano de mi casa) y allí sonaba el nuevo tema Pablo Alborán. Cosas de la globalización.

- El fin de semana estuve casi todo el rato con Paola, mi compañera de piso, y sus amigos. El viernes estuvimos en un bar muy conocido de aquí en el que la bebida más famosa se llama 'Calambre', una mezcla explosiva de varios licores. No me atreví a probarlo, primero hay que regular la flora intestinal. Después acabé en un karaoke cantando Un beso y un flor (temazo). El sábado estuve en un concierto celebrado con motivo del Día del agua. Un concierto de ska. Muy divertido. Pero en ambos casos me dio el jet lag y a las 11 de la noche estaba en casa dumiendo como un tronco... 


- El domingo me llamó un compañero de la oficina para ver el fútbol: Madrid-Barcelona. Sabía que eso ocurriría. Los que me conocéis bien sabéis que el futbol no me interesa en absoluto. Lo que realmente me interesaba el domingo era comprobar como el pueblo andaluz (su gran mayoría al menos) es inmune a la corrupción. Aún así, fue muy interesante ver la pasión de los hondureños por el fútbol español: cada vez que alguno de los dos equipos marcó gol hubo una explosión de júbilo en el bar solo comparable a cuando suena en Chueca el Wannabe de las Spice Girls. 

- Ayer cuando salí del trabajar fui a comprar perchas y algunas otras cosas que me hacían falta para casa. Me acercó una compañera de trabajo en su coche. A la vuelta, llamé un taxi, porque se había hecho de noche (eran las 18:30 y anochece a las 18:00) y no es recomendable caminar por la calle. Especialmente de noche. Comprobé que el taxista que venía a recogerme sabía mi nombre (se lo había dicho previamente por teléfono), y debió pensar que soy un poco paranoico, pero más vale prevenir que curar. En el taxi sonó la copla Miedo, tengo miedo. Muy apropiada para la ocasión. Pero no temáis, tampoco es para tanto la cosa. 



Solo es cuestión de adecuarse a los ritmos, de mantener los ojos bien abiertos y de rezar a la virgen de la chikunguya para que todo vaya bien. Mi primera impresión sobre los hondureños es que son gente muy amable y hospitalaria: he perdido la cuenta del número de veces que me han dicho "bienvenido". 

Así que bien hallado.

jueves, 26 de marzo de 2015

Crítica | La teoría del todo, de James Marsh


Después de posponer el visionado de esta película durante toda la temporada de premios, finalmente me enfrenté a ella la semana pasada, durante un vuelo Madrid - Nueva York (que da para bastante).

Si no quería verla era porque, a pesar de las críticas entusiastas, presentía un tufillo de melodrama que me producía enorme pereza: la historia de amor, la enfermedad, la física, lo british... buf, a priori no resulta muy atractivo. Es por eso que cada semana me decía: "voy a ver La teoría del todo", y cada semana terminaba viendo cualquier otra película (incluso vi Dios mío ¿pero qué te hemos hecho?, que menudo pestiño...). 

Así llegué hasta la noche de los Oscars, y cuando Eddie Redmayne ganó el premio como Mejor Actor Protagonista me dio muchísima rabia, por dos razones:
  1. Creo que el papel de Michael Keaton en Birdman es verdaderamente sublime, cargado en matices, irónico, actual y complejo. 
  2. Tenía una excusa menos para seguir posponiendo el visionado. 

Solo me faltaba agarrarme a un clavo ardiendo: que la retiraran de la cartelera. Pero ni con esas. En el vuelo, cuando la vi delante de mí, me dije: Ismael, ármate de valor. Y así lo hice.

Resultado: dos horas que podría haber aprovechado para avanzar con Las tres bodas de Manolita (que a día de hoy ya he terminado y voy a reseñar muy pronto). 

Que sí, que la complejidad física del papel de Eddie Redmayne le hace casi merecedor de un Oscar, que la película tiene una dirección artísitica notable y una música impecable. Nadie lo niega. Es indiscutible. Pero La teoría del todo es un fraude. De hecho, casi se podría decir que es un puto fraude. Nos la venden como una historia de amor cuando es no lo es (miren la biografía de Stephen Hawking y lo entenderán, eso para empezar). 

Todo es cursi e impostado. Evita profundizar en el drama, en el dolor, en la pasión e incluso en "los cuernos", en un derroche de cobardía que no recordaba de un director en mucho, mucho tiempo. Porque James Marsh ha realizado un producto academicista que busca ser níveo, y tan puro se pretende, que es harto pedante.


Texto: Ismael Cruceta @CajondeHistoria 

lunes, 23 de marzo de 2015

Reseña | Corazón tan blanco, de Javier Marías


No he querido saber, pero he sabido que una de las niñas, cuando ya no era niña y no hacía mucho que había regresado de su viaje de bodas, entró en el cuarto de baño, se puso frente al espejo, se abrió la blusa, se quitó el sostén y se buscó el corazón con la punta de la pistola de su padre, que estaba en el comedor con parte de la familia y tres invitados.
 
Esta es la primera y maravillosa frase de Corazón tan blanco, una novela que leí hace poco más de un año, que estuvo seleccionada entre mis mejores lecturas de 2014 en la categoría de Mejor Narración y que ahora, dado que Javier Marías es protagonista del mes en CAJÓN DE HISTORIAS, he releído para la redacción de esta reseña.
 
Esta es la historia de Juan, quien, durante su viaje de bodas, se ve envuelto en un pequeño error sin importancia que hará que se instale en lo más profundo de su ser la necesidad de conocer el pasado, de saber quién es realmente su padre, Ranz, que se casó en terceras nupcias con la hermana pequeña de su segunda esposa, la que se quitó la vida en ese baño, y conocer las razones de ese suicidio.
 
Corazón tan blanco disecciona, con profunda inteligencia, el matrimonio como institución sobre la que se sustenta la familia y, por ende, una sociedad contemporánea en la que algunos valores tradicionales se han dinamitado, afortunadamente, instaurando un nuevo orden. La libertad elegida cuando en realidad se trata de libertad impuesta y el recuerdo distorsionado que únicamente vive si alguien lo transmite vuelven a ser el núcleo central de la obra del autor, lo mismo que en Los enamoramientos y Así empieza lo malo, dos novelas posteriores a Corazón tan blanco en los que se recurre igualmente a este asunto. Así, el amor cansado, el secreto y la tragedia conforman una historia como una espiral, en la que la estructura es similar a la de las otras novelas suyas mencionadas, con esa manera para avanzar poco a poco al lector que algo malo y determinante va a ocurrir. 
 
Cuenta con algunos episodios cargados de humor, como cuando el protagonista traduce a dos altos cargos, uno español y otra británica (¿Felipe González y Margaret Thatcher?) e inventa una conversación entre ellos que gira en torno a obligar a querer y sobre los instintos dictatoriales más íntimos. O también en el que Ranz, uno de esos personajes inolvidables, convence a un empleado de seguridad del Museo del Prado de no quemar un cuadro.
 
Corazón tan blanco, que fue reconocida con el Premio de la Crítica en 1993, tiene ese pulso firme de los thriller mejor escritos, un thriller encapsulado en el estilo narrativo de Marías, con algo de lírico y mucho de ensayístico, en el que se paladea cada frase y en el que cada idea se queda flotando en algún lugar de la conciencia.  


Texto: Ismael Cruceta @CajondeHistoria

jueves, 19 de marzo de 2015

Top 10 | Grandes canciones de Silvio Rodríguez


10. Unicornio
Un tema sobre la llama de la imaginación y la creatividad que a veces cuesta mantener iluminada, especialmente cuando se deja atrás la niñez y se entra en la edad adulta. Un canto a que esa manera inocente de crear y soñar siga siempre viva.
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9. Ángel para un final
Un cuento triste y precioso sobre las historias de amor que, a veces, sin saber por qué, se acaban. Cuidado que se escapan las lágrimas al escucharla.

8. Playa Girón
Haciendo referencia a aquella victoria del pueblo cubano sobre los intentos de injerencia de Estados Unidas, Playa Girón, en palabras del propio Silvio, "es un homenaje íntimo y humano a los hombres anónimos que trabajan en condiciones a veces muy duras por el pueblo cubano." 
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7. Fusil contra fusil
Un canto de profunda admiración por las convicciones de Ernesto Ché Guevara, que creía en América Latina como pueblo unido y soberano, en sus gentes dignas, costara lo que costara.


6. Óleo de mujer con sombrero
Los amores cobardes no llegan a amores ni a historias, se quedan allí.
 

5. Pequeña serenata diurna
Vivo en un país libre, cual solamente puede ser libre en esta tierra, en este instante, y soy feliz porque soy gigante. Amo a una mujer clara que amo y me ama sin pedir nada, o casi nada, que no es lo mismo, pero es igual...
 

4. El necio
Todo un canto a la dignidad. Yo me muero como nací.

3. Ojalá
Probablemente sea la canción más famosa de Silvio. Ojalá es un tema dedicado a una mujer a la que amó, a la que todavía ama aunque no desea hacerlo más. Es una de las declaraciones de amor desde el dolor puro más hermosas que se han escrito nunca.


2. Te doy una canción
Y como pasa el tiempo, que de pronto son años... La gente que me odia y que me quiere, no me va a perdonar que me distraiga... pero el amor tiene licencias, y por eso, te doy una canción y hago un discurso sobre mi derecho a hablar, te doy una canción y digo patria...

1. La maza
Una bella metáfora sobre la identidad del artista, que ha de mantenerse fiel a sus ideas, de incorporarlas en su arte. Porque sin nuestra forma de pensar estamos vacíos. Maravilloso Silvio.
 
 

lunes, 16 de marzo de 2015

Reseña | Así empieza lo malo, de Javier Marías

 

No hace demasiado tiempo que ocurrió aquella historia - menos de lo que suele durar una vida, y qué poco es una vida, una vez terminada y cuando ya se puede contar en unas frases y sólo deja en la memoria cenizas que se desprenden a la menor sacudida y vuelan a la menor ráfaga-, y sin embargo hoy sería imposible.
 
Con esta potente frase comienza Así empieza lo malo, la publicación más reciente de Javier Marías, protagonista del mes en CAJÓN DE HISTORIAS. Es la historia de Eduardo Muriel y su esposa, Beatriz Noguera contada a través de los ojos de Juan de Vere, que trabajó en su casa durante un breve período de tiempo en 1980, cuando Madrid, España, despuntaba hacia la excitación de una libertad nueva, en la que se mezclaba futuro y pasado, la rancia y recién acabada dictadura y la alegría desenfrenada de convertirse en una moderna capital europea. Un matrimonio mal avenido debido a un suceso que tuvo lugar y que les marcó para siempre, y en torno al cual gira la trama de esta novela.
 
Con su estilo tan reconocible, tan intenso y perfecto, y con la elegante ironía que le caracteriza, Javier Marías nos cuenta un relato inteligente sobre los vínculos afectivos, revestidos de uno y mil matices, sobre lo que une la risa, probablemente más que nada en el mundo, sobre las mentiras descubiertas que nos obligan a cuestionarnos lo vivido. Pero, por encima de todo, sobre el perdón y lo imperdonable.  Así empieza lo malo entraña profundas reflexiones sobre las decisiones que afectan nuestra vida, sobre el poder de las palabras, lo expresado se instala en el aire y es difícil hacerlo retroceder, y también sobre los recuerdos que vamos modificando a nuestro antojo, distorsionando la realidad hasta el punto en el que, a veces, casi siempre, llegamos a creernos la versión relatada.
 
En estos tiempos de convulsión política, en la que la España hastiada busca nuevos caminos y nuevas maneras de hacer las cosas, en los que se reniega de la sacrosanta Transición que ha sido tan intocable durante décadas, Marías ofrece, a través de su personaje, su óptica de aquel proceso. Y recuerda a los lectores que veníamos de una dictadura que ahora cuesta concebir, pero que era real y agotadora, y cómo era casi obligado un proceso de cambio pacífico. Y a pesar de la inteligencia y cordura de sus palabras, uno no puede dejar de sentirse distanciado de aquella época de transición de la que han pasado ya 40 años y que dio lugar a un sistema que ahora es viejo y rancio y que es necesario, más que nunca, refundar. El autor, desde una posición moderada y sensata, lanza una sentencia que es como una maldición, y en la que hay también algo de esa necesidad de construir algo nuevo: Aquí se cometieron muchas vilezas durante muchos años, pero se ha convivido con quienes las cometieron, y algunos hicieron favores también. Se ha de convivir con ellos hasta que nos muramos todos, y entonces todo empezará a nivelarse y nadie se dedicará a rastrearlas.  
 
Javier Marías va enredándote, construye una intriga de la que va avanzando pequeños detalles al lector, que sospecha una tragedia, la película que no se rodó, la cena que no se celebró, que va descubriendo a la vez que los propios personajes del relato. Así empieza lo malo es una novela sólida, interesantísima y profunda, una novela para deleitarse en el placer de la lectura, con unos personajes perfectamente construidos, que se nos van descubriendo poco a poco. Una novela con un pulso vibrante, constante y que va en aumento. Muy recomendable.
 
 
Texto: Ismael Cruceta @CajondeHistoria

jueves, 12 de marzo de 2015

Crítica | Nightcrawler, de Dan Gilroy

 
Atención estudiantes de Periodismo, periodistas y "otros": tenéis que ver esta película. De hecho, estoy seguro que en las facultades de Periodismo un buen profesor la utilizará como recurso educativo para fomentar el pensamiento crítico y discutir sobre los nuevos parámetros a los que está sometida la actividad de informar.
 
Nightcrawler es la historia de un hombre solitario que quiere hacerse un hueco en el periodismo de sucesos. A toda costa. Incluso si tiene que saltarse todas las barreras de la ética y la moral, y algunas otras legales. Esto le lleva a grabar primeros planos de víctimas de accidentes de tráfico, personas asesinadas en sus casas, e incluso a propiciar que esa noticia que él busca tenga lugar. 
 
Magníficamente intepretada por Jake Gyllenhaall, Nightcrawler es un buen exponente del cine actual, sucio y que invita a un buen debate sobre la sociedad capitalista capaz de crear sociópatas y, encima, encumbrarlos. Cinematográficamente la película no es perfecta, tiene altos y bajos y un final excesivamente efectista, pero es capaz de captar la atención del espectador hasta el final y, lo más importante, transmitir el mensaje deseado de una manera clara.
 
 
Texto: Ismael Cruceta @CajondeHistoria

lunes, 9 de marzo de 2015

Reseña | 'Buena gente' en el Teatro Rialto de Madrid

 
Uno de los principales poderes del teatro es que te permite adentrarte en un espacio ajeno muy íntimo, que forma parte de lo más privado del otro. Te permite observar la vida del personaje, ahí casi al alcance de la mano, y se disparan las ganas de darle un abrazo cuando la ternura lo invade todo. Esto ocurre en Buena gente, la historia de una madre soltera, Margarita, quien, casi con 60 años y una hija discapacitada de 40, se queda en paro. Al final, tras el viaje de algo más de una hora y media, uno quiere saltar al escenario y darle un abrazo a Margarita.
 
La obra comienza con una conversación entre la protagonista, que trabaja en una tienda, y su jefe, mucho más joven que ella, el hijo de una antigua amiga fallecida. Él tiene que despedirla y ella, que lo intuye, no le da tregua, apelando a todo, aferrándose a lo poco que le queda para evitar ese despido. Pero, aún así, nada, los engranajes de la empresa no pueden detenerse y Margarita se ve sin nada, con el único apoyo de sus amigas para salir adelante. Después de esos primeros minutos pasarán muchas cosas en esta obra vinculadas a la clase social, al pasado, a los orígenes (al barrio) y a los sustentos.
 
Protagonizada por Verónica Forqué, la actriz es un derroche de carisma y de humanidad. Es capaz de llenar de veracidad a su Margarita, una de las tantas margaritas que han proliferado en los últimos años (duele que eso ocurra, que eso esté ocurriendo). Y, junto a ella, David Serrano, Diego Paris, Pilar Castro y Susi Sánchez, cuatro intérpretes espléndidos.
 
Buena gente es una historia de dignidad, de superación constante cuando todo se pone cuesta arriba, porque la vida es muy perra. Es un drama disfrazado de comedia, con un texto magnífico que logra hacer reír al espectador una y otra vez, y mientras se escapan las risas el estómago se encoge y el subconsciente pregunta "¿de qué te ríes, desgraciado? esto no es gracioso". Y esa mezcla es la que hace más inolvidable esta obra que merece la pena ver. Y querer salir al escenario al final abrazar a Margarita.
 
Estará en el Teatro Rialto de la Gran Vía de Madrid hasta el próximo 26 de abril.
 
 
Texto: Ismael Cruceta @CajondeHistoria

miércoles, 4 de marzo de 2015

Mis canciones del mes de marzo


10. Edurne: Amanecer (N)
El pasado domingo escuchamos por primera vez la canción que representará a España en el Festival de Eurovisión. Un tema pop con un pequeño toque dance y un aire oriental. ¿Qué os parece? A mí me gusta aunque siento que va in crescendo pero que no termina de explotar nunca. El "io io", muy acertado, eso sí.
 

9. Ismael Serrano: Rebelión en Hamelín (N)
Dentro del nuevo álbum de Ismael Serrano, La llamada, hay varias canciones que son pequeñas fábulas o cuentos cantados (se nota que ha estrenado paternidad). Entre esas fábulas, este tema, Rebelión en Hamelín, que os recomiendo escuchar. Una letra cargada de ironía y muy aguda sobre el panorama político actual. Reunida en asamblea la disidencia roedora, decidieron que era hora de cambiar de cantinela...

8. Hozier: Take me to church (-6)
Tercer mes en lista para este grupo irlandés con Take me to church, un tema que está sonando con fuerza en las radios de España y cuyo videoclip es brutal. ¿Lo habéis visto ya?

7. Sia: Elastic Heart (-6)
El Número 1 del mes pasado se queda en el séptimo puesto, aunque sigo encantado con el magnetismo de esta canción y de este videoclip.


6. Vanesa Martín: Frenar enero (-3)
Se deja tres puestos la cantautora malagueña con Frenar enero, el segundo single de Crónica de un baile. ¿Cuál os gustaría que fuera el tercer sencillo del álbum? A mí que la elección sea uno de los baladones del disco, Casi te rozo, Hablas, Hoy no o Polvo de mariposa.


5. Ed Sheeran: Thinking out loud (-1)
Esta balada romántica de Ed Sheeran se queda en la mitad de la lista este mes de marzo.


4. Benjamin Clementine: Condolence (N)
Hay canciones que son como un impacto desde que suena la primera nota. Condolence, del francés Benjamin Clementine es una de ellas. Un primer piano en el que el piano tiene todo el protagonismo, para dejar después lugar a la voz profunda del cantante. Condolence suena a lamento, a lamento elegante, que suena a clásico y a urbano. Difícil de explicar. Mejor escucharla.


3. El Puchero del Hortelano: Tú eres eso (N)
El pasado 20 de febrero estuve en el concierto de El Puchero del Hortelano en Madrid. El grupo granadino ha decidido disolverse y ha organizado una gira de despedida. Fue un concierto en el que, a pesar de que había un regusto de tristeza, brilló especialmente la alegría y la emoción de la buena música, de las trompetas y las guitarras, de las letras que calan y de la voz rasgada de Antonio Arco, que está preparando ya su álbum en solitario.

2. Alejandro Sanz: Un zombie a la intemperie (N)
Alejandro presenta su nueva canción, con un título cuanto menos original. Un zombie a la intemperie habla de la libertad, de las decisiones que se toman, de los amores que a veces se pierden en el camino, de las prioridades que establecemos para seguir adelante. Y de los sentimientos aferrados a las entrañas.

1. Marta Sánchez: La que nunca se rinde (+6)
Marta Sánchez publicó a finales de febrero su nuevo álbum, 21 días, en el que la cantante vuelve a hacer derroche de voz y en el que combina el pop con nuevos sonidos más dance. La que nunca se rinde es un magnífico exponente de este nuevo disco con el que lanza además un mensaje claro de perseverancia y optimismo. Ella lleva muchos años trabajando e indiscutiblemente todo lo que tiene lo ha ganado gracias a su talento y a su música. 

domingo, 1 de marzo de 2015

Protagonista del mes... Javier Marías

  
Cuando me preguntan por autores españoles contemporáneos, uno de esos que siempre nombro es Javier Marías. Probablemente uno de los más prestigiosos de la literatura hispana actual, que ha logrado convencer al público y a la crítica con un estilo personalísimo, profundo y certero.
 
Traductor, ensayista, articulista polémico, ha publicado varios libros de relatos y, hasta la fecha, 12 novelas, entre las que destacan Corazón tan blanco, Tu rostro mañana, Mañana en la batalla piensa en mí, Los enamoramientos y Así empieza lo malo, la más reciente de sus obras que ya ha sido elegida como Mejor Libro del Año 2014 por la revista Babelia.
 
Ganador de numerosos galardones como el de la Crítica en 1992, el Rómulo Gallegos en 1995 y el de Nacional de Narrativa en 2012 (que rechazó porque no quiere recibir remuneración que proceda de las arcas del estado), Javier Marías es miembro de la Real Academia Española desde 2006 (no quiso ingresar en 1994 porque su padre, el filósofo Julián Marías, ocupaba un sillón).
 
Dotado de una fina ironía, de una capacidad sublime para contar con sutileza aquello que desea, para incitar al lector a completar su obra llenándola de referencias mordaces a otros personajes de la literatura y de la sociedad española (en Así empieza lo malo habla de un autor muy franquista que, cuando acabó la dictadura, renegó de su pasado de un día para otro...), Javier Marías es probablemente el autor de nuestro país con más posibilidades de ganar el Premio Nobel de Literatura, por conformar en su obra una precisa visión de esta España actual, herida por la conciencia, por el pasado, por la política y, a veces, por la ignorancia.
 
Javier Marías es calidad, elegancia y, en definitiva, arte literario.
 
 
Texto: Ismael Cruceta @CajondeHistoria

lunes, 23 de febrero de 2015

Premios Oscar 2015: El triunfo de la inteligencia


- Birdman gana 4 Oscars y se impone en las categorías principales: Mejor Película y Mejor Director.
- El joven Eddie Redmayne le gana el duelo a Michael Keaton.
- Julianne Moore logra ¡por fin! el Oscar como Mejor Actriz gracias a Siempre Alice.
- Boyhood únicamente consigue el galardón como Mejor Actriz de Reparto para Patricia Arquette.
 
Sorpresas (agradables) te da la vida. Ha sido un año en el que proyectos de corte más clásico (The imitation game, La teoría del todo y El francotirador) han convivido con otros más arriesgados y alejados de los circuitos cinematográficos masivos, como Boyhood, Birdman y Whiplash. Y, si durante toda la temporada de premios los críticos y los gremios han decidido decantarse por estos últimos, la Academia de Hollywood ha dado su respaldo apoyando la película más brillante e inteligente de entre ellas: Birdman. Y, probablemente, la que más filias y fobias despierte en los espectadores. Es fácil amarla, por la calidad de sus interpretaciones, por su guión cargado de matices y profundidad, y por su humor sutil que deja un poso de amargura. Pero también es fácil odiarla, no comprenderla, aburrirse con ella, despreciarla incluso. Quizás por eso pensaba que sería Boyhood la ganadora de la noche, una película más accesible y un proyecto igualmente digno de tal galardón. Además, ¿quién iba a pensar que un mexicano ganaría otra vez después de que el año pasado lo hiciera Alfonso Cuarón por Gravity? Y, a pesar de que ha fallado mi quiniela, me alegra enormemente que haya ganado Birdman, la que considero, junto con Whiplash, la mejor película de esta edición. Además, Alejandro González Iñárritu, que ya fue protagonista del mes en CAJÓN DE HISTORIAS, es uno de los directores más brillantes del cine actual, uno de mis favoritos. Así que bravo por la Academia de Hollywood.


Texto: Ismael Cruceta @CajondeHistoria

viernes, 20 de febrero de 2015

Crítica | Whiplash, de Damien Chazelle


Me preguntaba que podía hacer yo un extraordinario lunes que no tenía que ir al trabajo (bendigo cada minuto libre que paso fuera de él, lo bendigo sobremanera) y pensé que ir al cine era la mejor de mis opciones, y elegimos una de las nominadas a los Oscar este año: Whiplash.
 
Vi la película en los Cines Renoir de Madrid (en los que nunca había visionado nada anteriormente) y la primera sensación que tuve fue cagarme en la entrañable pareja que me acompañaba por llevarme a ver una pélicula en versión original sin previo aviso. "Dan por sentado que lo sabía", pensé, "entonces no diré nada a estos eruditos del cine de los cojones que quedo como una palurda y...¡oh bien! menos mal que hay subtítulos". Bromas aparte (que os quiero amigos), sería imposible apreciar del todo la película y su magistral interpretación secundaria si la hubiera disfrutado en su versión doblada.
 
Tras contar mi experiencia personal que deduzco que os importa un cojón de toro y que solo cuento porque escribo yo, os diré, a los que no habeis dejado de leer, que Whiplash tiene un argumento aparentemente fácil, sencillo y para toda la familia. No obstante, su trasfondo no lo es tanto, a mí se me antoja complejo, porque complejas son al fin y al cabo las perturbaciones del ser humano, y esta película habla de la más truculenta de todas: la obsesión.
 
Un director novel (olé tus huevos, lo que te ha costado, estabas tan obsesionado con rodar esto como tu protagonista con la batería y lo sabes) nos presenta un joven cuyo sueño no es llegar a dedicarse a tocar la batería de forma profesional, sino llegar a ser el mejor, y pobre del que le contradiga. Le costará sangre, sudor y lágrimas (literalmente) intentarlo. Si lo logra o no, vaya usted a saber...

En la búsqueda de pasar a la posteridad de este joven a priori anodino pero con empeño, poco agraciado físicamente y algo falto de carisma, aparece el personaje que sin duda dota a la película de identidad propia: EL PROFESOR. Porque no es un profesor, es el PUTO PROFESOR más despreciable que ha dado la historia del cine. Supongo que en la versión doblada todo lo que suelta este hombre por la boca será mucho mas suave que en la original. Y entonces te encuentras planteándote si este tipo posee realmente rasgos reconocibles de ser humano, en mi opinión, sin duda, la respuesta es SÍ, un ser humano que, sin duda alguna, se encuentra totalmente doblegado a la obsesión por la perfección, que utiliza unos métodos no solo cuestionables, sino deleznables y denunciables. Yo me preguntaba constantemente dónde estaba la sala de duchas de gas para cuando un alumno cometía un error...y no me hubiera extrañado nada que dicha sala apareciera.


Espero un Oscar a Mejor Actor de Reparto para J. K. Simmons, a partir de ahora Sr. J. K. Simmons, por una actuación en la que lo verbal y lo gestual están hiladas de forma virtuosa. Este hombre raya la perfección interpretativa.
 
Y ahí estaban sus alumnos, pagando la ira del profe sin alma que pierde la calma por la melodía....y al protagonista dando una visión no mucho más saludable de la obsesión...tan necesaria cuando quieres conseguir algo como peligrosa cuando se te escapa de las manos.
 
Cabe mencionar la "historia de amor" con Nicole, otra tía anodina donde las haya (pero tu humor mola, Nicole). Una historia de amor secundaria, casi figurante, pero que juega un papel importante para determinar como funciona la cabeza del protagonista y que cosas influyen en su proceder. Y un final, a mi parecer, más trepidante que el de una película de acción, con un duelo entre dos titanes de la compulsión.
 
Me cuestiono si parte del mensaje que lanza el film es realmente correcto. Todos sabemos que hasta cierto punto la obsesión por algo es necesaria para conseguirlo. Sin embargo, todos hemos padecido la sensación devastadora de frustación que ocasiona no lograrlo, ¿merece la pena entonces echar el resto hasta ese punto? Puede que sí... o no. ¿Y el fin siempre justifica los medios? Evidentemente no... o sí.
 
Mi recomendación es que la veais, a algunos os parecera una mierda y no os dejeis engañar, probablemente lo sea...o no. Para los que ya la habeis visto, solo puedo decir una cosa: IT´S NOT MY FUCKING TEMPO!

 

Texto: Gema Gascón @CajondeHistoria

miércoles, 18 de febrero de 2015

Premios Oscar 2015 | Quiniela Final


Mi apuesta es que Boyhood se impondrá en la categoría principal de la noche y será coronada como la mejor película del año. La otra candidata con más opciones a lograr este premio es Birdman, la más nominada de la noche y mi favorita (junto con Whiplash). Pero creo que los académicos se decantarán por Boyhood, por la viveza de este proyecto y porque es capaz de conectar con un mayor número de espectadores.

Mejor Director: Richard Linklater (Boyhood)
Por sacar un proyecto como este a lo largo de 12 años, Linklater se impondrá en la categoría de dirección. Iñárritu es probablemente el director más brillante de los cinco nominados, y merece un Oscar ya, pero parece que esta vez tendrá que esperar.

Mejor Actor Protagonista: Michael Keaton (Birdman)
Una de las categorías más disputadas de la noche. ¿Ganará Eddie Redmayne, que se ha llevado el Bafta y el SAG? ¿O ganará Michael Keaton que ha ganado en buena parte de las asociaciones de críticos de Estados Unidos? Mi opción es Keaton, por un papel complejo y desnudo, sin necesidad de maquillaje, cargado en matices y con una profundidad psicológica impecable.

Mejor Actriz Protagonista: Julianne Moore (Siempre Alice)
Todo apunta a que Julianne Moore, la protagonista del mes en CAJÓN DE HISTORIAS, logrará ¡por fin! el Oscar. Un Oscar que le llega, sin embargo, por una película más bien floja en la que toda la responsabilidad recae sobre ella.  Lo solventa y hace una estupenda interpretación, y la Academia le debe el Oscar por Las horas que no se llevó y que se merecía más que nadie. Me alegro muchísimo por ella, aunque las interpretaciones de Marion Cotillard en Dos días, una noche y Rosamund Pike en Perdida son mejores que la suya, eso es así.
 
Mejor Actor de Reparto: J. K. Simmons (Whiplash)
Mira que Edward Norton está magnífico en Birdman, pero lo que hace J. K. Simmons en Whiplash no deja lugar a dudas. Su interpretación es la más potente, la más brutal.

Mejor Actriz de Reparto: Patricia Arquette (Boyhood)
No hay competencia para Patricia Arquette. Ni Keira Knightley en su papel de dama británica carismática, ni Emma Stone en el suyo de mujer destruida pueden competir con Arquette que encarna la constancia y la valentía y actúa como eje vertebrador de esta película. Ya en septiembre, hace 5 meses, le auguré el premio.  

Mejor Película de Habla no Inglesa: Ida (Polonia)
Me encantaría que ganara Relatos Salvajes por muchas razones: porque ganaría el cine en español, porque ganaría España de hecho, porque es un cine arriesgado y actual como ninguno. Pero todo apunta a que será la polaca Ida, que se ha impuesto en la mayoría de los premios de esta temporada. Sería taaan agradable que se repitiera la sorpresa de El secreto de sus ojos...

Mejor Guión Original: Birdman
Mejor Guión Adaptado: The imitation Game (Descifrando enigma)
Mejor Montaje: El Gran Hotel Budapest
Mejor Fotografía: Birdman
Mejor Banda Sonora: El Gran Hotel Budapest
Mejor Canción: Selma
Mejor Dirección Artística: El Gran Hotel Budapest
Mejor Vestuario: El Gran Hotel Budapest
Mejor Maquillaje: El Gran Hotel Budapest
Mejor Sonido: Whiplash
Mejores Efectos Sonoros: Interstellar
Mejores Efectos Visuales: Interstellar
Mejor Largometraje de Animación: Cómo entrenar a tu dragón 2
Mejor Largometraje Documental: La sal de la tierra


Palmarés:
El Gran Hotel Budapest  - 5 Premios (Montaje, Banda Sonora, Dirección Artística, Vestuario y Maquillaje)
Boyhood - 3 Premios Oscar (Película, Director y Actriz de Reparto)
Birdman - 3 Premios (Actor, Guión y Fotografía)
Whiplash - 2 Premios (Actor de Reparto y Sonido)
Interstellar - 2 Premios (Efectos Sonoros y Efectos Visuales)
Siempre Alice - 1 Premio (Actriz)
The Imitation Game - 1 Premio (Guión Adaptado)
Ida - 1 Premio (Película Extranjera)
Selma - 1 Premio (Canción)


Texto: Ismael Cruceta @CajondeHistoria