A la espera de que se confirme si el nuevo disco de Beyoncé, 4, se retrasa a septiembre debido a que se ha filtrado tres semanas antes de su fecha de lanzamiento inicial, os dejo con otras tres grandes canciones de la artista. Esta vez, acompañada por otros cantantes y, una de ellas, en español. Mi particular regalo para este fin de semana.
Beyoncé y Alejandro Fernández: Amor gitano
Cantada a dúo con el mexicano Alejandro Fernández, y con un español impecable, Beyoncé cantaba esta canción que tiene un toque flamenco con esa guitarra, esas castañuelas y ese quejío del principio, y esa letra de culebrón (fue sintonía de una telenovela, si no me equivoco) que me hace tanta gracia, que engancha y que me trae recuerdos de noches, lejanas ya, de fiesta por Madrid. Por favor, disfrutadla porque no tiene desperdicio... ¡¡¡y engancha!!! (no puedo evitar carcajearme... )
Beyoncé y Shakira: Beautiful Liar
Las dos diosas de las curvas (Beyoncé lo sigue siendo, Shakira las ha perdido, ahora está demasiado delgada, aunque no me extraña, si lo del Piquetón es cierto...) lanzaban un dúo para deleite de sus fans, una canción con un aire árabe que desagrada al principio y va gustando más a cada escucha, y un vídeo en el que, ambas, parecen gemelitas, en un juego de espejos y planos que no tiene desperdicio.
Beyoncé y Sean Paul: Baby Boy
Cuando se publicó su primer álbum en solitario, Dangerously in love, allá por 2003, estuve fascinado con esta canción cantada con los aires jamaicanos de Sean Paul. Un tema del que tengo especial recuerdo, porque empezó a sonar más o menos a la vez que yo empecé a salir, cuando contaba las horas que faltaban para que llegara el viernes y poder bailar sin parar (bueno, sin parar no, hasta que dieran las dos de la mañana, que era la hora a la que tenía que volver a casa, cual ceniciento). Recuerdo, además, que en el concierto de Madrid de Beyoncé, hace un par de años, la interpretación de este tema fue, como diría Bisbal, increíble.
Cuando se publicó su primer álbum en solitario, Dangerously in love, allá por 2003, estuve fascinado con esta canción cantada con los aires jamaicanos de Sean Paul. Un tema del que tengo especial recuerdo, porque empezó a sonar más o menos a la vez que yo empecé a salir, cuando contaba las horas que faltaban para que llegara el viernes y poder bailar sin parar (bueno, sin parar no, hasta que dieran las dos de la mañana, que era la hora a la que tenía que volver a casa, cual ceniciento). Recuerdo, además, que en el concierto de Madrid de Beyoncé, hace un par de años, la interpretación de este tema fue, como diría Bisbal, increíble.






























