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lunes, 24 de febrero de 2014

RESEÑA | EL LOBO DE WALL STREET, de Martin Scorsese


Fui a ver esta película hace dos semanas, en Ciudad Real, en la única sesión en versión original disponible. Una película de tres horas que empezaba a las nueve de la noche de un martes. Y la sala estaba llena, llenísima, tanto que me toco verla desde la Fila 1. Una pantalla tan grande que para ver algunas escenas completas tenía que mover la cabeza de un lado para otro, como en un partido de tenis. Y a veces me daba la sensación de que me iba a llegar algún escupitajillo de Leonardo Dicaprio, de tan cerca que le tenía. Pero mereció la pena. Porque El lobo de Wall Street nos devuelve al mejor Scorsese después de la ñoña La invención de Hugo, que sería un bonito producto para cinéfilos, no lo niego, pero que me aburrió de una manera soberana. Y porque El lobo de Wall Street nos ofrece al mejor Dicaprio que hemos visto hasta la fecha, y eso que en alguna ocasión le hemos visto ya destacando mucho.

Es la historia de Jordan Belfort, que entró a trabajar durante un período breve de tiempo en Wall Street para después montar su propia empresa bursátil con la que no quería necesariamente que sus clientes obtuvieran las ganancias más seguras, sino que lo importante era que él y sus empleados ganaran dinero a toda costa. Digamos que una manera de verlo podría ser la siguiente: "robar al ladrón te hace menos ladrón". Algo así pensaría Belfort. O tan siquiera, porque a lo largo de la peli se demuestra que no tiene escrúpulos. Pero no crean que estamos ante otra película aburrida sobre Wall Street y tal y tal, no. Esto es otra cosa: es desenfreno, es un enano que va a ser lanzado como proyectil (la mejor conversación que hemos visto en el cine esta temporada), es droga hasta decir ¿basta?, es sexo a todas horas. Dios, y cómo se disfruta viendo a Leonardo Dicaprio y a Jonah Hill desfasando de esa manera, qué excesivo es todo. 

Martin Scorsese vuelve a hacer de las suyas con esta película brutal, al borde de lo que un espectador soporta, o mejor, metiendo al espectador en esa espiral de excesos hasta el punto en el que ciertas escenas brutales no sorprendan tanto como deberían porque ya te has acostumbrado.

Leonardo Dicaprio se entrega en el mejor papel de su carrera hasta la fecha y es todo un lujo verle en un registro diferente al de Shutter Island u Origen, y hacerlo tan bien, demostrando una vez más que es uno de los mejores de su generación. La escena en la que, debido a una droga, su cuerpo se queda paralizado y tiene que arrastrarse hasta el coche es de las más divertidas y bestias que recuerdo. No pocas veces, durante la proyección, sacudí la cabeza, entre escandalizado y fascinado. Lo digo ya, quiero que el Oscar a Mejor Actor sea para él. 

A Dicaprio le secundan Jonah Hill, también en su mejor papel hasta la fecha, más al límite incluso que el protagonista en algunos momentos, tan al límite que le vemos masturbándose, bajo los efectos de las drogas, en medio de una fiesta. También hay que destacar a Matthew McConaughey en un pequeño papel al principio del fin, un yonqui con traje y corbata, a Margot Robbie, perfecta es su papel de rubia interesada; o al oscarizado Jean Dujardin en el papel de un miserable banquero suizo (Sé que sobra el adjetivo miserable porque... ¿acaso no son miserables la mayoría de los banqueros... y de los suizos?) 

El lobo de Wall Street es una película agotadora, es otra vez una crítica a la corrupción en Estados Unidos, pero contada mejor, con el pulso firme del maestro Scorsese sosteniendo la cámara, y más divertida. Tres horas de puro cine.

Texto: Ismael Cruceta @CajondeHistoria

martes, 28 de febrero de 2012

PREMIOS OSCARS 2012: El éxito de la nostalgia


 - La francesa The artist, se convierte en la triunfadora de la noche, con cinco galardones, incluidos Mejor Película, Director y Actor Protagonista.
- Cinco premios también, pero que saben a poco, para La invención de Hugo, puesto que son en categorías técnicas.
- Meryl Streep se alza con la tercera estatuilla de su carrera.
- Chico y Rita y Alberto Iglesias se vuelven a España sin premio.


Los académicos han premiado a la nostalgia, pocos han sido los destellos de actualidad en esta edición en la que se ha vuelto la vista atrás para premiar a The artist en las categorías principales: Mejor Película y Mejor Director para una película en blanco y negro, muda, y francesa. También en Francia y también un elogio al inicio del cine es La invención de Hugo, que ha arrasado en las categorías técnicas. Y por premiar al pasado, se ha premiado incluso a Meryl Streep por su papel de Margaret Thatcher, una dama de hierro que brilló en los años ochenta, y a Octavia Spencer, una de esas criadas negras que hace más de medio siglo lucharon para poder ser señoras. Hasta Woody Allen se ha llevado su Oscar al Mejor Guión Original por Midnight in Paris, esa alegoría a que cualquier tiempo pasado fue mejor.


Esta edición nos ha dejado un palmarés predecible. Y eso la ha convertido en aburrida y falta de emoción. Al menos, falta de sorpresas. Sorpresa hubiera sido ver a Glenn Close subir a recoger una estatuilla, ver a Bérenice Bejo desbancando a Octavia Spencer. Incluso ver como una película como Los descendientes se alzaba con los galardones principales. Pero no ha sido así. Y me alegro, porque he acertado casi todo, sí, pero es que era fácil acertar una quiniela. Mi error más grande fue confiar que los académicos no premiarían a Michel Hazavicius por The artist, que se impondría un veterano, uno de los grandes como Martin Scorsese. Porque, ¿quién es Hazavicius? Sorprende que un director desconocido y que recibe elogios por primera vez entre el selecto club de los galardonados con el premio más importante del mundo del cine. El año pasado también aposté por David Fincher, y fue el novato Tom Hooper quien venció. Pero ambos, Hooper y Hazavicius, incluso con Oscar, tienen mucho que demostrar todavía.


Estoy especialmente contento por Meryl Streep y su tercer Oscar, un premio que se le ha resistido, que, por su calidad interpretativa, debería haber llegado antes. Meryl, de miradas y rotunidad incuestionable, una de las mejores actrices de todos los tiempos, que agradeció, antes de todo, a su marido, porque se le suele dejar para el final, cuando ya está sonando la música, y ya no escucha bien.

También me hace especial ilusión el premio al francés Jean Dujardin, un actor que parece sacado de otra época, de la época de los galanes de Hollywood. Dujardin que ha sellado la mejor interpretación masculina del año, fabuloso con sus gestos, por decir tanto sin decir nada.


Y en cuanto a los secundarios, me alegro mucho también por Octavia Spencer, que derramó lágrimas, y por Christopher Plummer, que estuvo gracioso y cercano. No ha sido un año de grandes obras maestras, pero está claro que los académicos han premiado lo mejor, y cuando gana lo mejor, ganamos todos. 

sábado, 25 de febrero de 2012

PREMIOS OSCARS 2012: MI QUINIELA


Este año he visto 7 de las 9 películas nominadas en la categoría principal. Me han faltado War Horse y Tan fuerte, tan cerca, pero parece que ambas tienen pocas posibilidades de hacerse con la estatuilla más prestigiosa del cine. Estamos ante un año con no demasiado nivel artístico, pero con una ceremonia por delante bastante imprevisible y que, bien llevada, puede ser de las más entretenidas de los últimos años. Os presento mi quiniela, con comentarios en las categorías principales:

Mejor Película:
Las dos que más me han gustado han sido The Artist y Los descendientes, pero ambas son tan diferentes que me cuesta decantarme por una de ellas. Ninguna de las dos me ha parecido lo suficientemente buena para darle las cinco estrellas. The Artist tiene a su favor la originalidad, el homenaje al cine mudo, lo que posiblemente hará que los académicos se decanten por esta opción.
Cabeza: The artist
Corazón: Partío, entre The artist y Los descendientes

Mejor Director:
Sería curioso que ganara Michel Hazavicius estando nominados pesos pesados como Woody Allen, Martin Scorsese, Terrence Malick e incluso Alexander Payne. Creo que lo lógico sería que este Oscar fuera para Scorsese. Veremos qué ocurre.
Cabeza: Martin Scorsese (La invención de Hugo)
Corazón: Alexander Payne (Los descendientes)

Mejor Actor Principal:
Parecía que el mejor posicionado para llevarse este galardón era George Clooney por una interpretación compleja que me ha gustado mucho, aunque las cosas han cambiado en las últimas semanas. Yo me tengo que quitar el sombrero ante el buen hacer de Jean Dujardin. Él debería ser el ganador, aunque un francés desconocido en Hollywood lo tiene complicado, sobre todo compitiendo con el guapo de Clooney.
Cabeza y corazón:  Jean Dujardin (The artist)

Mejor Actriz Principal:
Tan sólo espero que no me amarguen la noche y le den el Oscar a Meryl Streep. Es verdad que Viola Davis está genial en Criadas y señoras,  y Michelle Williams enamora en Mi semana con Marilyn, pero Meryl merece ya de una vez por todas su tercer Oscar.
Cabeza y corazón: Meryl Streep (La dama de hierro)

Mejor Actor de Reparto:
Parece que el veterano Christopher Plummer tiene todas consigo por su interpretación en Beginners, que, aunque me gustó mucho, me parece excesivo darle un Oscar. Quizá dará la sorpresa Kenneth Branagh, no ha ganado nada, así que no lo creo...
Cabeza y corazón: Christopher Plummer (Beginners)

Mejor Actriz de Reparto:
Octavia Spencer se alzará con este Oscar si los pronósticos se cumplen, el Globo de Oro, el SAG y ser una actriz negra en un año en el que la mayoría de los favoritos son blancos ponen las cosas de su parte. Mi favorita, sin embargo, Bérenice Béjo.
Cabeza: Octavia Spencer (Criadas y señoras)
Corazón: Bérenice Béjo (The artist)

Mejor Película de Habla no Inglesa: Nader y Simin, una separación (Irán)
Mejor Guión Original: Midnight in Paris
Mejor Guión Adaptado: Los descendientes
Mejor Fotografía: El árbol de la vida/ La invención de Hugo
Mejor Banda Sonora: The artist
Mejor Canción: Río
Mejor Montaje: La invención de Hugo
Mejor Dirección Artística: La invención de Hugo
Mejor Vestuario: Jane Eyre
Mejor Maquillaje: Harry Potter y las Reliquias de la Muerte – Parte II
Mejor Sonido: La invención de Hugo
Mejores Efectos Sonoros: La invención de Hugo
Mejores Efectos Visuales: La invención de Hugo
Mejor largometraje de animación: Rango/Chico y Rita
Mejor Largometraje documental: Pina

Resumen del que sería mi Palmarés:
The Artist: 1-4 Premios
Los descendientes: 1-4 Premios

martes, 24 de enero de 2012

LA CARRERA HACIA LOS PREMIOS OSCARS 2012


  • Chico y Rita nominada como Mejor Película de Animación y Alberto Iglesias presente en la categoría de Mejor Música Original por El topo.
  •  Hugo cuenta con 11 nominaciones, seguida de la francesa The Artist, con 10. Moneyball y War Horse consiguen 6 y Los descendientes se conforma con 5.
  • Estacazo para Clint Eastwood: ni una sola nominación para J. Edgar, ni siquiera para Leonardo Dicaprio, que parecía una nominación segura.
  • El árbol de la vida, de Terrence Malick, nominada como Mejor Película y Mejor Director.


Hace tan sólo unas horas se anunciaban los candidatos a los premios Oscars, en la que parece que será una de las ceremonias más entretenidas de los últimos años, al menos en lo que a premiados podría ser, ya que las cosas no están tan claras como en ediciones anteriores. De hecho, casi cualquier cosa podría pasar. Analizamos a continuación un poquito la carrera hacia la estatuilla más prestigiosa del mundo del cine:

Mejor Película
Este año son 9 las nominadas en esta categoría: The artist, Los descendientes, Hugo, Criadas y señoras, Midnight in Paris, Moneyball, War Horse, El árbol de la vida y Tan fuerte, tan cerca, siendo las tres primeras las que tienen más posibilidades de hacerse con el galardón. The artist tiene a su favor la magia del cine y en contra que es una producción francesa, su guión no es perfecto, pero el conjunto es más que brillante. Los descendientes puede ser la consagración de Alexander Payne, ha ganado el Globo de Oro a Mejor Película de Drama, en contra, quizá, ese aire indie que tienen las películas de Payne que gustan a los académicos, sí, pero no tanto como para premiarles en esta categoría. Puede que este sea un año de aire fresco, lo será si gana cualquiera de las dos. Si no, si apuestan por lo clásico, por la grandiosidad del cine con mayúsculas y la vieja escuela, será Hugo, de Martin Scorsese quién se lleve el premio gordo de la noche.

Mejor Dirección

El francés Michel Hazavicius, por The artist, ha dejado a todos con la boca abierta y el corazón latiendo y aplaudiendo de ilusión por esta película valiente que no creíamos que podría llegar a nuestras salas. Sin embargo, es un realizador relativamente joven y totalmente desconocido en Hollywood. Que ganara sería como premiar al británico y casi novel Tom Hooper  por El discurso del rey. Ah, ¿Pero?, ¡Si Tom Hooper ganó! Esto demuestra que los académicos son cada vez más abiertos y flexibles, aunque dos años premiando a europeos, teniendo en la terna al señor Martin Scorsese sería demasiado… ¿o no?

Mejor Actor Protagonista

Me encanta esta categoría. Bueno, en realidad, en las categorías interpretativas este año puede pasar cualquier cosa. Es cierto que George Clooney es el mejor posicionado para ganar: el Globo de Oro y más de una decena de menciones de diversas asociaciones de críticos avalan su interpretación. Además, se trata de un actor muy querido en Hollywood. En su contra juegan el Oscar que ya tiene en su haber y que su papel puede resultar menos vistoso si lo comparamos con el de Dujardin. Precisamente puede que sea Jean Dujardin quien dé la campanada y se lleve el Oscar, siguiendo los pasos de Marion Cotillard. Su papel es de una complejidad extrema y lo solventa con un estilo y una brillantez y una galantería que es fácil rendirse a sus pies. Sin palabras, Dujardin lo dice todo. En su contra, eso sí, ser desconocido en Hollywood y francés. Quizá suene algo duro, pero así es. Pero lo mejor de todo es que incluso Brad Pitt podría ser premiado, su papel es muy del gusto de los académicos (me recuerda al de Sandra Bullock en The blind side) y esta es su tercera nominación sin premio.

Mejor Actriz Protagonista

Cruzo los dedos para que sea Meryl Streep la ganadora este año por la increíble interpretación de Margaret Thatcher en La dama de hierro. Es su nominación número 17, sí, 17, y “tan sólo” ha ganado dos Oscars. Muchas de las veces se ha ido a casa de vacío de manera injusta (véase el año de Sandra Bullock) pero es que este año la película es suya, la película es ella. Y aunque tiene a su favor haber ganado el Globo de Oro, Michelle Williams, nominada por My week with Marilyn, también lo ha ganado en la categoría de Comedia/Musical y tiene a su favor haber estado nominada en tres ocasiones con esta y no haber ganado nunca y además ha conseguido más menciones de los círculos de críticos estadounidenses que Meryl. Asimismo, tengo que decir que los académicos suelen premiar a aquellas actrices que dan vida a personajes reales, y si Streep da vida a la Thatcher, Williams hace de uno de los iconos más grandes de Estados Unidos: Marilyn Monroe. Además de ella dos, no podemos olvidar la interpretación de Viola Davis en Criadas y señoras, que está espléndida, y a Glenn Close, que podría dar la sorpresa y recibir un “Oscar honorífico” en la que es su sexta nominación sin premio.

Mejor Actor de Reparto
Sin la nominación de Albert Brooks por Drive, la cosa parece clara: Christopher Plummer y su carismática interpretación de viudo que sale del armario cuando la vida se le apaga en Beginners.

Mejor actriz de Reparto

Octavia Spencer encarna en Criadas y señoras el papel secundario que ha sido premiado una y otra vez durante décadas: histriónica, emotiva, cómica. Grande. Y además, negra, con lo que ya nos aseguramos esa cuota que puede que Viola Davis no ocupe.  Sin embargo, podría ser (que no creo) que los académicos se decantaran por Jessica Chastain, menos brillante en Criadas y señoras, pero con un año fantástico en el que ha brillado en varias producciones. O, mejor todavía, si estos Oscars encumbran a The Artist, la actriz francesa Bérénice Béjo podría subir a recoger su estatuilla. Yo, sinceramente, me quedo con esta última, aunque es lo más improbable.

Mejor Guión Original
Parece que será el año en el que Woody Allen volverá a ganar un Oscar. ¿Lo recogerá esta vez? O directamente premiarán a The Artist… y así nos evitamos desplantes…

Mejor Guión Adaptado
Este premio ha de ser para Los descendientes, porque aunque no es un guión perfecto (ni de lejos) sí que es de lo mejor del año, a la espera de ver Hugo, porque también puede ser la noche de Scorsese…

Mejor Película Animada

Me haría muy feliz que Chico y Rita se hiciera con este premio, por tratarse de un producto adulto, melancólico, hermoso, triste y español,  pero lo cierto es que competir con  Rango, que ha conseguido muy buenas críticas y es de la Paramount le pone las cosas difíciles… ya saben, el pez grande se come al pequeño. Aunque no todo está perdido, y si no que se lo digan al señor Spielberg y su todopoderoso Tintín, que ni siquiera ha conseguido nominación.

Mejor Película de Habla no Inglesa
Mi enhorabuena a la Academia de Cine Español por la magnífica elección de Pa negre para representar a España en estos Oscars. ¡¡Nominación al canto!! ¡¡Bien!! ¿Ah, pero no han nominado a Pa Negre? ¿De verdad?  ¡No me lo puedo creer! Si era mucho mejor llevar Pa negre que La piel que habito, de Pedro Almodóvar, ese director tan desconocido en Estados Unidos, y protagonizada por Antonio Banderas, un novato al que nadie conoce en Hollywood. Fíjate tú…  y lo más fuerte de todo es que, además de estar nominada al Globo de Oro y al Bafta, La piel que habito ha conseguido ya los premios en esta categoría de los Críticos de Florida, Indiana, Oklahoma, Phoenix y Washington. Hay veces que nos echamos piedras sobre nuestro propio tejado. Con todo, lo más probable es que, aunque hubiera conseguido nominación, el Oscar terminaría siendo para A separation, la iraní, que parece la favorita. La canadiense y la polaca (pude ver ambas en la Seminci) son buenas, sí, pero no tanto como para llevarse un Oscar.

Y vosotros, ¿cómo lo veis? ¿Quién creéis que ganará?

viernes, 20 de enero de 2012

THE ARTIST, de Michel Hazavicius


¡Bienvenidos al mayor espectáculo del mundo! ¡Qué alegría cuando el cine se viste de gala y nos regala obras como esta! Y es que The artist es una película fuera de lo común, cinéfila por los cuatro costados, clásica por todos los poros y melancólica de principio a fin. Eso sí, de una melancolía nada común, una morriña alegre de un tiempo pasado que ya creíamos que no era más y resulta que sí, que nosotros, los humanos del siglo XXI, hemos presenciado en las salas de cine el estreno de una película muda. Bueno, casi, que a alguien se le escapa una palabra en algún plano. 

The Artist es como Cantando bajo la lluvia pero sin palabras, sólo con una música preciosa que la viste. Nos cuenta la historia de un actor de éxito que ve como la industria de Hollywood le excluye cuando el cine sonoro irrumpe y arrasa con todo lo anterior. ¡Qué grande Jean Dujardin! Salió triunfante del Festival de Cannes, ganó un Globo de Oro el pasado domingo y, que tiemblen George Clooney, Brad Pitt y Leonardo Dicaprio porque este actor francés que nunca ha salido de su país natal se vestirá de gala el próximo mes y pisará la alfombra roja de Hollywood con ganas de subir a recoger el Oscar, el premio más importante del mundo del cine. Grande Dujardin con sus gestos, con su señorío y una galantería en peligro de extinción, grande con su sonrisa de cine y su estrella. Una de las mejores interpretaciones masculinas que he visto en los últimos tiempos, una maravillosa manera de decirlo todo sin decir ni una palabra. 

Acompañándole Bérenice Bejo, una actriz desconocida para el público internacional que nos ha dejado a todos con la boca abierta gracias a ese derroche de energía, a ese volcán en erupción que llena la pantalla con los movimientos de su cuerpo y con la expresividad de sus ojos. Ambos son el alma y el corazón de esta película, dos actores de primer nivel que hacen fácil lo difícil, que ejecutan con maestría un papel lleno de complejidad física y emocional. 

Y junto a ellos, junto a los actores, una música inolvidable, porque The artist no deja de sonar, pero cuando la tensión alcanza su punto más álgido se nos regala la extraña sensación del silencio, de un silencio en la sala de cine al que estamos poco o nada acostumbrados, a un silencio absoluto que impide casi respirar. 

Me alegra que el cine francés, Michel Hazavicius en este caso, haya parido una película como esta, una película mágica por conseguir lo que habíamos perdido, por rescatar lo olvidado que, quizá no guste a todos, pero es que el cine, cuando es arte, no está al alcance de todo el mundo, pese a quien le pese, productores incluidos. Y con todo, esta película es ya todo un éxito comercial, porque en la mayoría de las ocasiones ha llegado al corazoncito del espectador, ha inundado su retina e inflamado su sonrisa. En definitiva, una oportunidad para escapar de este hoy tan espeso y disfrutar de un ayer que por fin no es rancio y lleno de guerras y postguerras, sino alegre y glamouroso, que suena y suena y se te queda dentro.

viernes, 3 de junio de 2011

PEQUEÑAS MENTIRAS SIN IMPORTANCIA, de Guillaume Canet


El actor Guillaume Canet se pone detrás de la cámara por tercera vez para dirigir esta película que consiguió más de cinco millones de espectadores en Francia durante 2010, más incluso que Origen.

Y es que Canet, del que están enamoradas tantas jóvenes y no tan jóvenes francesas (y franceses), consigue con esta película consolidarse como director tras la complejísima Ne le dis à personne y aquella ópera primera Mon idole, que dirigió hace ya casi una década. Y lo consigue por su acercamiento a las vidas cotidianas, a gente normal, con manías, con inseguridades, algo inestables anímicamente. Y besos, muchos besos en la cara entre amigos que se quieren.

La película empieza con una escena en una discoteca, la música alta, el color rojo saturando la pantalla, un hombre bailando, bebiendo. Sale de la discoteca y se monta en su moto: un plano secuencia maravilloso, de los que ya no se hacen, que recorre un París desierto al amanecer y que pone en tensión al espectador. Y después, un accidente.

Este es el intenso “prólogo” de Les petits mouchoirs, que narra las aventuras y desventuras de un grupo de amigos treintañeros, alguno ya cuarentón, que se van de vacaciones a una casa cerca de Bordeaux. Canet sabía que lo más importante de su película, cuyo guión ha escrito él mismo, confesando que incluye retazos de su propia vida, era que los actores otorgaran credibilidad a sus personajes, por histriónicos que pudieran parecer, porque sin tal premisa, un largometraje que dura 2 horas 40 minutos, caería en el tedio, algo que no ocurre en ningún instante.

Una obra coral en la que François Cluzet y Marion Cotillard (la mujer de Canet en la vida real, acaban de ser papás, por cierto)  tienen más peso. Pero todas las interpretaciones son frescas, cargadas de matices, y si Cluzet no puede más que despertar la risa con su estrés y su tensión, y Cotillard interpreta a una de esas mujeres independientes y sencillas, con las cosas aparentemente claras y una armadura que cubre su gran fragilidad  (una de esas mujeres a las que admirar a pesar de todo), el resto del reparto no se queda atrás en su buen hacer: Gilles Lellouche y Valérie Bonneton (ambos nominados al César por sus papeles), Benoît Magimel y Laurent Lafitte en sus papeles de hombres inmaduros que evitan enfrentarse a su realidad, y después, en papeles más pequeños, Pascale Arbillot,  Jean Dujardin (tan ausente y con tanto peso durante todo el filme, Dujardin es el ganador del Premio al Mejor Actor en el último Festival de Cannes por The artist)  o Anne Marivin. Todos espléndidos.

Una película que consigue mantener la atención del espectador de principio a fin y consigue, que es más difícil aún, hacer cambiar su estado de ánimo, pasando de la risa al llanto, de la risa limpia y sonora al llanto inevitable, y hacerlo con elegancia y naturalidad, parce que la vie est un peu comme ça, risas y llantos.

Maravilloso retrato de una generación de hombres que se niegan a crecer, que aman la vida y la belleza, que cierran los ojos ante las adversidades del destino y en los que la amistad, con sus buenos momentos, con sus etapas de distanciamientos, es el motor que les da fuerza para seguir adelante, a pesar de algunas pequeñas mentiras sin importancia.