Unas horas antes de que comenzara la gala, con
mi quiniela publicada desde el jueves, comenté que podrían ocurrir dos cosas: si los académicos premiaban el drama y la apuesta más minoritaria y arriesgada, ganaría
La herida. Si se decantaban por la opción más amable y comercial,
Vivir es fácil con los ojos cerrados se llevaría el Goya a la Mejor Película. Y finalmente ha ocurrido lo segundo, y me alegra muchísimo, porque lo
s académicos tenían que saldar una deuda con David Trueba y Javier Cámara, nuestro protagonista del mes en CAJÓN DE HISTORIAS, que finalmente se alzaron con los galardones como Mejor Director y Mejor Actor Protagonista respectivamente. Y porque la triunfadora de la noche, que obtuvo 6 Goyas, es una película bonita, en el sentido más amplio de la palabra, y Trueba ha conseguido conectar una vez más con el espectador, y eso es digno de reconocimiento siempre.

La gala tuvo una estructura dinámica, pero desgraciadamente no funcionó: ha sido la peor gala desde que la presentara Carmen Machi en la 23ª edición (año 2009). A Manel Fuentes le faltó gracia y arrojo, el discurso del Goya de Honor, Jaime de Armiñán, se hizo demasiado largo y tedioso, el espectáculo musical con la orquesta en la pantalla brilló tan poco que se puede clasificar de cutre, y lo único que destacó fue el número de los Goya a la Mejor Película no realizada, con Carlos Areces, Raúl Arévalo o Joaquín Reyes. Además, los discursos fueron bastante sosos en general, aunque hay excepciones, como el de Terele Pávez, que protagonizó el momento más emotivo de la noche al recoger el premio como Mejor Actriz de Reparto, o el de Natalia de Molina, Mejor Actriz Revelación, el mejor discurso de la noche, "Yo no quiero que nadie decida por mí", dijo, igual que pronuncia su personaje en la película, en alusión al aborto.

No faltaron las críticas al Ministro de la Anticultura, como señaló el grandísimo Javier Bardem, el mejor actor español de todos los tiempos, tres veces nominado al Óscar y ganador de la estatuilla de Hollywood por su papel en No es país para viejos. Y es que el cobarde José Ignacio Wert no asistió al evento más importante de la industria del cine español, y como señaló el ganador del Goya al Mejor Guión en una acertada comparación: "si el Ministro de Defensa no asistiera al desfile de las Fuerzas Armadas, seguramente su jefe le quitaría del puesto, pero es que éste jefe manda poco". Wert, dimite ya, por favor. Eres patético.

Las brujas de Zugarramurdi fue la más premiada de la noche, con ocho cabezones en categorías técnicas casi todas, lo que evidencia las filias y fobias de los académicos al no nominar a Alex de la Iglesia, ex presidente de la Academia, como Mejor Director.
¿O creen ustedes que todos esos técnicos no estaban al mando del director vasco? Pero lo cierto es que, exceptuando eso, ha sido un palmarés muy acertado, con pequeñas alegrías, como el Mejor Corto Documental para
Minerita, rodado en mi Bolivia querida, o como el Mejor Documental para
Las maestras de la República, que estoy deseando ver y que incluye algunas frases de la novela
Historia de una maestra, de Josefina Aldecoa, que os recomiendo una vez más. Y grandes alegrías, como el de Marian Álvarez por
La herida, merecidísimo, o el de Javier Pereira por
Stockholm, una película que no podía irse de vacío. Las grandes perdedoras, porque siempre hay perdedoras, han sido
La gran familia española, que partía con el mayor número de nominaciones y se ha llevado sólo dos, y
15 años y un día, muy desinflada aunque fue la elección de la Academia para intentar representar a España en los Oscars. Y Antonio de la Torre, el pobre, que lleva dos años yéndose de vacío a pesar de contar con doble opción a premio.
No ha sido un año de obras maestras o grandísimas producciones para el cine español como lo fuera el año pasado con
Blancanieves y
Lo imposible, pero ha sido u
n año en el que ha triunfado el optimismo, un mensaje de perseverancia por los sueños, que a veces, a pesar de todo, se hacen realidad. Y eso es hermoso.
Palmarés:
Mejor Película: Vivir es fácil con los ojos cerrados
Mejor Dirección: David Trueba (Vivir es fácil con los ojos cerrados)
Mejor Dirección Novel: Fernando Franco (La herida)
Mejor Actriz Protagonista: Marian Álvarez (La herida)
Mejor Actor Protagonista: Javier Cámara (Vivir es fácil con los ojos cerrados)
Mejor Actriz de Reparto: Terele Pávez (Las brujas de Zugarramurdi)
Mejor Actor de Reparto: Roberto Álamo (La gran familia española)
Mejor Actriz Revelación: Natalia de Molina (Vivir es fácil con los ojos cerrados)
Mejor Actor Revelación: Javier Pereira (Stockholm)
Mejor Guión Original: Vivir es fácil con los ojos cerrados
Mejor Guión Adaptado: Caníbal
Mejor Película Iberoamericana: Azul y no tan rosa (Venezuela)
Mejor Película de Animación: FutbolínMejor Música Original: Vivir es fácil con los ojos cerradosMejor Canción: La gran familia españolaMejor Dirección de Producción: Las brujas de Zugarramurdi
Mejor Dirección de Fotografía: Caníbal
Mejor Montaje: Las brujas de Zugarramurdi
Mejor Dirección Artística: Las brujas de Zugarramurdi
Mejor Diseño de Vestuario: Las brujas de Zugarramurdi
Mejor Maquillaje y Peluquería: Las brujas de Zugarramurdi
Mejor Sonido: Las brujas de Zugarramurdi
Mejores Efectos Especiales: Las brujas de Zugarramurdi
Mejor Película Documental: Las maestras de la República