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lunes, 22 de febrero de 2021

Críticas Urgentes | Películas nominadas a los Premios Goya

 

Adú, de Salvador Calvo (3***)

(13 nominaciones, incluyendo Mejor Película y Mejor Dirección)

Drama duro y conmovedor a partes iguales. La historia de Adú, un niño camerunés que inicia un periplo para llegar a España. Una realidad más cercana y más cruda de lo que muchas veces queremos ver. Una película triste y necesaria. 




Explota, Explota, de Nacho Álvarez (2**)

(3 nominaciones, incluyendo Mejor Actriz de Reparto)

Comedia romántica al ritmo de Raffaella Carrá que tiene como trasfondo la censura en el tardofranquismo. Muy colorida, con Verónica Echegui muy divertida (ella salva la película) y una pareja protagonista que se esfuerza por resultar fresca, aunque solo lo logra a medias. Perfecta película para un domingo de cine sin pretensiones. 




La boda de Rosa, de Icíar Bollaín (4****)

(8 nominaciones, incluyendo Mejor Película, Mejor Dirección y Mejor Actriz Protagonista)

Una declaración de principios, de autocuidado y autoestima. Está tan bien contada y se desenvuelve genial entra la comedia y la emoción. Todos los intérpretes están estupendos, capitaneados por una Candela Peña inmensa. 

Una hora y media que se disfruta y, como siempre lloro en las bodas, pues también lloré en esta. 



Las niñas, de Pilar Palomero (3***)

(9 nominaciones, incluyendo Mejor Película, Mejor Dirección Novel y Mejor Actriz de Reparto)

La primera película de Pilar Palomero explora la iniciación en la adolescencia para unas niñas que reciben una educación católica. Con unos primeros 30 minutos que buscan evocar la melancolía por los años 90, logra después crear una tensión incómoda. Es una película de una tristeza desagradable, cruda. Y real. 


No matarás, de David Victori (3***)

(3 nominaciones: Mejor Actor Protagonista, Mejor Actriz Revelación y Mejor Actor Revelación)

Salvaje y con un ritmo asfixiante, que solo da una leve tregua a mitad de metraje. La peor noche de Mario Casas y el mejor papel de su carrera. 

Lo digo ya: #UnGoyaParaMario



viernes, 26 de septiembre de 2014

CRÍTICA | EL NIÑO, de Daniel Monzón


Daniel Monzón regresa con El niño, su quinto largometraje, para confirmar algo que ya había dejado claro con Celda 211: es uno de los mejores directores de España. Libre de ataduras y de clichés, con la mente abierta y la mirada atenta a todo lo que puede hacerse dentro de nuestra cinematografía, sin perder la identidad que nos define culturalmente, pero siempre con la intención de hacer algo grande.

En El Niño, Monzón firma un thriller de acción en el que la producción es brutal e impecable y en el que rodearse de actores sobresalientes potencia el resultado: de Luis Tosar, que es (con permiso de Bardem) probablemente el mejor actor patrio, y de Sergi López y Eduard Fernández, de los que poco hay que añadir ya. En cuanto a los más jóvenes, también están a la altura: Jesús Carroza, que ganó el Goya por 7 vírgenes, pone el punto cómico y de descarga a una película en la que la tensión aumenta constantemente, y Jesús Castro, el protagonista, el niño, consigue superar el reto psicológico de un personaje que ha de mantenerse firme e imperturbable en todo momento más allá de las aptitudes físicas que saltan a la vista. Su mirada sólida merece elogios, incluso si puede ganar mucho en matices aún. ¿Goya al mejor actor revelación en 2015? Apuesto que sí. Algo más descolgado queda el personaje secundario de Bárbara Lennie.

El guión está bien construido, tanto por la historia que cuenta como por los ritmos y el calado que da a los personajes. Sin embargo, cae en algunos tópicos que eran de esperar, probablemente derivados de una intencionalidad comercial: la historia de amor totalmente innecesaria, el compañero que parece malo que luego seguro que no lo es tanto, el amigo gracioso. Es curioso (y negativo) como se equilibra durante casi toda la película el posicionamiento respecto a los personajes para al final poner (intentarlo al menos) al espectador del lado de los "infractores de la ley". Es decir, no deja de haber moralina en el tratamiento sobre el bien y el mal, y eso podría haberse evitado.

El niño es una muy buena película de acción, con algunas secuencias magistrales (me quedo con aquella en la que el helicóptero persigue a la lancha, muy intensa) y unas interpretaciones magníficas, pero a la que le falta algo de la suciedad que poseía Celda 211, que hicieron de Celda 211 una de las mejores películas del cine español. Esta, aunque es buena, no pasará a la Historia de nuestro cine.

Texto: Ismael Cruceta @CajondeHistoria


miércoles, 28 de noviembre de 2012

EL LABERINTO DEL FAUNO, de Guillermo del Toro


En primer lugar, quiero pediros disculpas porque noviembre ha sido un mes con menos actividad de lo normal en CAJÓN DE HISTORIAS. Un mes en el que han pasado demasiadas cosas, la mayoría muy bonitas, y en la que he trabajado muchísimo. Además, las últimas entradas han estado relacionadas con La lágrima de la India, aunque sé que entendéis la ilusión que me hace compartir con vosotros la publicación de mi segunda novela. Me hace muy feliz que me acompañéis en este viaje literario. 

Pero este mes de noviembre la protagonista, no se me olvida, es Maribel Verdú. Y aunque le he dedicado menos entradas de las que tenía pensadas, os invito a echarle un vistazo a la crítica de Blancanieves, que es una de las mejores películas españolas de los últimos años y que dará mucho que hablar en los próximos Premios Goya, y a la entrada sobre tres de sus películas.

Además, no quería que terminara el mes sin hablar de El laberinto del fauno, que sigue siendo una de sus mejores interpretaciones, si no la mejor. Una película triste y hermosa a partes iguales, uno de los grandes clásicos del cine, que consiguió nada más y nada menos que tres Oscars (técnicos), tres Bafta (entre ellos, el de Mejor película extranjera) y siete Goyas (mejor Guión original incluido). 

La historia está protagonizada por una niña (Ivana Baquero, que ganó el Goya por esta papel) que es una princesa, por un hombre (Sergi López) que de sentir tanto odio se quedó vacío, y por una mujer (Maribel Verdú) a la que el amor por su hermano le salvó la vida. La niña está espléndida, pero Sergi López hace una interpretación tan magistral que hasta sientes repugnancia por su personaje, por él, uno de los malos del cine español que más crudeza y más frialdad demuestran, una interpretación que te hiela la sangre, que te obliga a apartar la mirada. Y luego está Maribel Verdú, que era para mí una de esas actrices que no terminaban de brillar con luz propia, una cara común en las películas españolas pero que jamás terminaba de convencerme (salvo en contadas excepciones hasta aquel momento). Y entonces lo hizo. Entonces demostró que era capaz de hacer una gran interpretación, que estaba ahí, en lo más alto, por méritos propios. Y desde entonces no me ha vuelto a defraudar. 

El reparto lo completan Ariadna Gil frágil como nunca y Álex Angulo, entre otros, para dar un sentido completo a este cuento inolvidable. 

El laberinto del fauno es una delicadeza visual, y una desgarradora historia de la postguerra española. No es otra película sobre la Guerra Civil o sobre lo que vino después y que duró tantos años. No. El laberinto del fauno es una mezcla exquisita de fantasía y magia, de lucha por aquello en lo que se cree, lo podamos ver o no, lo podamos tocar o sea intangible. El laberinto del fauno es una historia sobre la perseverancia y la imaginación, sobre el dolor que hay que esconder porque sacándolo se apaga todo, y sobre las hadas que iluminan el camino a seguir.

Un canto a la esperanza. A la dignidad. Uno de los imprescindibles del cine español. Y mexicano a la vez. Qué bonito cuando nos unimos para crear arte, ¿verdad?

sábado, 29 de enero de 2011

PA NEGRE (PAN NEGRO), de Agustí Villaronga


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Con Pa negre completo los visionados de las cuatro nominadas a Mejor Película en la XXV de los Premios Goya: Balada triste de trompeta, Buried (Enterrado), También la lluvia y la presente, Pa negre (Pan negro). He de decir que las cuatro son buenas películas y que en los próximos días publicaré mi quiniela definitiva.

Pa negre es una película compleja, que te va carcomiendo poco a poco hasta destrozarte, bella y cuidada, y con un guión absolutamente certero y penetrador, y la dirección minuciosa de Agustín Villaronga.

Pa negre comienza cuando un niño presencia un asesinato, con un espectador desconcertado que no sabe realmente qué está pasando, y juntos, espectador y niño, descubrirán los motivos, los asuntos turbios y descubrirán también cómo se despierta la conciencia y cómo se despiertan las ideas.

Pa negre se apoya en sus frases demoledoras, en su estética clásica pero narrada con un pulso absolutamente contemporáneo, con su sabor a posguerra agria pero sin ser simplemente “otra película más sobre la posguerra”. Y se apoya, sobre todo, en sus interpretaciones: desde Nora Navas, que se va creciendo poco a poco hasta llegar a una inmesidad que bien le valió la Concha de Plata en el Festival de San Sebastián y le reportará su primer premio Goya, hasta el niño, Francesc Colomer, que tiene la mayor parte del peso del film y lo solventa más que dignamente. Y el padre, Roger Casamajor, veraz; la niña Marina Comas, ¡qué fuerza!; Laia Marull, un papel breve pero indispensable para el desarrollo y lleno de fuerza y locura; Sergi López y Eduard Fernández, dos actores consagradísimos que demuestran sus tablas y su buen hacer hagan lo que hagan, aunque lo que suelen hacer no es tampoco mi debilidad, todo sea dicho. En definitiva, un plantel de actores maravilloso, con una fuerza que desborda la pantalla y llena el espacio e inunda el aire.

Pa negre gusta desde el principio, pero es sobre todo a partir de un momento determinado, cuando acuden a la cárcel madre e hijo para ver al padre, cuando comienzas a comprender y cuando se despiertan los monstruos y las lástimas. Muy buena película, de las que dejan poso y te hacen pensar después de verla, pensar sobre lo que estaríamos dispuestos a hacer, quizá, por amor, quizá también, por dignidad, quizá por respeto hacia aquello en lo que creemos. Te hace pensar, asimismo, sobre las raíces, sobre lo que te une a tu sangre, lo que te aferra y te estrecha. Sin duda, merece la pena verla. 

sábado, 5 de septiembre de 2009

MAPA DE LOS SONIDOS DE TOKIO, de Isabel Coixet

La nueva película de Isabel Coixet narra la historia de amor entre una asesina a sueldo y el propietario español de una tienda de vinos en Tokio. Aunque debería matizar esto, puesto que el amor es unilateral y David nunca expresa tal sentimiento hacia Ryu. Y además, todo es mucho más complejo: un suicidio, una venganza, un amor inconfeso...

Una historia construida a la perfección, al más puro estilo de Isabel Coixet, minuciosa y deleitándose en los colores, en cada plano y en los sonidos, en los que hace más hincapié que nunca. Un guión sin cabos sueltos, en el que la angustia aparece desde la primera secuencia, y se mezcla con el odio y la nostalgia, y el arrepentimiento.

Y que va iluminándose desde el negro total hasta la luz del amor, para volver al negro en su momento de máxima tensión, que acompaña una vez más con la música triste de Antony and the Johnsons. Coixet explora el erotismo en esta más que en ninguna otra, en una película no apta para menores de edad ni para personas que busquen la mera distracción, demasiado compleja, demasiado espesa y demasiado dura. Sin apenas palabras te destroza, sólo con miradas y sonidos, los sonidos de Tokio.

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