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viernes, 29 de noviembre de 2013

CRÍTICA | VIVIR ES FÁCIL CON LOS OJOS CERRADOS, de David Trueba


La nueva película de David Trueba es una de esas pequeñas historias sobre un héroe anónimo que perseguía un sueño, tan pequeño como su historia, como él, el sueño de decirle a John Lennon que por favor pusiera las letras de sus canciones en sus discos porque le costaba mucho entenderlas al completo y utilizarlas en sus clases de inglés, porque las entendía, sí, claro, él era profesor de inglés y conocía el idioma, pero siempre hay pequeñas cosas que se escapan, una palabra de la que se duda porque se dice medio suspirando, o porque la música la tapa y no se escucha del todo bien. Y cuando Antonio se entera de que Lennon está rodando una película en Almería coge carretera y manta para cumplir su sueño.

En el camino recoge a Belén, una joven que se ha escapado de un "colegio especial" donde estaba interna, y a Juanjo, que ha huido de su casa con ansias de libertad. Vivir es fácil con los ojos cerrados es una road movie en una primera parte entrañable, porque el viaje que hacen los tres será, sin saberlo, un viaje de reconocimiento personal en un espacio pequeño y compartido, intenso desde la inocencia y perfectamente ejecutado. La segunda mitad de la cinta, más estática, pierde algo de la magia primera, pero no llega a perder la delicada emoción que está latente en todo el conjunto. 


David Trueba (con gafas) junto a los protagonistas.
David Trueba, uno de los directores más eficaces del cine, un gran contador de historias sea en el formato que sea, nos regala una película bonita, con la candidez que tiene ese adjetivo, con un Javier Cámara grande como nunca, o grande como siempre, en ese personaje maravilloso y eterno, ese Antonio que recorrió una España cateta que parece otro planeta pero es esta España hace tan sólo unos años, árida y llena de pueblos pequeños y niños sucios a los que se les caían los mocos, niños que no iban a la escuela y no pasaba nada, es lo que tienen las dictaduras, que la educación no es esencial. Un país en el que algunos luchaban en contra de esa corriente apabullante que era el franquismo anulador y querían ser personas, y pensar, y no ser borregos y luchar por un lugar mejor en el que vivir, donde se pudieran tener oportunidades, y los niños nacieran sin miedos, y los jóvenes pudieran llevar el pelo como les saliera de los mismísimos cojones.

Desde ya reivindicando el Premio Goya por fin para Javier Cámara, porque esta película es suya, porque está inmenso, porque tiene todo el peso y lo maneja con fluidez, dejando el espacio necesario y justo a cada uno de los actores que le acompañan en el reparto: una Natalia de Molina que derrocha frescura y que también merece estar en la terna por el Goya a Mejor Actriz Revelación, unos Jorge Sanz y Ariadna Gil adaptándose al papel rancio que llevan haciendo 20 (¿o son 30?) años y un Francesc Colomer sosísimo y con un acento catalán que es el mayor "pero" de la película, más que nada porque el chico interpreta a un madrileño. ¿No había un madrileño capaz de interpretar ese papel?

Vivir es fácil con los ojos cerrados es un retrato amable de un sueño pequeño que quizás se hiciera realidad, quién sabe. Una película, en definitiva, que se ve con una media sonrisa durante algo más de una hora y media.

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lunes, 14 de febrero de 2011

PREMIOS GOYA 2011: GANADORES


Anoche tuvo lugar la gran noche del cine español. Una ceremonia bastante dinámica, con algunos momentos muy divertidos, como el monólogo de apertura de Andreu Buenafuente, la actuación musical encabezada por Luis Tosar o la aparición de Juanjo Puigcorbé y Rosa María Sardá para entregar el premio al Mejor Director. También hubo espacio para la emoción y el glamour al más puro estilo hollywood, como cuatro grandes actrices (Mercedes Sampietro, Lola Dueñas, Pilar López de Ayala y Ariadna Gil) presentando a cuatro grandes actores (Javier Bardem, Luis Tosar, Antonio de la Torre y… bueno, Ryan Reinolds, que no es tan grande aunque su actuación en Buried haya sido muy buena…) que ni tan siquiera un estúpido intruso consiguió deslucir. Y espacio para las sorpresas: Pa negre (Pan negro) se coronó como la gran triunfadora de la noche con, nada más y nada menos que nueve premios, incluyendo los principales: Mejor película y Mejor Director, Mejor Guión Adaptado, y para todo el elenco interpretativo que competía por el premio (excepto Sergi López, que lleva acumuladas tres nominaciones sin éxito). Buried consiguió imponerse en tres categorías: Mejor Sonido, Mejor Montaje y Mejor Guión Original, También la lluvia también recibió tres premios (Actor de reparto, Música y Producción) que supieron a muy muy poco; y la gran damnificada fue Balada triste de trompeta, únicamente con dos menciones técnicas. También dos premios se llevó Lope (Vestuario y Canción) y David Pinillos se impuso como Mejor Director Novel por Bon Appetit. Unos premiados coherentes y merecidos. 

Mejor Película y Mejor Director: Agustí Villalonga recibía los principales galardones de la noche. En los últimos días la película ganaba fuerza tras la polémica Sinde-De la Iglesia-Bollaín, que finalmente les perjudicó. Aunque no era mi favorita de las cuatro, es una gran película a la que puse cuatro estrellas y de la que escribí lo siguiente en CAJÓN DE HISTORIAS: Muy buena película, de las que dejan poso y te hacen pensar después de verla, pensar sobre lo que estaríamos dispuestos a hacer, quizá, por amor, quizá también, por dignidad, quizá por respeto hacia aquello en lo que creemos. Te hace pensar, asimismo, sobre las raíces, sobre lo que te une a tu sangre, lo que te aferra y te estrecha. Sin duda, merece la pena verla.  

Mejor Actor: Javier Bardem se hacía con su quinto premio Goya por su inmensa interpretación de Uxbal en Biutiful, uno de esos personajes que te llegan al alma y te acompañan a lo largo de la vida. Javier Bardem inconmensurable, que merece el Oscar. Me encantaron las palabras que le dedicó Lola Dueñas, en la que destacó la generosidad del actor, que siempre escoge los más difíciles para él y más fáciles para el resto. Y me gustó mucho el abrazo al que hizo mención el propio actor, el mejor actor español de todos los tiempos. 

Mejor Actriz: Nora Navas se hacía con su primer y merecido premio Goya por su papel en Pa negre, que va creciendo a cada minuto, a cada plano, hasta llegar a conseguir una fuerza increíble.

Mejor Actor de Reparto: Karra Elejalde, por su papel de actor que interpreta a Colón y de propio Colón en También la lluvia se hacía también con su primer premio Goya. En esta categoría no hubo sorpresas, estaba más que cantado. Su discurso fue largo pero muy bien elaborado.

Mejor Actriz de Reparto: Ganó la mejor, se hizo justicia. Muchos decían que Laia Marull tenía en su contra haber ganado ya en dos ocasiones, y competir con Terele Pávez, a quién muchos hacían ganadora tras su injusta e inesperada nominación, que sonaba a premio homenaje. Pero los académicos demostraron sensatez y coherencia.

Mejor Actriz Revelación: También ganó la mejor. Esta categoría no me gusta mucho, porque realmente este premio no abre las puertas a la persona que lo gana (a las pruebas me remito) pero este año han premiado a la mejor primera interpretación, la de Marina Comas en Pa negre.

Mejor Actor Revelación: Reitero lo dicho justo anteriormente. Ganar este Goya no asegura una larga carrera interpretativa al niño Francesc Colomer, pero solventa con dignidad toda la carga que tiene en Pa negre, y por eso este premio es muy justo. Aunque, personalmente, me hubiera hecho ilusión ver a Juan Carlos Aduviri recoger este premio con su poncho boliviano.

sábado, 29 de enero de 2011

PA NEGRE (PAN NEGRO), de Agustí Villaronga


VOTA EN LA COLUMNA DE LA ENCUESTA LATERAL QUIÉN CREES QUE GANARÁ EL GOYA A LA MEJOR PELÍCULA

Con Pa negre completo los visionados de las cuatro nominadas a Mejor Película en la XXV de los Premios Goya: Balada triste de trompeta, Buried (Enterrado), También la lluvia y la presente, Pa negre (Pan negro). He de decir que las cuatro son buenas películas y que en los próximos días publicaré mi quiniela definitiva.

Pa negre es una película compleja, que te va carcomiendo poco a poco hasta destrozarte, bella y cuidada, y con un guión absolutamente certero y penetrador, y la dirección minuciosa de Agustín Villaronga.

Pa negre comienza cuando un niño presencia un asesinato, con un espectador desconcertado que no sabe realmente qué está pasando, y juntos, espectador y niño, descubrirán los motivos, los asuntos turbios y descubrirán también cómo se despierta la conciencia y cómo se despiertan las ideas.

Pa negre se apoya en sus frases demoledoras, en su estética clásica pero narrada con un pulso absolutamente contemporáneo, con su sabor a posguerra agria pero sin ser simplemente “otra película más sobre la posguerra”. Y se apoya, sobre todo, en sus interpretaciones: desde Nora Navas, que se va creciendo poco a poco hasta llegar a una inmesidad que bien le valió la Concha de Plata en el Festival de San Sebastián y le reportará su primer premio Goya, hasta el niño, Francesc Colomer, que tiene la mayor parte del peso del film y lo solventa más que dignamente. Y el padre, Roger Casamajor, veraz; la niña Marina Comas, ¡qué fuerza!; Laia Marull, un papel breve pero indispensable para el desarrollo y lleno de fuerza y locura; Sergi López y Eduard Fernández, dos actores consagradísimos que demuestran sus tablas y su buen hacer hagan lo que hagan, aunque lo que suelen hacer no es tampoco mi debilidad, todo sea dicho. En definitiva, un plantel de actores maravilloso, con una fuerza que desborda la pantalla y llena el espacio e inunda el aire.

Pa negre gusta desde el principio, pero es sobre todo a partir de un momento determinado, cuando acuden a la cárcel madre e hijo para ver al padre, cuando comienzas a comprender y cuando se despiertan los monstruos y las lástimas. Muy buena película, de las que dejan poso y te hacen pensar después de verla, pensar sobre lo que estaríamos dispuestos a hacer, quizá, por amor, quizá también, por dignidad, quizá por respeto hacia aquello en lo que creemos. Te hace pensar, asimismo, sobre las raíces, sobre lo que te une a tu sangre, lo que te aferra y te estrecha. Sin duda, merece la pena verla.