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viernes, 26 de septiembre de 2014

CRÍTICA | EL NIÑO, de Daniel Monzón


Daniel Monzón regresa con El niño, su quinto largometraje, para confirmar algo que ya había dejado claro con Celda 211: es uno de los mejores directores de España. Libre de ataduras y de clichés, con la mente abierta y la mirada atenta a todo lo que puede hacerse dentro de nuestra cinematografía, sin perder la identidad que nos define culturalmente, pero siempre con la intención de hacer algo grande.

En El Niño, Monzón firma un thriller de acción en el que la producción es brutal e impecable y en el que rodearse de actores sobresalientes potencia el resultado: de Luis Tosar, que es (con permiso de Bardem) probablemente el mejor actor patrio, y de Sergi López y Eduard Fernández, de los que poco hay que añadir ya. En cuanto a los más jóvenes, también están a la altura: Jesús Carroza, que ganó el Goya por 7 vírgenes, pone el punto cómico y de descarga a una película en la que la tensión aumenta constantemente, y Jesús Castro, el protagonista, el niño, consigue superar el reto psicológico de un personaje que ha de mantenerse firme e imperturbable en todo momento más allá de las aptitudes físicas que saltan a la vista. Su mirada sólida merece elogios, incluso si puede ganar mucho en matices aún. ¿Goya al mejor actor revelación en 2015? Apuesto que sí. Algo más descolgado queda el personaje secundario de Bárbara Lennie.

El guión está bien construido, tanto por la historia que cuenta como por los ritmos y el calado que da a los personajes. Sin embargo, cae en algunos tópicos que eran de esperar, probablemente derivados de una intencionalidad comercial: la historia de amor totalmente innecesaria, el compañero que parece malo que luego seguro que no lo es tanto, el amigo gracioso. Es curioso (y negativo) como se equilibra durante casi toda la película el posicionamiento respecto a los personajes para al final poner (intentarlo al menos) al espectador del lado de los "infractores de la ley". Es decir, no deja de haber moralina en el tratamiento sobre el bien y el mal, y eso podría haberse evitado.

El niño es una muy buena película de acción, con algunas secuencias magistrales (me quedo con aquella en la que el helicóptero persigue a la lancha, muy intensa) y unas interpretaciones magníficas, pero a la que le falta algo de la suciedad que poseía Celda 211, que hicieron de Celda 211 una de las mejores películas del cine español. Esta, aunque es buena, no pasará a la Historia de nuestro cine.

Texto: Ismael Cruceta @CajondeHistoria