- La francesa The artist, se convierte en la triunfadora de la noche, con cinco galardones, incluidos Mejor Película, Director y Actor Protagonista.
- Cinco premios también, pero que saben a poco, para La invención de Hugo, puesto que son en categorías técnicas.
- Meryl Streep se alza con la tercera estatuilla de su carrera.
- Chico y Rita y Alberto Iglesias se vuelven a España sin premio.
Los académicos han premiado a la nostalgia, pocos han sido los destellos de actualidad en esta edición en la que se ha vuelto la vista atrás para premiar a The artist en las categorías principales: Mejor Película y Mejor Director para una película en blanco y negro, muda, y francesa. También en Francia y también un elogio al inicio del cine es La invención de Hugo, que ha arrasado en las categorías técnicas. Y por premiar al pasado, se ha premiado incluso a Meryl Streep por su papel de Margaret Thatcher, una dama de hierro que brilló en los años ochenta, y a Octavia Spencer, una de esas criadas negras que hace más de medio siglo lucharon para poder ser señoras. Hasta Woody Allen se ha llevado su Oscar al Mejor Guión Original por Midnight in Paris, esa alegoría a que cualquier tiempo pasado fue mejor.
Esta edición nos ha dejado un palmarés predecible. Y eso la ha convertido en aburrida y falta de emoción. Al menos, falta de sorpresas. Sorpresa hubiera sido ver a Glenn Close subir a recoger una estatuilla, ver a Bérenice Bejo desbancando a Octavia Spencer. Incluso ver como una película como Los descendientes se alzaba con los galardones principales. Pero no ha sido así. Y me alegro, porque he acertado casi todo, sí, pero es que era fácil acertar una quiniela. Mi error más grande fue confiar que los académicos no premiarían a Michel Hazavicius por The artist, que se impondría un veterano, uno de los grandes como Martin Scorsese. Porque, ¿quién es Hazavicius? Sorprende que un director desconocido y que recibe elogios por primera vez entre el selecto club de los galardonados con el premio más importante del mundo del cine. El año pasado también aposté por David Fincher, y fue el novato Tom Hooper quien venció. Pero ambos, Hooper y Hazavicius, incluso con Oscar, tienen mucho que demostrar todavía.
Estoy especialmente contento por Meryl Streep y su tercer Oscar, un premio que se le ha resistido, que, por su calidad interpretativa, debería haber llegado antes. Meryl, de miradas y rotunidad incuestionable, una de las mejores actrices de todos los tiempos, que agradeció, antes de todo, a su marido, porque se le suele dejar para el final, cuando ya está sonando la música, y ya no escucha bien.
También me hace especial ilusión el premio al francés Jean Dujardin, un actor que parece sacado de otra época, de la época de los galanes de Hollywood. Dujardin que ha sellado la mejor interpretación masculina del año, fabuloso con sus gestos, por decir tanto sin decir nada.
Y en cuanto a los secundarios, me alegro mucho también por Octavia Spencer, que derramó lágrimas, y por Christopher Plummer, que estuvo gracioso y cercano. No ha sido un año de grandes obras maestras, pero está claro que los académicos han premiado lo mejor, y cuando gana lo mejor, ganamos todos.






