La semana pasada CAJÓN DE HISTORIAS cumplía 6 años y, en todo este tiempo, tan solo 6 novelas se han llevado la etiqueta "Malo", porque aunque puede ser que una novela no me guste y por ese motivo no la recomiende, suelo encontrar algún punto positivo en ella para evitar ese apelativo tan negativo. Hoy, desgraciadamente, le toca engrosar esa categoría a la séptima novela: Y ellos se fueron, de la escritora argentina Viviana Rivero, de la que se publicó en este espacio una entrevista hace unos meses.
Pensaba que la historia de una mujer española que a principios del siglo XX emigraba a Argentina me gustaría, porque siento predilección por las historias de migrantes, por todos las emociones que entraña dejar la tierra de uno y empezar de nuevo. Pero no ha sido así, y la historia de Isabel Ayala, que se casó con Paco aunque estaba enamorada de Antonio, no es que no haya logrado convencerme, sino que además me ha parecido, en demasiadas ocasiones, tediosa e impostada.
Viviana Rivero ha creado una historia cargada de acontecimientos, en la que en pocas páginas ocurren muchas cosas, demasiadas, con una falta de profundidad total. Una profundidad que se echa en falta no solo en los sucesos que narra, sino también en los personajes, alguno de los cuales desfilan como maniquíes de cera. Ni siquiera he sentido la sensación de conocer de verdad a la protagonista, Isabel.
Los diálogos tampoco son su punto fuerte, y las conversaciones que mantienen los personajes suelen ser forzadas, especialmente aquellas con un trasfondo sentimental. Eso produce que el tedio aumente y que no logre creerme nada de aquello que leo. Pero el punto negativo decisivo para rechazar a la protagonista es cuando Isabel es capaz de perdonar a un hombre que le ha separado de su hijo. Es verdad que la autora deja claro desde el principio que no hay amor, pero ¿vivir juntos después de un hecho así?
El único punto positivo lo encuentro a la hora de transmitir el sentimiento de exilio, pero ni siquiera eso ha sido suficiente para salvar al libro de la categoría que comentaba al principio. Por no mencionar que cuando se habla de los trabajadores de la finca en la que se desarrolla la acción siempre hay un matiz negativo, incluso un tufillo despectivo por la clase obrera.
En definitiva, no seré yo quién recomiende esta novela. Lo siento.
Texto: Ismael Cruceta @CajondeHistoria






























