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domingo, 6 de enero de 2013

MIS MEJORES LECTURAS DE 2012. Nominados.

Mejor Libro de Autor Español

Amado amo, de Rosa Montero
El lector de Julio Verne, de Almudena Grandes
Lágrimas en la lluvia, de Rosa Montero
La noche de los tiempos, de Antonio Muñoz Molina

Mejor Libro de Autor Extranjero

El año de la muerte de Ricardo Reis, de José Saramago (Portugal)
El mapa y el territorio, de Michel Houellebecq (Francia)
Purga, de Sofi Oksanen (Finlandia)
Sputnik, mi amor, de Haruki Murakami (Japón) 

Mejor Personaje Femenino

Bruna Huski en Lágrimas en la lluvia, de Rosa Montero
Martina en La voluptuosidad de la tristeza, de Viviana Fernández García
Aliide Truu en Purga, de Sofi Oksanen
Sumire en Sputnik, mi amor, de Haruki Murakami

Mejor Personaje Masculino

Ricardo Reis en El año de la muerte de Ricardo Reis, de José Saramago
Nino en El lector de Julio Verne, de Almudena Grandes
Jed Martin en El mapa y el territorio, de Michel Houellebecq
Watanabe en Tokio Blues, de Haruki Murakami

Mejor Narración

El año de la muerte de Ricardo Reis, de José Saramago
El lector de Julio Verne, de Almudena Grandes
El mapa y el territorio, de Michel Houellebecq
Sputnik, mi amor, de Haruki Murakami

Mejor Argumento

El lector de Julio Verne, de Almudena Grandes
El mapa y el territorio, de Michel Houellebecq
Lágrimas en la lluvia, de Rosa Montero
Purga, de Sofi Oksanen

Mejor Libro del Año

El lector de Julio Verne, de Almudena Grandes
El mapa y el territorio, de Michel Houellebecq
Sputnik, mi amor, de Haruki Murakami
Purga, de Sofi Oksanen 

viernes, 8 de junio de 2012

LA VOLUPTUOSIDAD DE LA TRISTEZA, de Viviana Fernández García


Tenía ganas de escribir, por fin, sobre esta novela: La voluptuosidad de la tristeza, la segunda novela de Viviana Fernández García. Y es que uno siempre se acerca a las segundas novelas, después de haber leído una primera, con una mezcla de ilusión y miedo. Las expectativas ya están creadas, y nunca se sabe, de antemano, si serán colmadas.

Con esta segunda obra la autora se adentra en el mundo de los adultos después de acercarnos en su ópera prima las historias de esas mujeres "taradas" que bailaban entre el fin de la adolescencia y la madurez, negándose, quizá, a crecer. Ahora la protagonista es Martina, que ha sufrido un embarazo psicológico, un suceso que le ha llevado hasta Luxemburgo, donde se ve exiliada y sola, destinada allí a curarse de su mal, abandonada por el que iba a ser su marido y rechazada incluso por su madre. Pronto comenzará a trabajar en una empresa de esoterismo que, sin saberlo, será un bálsamo. 

La voluptuosidad de la tristeza equilibra los momentos en los que Martina lucha contra el monstruo que tiene dentro, al que llama Layla, que le hizo creer que estaba embarazada, y los otros momentos en los que ha de relacionarse con sus compañeros y los clientes de la empresa para la que trabaja. Una novela entre nuestro "yo interior" y nuestro "yo social", que nunca, o no siempre, es el mismo.  Y en el caso de Martina esa distancia entre ambos es mucho más perceptible de lo común, porque en su soledad -y en sus sueños- sigue soñando con ese hijo que no nació, que ni siquiera llegó a concebir, mientras que el ritmo de su vida la obliga a adaptarse a las normas que le imponen en su empresa. 

La novela está escrita con el estilo cuidado y lírico de la autora que ya despuntaba en Taradas y que ahora ha adquirido un tono próximo, incluso, al ensayo. Porque no son pocas las reflexiones de la protagonista sobre el amor y el dolor, sobre la soledad, sobre esa voluptuosidad de la tristeza que adquiere forma y es capaz de teñir de gris todo lo que toca. Sobre ese gusto por el desconsuelo de muchas personas. Pero no es una novela triste, de hecho, las anécdotas de los clientes que consumen los productos esotéricos llegan a a resultar, por esperpénticas -y a la vez totalmente veraces- graciosas. Es una historia del buceo en uno mismo, del buceo en un espacio tan pequeño como puede ser una bañera llena de agua en la que sumergir la cabeza y contener la respiración para salir y respirar por la nariz por la boca y por los poros de la piel.

Eso es lo que hace Martina, sumergirse para después salir a flote y volver a partir desde cero, con el alma rota por la pérdida de un hijo que no tuvo y luchar contra ese regocijarse en el dolor. Martina tiene un corazón latiendo en el pecho y de tanto latir un día se paró. Pero ella se fue a buscar la cuerda de la que tirar para que volviera a funcionar. Es un personaje lleno de matices, curioso, y con el que hay veces que coincido, porque a ambos nos gusta Antony and the Johnsons: "una voz que es como un quejido. A veces como un grito de dolor. Demasiadas cosas tristes me parecen hermosas", dice Martina (Página 96) y yo ya expresé  hace años que "su voz es música, y su música es soledad y tristeza, y a la vez belleza en el sentido más amplió de la palabra". Ambos, Martina y yo, compartimos también ese gusto por darle un alma y una historia a los libros: "Los libros deben vivir con nosotros, marcharse con nosotros, mojarse si llueve y envejecer" (Página 25) y os confieso que mis libros están subrayados con bolígrafo, llenos de papeles entre sus páginas, anotaciones y recuerdos. 

Una lectura interesante, una voz, la de Martina y la de Viviana Fernández García, que reclama ser escuchada, que precisa de la atención del lector, que le reclama a gritos que no se distraiga en lo superfluo y que se aleje del ruido. Un lector que ha de bucear con Martina y juntos luchar contra esa complacencia en los deleites sensuales que a veces hieren, para luchar juntos contra esa voluptuosidad de la tristeza.

miércoles, 29 de febrero de 2012

Presentación de LA VOLUPTUOSIDAD DE LA TRISTEZA, de Viviana Fernández García


El pasado jueves, la escritora Viviana Fernández García presentaba en La Casa del Libro de la Calle Hermosilla de Madrid su segunda novela, La voluptuosidad de la tristeza.

Después de la buena acogida que tuvo su ópera prima, Taradas, este nuevo libro supone su confirmación en el panorama literario. Un panorama en el que no es nada fácil hacerse un hueco, pero en el que, con paso lento y firme, esta escritora nacida en Lugo y afincada en Madrid, confirma su intención de haber venido para quedarse. 

En la presentación estuvo arropada por su editor, y por los escritores Antonio Izquierdo y Jaime Alejandre. Los tres dedicaron buenas palabras a la protagonista de la tarde, alabaron su estilo "que dignifica el oficio" e invitaron a los lectores a hacerse con esta novela, a leerla despacio y con los cinco sentidos. Destacaron que se trata de una de las autoras más identificables porque dibuja un mundo interior y peculiar y profundo muy ligado a la poesía, haciendo una literatura tan real que roza lo esperpéntico. 

Fue Alejandre quien señaló que estamos ante una historia "bien urdida, diferente". También quiso destacar que es una novela que "desconcertará a aquellos lectores que leen en diagonal -en autobuses, metros-, esos adulterados lectores que quieren desentrañar el qué, sin adentrarse en el cómo". Si La voluptuosidad de la tristeza sigue la línea estílistica de Taradas, que estoy seguro que la sigue por lo que comentaron en la presentación, podemos afirmar que es una novela lírica y personal, de las que nacen de las entrañas. Y seguramente Alejandre tenga razón y esta obra no haya nacido para los lectores de best-sellers, pero no está bien elogiar el trabajo de un autor desprestigiando a los autores de best-sellers porque estoy seguro de que al señor Jaime Alejandre le encantaría que sus libros tuvieran un gran éxito de público, que sus palabras resonaran en todo el mundo.  

Fotos: Natalia Pulido
También Viviana habló de su obra, explicó de qué trata esta segunda novela, "su revalida" en la literatura. La voluptuosidad de la tristeza es la historia de Martina, una mujer que sufre un aborto psicológico y es "expulsada" de su entorno, desligada de su gente. Martina que tiene que empezar una nueva vida en Luxemburgo, donde se ve tremendamente sola y donde empieza a trabajar en una empresa de esoterismo.

La autora explicó que la novela habla de la tristeza, que es un sentimiento que le fascina. "Es un sentimiento íntimo, individual, es el único que puede crecer en nosotros independientemente de los demás", señaló. 

Desde CAJÓN DE HISTORIAS, no puedo más que felicitar a la autora, por la publicación de esta obra que estoy deseando leer y reseñar, por tratarse de una voz joven y firme, personal, porque su primera novela, Taradas, me sorprendió gratamente y porque es un placer que haya autores que sigan creyendo a ciegas en sus palabras y en explorar los sentimientos que hacen vibrar el alma humana. 

lunes, 3 de enero de 2011

Mis mejores lecturas de 2010. NOMINADOS.

domingo, 10 de octubre de 2010

TARADAS, de Viviana Fernández García


Taradas, la primera novela de Viviana Fernández García, nos cuenta la historia de cuatro mujeres "defectuosas". Todas tienen sus vicios, sus miedos, sus pasiones. Taradas es el recorrido por un pedazo de sus vidas, en los que se da la bienvenida a la edad adulta y entre recuerdos y deseos nos hacen partícipes de los sucesos, algunos hermosos, algunos dramáticos, que tienen lugar durante esta época.

Reconozco que tanto la sinopsis como la portada me hacían pensar que se trataba de un libro femenino y feminista. De una mujer para mujeres. Pero no. Fernández García gana en profundidad en cada página. Arriesga y desconcierta por incluir fragmentos en los que Taradas parece más una novela juvenil, con otros fragmentos cargados de emotividad y madurez. Por mezclar el lenguaje visceral con un lirismo que eleva la novela. Y eso me ha conquistado. Me ha gustado que haya arriesgado, porque en la vida no todo es lirismo ni crudeza.
Se trata de una novela coral en la que hay cuatro personajes principales, bastante bien perfilados todos. Aunque el de Virginia es el que lleva las riendas en el ritmo del libro. Las cuatro son protagonistas, pero el personaje de Virginia seguramente sea el que más cale en el lector, la penetración psicológica, el dibujo de este personaje es admirable, por sus matices y sus colores.

La historia te arrastra delicadamente. Reconozco que intuía el desarrollo de los acontecimientos. Pero la sordidez siempre sorprende.

Una novela para leer despacio, para saborearla, porque cada palabra encuentra su justificación. Enhorabuena desde CAJÓN DE HISTORIAS a Viviana Fernández García por esta primera gran novela en la que fluyen las emociones, porque Taradas es mucho más de lo que esperaba.