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lunes, 26 de febrero de 2018

Críticas Urgentes | Películas nominadas a los Oscar

Tres anuncios en las afueras, de Martin McDonagh (5*****) 
(7 nominaciones incluyendo Mejor Película, Mejor Actriz Protagonista, Mejor Actor de Reparto y Mejor Guion Original) 

Una de las mejores películas del año. Probablemente, la mejor. Narra la historia de una madre que decide poner en evidencia a la policía de su pueblo por no ocuparse con verdadero tesón de la investigación sobre el asesinato de su hija. Frances McDormand hace una de esas interpretaciones brutales que forman parte de la Historia del Cine con mayúsculas. Está inmensa. Alrededor de ella, y ensalzándola aún más: Woody Harrelson y Sam Rockwell.  

Gracias a un guion retorcido, de profundidad dramática y destellos hilarantes, Tres anuncios en las afueras mantiene al espectador entretenido, a la vez que abofetea sin piedad a la sociedad estadounidense, que en su mayoría es bruta, machista y racista. 

Call me by your name, de Luca Guadagnino (4****) 
(4 nominaciones incluyendo Mejor Película, Mejor Actor Protagonista y Mejor Guion Adaptado)

Una historia de amor y autodescubrimiento en un pueblecito de Italia en 1983. Timothée Chalamet y Armie Hammer están espléndidos en está película que rezuma erotismo. 

Luca Guadagnino es un director que se deleita en los detalles, de ahí que Call me by your name sea una película pausada que pueda desagradar al espectador inquieto. Además, es descaradamente esnobista, excluyendo a gran parte de la población mediocre (¿quién dijo que el buen cine para todos?, ja, ja). Pero, atención, que días después del visionado uno continúa reflexionando sobre esos detalles que mencionaba al principio, y es capaz de sentir una punzada en el estómago que se transforme en agua y se escape por los ojos. 

En definitiva, preciosa historia de un primer amor, precioso canto a disfrutar la vida y a reconocerse con dignidad. Lo mejor: el monólogo que hace el padre de Elio al final, ya una de las escenas más maravillosas de la Historia del cine. Solo por esos tres minutos y medio, Michael Stuhlbarg (que ha firmado un año estupendo participando en tres de las películas nominadas a los Oscars: La forma del agua, The post y esta)  merecía la nominación. Inolvidable, sublime e hiriente. 


Yo, Tonya, de Craig Gillespie (3***) 
(3 nominaciones: Mejor Actriz Protagonista, Mejor Actriz de Reparto y Mejor Montaje)

Biopic sobre Tonya Harding, patinadora artística que fue la primera en completar un triple salto axel en competición, y que más tarde fue apartada por verse envuelta en la agresión que sufrió la también patinadora Nancy Kerrigan. 

Una película rock con dos partes claramente diferenciadas: una primera brillante que narra el ascenso desde los infiernos de la protagonista, una joven de clase baja, con una madre y un marido que la maltrataban; y una segunda parte más irregular en la que se cuenta el regreso a los mismos tras estar a punto de tocar la gloria.

Rodada como falso documental, con momentos en los que estalla una risa nerviosa, lo mejor son, sin duda, las dos interpretaciones femeninas: Margot Robbie y Allison Janney. 


The Post: Los archivos del Pentágono, de Steven Spielberg (4****) 
(2 nominaciones: Mejor Película y Mejor Actriz Protagonista)

Vuelve el mejor Spielberg, el que es capaz de desafíar al espectador y construir una película intensa y valiente, con el ritmo adecuado y destellos de brillantez en los que -literalmente- sentía ganas de aplaudir en medio de la sala de cine. 

The Post es un homenaje al periodismo de verdad -el que está al servicio de los gobernados, y no de los gobernantes- y a las mujeres valientes que tuvieron que tomar decisiones en un mundo de hombres. Tom Hanks y Meryl Streep (oh Meryl, siempre Meryl) están magníficos, especialmente ella, que todo lo que toca lo convierte en oro. 

De obligado visionado para dueños de medios de comunicación y periodistas que olvidaron los principios de su profesión, esclavos del capital. Un canto a la libertad de expresión, a la prensa libre y una llamada de atención (una más) a Donald Trump: no eres inmune ni superior, acuérdate de lo que le ocurrió a Nixon. 

De lo mejor del año, sin duda. 


Coco, de Lee Unkrich y Adrián Molina (4****) 
(2 nominaciones: Mejor Película de Animación y Mejor Canción)

Hermoso homenaje a la cultura, el folclor y el sentir mexicano -y por extensión e influencia, latinoamericano- en tiempos revueltos de muros y xenofobia. 

Hermosa película animada que encantará a pequeños y mayores (más a los mayores seguramente) por destilar tanta ternura en el tratamiento de la muerte y las relaciones familiares.

Coco es un derroche de dignidad, una sonrisa constante en la cara y, finalmente, algo que se te mete en el ojo, y pica y emociona.


Texto: Ismael Cruceta @CajondeHistoria

jueves, 18 de diciembre de 2014

Crítica | Los juegos del hambre: Sinsajo. Parte 1, de Francis Lawrence


Se han equivocado. Era de esperar que ocurriera una cosa así. Por estirar más allá de lo necesario una saga, esta entrega de Los juegos del hambre resulta innecesaria: sin la tensión continua de las anteriores, sin la fuerza de su historia trepidante.

Es lo que tiene haber querido recaudar unos cuantos millones más, porque todos los seguidores de la exitosa saga no tendrán más remedio que ver esta película de transición hacia un final que, esperemos, sea de infarto. Que esté a la altura. 

Sinsajo. Parte 1, es el inicio de una guerra abierta entre los sectores oprimidos y el Capitolio. Un Capitolio que comienza a temer realmente por su estabilidad lograda a base de crear miedo ajeno en el desdichado. Se incorpora al reparto Julianne Moore (amor puro por ella), como dirigente del Sector 13,  el que se organiza para recuperar el poder de la gente para la gente. Con una interesante visión del marketing político, vemos como los implicados en esta nueva etapa conforman la imagen de Katniss, líder y héroe.  

Demasiada retórica y falta de acción, con unos marcados altibajos y una duración excesiva, Los juegos del hambre: Sinsajo. Parte 1 era totalmente innecesaria. Una lástima que los productores jueguen así con los espectadores. 

Con todo, no puedo más que recomendarla a todos los interesados en la saga, a todos los esperan el final, ya que, probablemente, sin las pistas que se nos dan en esta, no se entenderá la última entrega. Y, a pesar de mis críticas negativas, reconozco que no es una mala película, que tiene algunos destellos de brillantez y que la potencia del argumento hace que haya merecido, in extremis, la pena.

Toca esperar un año más para el desenlace de la historia. Dame paciencia, señor.

Crítica de:
- Los juegos del hambre
- Los juegos del hambre: En llamas

Texto: Ismael Cruceta @CajondeHistoria

miércoles, 15 de enero de 2014

LOS JUEGOS DEL HAMBRE: EN LLAMAS, de Francis Lawrence


Cambio de director para la segunda parte de esta saga: Francis Lawrence (Soy leyenda, Agua para elefantes) pero la película consigue mantener las premisas y el buen hacer de la primera parte: contextualizar primero para pasar a la acción después. Lo único negativo (o no, según se mire) es que En llamas no acaba, se queda a medias, a la espera de la tercera parte. Os resumo el argumento:

Después de ganar los 74º Juegos del hambre, Katniss y Peeta emprenden una gira de promoción por los distritos de Panem. Lo que no saben, y lo que tampoco puede predecir el Capitolio, es que ellos -especialmente ella-  se han convertido en unos abanderados de la revolución que se están germinando en el país contra el sistema opresor. Ante la situación de alarma que comienza a gestarse, el presidente Snow decide organizar unos Juegos del Hambre en el que tendrán que competir a muerte los tributos vencedores de otros años: es decir, Katniss y Peeta deberán volver al campo de batalla en una especie de Gran Hermano VIP. El objetivo real, claramente, es acabar con Katniss y cortar de raíz las ansias de revolución del pueblo.

viernes, 10 de enero de 2014

LOS JUEGOS DEL HAMBRE, de Gary Ross


El director de Pleasantville fue el encargado de la adaptación cinematográfica de la primera parte de la saga que escribió Suzanne Collins, quien también formó parte del guión de esta distopía que ha conquistado a millones de lectores y espectadores en todo el mundo. 

Lo que antes fueron los Estados Unidos ahora es Panem, un país dividido en 12 distritos (el distrito 13 despareció en una guerra cruenta) en el que los ciudadanos son controlados y están divididos por clases sociales y etnias. Para recordar a los caídos en aquella guerra, se celebran cada año los juegos del hambre, un reality show en el que veinticuatro jóvenes (un chico y una chica de cada distrito) tienen que enfrentarse a muerte y en el que sólo puede quedar uno. En la 74º edición de estos juegos, la representante del distrito 12 es Katniss Everdeen. 

Los juegos del hambre es una película de aventuras muy bien contada, sin forzar la acción, que llega en la parte final, cuando toca. El director nos introduce en un espectáculo visual muy cuidado, en el que la estética recargada del Capitolio (en el que viven los que controlan el cotarro) contrasta con la crudeza del campo de batalla en el que se convierte el escenario de los juegos.