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sábado, 18 de junio de 2016

Reseña | Música para feos, de Lorenzo Silva


Música para feos cuenta la historia de amor entre Mónica y Ramón. Ella, una mujer de 29 años, desencantada con su trabajo y herida por malos amores. Él, algo más mayor, con barreras que le hacen impenetrable. Y ambos, juntos, construyen una relación entre canciones y silencios. 

Con el efectivo estilo de Lorenzo Silva, que escribe tan bien y que es tan fácil de leer, capaz de simplificar lo complejo en un ejercicio narrativo depurado, Música para feos es una novela actual y sincera: desde muy al principio el lector sabe que algo no marcha bien y, de algún modo, Silva le prepara para la tristeza. Porque Música para feos es una novela conmovedora. Pero también de superación personal y limpieza, especialmente para una protagonista que se entregó a un amor pasado que no salió bien, y la desdicha inundó su ser durante un tiempo. 
Mi corazón sabía desde siempre, aunque a mí me hubiera costado tanto admitirlo, que tenía que limpiarse de aquella inmundicia para poder seguir prestándome el servicio que le era propio. 
Empecé a leerla despacio, creo que había demasiadas cosas de Mónica, la protagonista, en mí (hasta la edad, 29 años) y algunas canciones que también han formado parte de mi historia (Reina de la noche, Back to black) y ese reconocimiento me produjo una especie de rechazo: "no estoy preparado para leer el hostiazo que se va a dar esta muchacha porque me va a doler a mí, ahora". Pero, al final, la vida es de los valientes. Y Mónica es una valiente. Y yo, qué bueno que nací valiente.
Esa noche, después de muchas noches sin atreverme a hacerlo, volví a ponerme el disco de Amy Winehouse. Y me fui directa al corte que más hacía honor a su nombre en mi alma y en mi memoria: aquella canción que durante meses había sido una cuchilla que me abría en canal, afilada e inmisericorde.  

Lorenzo Silva acierta a la hora de construir los personajes y crear una trama sencilla pero capaz de golpear en las emociones del lector. Todo un logro y un acierto. Música para feos es una historia de amor eterno en pleno siglo XXI, cuando lo efímero recorre nuestra sangre. Una novela triste y deliciosa. 

Más novelas de Lorenzo Silva en CAJÓN DE HISTORIAS:


Texto: Ismael Cruceta @CajondeHistoria

lunes, 6 de enero de 2014

MIS MEJORES LECTURAS DE 2013. Ganadores.

Mejor Libro de Autor Español
La flaqueza del bolchevique, de Lorenzo Silva
La flaqueza del bolchevique es una crítica a la sociedad consumista, al homo shopping, como se menciona en una ocasión. Es una historia que te atrapa desde la primera página y no te suelta, escrita con esa maestría de la que no todo el mundo es capaz: el arte de enredarte, de empezar contándote una historia, darle la vuelta para llevarte por caminos insospechados y finalizar en una carambola inesperada que te deja con el estómago encogido y una arcada acuciante en la garganta. Una pequeña gran joya.


viernes, 27 de diciembre de 2013

MIS MEJORES LECTURAS DE 2013. Nominados

Mejor Libro de Autor Español

Beatus Ille, de Antonio Muñoz Molina
Historia de una maestra, de Josefina Aldecoa
La flaqueza del bolchevique, de Lorenzo Silva
La sonrisa etrusca, de José Luis Sampedro

Mejor Libro de Autor Extranjero

1Q84, de Haruki Murakami (Japón)
Nada se opone a la noche, de Delphine de Vigan (Francia)
Río fugitivo, de Edmundo Paz Soldán (Bolivia)
Stoner, de John Williams (Estados Unidos)

Mejor Personaje Femenino

Aomane, en 1Q84
Gabriela, en La fuerza del destino
Fortunata Fortuna, en La vida imaginaria 

Mejor Personaje Masculino

Tengo, en 1Q84
Stoner, en Stoner

Mejor Narración


Mejor Argumento


Mejor Libro del Año

lunes, 23 de septiembre de 2013

EL ALQUIMISTA IMPACIENTE, de Lorenzo Silva


El alquimista impaciente es la tercera obra que reseñamos este mes en el que Lorenzo Silva es protagonista en CAJÓN DE HISTORIAS. La primera de la serie de Bevilacqua y Chamorro que leo, aunque es la segunda con estos personajes que se publicó, después de El lejano país de los estanques.

Galardonada con el Premio Nadal en el año 2000, la trama intenta despejar los porqués de la muerte de Trinidad Soler, un trabajador de una central nuclear, aparecido desnudo en un motel de carretera. La historia está bien engarzada, tiene el ritmo adecuado para continuar leyendo sin que apenas el lector se dé cuenta. El argumento tiene las dosis justas de revelaciones para fomentar una lectura activa, para que el lector se implique en la resolución de esa muerte que tiene todas las papeletas de haber sido un asesinato, y por eso engancha hasta el final, un final que, sin embargo, me ha resultado algo precipitado e inconcluso, aunque no por eso menos trepidante. 

jueves, 19 de septiembre de 2013

ALGÚN DÍA, CUANDO PUEDA LLEVARTE A VARSOVIA, de Lorenzo Silva



Durante mi infancia y mi adolescencia leí muchísimas novelas destinadas al público juvenil. Luego, en algún momento, me pasé a la literatura para adultos y dejé de lado este género, que no es un género en sí, sino más bien un estilo, una manera de escribir teniendo totalmente en cuenta al lector. Siempre he dicho que quería regresar de vez en cuando a leer cosas así, por su frescura, por acercarte a problemas que adquieren perspectivas diferentes con el paso de los años, que eran un mundo con 15 y que con 25 o 35 años son una pequeña anécdota. Pero lo cierto es que pocas veces lo he hecho, no sé muy bien por qué.

Cuando decidí que Lorenzo Silva fuera el protagonista del mes en CAJÓN DE HISTORIAS supe que era el momento adecuado para leer por fin esta novela: Algún día, cuando pueda llevarte a Varsovia. La historia de una familia polaca que se instala en un piso de Getafe y la relación de uno de ellos, Andrés, con Laura, la protagonista y narradora de la historia. 

lunes, 9 de septiembre de 2013

LA FLAQUEZA DEL BOLCHEVIQUE, de Lorenzo Silva


No es habitual que un libro me haga reír con la primera frase, y éste lo ha conseguido. Era lunes y como todos los lunes el alma me pesaba ahí mismo, abajo del saquito de los cojones.  Ese lunes el protagonista (y narrador) sufre un pequeño accidente de coche en el que tiene que vérselas con Sonsoles, una mujer de la clase alta madrileña, una pija que le humilla delante del policía que gestiona el golpe y se marcha sin más. Por eso, el protagonista, para entretenerse durante un tiempo decide aniquilarla moralmente, o, dicho de otra forma, joderle un poco la vida. Lo que no sabía cuando toma esa decisión es que ese juego podría tornarse peligroso.

La flaqueza del bolchevique es una novela cargada de humor, que me ha sacado la carcajada en más de una ocasión y en más de dos. He disfrutado muchísimo con cada una de las sentencias mortales que encontramos, como una que hace Rosana, la hermana menor de Sonsoles, una Lolita de 15 años que aparece a mitad de la novela para darle un vuelco a la vida del protagonista para siempre, cuando dice que su padre afirma que los pobres son socialistas porque los socialistas les prometen que van a quitar todo a la gente que no es pobre. Es también una obra profundamente certera, escrita con un estilo directo en el que cada palabra escogida es la adecuada. Y lo mejor, y lo más sorprendente y triste a la vez, es la absoluta vigencia que tiene, más de quince años después de ser escrita, lo que demuestra que la literatura universal no pasa de moda y también que nuestra sociedad decadente va en picado hacia abajo. Hay una frase maravillosa que se puede aplicar al actual (des)gobierno de Mariano Rajoy en España y que dice así: “mira que hay que ser gilipollas para tener principios cuando nadie los tiene (si roban los ministros, a mí que no vengan a pedirme nada)”.

domingo, 1 de septiembre de 2013

Protagonista del mes... Lorenzo Silva


Estamos ante uno de los escritores más populares (con perdón de la expresión) del panorama literario español. Hace casi un año ganaba el Premio Planeta, el de mayor dotación económica del país, por La marca del meridiano, la séptima entrega de las aventuras protagonizadas por los guardias civiles Bevilacqua y Chamorro. No lo he leído ni tengo intención de hacerlo por el momento, aunque no dudo de su calidad literaria y de contar con los elementos necesarios para ser un libro que guste a los lectores, que al fin y al cabo son los que tienen el veredicto final. Porque no dudo de su estilo he escogido al autor como Protagonista del mes en CAJÓN DE HISTORIAS. Pero no deja de resultarme curioso (e incluso inquietante) que los miembros del jurado decidieran entregar el premio, supuesta y seguramente a un autor que se presentaba bajo un pseudónimo, a una obra de las que conocían, con certeza, a los protagonistas. Me imagino a los señores del jurado exclamando ¡Coño, si son el sargento Rubén y su ayudante Virginia! Y después concluirían premiar a Silva que, al fin y al cabo, ya cuenta con muchos seguidores y así los señores de la mencionada editorial se aseguraban las ventas en navidad, que con la crisis y Amazon las cosas ya no son lo que eran, ¿no creen?

Además del Planeta, Lorenzo Silva ganó el Premio Nadal (la misma historia) en el año 2000 por El alquimista impaciente, y fue finalista del mismo tan sólo tres años antes de ganarlo gracias a La flaqueza del bolchevique, una obra que fue llevada al cine por Manuel Martín Cuenca y protagonizada por el siempre acertado Luis Tósar y María Valverde. Estas dos novelas sí las he leído y las reseñaré a lo largo de este mes en el que recomienza el pulso de la vida después de las vacaciones (para quien haya tenido la suerte de tenerlas). También recomenzará el pulso de mi vida porque regresaré a España después de todos estos meses de 2013 en Bolivia. Y si Silva ocupa el sillón de honor durante el mes de septiembre en este espacio es gracias a estas dos obras, especialmente a La flaqueza del bolchevique, de la que os hablaré con más detalle, pero que me parece uno de los libros clave de los últimos años y que goza de una vigencia increíble (por desgracia, todo sea dicho) después de más de 15 años de ser publicado.

Autor de novelas, ensayos, artículos y obras destinadas al público juvenil, Lorenzo Silva ha sabido hacerse un hueco entre los lectores gracias a su estilo cercano, a sus argumentos dinámicos que te atrapan y no te dejan escapar, reflejando en sus textos la cotidianeidad del hoy, la cercanía del presente, con sus miserias y sus pequeñas alegrías, y con una fina ironía para enfrentarse a la vida. Y demuestra que puede hacerse gran literatura, y de calidad, desde la proximidad, desde las palabras sencillas y directas.


Eso sí, ahora queda esperar una obra con la que se gane el profundo respeto de los críticos y no sólo de aquellos señores miembros de jurados sin credibilidad. Sé que puede hacerlo. Sé que lo va a hacer.