Amy Winehouse revolucionó el mundo de la música con este álbum, pero ¿cómo iba a pensar ella que sería el último de su discografía? –Al menos, mientras estuviera viva. La artista lo publicaba en 2006, pero no llegaba a España hasta un año después, y no sería hasta 2008 cuando aquí, que siempre vamos a otro ritmo, ni mejor ni peor, simplemente diferente, le hicimos caso. Pero es que era imposible obviar tanto talento, obviar esa voz soul y ese aire triste y esa imagen, ese moño gigante que se fue haciendo más pequeño, ese cuerpo que se fue haciendo más delgado y esa voz que se fue apagando hasta que dejó de sonar.
Back to black es un álbum que, como los más grandes, como el que ha publicado Adele este año, tiene un sentido completo y, casualmente, triste. El disco de Winehouse se abre con Rehab, su tema más popular, en el que la cantante se ríe de su desdicha y, en medio su borrachera tiene un momento de lucidez en el que anuncia que va a perder a su amor. La artista empieza a lamentarse levemente de su suerte en You know I’m no good, y afirma que se engaña a sí misma.
Y enfrascada en el alcohol llegamos hasta Back to black, uno de los temas más tristes del álbum, el que da título y sentido a este disco, una obra maestra musical de la que ya os he hablado en otras ocasiones. Un punto de inflexión, el final del amor ligero para pasar al desamor adulto, doloroso, mortal… porque sólo decimos adiós con palabras, y morí cien veces… y solamente queda el luto, el negro y la resignación, una resignación que se hace canción en Love is a losing game, una poesía en toda regla que los alumnos de Literatura de la Universidad de Cambridge tuvieron que analizar en sus exámenes finales de 2008.
Y para hacer la pena llevadera, Winehouse incluye Tears dry on their own, donde quiere hacernos creer que sus lágrimas se secan por si solas, aunque no es más que una farsa, una máscara que vuelve a quitarse en Wake up alone, donde confiesa que no puede parar de ver la cara de su amado en sueños, arrancándole las entrañas… pero se despierta sola, con un lamento grave, pegado a la piel, al alma.
El álbum se acerca al final (al menos en su primera versión, después se incluyeron más temas) con Some unholy war, toda una declaración de amor, de principios, de adulación y anulación, que culmina con He can only hold her, una canción que no es de las mejores del disco, pero en la que se resume la pena, la vida y la esencia del álbum: un lloro inconsolable a un amor perdido, pero, a pesar de todo, acaba con una frase demoledora y sincera: Cause what's inside'll never die, so he tries to pacify her, cause whats inside her never dies… Porque lo que hay dentro de ella nunca muere, así que él intenta calmarla, porque lo que ha dentro de ella nunca muere…



























