martes, 23 de agosto de 2011

Crítica del álbum 'BACK TO BLACK', de Amy Winehouse


Amy Winehouse revolucionó el mundo de la música con este álbum, pero ¿cómo iba a pensar ella que sería el último de su discografía? –Al menos, mientras estuviera viva. La artista lo publicaba en 2006, pero no llegaba a España hasta un año después, y no sería hasta 2008 cuando aquí, que siempre vamos a otro ritmo, ni mejor ni peor, simplemente diferente, le hicimos caso. Pero es que era imposible obviar tanto talento, obviar esa voz soul y ese aire triste y esa imagen, ese moño gigante que se fue haciendo más pequeño, ese cuerpo que se fue haciendo más delgado y esa voz que se fue apagando hasta que dejó de sonar.

Back to black es un álbum que, como los más grandes, como el que ha publicado Adele este año, tiene un sentido completo y, casualmente, triste. El disco de Winehouse se abre con Rehab, su tema más popular, en el que la cantante se ríe de su desdicha y, en medio su borrachera tiene un momento de lucidez en el que anuncia que va a perder a su amor. La artista empieza a lamentarse levemente de su suerte en You know I’m no good, y afirma que se engaña a sí misma.

Y enfrascada en el alcohol llegamos hasta  Back to black, uno de los temas más tristes del álbum, el que da título y sentido a este disco, una obra maestra musical de la que ya os he hablado en otras ocasiones. Un punto de inflexión, el final del amor ligero para pasar al desamor adulto, doloroso, mortal… porque sólo decimos adiós con palabras, y morí cien veces… y solamente queda el luto, el negro y la resignación, una resignación que se hace canción en Love is a losing game, una poesía en toda regla que los alumnos de Literatura de la Universidad de Cambridge tuvieron que analizar en sus exámenes finales de 2008.

Y para hacer la pena llevadera, Winehouse incluye Tears dry on their own, donde quiere hacernos creer que sus lágrimas se secan por si solas, aunque no es más que una farsa, una máscara que vuelve a quitarse en Wake up alone, donde confiesa que no puede parar de ver la cara de su amado en sueños, arrancándole las entrañas… pero se despierta sola, con un lamento grave, pegado a la piel, al alma. 

El álbum se acerca al final (al menos en su primera versión, después se incluyeron más temas) con Some unholy war, toda una declaración de amor, de principios, de adulación y anulación, que culmina con He can only hold her, una canción que no es de las mejores del disco, pero en la que se resume la pena, la vida y la esencia del álbum: un lloro inconsolable a un amor perdido, pero, a pesar de todo, acaba con una frase demoledora y sincera: Cause what's inside'll never die, so he tries to pacify her, cause whats inside her never dies… Porque lo que hay dentro de ella nunca muere, así que él intenta calmarla, porque lo que ha dentro de ella nunca muere… 

sábado, 20 de agosto de 2011

LOS ENAMORAMIENTOS, de Javier Marías


Con su nueva novela, Javier Marías vuelve a desplegar su carisma literario, vuelve a demostrar que su gran dominio de la palabra y vuelve a hacer gala de su estilo, donde importa más cómo se dice, que lo que se dice. 

Los enamoramientos, con una preciosa portada, de las más bonitas que he visto últimamente, no es una novela romántica, a pesar de lo que pueda parecer. Sí habla de ese estado de obnubilación, de lo que una persona llegaría a ser capaz de hacer por amor y, entonces, el amor pasa a un segundo plano. 

La novela empieza, tras la observación cada mañana y por casualidad en una cafetería de una pareja perfecta, con un asesinato en la calle, con la muerte de Miguel Deverne, el hombre de esa pareja perfecta. Unas primeras páginas realmente interesantes, rápidas, que atrapan. Después, el duelo, lo que supone la ausencia de la persona amada. Y tras éste, Marías diluye la acción en pensamientos, en conversaciones largas, en monólogos que carecen de verosimilitud sobre la muerte, sobre la vida y sobre el estado del enamoramiento. Porque no me creo que nadie hable de la manera en la que lo hace Díaz-Varela, íntimo amigo de Deverne, con una Coca cola en la mano. Yo no me lo creo, no digo que no pueda ser verdad. Con todo, pronto da un vuelco y Marías reconduce la novela por otros caminos, más oscuros, casi negros, en los que su estilo vuelve a conseguir envolverte y no te suelta hasta el final.

Y aunque he nombrado aquí a Deverne y a Díaz-Varela, la auténtica protagonista de esta novela es María, una mujer sensata, a la que consigues conocer perfectamente, un personaje perfilado a la perfección, que se ve envuelta por casualidad por una serie de acontecimientos que han de marcar su vida. María, que trabaja en una editorial. María, la joven prudente, a la que le cuentan dos versiones de una sola historia, porque la Historia siempre es solo una, y descubrirá, con el tiempo, y al final de la novela, cuál de ellas fue la verdadera. 

Marías dice "todo" también con lo que no dice, sobre todo al final, sorprendiendo al lector, que termina por coger cariño a una mujer y a una novela que al principio -o a la mitad, más bien- resultaban espesas, confusas.  Pero que al final se vuelve reconfortante, algo que solo él podría conseguir de esa manera, con esa riqueza, con esa precisión en las palabras que puede incluso provocar rechazo, por pedante, por recordarnos en cada una de sus largas frases lo buen escritor que es, lo buen traductor que es, dueño de una gran cultura, como pocos, haciendo referencias en su obra a clásicos como Shakespeare o Balzac.  

Me ha gustado la novela, no me cabe duda de que es uno de los escritores más importantes de este siglo XXI, por encima de la media y el señor es consciente de ello, de su superioridad. Os la recomiendo a todos, sin duda, os recomiendo que la leáis despacio, pero sin perder el ritmo, os recomiendo que os acerquéis, si no lo habéis hecho ya, a su obra, porque es toda una demostración de grandeza literaria. Y sólo por eso, ya merece la pena. 

jueves, 18 de agosto de 2011

Las mejores canciones de AMY WINEHOUSE

10. Rehab
Probablemente sea su canción más conocida. Fue el primer single del mítico álbum Back to black, un tema pegadizo con mucho feelin' y una letra que se convirtió en el leivmotiv de su existencia, hasta su prematura: Intentan llevarme a rehabilitación pero yo dije "No, no, no!". 

9. To know him is to love him
Esta canción, dedicada a su padre, es una versión del tema de Teddy Bears de 1958 que también cantó John Lennon en los años setenta del siglo XX. Suena preciosa y triste en la voz de Amy.



8. Stronger than me
Cuando Amy editó este tema, todavía no sabía que su carrera y su estilo habría de dar un vuelco, que el soul habría de empañar su vida. Con todo, es probablemente de los mejores temas de Frank, el primer álbum de la artista, que suena a jazz.



7. Some unholy war
Pura emoción, viendo este video uno puede hacerse una idea de lo que esta mujer era capaz de hacer con su voz, de lo que era capaz de transmitir. Estoy sin palabras.



6. Wake up alone
El álbum Back to black contiene varias poesías cantadas, esta canción es una de ellas.




miércoles, 17 de agosto de 2011

LUZ DE LIBERTAD: Y el ganador es...


Hola a todos. Ya estoy aquí, de vuelta, en este Madrid que me he encontrado lleno de peregrinos... 

He estado unas semanas de vacaciones, primero en Lanzarote, una isla preciosa, y después redescubriendo los colores y los olores de Marruecos, sus contrastes y sus sabores. He estado en Casablanca, Rabat, Fez y Tánger.

A partir de mañana el ritmo de reseñas volverá a ser el habitual y, por el momento, no se publicarán más entrevistas (las tenía programadas para estos días de ausencia) por lo que hablaré de Amy Winehouse, protagonista del mes de agosto, de su música. Y también publicaré tres reseñas literarias de las obras que me han acompañado en estas vacaciones. 

Sin más, os dejo la lista de participantes y, un poquito más abajo, podréis descubrir al ganador de Luz de libertad, elegido a través de Random.org. Muchas gracias a todos los participantes!!!!! Os quiero!!

Lillu: 1, 2, 3, 4, 5
Elvira: 6, 7, 8, 9, 10
Lalo Martín: 11, 12, 13, 14, 15
Margari: 16, 17, 18, 19, 20
Carol:  21, 22, 23, 24, 25
Ro.: 26
Vero: 27, 28, 29, 30, 31
Noe..: 32
Jesús: 33, 34, 35, 36, 37
Sonia: 38, 39, 40, 41, 42
Lucas Liz: 43, 44, 45, 46, 47
Metgaladriel: 48
Gijón: 49
Antonio Godino: 50, 51, 52, 53, 54
Bookworm: 55, 56, 57, 58, 59
Susana Hernández: 60, 61, 62, 63, 64
Laky: 65, 66, 67, 68, 69
Margaramon: 70
Saggara: 71
Athenna: 72
Offuscatio: 73
Goizeder: 74, 75, 76, 77, 78
Pilar: 79
Burgwoman: 80
Carmen: 81
Tatty: 82
Trescatorce: 83
Naguoki: 84

Y tras esto,  procedo al concurso y os anuncio que la ganadora es:

CAROL 


¡Enhorabuena!
¡Un abrazo muy fuerte!

martes, 16 de agosto de 2011

Entrevista a la cantante JAVIERA MENA


La chilena que evoluciona tras sentir y sufrir la magia del amor

La cantante chilena Javiera Mena acude a la cita con con la cara lavada, derrochando dulzura y sencillez, para hablar de su segundo disco, Mena, que se editó a finales de 2010 y que está presentando en directo por España estos días. 

Tras  Esquemas juveniles, con el que se dio a conocer hace un lustro, la artista sentía cómo los ojos, tanto de  fans como de expertos musicales, estaban puestos en ella, y aunque se define como una persona insegura, lo cierto es que enseguida reconoce que no saca a la luz ninguno de sus temas hasta que el resultado final le convence. Y es que sentirse satisfecha con el trabajo le resulta imprescindible. “El primer álbum es mucho más inocente, como un primer acercamiento a la música, una recopilación de las canciones que había escrito desde los 15 hasta los 21 años”, explica la santiaguina, que acaba de cumplir 28 años. 

También incluyó en esa ópera prima una versión de Yo no te pido la luna, un clásico que le gustaba a su mamá y que se convirtió en la canción más exitosa de su debut discográfico.

Fueron cuatro años los que tardó en publicar Mena, todo un proceso de madurez en los que ha adquirido un 
enorme bagaje y en el que, en todo momento, ha estado implicada con el proceso de creación del álbum.

“Ahora ya tengo un proyecto musical sólido, más electrónico y más maduro, después de haber sentido y sufrido el amor". Porque este sentimiento es el leitmotiv de sus canciones. Aunque sea un tema del que se ha hablado tantas veces, le gusta expresarlo con su propio lenguaje. “Es lo más mágico que puede sentir un ser humano”, cuenta esta chilena. 

Pero Javiera Mena se inspira en todo: en lo natural, en las nubes y la naturaleza o en lo cotidiano, para dar forma a sus canciones y a su música, que definen como “electropop pegadizo, melancólico y bailable”. 


Melómana en directo
La cantante se defi ne como una persona muy melómana, una adicta al pop de Madonna, de Michael Jackson o del grupo sueco Abba. “Aunque también escucho cosas más  indie y oscuras, como  My bloody Valentine”, repasa. “Y en cuanto a la música en español, desde el grupo Los Prisioneros hasta Camilo Sesto o Jeanette. La música romántica me pegó por mis papás”, dice divertida con su acento chileno.

En el Dcode Festival
Todos estos artistas han influido en su evolución musical, pero sigue aprendiendo cada día. Ahora está especialmente emocionada con su participación en el Dcode Festival de Madrid, donde actuó el pasado 25 de junio, un evento en el que compartió cartel con grupos como The Ting Tings o Kasabian. “Es súper alimenticio para mí”, afirma entusiasmada. 

Su concierto fue muy bailable y electrónico, pero con alguna balada también, en la que desenchufa el ordenador y se queda a solas con la guitarra para mostrar su lado más introspectivo, provocando diferentes cambios en el estado de ánimo de sus seguidores. “Lo más importante para mí es que la energía que yo quiero plasmar con mis canciones llegue a la gente como algo verdadero y grato”, afirma. 

Mena considera que es precisamente en los conciertos donde se puede llevar a cabo el negocio de la música. “Yo nací artísticamente con la era digital, iTunes, Spotify..., por lo que jamás me sentí herida por las descargas. Nunca tuve un apego enorme por las ventas de discos”, dice. “Pero considero que es necesario que se legisle de alguna manera la forma en que la gente debiera descargar digitalmente los discos con precios asequibles”, añade la artista, antes de invitar a todos los chilenos que andan por España a conocer su música, “porque les puede acercar a las plazas de allá, al barrio Brasil y al barrio Yungay de Santiago de Chile”, donde Mena se crió, termina diciendo, con una pizca de nostalgia en la voz.

sábado, 13 de agosto de 2011

Entrevista al cineasta FARID FATMI


Farid Fatmi, el triunfo de transmitir la realidad delante y detrás de la cámara


Después de una dilatada trayectoria como actor, el marroquí Farid Fatmi acaba de ponerse detrás de la cámara para dirigir el que es su segundo cortometraje, Yo no soy yo

Recibe a  Sí en su casa, en pleno centro de Madrid. Suena una música clásica de fondo y se lía un cigarrillo para fumar tranquilo mientras habla de su trayectoria profesional y de sus anécdotas en España, que no son pocas, puesto que llegó hace ya casi tres décadas. 

“En 1982, España era el paraíso. Cuando llegué a Barajas, las azafatas eran amables, yo llamé a mi madre le dije: ¡la gente sonríe, qué majos!”, exclama con una carcajada sonora y sincera que inunda todo el espacio. 

De marino a actor 
Pero, antes de llegar a Madrid y descubrir que lo que quería hacer en su vida era interpretar, pasó una temporada en Cádiz, trabajando como marino. “Aun así, sabía que había algo dentro de mí que tenía que salir. De pequeño, en Alhucemas, soñaba con esas cosas que veía en las películas, una maravilla en comparación con la cutre calle y la cutre casa de entonces”, cuenta.  

Fue precisamente en su ciudad natal donde, gracias a las clases “de lujo” de Juan Román, aprendió a captar y 
transmitir sensibilidad, lo más importante para un artista, sea cual sea el ámbito en el que se desarrolle. 

“Cuando me mudé a Madrid me dije que al día siguiente iría al Café Gijón para triunfar. Pero tardé cinco 
años en entrar allí”, recuerda. Y es que su incursión en el mundo del cine fue de casualidad. 

Un comienzo ‘a lo grande’
“Un buena mañana, una pareja entró al bar donde yo trabajaba, y me invitó a participar en Bajando al moro, 
de Fernando Colomo”. Un comienzo aparentemente a lo grande, algo que refuta inmediatamente entre risas: 
“Era de extra, de espaldas y sin frase”. “Eso sí, después me apunté a una agencia y desde finales de los años 80 hasta 2001 hice casi todos los papeles de marroquí tanto en televisión como en cine”, asegura. 

Agradecido a Madrid
“A mí me ha formado la gente de Madrid. Me acogieron, me orientaron, me enseñaron todo lo que pudieron”, dice. Con el idioma nunca tuvo problema. En su Alhucemas hablaban en español, pero la enseñanza que recibió fue en francés. “Tengo un poco de complejo por mi acento”, dice, pero lo cierto es que el único que ostenta es el madrileño. 

Ha trabajado en series como  Los ladrones van a la oficina o Sin tetas no hay paraíso, y en películas como El 
oro de Moscú, Cosas que hacen que la vida valga la pena o Poniente, gracias a la cual ganó, en 2002, el premio al mejor actor en el Festival de Cine España de Toulouse. 

“He hecho mucha comedia, pero muchas veces son interpretaciones en las que solamente se explota el lado de la delincuencia, haciendo de sin papeles. De médico hasta ahora no he actuado”, remata gracioso, pero reflexiona un poco y añade: “Ahora hay más presencia, forma parte de la sociedad tener una amiga árabe, un compañero de trabajo árabe. Así que ahora es factible que haga de doctor en cualquier momento”.

El marroquí cuenta que la dirección le ha gustado desde pequeño, que iba germinándose dentro de él, pero considera que es más complicado y que hay que ir “paso a paso”. 

En 2004 dirigió su primer cortometraje, Dueñas y dueños, que “fue más un ejercicio de exploración, no ha ido a festivales”. Ahora acaba de presentar su segundo corto, Yo no soy yo, en el que habla de los estereotipos inmigrantes con un toque de humor ácido, pero lanzando un mensaje totalmente demoledor: si seguimos dejándonos llevar por clichés racistas, gente que vale muchísimo se va a marchar de España. 

“Ser cineasta no es sólo hacer películas para que triunfe el director, sino para transmitir algo, para que le llegue una parte de la realidad a los espectadores. Ése es el verdadero triunfo”, asegura.

Fatmi sigue actuando, le encanta. Pero ya anda metido en la dirección de su próximo corto,  Salsa de lágrimas. ¿Para cuándo el salto al largometraje? “Cuando me vea capaz y con confianza en mí mismo. Tengo proyectos en marcha”, sentencia misterioso, antes de despedirme de él con un abrazo de gratitud y decirle que, cuando gane el Goya, le llamaré para felicitarle en vivo y en directo. Lo ganará, seguro, antes o después.

  

martes, 9 de agosto de 2011

Entrevista al cantante REY RUIZ


EL 'BOMBÓN DE LA SALSA' QUE BEBE DEL AMOR COMO FUENTE INAGOTABLE

Tras casi dos décadas de carrera musical, el cubano Rey Ruiz sigue siendo el Bombón de la salsa que endulza la vida de sus fanáticos. Hoy, está tranquilo, y no es para menos, puesto que son 19 años ya los que lleva de trayectoria discográfica, desde que lanzó aquel  No me acostumbro, un éxito rotundo en toda Hispanoamérica que sigue sonando aún, como un clásico atemporal de la salsa.

“Es una fortuna llevar tanto tiempo cantando para el público”, dice el cubano, que ha estado recientemente por España tocando en directo, adonde llegó acompañado por un grupo de músicos internacional, entre ellos, venezolanos, dominicanos y ecuatorianos, lo que desmonta los argumentos de aquéllos que dicen que el multiculturalismo ha fracasado. “Lo hacemos lo mejor que podemos”, añade divertido el artista, avalado por numerosos premios internacionales. 

Desde aquellos inicios discográficos, instalado ya en Miami, le apodaron El bombón de la salsa, “un sobrenombre y un piropo” que le puso una locutora de la radio de Miami. 
“Parece que le gustaba mi música y parece que yo también”, recuerda, aunque reconoce que prefiere que le 
llamen simplemente Rey.  

Renacer en la diáspora
El salsero se crió en La Habana, escuchando música cubana. Pero cuando salió su primer disco, ya estaba instalado en Estados Unidos. “Durante un tiempo, estuve desconectado de la música de mi país y me mantuve 
más pendiente de lo que se hacía en Puerto Rico, que tenía una influencia mucho más importante sobre lo que 
yo hacía, imprescindible para seguir desarrollándome”, explica. 

“Cuando llegué a Miami, fue como volver a nacer. Dejé de estar en un país cerrado, en el que cosas de la 
vida cotidiana, como tomar una Coca-Cola, es algo especial”, dice.“¡Esta comida en Cuba hubiera sido memorable!”, exclama echando un vistazo a las delicias colombianas que hay sobre la mesa de La Fogata, el restaurante madrileño en el que me atiende: patacón relleno de gambas, una ensalada de aguacate, unas empanaditas de carne, un ajiaco, una bandeja paisa…

Eso sí, durante todos estos años ha mantenido un vínculo con Cuba que se refleja en su acento. “Si soy 
cubano, tengo que sonar cubano”, dice divertido. “Además, Miami es la provincia más al norte que tiene 
Cuba”, añade.

Pero, aunque regresó a la isla en septiembre de 2010 por primera vez desde que se marchó de allí, y disfrutó de unos días de vacaciones con su familia, en los que todo el mundo le trató muy bien, sabe que su futuro está en Estados Unidos, “porque en Cuba, con Raúl Castro, hay una continuidad política”, y él, donde se siente a gusto, es en Miami. Con todo, reconoce que le encantaría cantar en la isla. “¡Ojalá, estoy loco por tocar allá algún día!”, afirma.

Sus preferidas
El artista acaba de realizar una minigira de conciertos por varias ciudades de España, en la que, además de interpretar sus éxitos conocidos por todos, como El diablo anda suelto o Mi media mitad, ha cantado algunos 
de los temas incluidos en Mis preferidas, la última compilación discográfica en la que rescata piezas de sus discos que no fueron singles. 

“Mucha gente piensa que la canción que suena en la radio es la mejor, o mi favorita, pero eso no es siempre así, por lo que quería poner énfasis en estos temas que han pasado más inadvertidos”, explica. Canciones que han ido publicándose a lo largo de casi estas dos décadas en las que ha evolucionado como artista y como persona, a la par que su público, con el que siempre es amable. “Hagas lo que hagas en la vida, siempre maduras”, dice el salsero. 

Ahora, está preparando un nuevo álbum en el que incluirá canciones inéditas, aunque lo más probable es que hasta 2012 no vea la luz. En él, seguro seguirá cantando a la salsa, un ritmo que no pasa de moda. Y seguirá, también, dedicándole temas al amor. “La fórmula de cantarle al amor y al desamor es inagotable, siempre y cuando se haga actual, y va a seguir funcionando, por los siglos de los siglos”. Amén.

viernes, 5 de agosto de 2011

Mis canciones del mes de agosto

10. Rojas y Niña Pastori: Llorándole debajo del agua (-2)
Agosto se presenta con pocas novedades musicales, y me alejó aquí de las canciones del verano que me persiguen en las terrazas y las discotecas. Me sigue encantando esa manera de combinar los susurros y la potencia vocal de La Pastori. 


9. Javiera Mena: Yo no te pido la luna (-2)
Esta chilena versionó en su primer álbum este clásico de la música pop. Yo no te pido la luna, solo te pido el momento... Y es que hay veces que no podemos dar ni recibir nada más que lo que el presente nos permite, y es mejor no pensar en el futuro.


8. Lara Fabian: Perdere l'amore (N)
Hace unas semanas, una canción que publicó Vero en su blog me llevó a querer escuchar de nuevo esta canción, que me sigue poniendo los pelos de punta. Un tema en el que Lara Fabian está espléndida y en el que habla de alejarse de la persona amada cuando se es adulto, cuando se hace tarde, cuando entre los cabellos comienzan a parecer algunas canas, cuando en la cara aparecen algunas arrugas que antes no estaban. La canción te hace reflexionar si ha merecido la pena entregar tanto durante tantos años, y todo se destruye, y apenas queda nada de todo el tiempo junto. Cuesta incluso reprimir las lágrimas con esta interpretación. Se la dedico a Paola, que sé que le gusta.




7. Beyoncé: Best thing I never had (-1)
Si el mes pasado os presentaba la canción, os traigo hoy además el vídeo en el que Beyoncé aparece "vestida" de novia. Pensaba que la canción me conquistaría más, pero no consigue calarme del todo. ¿Os gusta a vosotros?




6. Vanesa Martín: Trampas (-5)
Después de conseguir el número 1 el mes pasado baja cinco puestos, pero es la sexta vez que aparece en mi lista de canciones del mes, lo que significa que lleva medio año sin parar de sonar en mi cabeza. Y es que describe tan bien sensaciones tan íntimas que no puedo dejar de escucharla. Me da pena tenerte y no tenerte, me da pena porque te busco entre la gente...  Si todavía no la habéis escuchado (delito tenéis, porque seis meses la llevo poniendo) es el momento, espero que os emocionéis tanto como yo con esta interpretación acústica, voz y guitarra... y sentimiento.



lunes, 1 de agosto de 2011

Protagonista del mes... Amy Winehouse


Se le apagó la voz... Víctima de su propia vida, de su propia historia. A Amy Winehouse le dejaba de latir el corazón, aquel que ya murió una vez en su vídeo Back to black, el pasado 23 de julio, en su casa de Londres, con tan sólo 27 años, la edad en la que murieron otras leyendas del rock como Janis Joplin o Kurt Cobain, Jimmy Hendrix o Jim Morrison. Pero Amy no era una rockera, sino una dama triste del soul, de un soul contemporáneo que ella trajo de nuevo, que vistió con un aire de choni del Bershka, con pañuelos rojos, con piercings sobre el labio, una eyeliner tan gruesa que rozaba la vulgaridad y un moño imposible. Una imagen llena de carácter, imposible de olvidar. 

Quizá Amy Winehouse no quería vivir más, quería ser leyenda, pero me da rabia que nos dejara tan poco, apenas dos discos, tan sólo uno de ellos con todo su esplendor. Frank, el primero, de ecos jazzísticos. Back to black, el segundo, de los mejores discos de toda una década, de todos los tiempos, que puso a todos de acuerdo, por su aire melancólico, por recibir la herencia de la gran Nina Simone, por  traer al presente un aire pasado. 

Y se apagó su soul con 27 años, porque con ese esplendor llegó también la droga, el alcohol, y cuanto más se acercaba al límite, cuanto más peso perdía, cuantos más escándalos daba, más desgarrada sonaba su voz, más profundo su lamento, un grito que pedía auxilio y que nadie supo dárselo. Amy se ahogó, todos dejaron que se ahogara. Por eso, cuando desperté de la siesta el pasado 23 de julio, la sorpresa estaba atenuada por el espectro que habíamos visto en los últimos tiempos. Porque Amy, la gran Amy Winehouse, la que en 2007 y 2008 se comía el mundo, no era más que una yonqui destrozada, y nadie podía salvarla ya, tan sólo la muerte habría de convertirla en leyenda. Y así ha sido.

He hablado poco de ella en CAJÓN DE HISTORIAS, la elegí como una de las Mejores Artistas de 2008 y elegí Back to Black como la mejor canción de la década. He hablado poco de ella, esperando a que resurgiera de sus cenizas, que sacara ese tercer disco que dicen que tenía acabado desde principios de año y que, ahora, seguramente, verá la luz. Estaba esperando a que volviera a brillar, pero ya sólo brillará su recuerdo agridulce.

Una noticia triste, tristísima la de su muerte. Este mes le rendiré desde aquí mi pequeño homenaje, para que su voz permanezca viva.

viernes, 29 de julio de 2011

ANTONIO LÓPEZ: Retrospectiva en el Museo Thyssen de Madrid


El museo Thyssen de Madrid inauguraba el pasado 28 de junio una exposición sobre la obra del pintor Antonio López (Tomelloso, 1936), uno de los artistas vivos con más relevancia en el arte contemporáneo.

La exposición comienza con una mirada a su obra más reciente, no sólo a su pintura, también a su escultura. Es un homenaje a Madrid, siempre a Madrid, la ciudad en la que ha vivido durante tantos años, pintando su luz, sus sombras y su señorío. Además de su angustia, de su ausencia de personas y de almas que producen una sensación de soledad urbana que acongoja y recoge en sus cuadros de la capital, de la Gran Vía a diferentes horas los más hermosos, y también otros (como Madrid desde Capitán Haya, del que ya hablé una vez en CAJÓN DE HISTORIAS, o Madrid desde la torre de bomberos de Vallecas, en la imagen) que son como una fotografía gigante, como una maqueta vista desde lejos.

Antonio López, de paciencia infinita, de meticulosidad extrema. Y de maestría, la maestría de un orfebre que saborea aquello que hace y lo extiende en el tiempo sin perder ni un ápice de entusiasmo.

En su obra escultórica estudia el cuerpo humano, representa la figura humana con absoluta precisión, como en Hombre y mujer, u Hombre tumbado, donde la tensión en la parte superior (las venas marcadas del cuello, los hombros cargados) contrasta con lo relajado del pene, las piernas y los pies.

Y la visita continúa con un viaje en el tiempo, con aquellas obras de los años sesenta y setenta del siglo XX, en los que nos muestra diferentes partes de la casa (algunos dibujos a lápiz no tienen desperdicio), a veces partes impúdicas y sucias y vulgares, elevadas gracias a él a la categoría de arte.

Podría decir mucho más de esta exposición que es el resultado de una vida de trabajo (como todas las vidas en realidad, dedicadas en su mayor parte al trabajo...), podría hablar de los membrillos, de las flores o de las cabezas, de los retratos a su esposa Mari, pero creo que lo mejor es que os acerquéis al Thyssen y disfrutéis de Antonio López, porque merece la pena, de verdad. Estará hasta el 25 de Septiembre.

martes, 26 de julio de 2011

LO QUE ESCONDE TU NOMBRE, de Clara Sánchez


Una de los best-sellers españoles del año pasado, Lo que esconde tu nombre es un producto literario ejecutado para ese fin: convertirse en un fenómeno de masas. Con una campaña de marketing gigante, impulsada por un Premio Nadal, nadie en la Editorial Destino tenía dudas de las buenos resultados que obtendrían. Y así fue.

Dos personajes principales, aparentemente paralelos, cuentan sus historias en primera persona: Julián, un anciano que viaja desde Buenos Aires para dar caza a unos nazis (sí, como lo leen…) y Sandra, una joven embarazada que escapa de la ciudad para reencontrarse con ella misma y decidir qué hacer con su vida. El destino les cruza y les pone de por medio una aventura que se prevé, cuanto menos, interesante, de la mano de otros dos ancianos noruegos, los Christensen, los antiguos nazis, ahora dos ancianitos “inocentes”.

Sin embargo, he de decir que a la novela le falta sentimiento, una tara demasiado grave, demasiado insalvable. Se lee rápido. El estilo de Clara Sánchez no ha terminado de convencerme, sin llegar nunca a desagradarme, el cambio de registro es evidente, pero no entraña una complejidad narrativa, más bien denota una simpleza que llega a ser infantiloide.

Los personajes no terminan de conquistarme tampoco, como si hubiera algo en ellos que hace que no termines nunca de fiarte, de entregarte, al menos eso me ocurría con Julián, el anciano protagonista, al que quise querer y no pude. Con Sandra fue diferente, demasiado niña para ser mujer, demasiado tonta desde el principio, carente de gracia, de carisma y de luces. Hay algunos momentos de brillo en todos ellos, también en los Christensen, pasajes breves de una calidad superior, pero el regusto que queda es de flojedad y simpleza.

Y lees, y lees, y sigues leyendo y acabas la novela en un santiamén y te das cuenta de que la olvidarás pronto porque, a pesar de un argumento que podría haberla convertido en una pesadilla terrorífica y angustiante, que podría haber despertado inquietudes y miedos, fracasa en su intento y se convierte en una obra demasiado plana, con algunas partes huecas, previsible y carente de emociones.

Con todo, quiero dejar claro que no es una mala novela. Tampoco una buena novela. Simplemente una obra que si cae en tus manos puedes leer, entretenerte y desechar. Un libro de usar y tirar del que extraer poquísimo. Eso no quiere decir que no lo recomiende, simplemente considero oportuno advertir al lector potencial de ello, y seguro que hay lectores que, en determinados momentos, lo que buscan es una novela como esta, un best-seller entretenido y nada más. 


domingo, 24 de julio de 2011

Bandas Sonoras #3#: EL GUARDAESPALDAS, de Whitney Houston


Este álbum fue uno de los primeros que me compré. Recuerdo ahorrar dinero y pedir a mi madre que me llevara hasta la tienda de discos (al extinto Madrid Rock) para comprarme este CD que me costaría, ¿cuánto? ¿1.000 pesetillas?

Whitney Houston en 1992 vivía su época dorada, nunca antes había brillado tanto y nunca tanto brilló después, a pesar del éxito siempre cosechado hasta que las drogas le rompieron la voz. Con El guardaespaldas protagonizaba una película de amor que gustó a casi todos y que se ha convertido en uno de los clásicos del género romántico de los años 90 del siglo XX.

Y la Banda Sonora, la que traigo hoy a CAJÓN DE HISTORIAS, uno de sus mejores discos. Incluye 12 temas, seis de los cuales son cantados por la propia Whitney. Y, entre ellos, alguna balada inolvidable, como I have nothing o Run to you, ambas nominadas al Oscar como Mejor Canción Original.

Pero, sobre todo, este álbum contiene el buque insignia de la artista: I will always love you. Una canción que Whitney hizo mítica a pesar de que se trata de una versión de Dolly Parton. Pero es en la voz de Whitney en la que alcanzó todo su esplendor. El tema se mantuvo durante 14 semanas en el Número 1 de Estados Unidos, un puesto que alcanzó en, al menos, 30 países, y la Banda Sonora ha vendido más de 48 millones de copias en todo el mundo.

I will always love you es una canción que trata sobre una despedida, la más triste de todas porque es una despedida cargada de amor, y eso siempre duele más. Porque duele saber que te marchas, pero pensarás en la persona amada a cada paso que des. 

Maravillosa "hecatombe" final la de esta canción, con ese ¡pum! que tantos buenos momentos de amistad me ha hecho pasar. 

I hope life treats you kind, 
and I hope you have all you dreamed of...
And I wish to you joy and happiness,
But above all this, I wish to you love.. 

(Espero que la vida te trate bien,
y espero que tengas todo lo que soñaste,
Y te deseo alegría y felicidad,
pero por encima de todo esto, te deseo amor...)



jueves, 21 de julio de 2011

METAFÍSICA DE LOS TUBOS, de Amélie Nothomb

Vuelvo a las novelas autobiográficas de Nothomb y también al francés, después del desencanto que me produjo Antichrista. En Metafísica de los tubos la autora nos lleva de nuevo a Japón y, desde su nacimiento, relata los hechos de su más tierna infancia hasta los tres años. ¿Cuánto hay real y cuánto imaginado en esta novela? ¿Realmente recuerda Amélie los sucesos que cuenta o son más producto de su imaginación? No lo sé, y dudo que mucho de lo que cuenta sea real, pero es cierto que vuelve a demostrar una lucidez pasmosa, tal y como ocurriera en Estupor y temblores y en Ni de Eva ni de Adán.

La autora vuelve a hacer referencia a la religión y la Biblia, como en las otras, y cuenta como, desde el nacimiento, se autoproclama Dios. Y Dios opta por ser también un tubo, un tubo digestivo inerte que sólo puede comer, digerir, pero sin capacidad de comunicarse, reír, llorar o moverse. De ahí el título de la obra. Y hablando del título: me planteo que se le debió pasar por la cabeza a Nothomb para titular así esta novela: Metafísica de los tubos. Siendo una escritora consagrada, puede permitirse el “lujo” de poner el nombre que desee, sabedora de que no le irá mal. Pero, si hubiera sido su primera novela, ¿no os parece un título, quizá, poco apropiado? A mí, al menos, sí me lo parece, me da la impresión de que la palabra “metafísica” asusta e incluso espanta, y a Nothomb le gusta mucho utilizarla en sus novelas. Lo que está claro es que no deja indiferente a nadie.

Volviendo al argumento, Dios descubre, a los dos años y medio y de manos de su abuela, el placer (gracias a una onza de chocolate) lo que le hace despertar de su estado vegetativo y convertirse en una niña con plenas facultades.

Amélie Nothomb vuelve a elegir una fotografía suya para la portada (como decía Eva de La historia en mis libros, un poco diva, ¿no?) pero esta vez es una fotografía de su niñez, totalmente entrañable. 

Con el estilo sencillo y ligero que le caracteriza, con el humor ácido que impregna su obra –y por extensión, su vida, podríamos afirmar- Metafísica de los tubos es una novelita graciosa, con algunos pasajes muy agradables y en la que nos vuelve a acercar a Japón, haciendo hincapié en las diferencias culturales, en el racismo y el odio que durante esos años sesenta todavía estaba pegando en la piel de muchos nipones. Y nos regala con dulzura un relato de la infancia en el que profundiza sobre la religión, sobre el lenguaje y sobre la vida y la muerte. Recomendable. 

martes, 19 de julio de 2011

Concierto de VANESA MARTÍN en Fuengirola (Málaga) + ARRÁNCAME (letra y video)

 

El mes de febrero fui al concierto en el Teatro de Madrid que ofrecía Vanesa Martín. La casualidad, el destino, no lo sé, quiso que precisamente los días que he ido a Málaga (voy desde hace años, es casi como un ritual: sin "Málaga bendita" no hay verano) la cantante actuara allí con motivo de las fiestas del Carmen. Y no me lo podía perder. No podía porque la primera vez que la vi en directo fue espectacular, porque quería verla esta vez al aire libre (nada tienen que ver los conciertos en teatros y pagando y aquellos al aire libre y gratis) y, por qué no decirlo, porque "necesitaba" escuchar de nuevo Arráncame, uno de los temas que irán en su próximo disco, que ya cantó en el otro concierto y nos pidió que por favor no publicáramos el vídeo en YouTube, algo que ha sido respetado durante meses.

Antes de ella, actúo una orquesta que tocó canciones conocidas por todos. Después salió Vanesa Martín para darme cuenta de que hay artistas con muchísimo carisma, que llenan el espacio, que con su forma de cantar, con su manera de animar al público y con su entrega consiguen una calidad al alcance de pocos. Y, en este segundo concierto, he podido comprobar que Martín es de esas cantantes que ganan en directo, que su voz adquiere una fuerza y sentimiento que a veces se diluye en los discos. 

Dio un repaso a su álbum Trampas y cantó alguna de las canciones de Agua, su primer disco. Y, sobre todo, presentó Arráncame, consiguiendo dejar al público mudo, por la descarga de emociones. Ella misma ha puesto el enlace del vídeo, que comparto ahora con vosotros y espero que lo disfrutéis. A mí me encanta. Gracias Vanesa por tu buen hacer, por tus letras que forman parte de mi vida, porque ya he dicho en alguna ocasión que has conseguido contar y cantar parte de lo que he sentido, gracias por tu simpatía y, sobre todo, gracias por tu música. 

Lo que empecé a vivir en primavera,
me di cuenta de lo que era
ayer mientras me despedía.
Cerré los ojos y al tragar saliva,
aquel nombre se me iba
como espuma de cerveza.

Ay, pasan,
los coches pasan
con sus historias.
La vida queda en las casas
y en la memoria.


La libertad que yo probé contigo,
–no hay vergüenza, te lo digo–
era lo que más me frenaba.
Por miedo a no saber corresponderte.
Qué bueno nacer valiente,
cómo afrontas lo que pasa.

Arráncame
la piel a tiras porque sé
pasaste por mi lado y no te supe, no te supe ver.
Arráncame y enrédate conmigo,
y rómpeme el vestido,
cansemos hasta los amaneceres.

Me desperté con el sol en la cara
y las arrugas de mi cama
eran las que más me pedían...
Entre revistas y algún que otro diario,
retrasé mi calendario
para ver si así volvías.



lunes, 18 de julio de 2011

Obras maestras #2#: LA VIDA ES BELLA, de Roberto Benigni


Esta es una historia sencilla, pero no es fácil de contar. Como en una fábula hay dolor, y como una fábula está llena de maravillas y felicidad.

Hace unas semanas conocíamos la noticia del fallecimiento de Romeo Salmoni, el judío que inspiró la historia de La vida es bella, una de las mejores películas de todos los tiempos, con un Roberto Benigni en estado de gracia.

La película cuenta el esfuerzo de Guido para conquistar a Dora (Nicoletta Braschi), y después, internados en un campo de concentración durante la II Guerra Mundial, para que su hijo no se de cuenta de la horrible situación real y crea que todo se trata de un juego de niños. Y jugando con la risa, bailando entre la comedia y el drama, el filme consigue despertar las emociones más sinceras en el espectador, provocar sus risas mientras las lágrimas espesas e inevitables caen de sus ojos.

Aquellos que no sepan apreciarla deben ser monstruos.

Multipremiada, se hizo con nueve premios David de Donatello, dos premios del Cine Europeo, el Gran Premio del Jurado en Cannes, el Bafta inglés al Mejor Actor, el César francés y el Goya español como Mejor Película Extranjera y Europea respectivamente, y es ganadora de tres premios Oscars (Mejor Película de Habla no Inglesa, Banda Sonora y, atención, Mejor actor para Benigni), recibiendo el primero de manos de Sofía Loren, en uno de esos momentos inolvidables que nos ha regalado una ceremonia de los Oscars:


Una fábula llena de ternura que inunda tu cuerpo, que se te mete por los poros de la piel y permanece dentro por mucho que pase el tiempo, convirtiéndose en una de esas películas imprescindibles, que obligan a dar las gracias a Roberto Benigni por haberla escrito, dirigido y protagonizado, por haber parido esta OBRA MAESTRA con mayúsculas.

La vida es bella es todo un canto a la vida, al amor profundo por una mujer y por un hijo, intensificado por el peor de los dramas posibles, La vida es bella un canto a la esperanza. De principio a fin, mágica y maravillosa.

viernes, 15 de julio de 2011

ANTICRHISTA, de Amélie Nothomb


Tercera novela que leo de la protagonista del mes, la primera que lo hago en castellano y la primera también que no es autobiográfica, tras Estupor y temblores y Ni de Eva ni de Adán. Diré además que, hasta la fecha, es la que menos me ha gustado de la autora.

En Antichrista nos cuenta la relación de "amistad" entre dos jóvenes universitarias y superdotadas de 16 años, Blanche (la narradora) y Christa. La primera es una chica tímida, introvertida, sin amigos. La segunda es todo lo contrario, popular, elocuente. Entre ellas nace una relación que ya desde el primer momento, disfrazada de amistad, se prevé como un paso previo a la esclavitud y en la que se cometen abusos psicológicos y físicos (el pasaje en el que obliga a Blanche a desnudarse carece, para mí, de fuerza alguna), en la que se explora la dependencia y la necesidad de dominar. 
Nothomb firma una novela fácil de leer, sencilla y breve, que no consigue despertar las sonrisas ácidas que impregnan sus novelas autobiográficas. Perfila bien los personajes: protagonista y antagonista están bien definidas, sí, pero son tan adolescentes e incapaces de provocar empatía en el lector, que todo lo ve ajeno, sin implicarse en lo que ocurre. Un lector adulto puede incluso pensar que todo el drama de Blanche es absolutamente ridículo, que no tiene sentido que algo así ocurra en realidad, que los padres son padres a pesar de todo, lo que implica que, en una situación así, defenderían a su hija, al menos le darían opción a exponer sus argumentos. En las obras que he leído de ella los personajes siempre están llevados al extremo, pero en otras consigue hacer triunfar la credibilidad que aquí fracasa. 

Quiero aclarar que es cierto que en la vida real hay personas como Christa, que necesitan sentirse superiores humillando a los demás, personas sin carisma alguno, llenas de complejos, por las que es relativamente fácil sentirse embaucado en un primer momento, bloqueado después para dejar paso a una situación que desnuda al humillante y lo convierte en humillado. Pero en Antichrista no consigues sentir nada, simplemente lees y avanzas. Tan sólo la frase final entraña un valor, pero una frase no consigue salvar una obra entera. 
Leerla en español me ha llevado a encontrarme además con algunas notas del traductor, debido a que hay juegos de palabras que ha sido incapaz de traducir, lo que me parece un fracaso. Y también quiero aclarar que algunas expresiones repetidas hasta la saciedad en una obra tan breve me han resultado agotadoras, como el hecho de que continuamente llame a su padre "el autor de mis días".

En definitiva, una obra breve que se lee prácticamente de un tirón (es imposible dejarla a medias, y eso dice mucho a su favor, a pesar de todo) pero que os podéis ahorrar y leer otras de las novelas de Amélie Nothomb que, si bien no son obras maestras, su humor y su cinismo elevan hasta un nivel más que aceptable y totalmente recomendable. 

miércoles, 13 de julio de 2011

PRIMOS, de Daniel Sánchez Arévalo


El director y guionista Daniel Sánchez Arévalo continúa su evolución desde el drama hacia la comedia con Primos, su tercer largometraje tras el drama AzulOscuroCasiNegro y la tragicómica Gordos

En esta, vuelve a contar con algunos de sus actores fetiche: Quim Gutiérrez, Raúl Arévalo y Antonio de la Torre. Un apunte: los tres han ganado el Goya gracias a una película de Sánchez Arévalo, lo que no hace más que confirmar la capacidad de este director para sacar lo mejor de sus actores. Y es que, por histriónicos que puedan parecer sus personajes, siempre consigue una naturalidad y una credibilidad asombrosa. 

 Primos comienza con un maravilloso monólogo de Diego (Quim Gutiérrez), al que su novia ha dejado justo antes de la boda. Esa situación motiva a sus primos, el chulo Julián y el traumatizado José Miguel (Raúl Arévalo y Adrián Lastra) a viajar hasta Comillas, el pueblo donde pasaron los veranos de su infancia y adolescencia, para reencontrarse con Martina (Inma Cuesta), el primer amor de Diego.

Allí se sucederán una serie de situaciones cómicas, pero Sánchez Arévalo es capaz de despertar la carcajada en el espectador renunciado a la parodia absurda o a lo grotesco, y su humor es bastante limpio, a veces algo disparatado, pero, sobre todo, digno, capaz de gustar a todos. Además, Primos tiene un trasfondo que invita a reflexionar sobre las relaciones sentimentales, sobre los lazos que se crean entre las parejas desvirtuando la realidad del amor y fomentando el acomodo o la esclavitud, incluso. Y también se habla de las relaciones familiares, de cuando estas se convierten en un apoyo esencial para el desarrollo vital de la persona, cuando son, ante todo, una amistad. 

Los actores están todos espléndidos, veraces, más los masculinos que los femeninos, pero Inma Cuesta (no se olviden de este nombre porque va a dar que hablar este año, seguro, la hemos visto en la televisión, la hemos visto en el teatro, y la vamos a ver mucho, a partir de ahora, en el cine) es uno de esos personajes que enamoran desde la sencillez, y Clara Lago sigue consolidándose como actriz con cada papel (esperemos que no eche a perder una carrera que apunta alto...)

Y, al monólogo inicial en la iglesia, hay que sumar la escena grandiosa en la que los primos interpretan una canción de los Back Street Boys, que no tiene desperdicio.

Primos se estrenó en cines a principios de 2011, lo que limita sus posibilidades para los próximos Premios Goya, mermadas además por tratarse de una comedia, pero es posible que consiga colarse en alguna categoría interpretativa, Raúl Arévalo y Antonio de la Torre son muy queridos por los académicos, y podría ser que incluso Adrián Lastra fuera seleccionado como Mejor Actor Revelación, si obvian su trabajo en Fuga de cerebros (todo es posible, señores).

En definitiva, una película muy amable que, aunque no pasará a los anales del cine español, sí consigue una efectividad y una calidad cinematográfica digna de las grandes comedias. ¡Enorme bravo para Daniel Sánchez Arévalo!

lunes, 11 de julio de 2011

200 veces GRACIAS! ¡LUZ DE LIBERTAD PARA CELEBRARLO!


¡GRACIAS a los 200 que os habéis animado a hacer click en "Seguir"! 

Para celebrarlo, quiero sortear un ejemplar dedicado de Luz de libertad, para que alguno de los internautas que pasan por aquí, amantes de la lectura casi todos, pueda leerla también. 


¡¡Os pido a todos vuestra colaboración para que el mayor número de personas se entere del sorteo y participe!! ¡¡Es muy fácil!!



Bases del concurso:
  • Puede participar todo el mundo residente en España. (Si ya has leído la novela te animo a participar igualmente, puede ser un bonito regalo). No es válido para participantes residentes fuera de España.

  • Para participar tienes que escribir un comentario en esta entrada que empiece de la siguiente manera "Yo también quiero mi Luz de libertad porque..." y a continuación puedes escribir lo que quieras.

  • Tienes que ser o hacerte seguidor del blog. Indispensable.

  • Tienes que envíar una copia del comentario a la siguiente dirección de e-mail: ismaelcruceta@gmail.com

  • A cada participante se le asignará un número de participación. A los comentaristas habituales (Actualización: mínimo 10 comentarios hasta la fecha de publicación de esta entrada) se les otorgará cuatro participaciones extras. 

  • La fecha límite para participar es el 15/08/2010 a las 23:59 horas. Se elegirá el ganador mediante random.org . Se comprobará que el ganador cumple el único requisito de ser seguidor. Si no se procederá a hacer el sorteo de nuevo.
¡¡BUENA SUERTE y MUCHAS GRACIAS!!

sábado, 9 de julio de 2011

NI DE EVA NI DE ADÁN, de Amélie Nothomb



La escritora belga nos vuelve a llevar de viaje hasta Japón en esta novela en la que relata sus aventuras en el país nipón y se centra, sobre todo, en su relación de “amor” con Rinri.

Cuando la joven Amélie llega a Japón en 1989 pone un anuncio para impartir clases particulares de francés y mejorar así también su nivel de japonés. Rápidamente responde el delgado Rinri, con el que rápido entabla una relación de amistad-amor muy peculiar. Sientes que él la ama “a la japonesa”, que parece una forma de amar comedida, y que ella se siente a gusto a su lado, cómoda. Y su relación fluye, aunque ella no sea capaz de responderle con un amor extremadamente intenso, algo que además, me hace plantearme que hubiera contrariado al muchacho, le hubiera desbocado.

La obra resulta de lo más divertida por el choque cultural entre ambos, porque sus concepciones vitales y sentimentales divergen y es difícil llegar a un punto común que perpetúe su relación.

Amélie explota la capacidad para reírse de sí misma, lo que provoca la risa en el lector. Y es que algunos de los pasajes son especialmente divertidos, como el de la ascensión al monte Fuji, o la cena con los amigos de Rinri (maravillosa). O el comentario que le hace la madre de “su chico”, que me provocó una carcajada: “No ves que con esa cara jamás podrás ser elegante”.

También me han encantado las progresiones en francés que hace el joven: desde su “ourrrrhhhh” para pronunciar “Oeuf” [œf], hasta el momento en el que aprende a utilizar la expresión Sacré, que se utiliza normalmente para mostrar admiración hacia una persona, y el chico no puede parar de usarla en cada momento. 

Escrito en primera persona y con la fluidez pasmosa de su pluma, hace fácil lo complejo, conquistando a buena parte de los lectores, tanto que es difícil encontrar palabras negativas hacia su obra. Yo diré una: nada de lo que he leído hasta ahora de ella me ha parecido una obra maestra de la Literatura Universal. 

Pero no creo que ella tampoco lo pretenda, sino que sus libros están cargados de una ligereza que entraña mucho más de lo que a primera vista puede extraer el lector, y Nothomb, desde la hilaridad, reflexiona sobre los choques culturales y habla con un profundo amor de las costumbres de Japón, país al que es fácil transportarse entre sus líneas.

Una novelita autobiográfica que me hace pensar que la vida que ha tenido Nothomb es muy novelable, que su propia vida y su carácter extravagante y fresco le llevaban a dedicarse a la literatura. Eso, o lo que es mejor aún, es capaz de hacernos creer su histriónica biografía cuando en realidad muchas de las anécdotas no son más que producto de su imaginación. Puede que nunca lo sepamos.

En definitiva, una lectura de lo más recomendable para pasar un rato divertido, sin pretensiones, sobre todo ahora en verano, que parece que las lecturas más apetecibles son aquellas cargadas de ligereza e ironía y humor. Una obra para disfrutar, simplemente, del placer de la lectura. ¡Sacré Amélie!

jueves, 7 de julio de 2011

MORTAL Y ROSA, de Francisco Umbral


Para muchos, Mortal y rosa es la obra capital de Francisco Umbral. Es una novela intimista, lírica y terriblemente dramática.

Más que un argumento en sí, Umbral describe con maestría una serie de sensaciones, unos estados de ánimo absolutamente demoledores que llevan al lector a descubrir que de lo que realmente está hablando es de la muerte de su hijo. Porque Umbral perdió a su hijo de seis años que padecía leucemia. Más que un “argumento novelístico”, estamos ante el diario personal de la que probablemente fue la etapa más dura de la vida del escritor.

Umbral habla del cuerpo, habla de los sentidos y del paso del tiempo, de la juventud y de las canas. Habla del sexo y de dios. Y del fin de la vida, del profundo dolor pegado a su cuerpo irremediablemente.

Pero también es esta una obra hecha de silencios y de espacios en blanco, algo que muy pocos autores se atreven a hacer y ninguno de los que he leído hasta ahora lo hace tan deliberadamente y tan bien, dando la misma importancia a la palabra que al silencio, al espacio en blanco que supone el respiro necesario para el lector.

Si hace unos días hablaba de la película Rabbit Hole, en la que los hechos son similares (afrontar la pérdida de un hijo), las premisas son diferentes, puesto que en el filme la muerte es accidental y brusca. Y aquí, se va cociendo a fuego lento por la enfermedad, carcomiendo las entrañas y la alegría y también la vida, no sólo del niño, sino también del padre. Y cada palabra es punzante, tanto que se desprende a la vez una hermosura sincera y dañina.

Porque de grandes dolores nacen grandes obras, he escrito aquí alguna vez, y el daño aquí es tan palpable que Mortal y rosa es una poesía en su totalidad y parece estar escrita más como un ejercicio de canalización del dolor que como una obra destinada a un público lector, porque llegas a sentir que, en cada una de las palabras leídas, estás entrometiéndote en la intimidad de un hombre destrozado que no quiere seguir viviendo más, por ser tan grande el sufrimiento que padece, tan profundo.

Porque si en otras obras, como en Paula de Isabel Allende, la muerte cercana de la hija que se presiente desde la primera página es todo un canto a la vida, el último regalo de una madre, y el drama por eso no es menor, sino simplemente más llevadero para los lectores, que sienten la muerte igual, sí, pero también las alegrías de una vida, en Mortal y rosa, la sensación es escalofriante y no deja lugar a ningún sentimiento blanco.

Y, con todo, a pesar del profundo drama, del profundo dolor, es una obra conmovedora en la que, en cada palabra y en cada silencio, se destila un enorme amor, el amor de un padre por un hijo, el amor más grande invade el  mundo.