lunes, 21 de diciembre de 2015

Reseña | Contigo en la distancia, de Carla Guelfenbein


Ganadora del Premio Alfaguara de Novela 2015, Contigo en la distancia es una novela en la que Carla Guelfenbein, protagonista del mes en CAJÓN DE HISTORIAS, despliega todo su potente músculo narrativo. 

Es la historia de la escritora de Vega Sigall, contada a través de Daniel y Emilia, y también de Horacio Infante, un reconocido poeta. Con un inicio brillante, Guelfenbein construye un thriller sereno sin asesinatos ni asesinos, pero con toda la fuerza de un secreto que atrae y arrastra vidas

Dos pequeños detalles nimios que he detectado y que la autora podría haber evitado: Emilia se cría en Francia y es hija de españoles, pero en su forma de hablar se cuelan demasiados modismos latinoamericanos... y el segundo es que Horacio trabaja en ACNUR y en un pasaje del libro dice que iba en el coche oficial junto a Vera, algo que es difícil que ocurra, que gente que no trabaja en Naciones Unidas se suba así, a pasear, en uno de los vehículos. 

Pero quitando esos dos detalles, estamos ante una obra sobre la amistad y el amor, sobre los éxitos y el fracaso, sobre la literatura y la vida, con algunos pasajes especialmente hermosos.

El lector se va dejando llevar por el secreto, pero sobre todo se ve mecido por una cadencia íntima. Y es que son los tres personajes principales los que hacen grande esta novela, una novela de personajes, más que de "argumento": Daniel, a la sombra de una esposa a la que ya no ama; Emilia, que viajó al otro lado del mundo para poder superar una extraña fobia; y Horacio, que siempre vivió con un temor. Y un personaje ausente pero que vertebra esta novela escrita de una manera depurada y limpia, sin palabras de más. 

Los personajes, más que la propia historia, la profundidad con la que están construidos, los conflictos interiores a los que deben enfrentarse, hacen de Contigo en la distancia, una gran novela que merece mucho la pena leer.


Las frases:
Ella y yo amándonos en silencio, y sentí una alegría en cuya tela estaba entretejida la ansiedad y la tristeza de saber cuán efímero era todo, cuán frágil. 

Podíamos mostrarnos desnudos, tocarnos, hacer el amor, pero lo que se escondía bajo la superficie de la piel aún constituía un territorio que debíamos explorar con cautela.

Besé sus ojos dormidos, su boca, su pelo, y abrazados esperamos el amanecer. Mientras aguardábamos pensé en el gigantesco potencial destructivo que tiene la adversidad. El amor radica en la capacidad de resistirla junto al otro. 


Texto: Ismael Crcueta @CajondeHistoria

3 comentarios:

  1. No me había fijado mucho en este libro. Creo que me gustaría así que lo tendré en cuenta.
    Besotes!!!

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  2. Pues no lo conocía =)
    Me lo llevo, parece una buena propuesta.

    Besotes

    PD. Feliz Navidad!!!

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  3. Un libro que me llevo apuntado.
    Por cierto, no se te ha pasado nada en esta lectura, incluidos los dos pequeños detalles. Ahora porque lo has dicho, pero seguro que yo ni me daría cuenta :)
    Un abrazo

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