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miércoles, 20 de junio de 2012

ENRIQUE URBIZU: Reflexiones sobre el cine español


Esta mañana hemos coincidido en el Desayuno de Trabajo de Madrid de Cine con Enrique Urbizu, galardonado con el Goya a la Mejor Dirección en la última edición de los premios de la Academia por su trabajo en No habrá paz para los malvados


Os dejo con algunas de las frases de su intervención, que invitan, sin duda, al debate, que merece la pena leer y que demuestran la calidad y la profesionalidad del cineasta:

"La palabra que define a las películas presentes en la última edición de los Premios Goya es variedad, y también heterogeneidad: desde el thriller fantástico, hasta el género policíaco pasando por la comedia o el drama. No hay un común denominador, un único estilo. Pero es que, además, hay una diferenciación en el lenguaje, que se aprecia sobre todo en las nuevas generaciones. En España hay talento. Los del cine estamos acostumbrados a la escasez y a la penuria. Cuando fuera de nuestras fronteras ven nuestras películas no se creen que las hayamos hecho con tales presupuesto. Tengo mucha fe en que las nuevas generaciones de cineastas nos sorprendan con buenas ideas". 

"Las aulas están llenas de futuros cineastas, pero llegan prácticamente a la universidad como analfabetos audiovisuales. Es curioso que en un país que mira de reojo a su propio cine haya, sin embargo, muchas ganas de llegar a ser cineasta. Por eso deberíamos estar dispuestos a crecer culturalmente y no sólo económicamente". 

"Está claro que estamos viviendo tiempos muy difíciles en Europa, y los gobernantes no están tomando las decisiones adecuadas. Si consideran que todo lo que sea gastar en educación y cultura es un gasto y no una inversión están profundamente equivocados. Parece una obviedad, pero no termina de calar".

"Es evidente que no ir al cine no significa que la gente no consuma audiovisual. La industria norteamericana ha tanteado la simultaneidad de ventanas, y parece que no termina de funcionar. Por eso creo que la iniciativa de Paco León de llevar a cabo esta simultaneidad con su película Carmina o revienta es muy valiente y me parece muy arriesgada. Eso sí, las películas algunos las concebimos para bastantes metros de pantalla. Se está volviendo al consumo individual, privado y en condiciones de sonido o imagen bastante nefastas. Para mí... ¡Qué viva la pantalla grande!"


Foto: Natalia Pulido





lunes, 20 de febrero de 2012

PREMIOS GOYA 2012: La academia no se rinde ante Almodóvar


Regusto agridulce. Regusto, pues, que me produce disgusto. Esa es la sensación con la que me he levantado hoy pegada al paladar, cuatro Goyas para La piel que habito que saben a poco cuando los más importantes (Mejor Película y Mejor Director) fueron a parar a las manos de Enrique Urbizu y su No habrá paz para los malvados. Porque, como aventuró Isabel Coixet minutos antes de que se descubriera el paste, hay veces que sí que la hay, la paz para los malvados, digo. 

La gala se inició con un número musical, que llegó sin calentamiento, y al que siguió un discurso de Eva Hache, una presentadora efectiva y dinámica, deslenguada y graciosa, que llevó bastante bien las riendas de una ceremonia que siempre puede resultar cargante (normal, teniendo en cuenta que se entregan casi treinta cabezones), que bromeó con Antonio Banderas y su Melanie, con Almodóvar. La entrega del primero de los premios, el de Mejor Actor de Reparto, nos dejó uno de los momentos más emotivos de la noche: la reaparición de Silvia Abascal, agradecida por estar. Simplemente por estar tras haber sufrido un ictus. 

Otro de los grandes momentos de la noche fue el discurso de Santiago Segura, muy gracioso y acertado, muy en su papel. Segura que hablo del "amiguismo" de los académicos, muy typical spanish. 

Y en cuanto al palmarés, aunque fue una noche bastante equilibrada y hubo premios para todos, está claro que los grandes triunfadores fueron Urbizu y Coronado, por una película policíaca que algunos tildan de tv movie venida a más. Cuatro, dos menos que No habrá paz para los malvados, se llevó la película de Almodóvar, cuatro galardones que saben a poco, a pesar de ser, dos de ellos, de los premios gordos: Mejor Actriz Protagonista para Elena Anaya, que dio el discurso más bonito de la noche, y Jan Cornet, Mejor Actor Revelación, el que más lo merecía de los cuatro, por la complejidad de su papel. Lástima por Banderas, un actor al que jamás he defendido, pero que en esta ocasión está brillante, y hubiera sido un bonito homenaje por parte de sus compañeros y también hubiera sido un gran momento televisivo. 

Cuatro premios que saben a gloria se llevo también el western Blackthorn, y tres fueron a parar a La voz dormida (María León, que dio un discurso hermoso, que recordó a aquellas mujeres que vivieron la Guerra Civil y que perdonan, sí, pero no olvida, y Ana Wagener, un reconocimiento necesario) y para Eva (entre ellos, Mejor Actor de Reparto para Lluis Homar).


En definitiva, fue una ceremonia bastante entretenida, con algunas partes muy graciosas, y tan sólo me da pena ese sabor agridulce que mencionaba al principio, esas rencillas perennes de los académicos con Pedro Almodóvar, que merecía el reconocimiento como Mejor Director, porque lo es, porque su última película, La piel que habito, es una gran película, arriesgada y valiente, y sales del cine con la extraña sensación de haber visto un espectáculo narrativo y visual de excelsa calidad y con una congoja que se prolonga durante horas y días, un impacto de luces y sombras en la piel que habito.