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martes, 6 de enero de 2015

Mis Mejores Lecturas de 2014. Nominados

Mejor Libro de Autor Español
Alguien dice tu nombre, de Luis García Montero
Olvidado Rey Gudú, de Ana María Matute
Una madre, de Alejandro Palomas

Mejor Libro de Autor Extranjero
Crónica de una muerte anunciada, de Gabriel García Márquez (Colombia)
El amante, de Marguerite Duras (Francia)
La canción de nosotros, de Eduardo Galeano (Uruguay)
La comadrona, de Katja Kettu (Finlandia)

Mejor Personaje Femenino
La narradora de El amante
Ojo Salvaje de La comadrona
La Reina Ardid de Olvidado Rey Gudú 

Mejor Personaje Masculino
León Egea de Alguien dice tu nombre
Augusto Ledesma de Memento Mori
Bucky Cantor de Némesis
El Rey Gudú de Olvidado Rey Gudú

Mejor Narración
Corazón tan blanco

Mejor Argumento

Mejor Libro del Año
Alguien dice tu nombre, de Luis García Montero
El amante, de Marguerite Duras
La canción de nosotros, de Eduardo Galeano
Olvidado Rey Gudú, de Ana María Matute



Ismael Cruceta @CajondeHistoria

jueves, 22 de mayo de 2014

RESEÑA | CONSUMMATUM EST, de César Pérez Gellida


Que comience el acto final... 

La tercera y última parte de Versos, canciones y trocitos de carne empieza sin dar tregua a un lector que roza la ansiedad. Nos encontramos de nuevo con los personajes que conocimos en la primera entrega, Memento mori. Ahora, no están todos los que eran, Augusto Ledesma no conoce la piedad. Pero sí son todos los que están. Son más que nunca. Especialmente Ramiro Sancho, el inspector de policía del Grupo de Homicidios de Valladolid. El personaje más redondo de la saga, con una evolución constante y patente. La relación entre inspector y asesino se estrecha en esta entrega, porque la vida de ambos está irremediablemente vinculada, marcada para siempre. 

A ellos dos, se suman nuevos personajes, como Ólafur Olafsson, comisario de policía de Reikiavik, y probablemente el secundario mejor construido de esta entrega. 


Consummatum est empieza y acaba el mismo día, el 12 de enero de 2012. Pero entre el primer capítulo y el último hay más de 600 páginas con los sucesos que acontecen desde julio de 2011 hasta la fecha señalada. Y dos partes totalmente diferenciadas: las primeras 200 páginas son el resultado de la voracidad de Ledesma, más obsesionado que nunca por completar su obra, más ávido que nunca, más al límite que nunca. Pero incluso al borde del abismo es capaz de discernir entre lo viable y lo inviable, y por eso decide echar el freno. Es entonces cuando la novela, que había adquirido un ritmo frenético casi perjudicial para la salud, se para en seco para comenzar un ascenso de tensión progresiva, que desembocará en el acto final. Consummatum est. No hay vuelta atrás.

La historia, desde la primera línea de la primera entrega hasta la última de ésta, posee un sentido completo. Si en la dos primeras encontramos detalles que parecían sacados de contexto, ahora descubriremos que nada era casual. Que todo estaba planeado desde el primer momento. Por eso, aunque de lectura ágil y profundamente dinámica, Versos canciones y trocitos de carne requiere de un lector activo y atento a cada una de las palabras y de los sucesos.

César Pérez Gellida cierra una trilogía intensa, cuya calidad argumental no decae en ningún momento, buscando en cada una de las tres nuevos recovecos y nuevos mecanismos para mantener atento al lector. Y cuya calidad literaria sorprende para un escritor novel, por la limpieza de su estilo. Si en Memento Mori el autor no dudaba en utilizar argucias para que la obra funcionara mejor, algo que, en menor medida, se mantenía en Dies Irae, ahora, en esta tercera parte desaparece por completo: César Pérez Gellida decide ir a cara descubierta desde el principio, en una honestidad que es también peligrosa y que consigue que, igualmente, funcione. 

Un libro intenso, al que merece la pena llegar, y con un personaje, Augusto Ledesma, al que odiamos y amamos con la misma intensidad gracias a ese milagro que es la buena literatura.

Más de César Pérez Gellida en CAJÓN DE HISTORIAS:
- Reseña de Memento Mori
- Reseña de Dies irae
- Entrevista al autor
- Protagonista del mes

Texto: Ismael Cruceta @CajondeHistoria

lunes, 21 de abril de 2014

RESEÑA | DIES IRAE, de César Pérez Gellida


La segunda parte de la trilogía Versos, canciones y trocitos de carne empieza como la primera, sin dar tregua a un lector que cree jugar con ventaja pero que termina en jaque mate frente al autor. César Pérez Gellida, protagonista del mes en CAJÓN DE HISTORIAS, consigue dar fuerza al libro en el punto intermedio de la historia, donde todos los personajes, buenos y malos, están encajados entre los acontecimientos, en un callejón oscuro del que parece complicado poder escapar. 

El autor continúa el proceso de creación de los personajes en Dies irae, haciendo todavía más verosímil a Carapocha, el psicólogo que en esta entrega entra a formar parte de los personajes protagonistas, dando lugar a un triángulo isósceles en el que reina, una vez más, Augusto Ledesma. Ledesma más complejo si cabe, desdoblado en dos: el propio Augusto y su otro yo, Orestes. Y la evolución más patente la encontramos en el personaje del inspector Ramiro Sáncho, mejor dibujado que en Memento mori

Los personajes abandonan esta vez Valladolid y se sitúa la acción entre Trieste y Belgrado, todo un acierto que hace la novela más madura y le otorga todavía más solidez. Una solidez que viene reforzada además porque en una de las líneas argumentales secundarias que son necesarias para entender el conjunto, el autor decide realizar una acertada síntesis del conflicto de los Balcanes de una manera distinta a la óptica que los medios de comunicación de Europa occidental tradicionalmente han ofrecido. Esto hace de Dies irae un documento histórico recomendable para todos aquellos que quieran acercarse a los porqués de lo que sucedió en los años 90 en Serbia, Bosnia o Croacia. No hay peor asesino en serie que aquel que se siente legitimado por una bandera. 

El argumento sigue desarrollándose al ritmo adecuado, equilibrando las dosis de tensión con la profundidad justa, dándole la forma necesaria sin pasarse ni quedarse corto. Y la brutalidad va en aumento. Augusto Ledesma sigue empeñado en culminar su obra, pero también en su empeño y cegado por su ego comete más errores que en la primera parte, lo que hará que las cosas no sean nada fáciles para salir del paso. 

César Pérez Gellida confirma con esta segunda parte que Memento mori no fue producto de la buena suerte, sino de una labor meticulosa y acertada, que le sitúan como un narrador vigoroso, capaz de introducir al lector en una historia hasta las más últimas consecuencias, hasta el terror, hasta el placer, hasta el poder. Y con una mano diestra para cambiar la voz en mitad de la narración, obligando al lector a ser activo, a estar atento a cada uno de los cambios de narrador que se producen. Porque si no lo está corre el riesgo de convertirse en una víctima más de este personaje inolvidable que es Augusto Ledesma.

Un auténtico día de la ira que no llega a su fin, que tiene todavía mucho por decir en el acto final. 

Texto: Ismael Cruceta @CajondeHistoria

lunes, 14 de abril de 2014

RESEÑA | MEMENTO MORI, de César Pérez Gellida


No soy un gran lector de novelas negras por dos razones principales: cuando se trata de descubrir quién es el asesino siempre termino engañado y finalmente se trata de un personaje que no entraba en mis planes, lo que suele ser un punto a favor de los escritores, no lo niego.Y la segunda razón, y la más importante, es que el esquema, a pesar de que logren engañarme, me parece siempre similar y difícilmente logro crear un vinculo fuerte con el libro en cuestión. Por esas dos razones Memento mori me parece que está por encima de la media del género: el asesino sabemos quién es desde el principio, Augusto Ledesma, un sociópata dispuesto a pasar a la Historia a costa de la vida de las personas que conformarán lo que él llama "la obra". Introducir el personaje del asesino de una manera transparente implica además desmantelar el esquema que siguen muchas de las novelas de este estilo, así que las dos razones que hacen que siempre termine echando algo en falta para terminar conquistado por el libro no se dan aquí. 

Memento mori es un pulso entre Ledesma y Ramiro Sancho, el inspector encargado de investigar los asesinatos que se están produciendo en Valladolid. Un pulso que gana, en el argumento y en la literatura, el asesino. El personaje de Ledesma gana en matices y en profundidad, es muy complejo, mientras que el de Sancho es más plano, aunque ya se intuye que no es casualidad y que estamos ante un personaje redondo que evolucionará a lo largo de cada página, de cada entrega de la trilogía que conforma Versos, canciones y trocitos de carne. Así que ese pulso que gana Augusto Ledesma no es definitivo, veremos qué ocurre en los dos libros siguientes. 

Además de los dos protagonistas hay que mencionar al brillante personaje de Carapocha, un psicólogo experto en asesinos en serie, uno de esos secundarios protagónicos que conquistan al lector. Y también es importante mencionar a Martina Corvo. Pero además es que Memento mori es un paseo por la ciudad de Valladolid, por sus rincones y sus calles que el autor conoce a la perfección porque es su ciudad, y plasmarlo todo en esta historia es un gran regalo para los pucelanos y fomenta el turismo en la ciudad, porque estamos ante una pequeña guía de viaje de gran valor en la que se dan cuenta de los lugares en los que tapear, comer y escuchar música por la noche. 

Otra de las razones que hacen especiales este libro y que demuestran el arrojo del autor, tiene que ver con que Pérez Gellida se atreve a introducir canciones de grupos como Héroes del Silencio, Vetusta Morla o Love of Lesbian, y también un poemario que no pellizca, carente de calidad lírica, pero que sí encaja a la perfección con el puzzle que es este libro, no hay que olvidarlo. 

En definitiva, Memento mori es una de esas novelas que no da tregua, que desde la primera página hasta la última te mantiene despierto. Que te obliga a leer la segunda parte cuanto antes. Memento mori es una novela sucia, desagradable en algunas partes, trepidante, inteligente y adulta. A César Pérez Gelllida, protagonista del mes en CAJÓN DE HISTORIAS, le gusta jugar sucio para que sus libros funcionen, como lo hacen los más grandes, como Michel Houellebecq en El mapa y el territorio, pero ciñéndose, con todo, a unos parámetros comerciales que han hecho que la obra funcione muy bien entre el público. Ahí radica su éxito.

lunes, 7 de abril de 2014

ENTREVISTA | César Pérez Gellida: "No quiero que mis libros se asocien a una determinada ideología política"


Seis blogueros y un escritor en uno de esos lugares madrileños en los que comparten espacio la literatura y el café. Seis blogueros y un escritor que, sin embargo, se decantaron en su mayoría por una copa de vino blanco o una cerveza rubia, de esas típicas de la capital. Seis blogueros y un escritor compartiendo curiosidades, sonrisas e inquietudes. César Pérez Gellida, protagonista del mes en CAJÓN DE HISTORIAS, nos habló sin tapujos de sus libros, de la industria editorial y del delicado papel que a veces desempeñan los medios de comunicación a la hora de transmitir mensajes que influyen enormemente en la sociedad.   

Uno podría acercarse con curiosidad a la figura de César Pérez Gellida, un vallisoletano que trabajaba en "distintos puestos de dirección comercial, marketing y comunicación" y decidió, en plena crisis, dejar de lado esa trayectoria profesional para dedicarse a escribir.  Sin embargo, en cuanto lees su obra, ya sabes que no se trataba de una decisión tan arriesgada: su trilogía Versos, poemas y trocitos de carne destila talento, y al final eso tiene recompensa. La recompensa, en este caso, es el éxito de crítica y público cosechado desde el momento en el que la primera parte, Memento mori, vio la luz. Esa primera novela está ambientada en Valladolid, a finales de 2010, y apenas hay significación política por parte de sus personajes, excepto alguna alusión del inspector Ramiro Sancho a Francisco Javier León de la Riva, el alcalde pucelano, algo que no deja de ser curioso en un momento en el que en España, debido a la crisis, es complicado mantenerse al margen de las decisiones políticas. "Estamos ante una novela negra en la que no están vertidas significaciones políticas. Tampoco en las dos partes siguientes", explica Pérez Gellida, "no quiero que mis libros se asocien a una determinada ideología política porque tengo una concepción del la lectura como entretenimiento". 

Por el contrario, lo que sí encontramos, especialmente en la segunda parte, es una muy buena síntesis del conflicto de los Balcanes, que pese a su complejidad consigue que el lector ubique qué ocurrió en los años 90 en esa zona del planeta. Y lo más interesante es que lo hace desde una óptica diferente: "La gente repite las opiniones que ve en los medios de comunicación, opiniones que emiten desde la perspectiva concreta de los países occidentales, por eso me parecía muy interesante que fuera Carapocha, ruso, quien ofreciera su visión de los hechos", señala el autor. Esto no hace más que confirmar que ni todo es blanco y todo es negro, y se puede interpretar como un llamamiento al pensamiento crítico, sobre todo en estos días en los que desde los medios de comunicación muchas veces se emiten juicios de valor distorsionados y sometidos a intereses económicos. 

Otro de los temas interesantes que no podían quedarse en el tintero es el relativo a la industria editorial, que está viviendo una profunda transformación, una revolución más bien, en la que los pilares que parecían tan sólidos han demostrado no serlo tanto, por lo que quizá sea necesario cambiar la forma de funcionar. "Que algunos libros en formato electrónico cuesten 15 euros me parece que es una invitación a que el lector se descargue una novela de manera ilegal", sentencia Pérez Gellida. "Lo que no me parece bien es que haya gente que gane dinero a costa del trabajo de los demás", añade haciendo referencia a la gente que se lucra con las páginas de descargas ilegales. "Creo que la solución está en las manos de las editoriales que tienen adaptarse a esta nueva situación, tienen que saber atraer a los lectores y tienen que recuperar a aquellos lectores que descargan ilegalmente".

Por el momento, parece que César Pérez Gellida no tiene que recuperar la confianza de ningún lector: los 30 meses invertidos en escribir esta trilogía han sido suficientes para fidelizar a una enorme mayoría que ha sucumbido ante esta historia trepidante que tiene como protagonista a un sociópata, Augusto Ledesma, un inspector, Ramiro Sáncho, y un psicólogo, Carapocha. Una trilogía plagada de referencias literarias que van desde el Ulysses de Joyce hasta El túnel de Sabato. Tres libros y un final cerrado, limpio. La cuenta atrás ha empezado. ¿Conseguirás escapar?


Texto: Ismael Cruceta @CajondeHistoria
Fotografías: Suma de Letras

martes, 1 de abril de 2014

Protagonista del mes... César Pérez Gellida


El año pasado estuve casi todo el tiempo viviendo en Bolivia y anduve algo desconectado (y distanciado) de muchas de las cosas que ocurrían en España. Cuando regresé, me encontré con una pequeña revolución literaria de la que se hacían eco muchos bloggers amigos y que tiene un nombre y dos apellidos: César Pérez Gellida. 

Este vallisoletano consiguió entrar por la puerta grande del mundo editorial con Memento Mori, una novela negra que se sale de los parámetros establecidos para impactar a un lector adulto. Memento mori ha conquistado al público y a la crítica y le ha valido además el reconocimiento por parte de escritores de la talla de Lorenzo Silva o Juan Cruz. Un éxito que se ha visto secundado por una segunda parte, Dies irae, que parece que no ha decepcionado y una tercera parte, Consummatum est, que acaba de salir a la venta y de la que ya están diciendo que es la mejor de la trilogía Versos, canciones y trocitos de carne. Todo esto me lleva a pensar dos cosas: el talento es imprescindible para que un libro funcione, pero también sigue siendo fundamental el trabajo de apoyo de las grandes firmas editoriales para confirmar el éxito de un escritor. 

Con sólo leer unas pocas páginas de cualquiera de sus libros, uno ya se da cuenta de que Pérez Gellida se perfila como uno de los escritores más a tener en cuenta en el futuro: su eficacia y depuración estilística, su mano diestra para perfilar personajes que dejan huella en el lector y su arrojo a la hora de introducir elementos innovadores que funcionan en sus novelas hacen de él no un producto de best-seller con fecha de caducidad, sino un autor con nombre propio que parece haberse hecho un hueco con derecho de propiedad. 

Por eso, he decidido que César Pérez Gellida sea el protagonista del mes de este abril literario que nos espera en CAJÓN DE HISTORIAS, en el que habrá espacio para reseñar sus tres novelas y también publicar una entrevista fruto de un encuentro literario con el autor. Y vosotros ¿conocéis ya a Ramiro Sancho, Augusto Ledesma y Carapocha?

Texto: Ismael Cruceta @CajondeHistoria