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jueves, 10 de noviembre de 2011

LA VOZ DORMIDA, de Benito Zambrano


Estamos ante una de las películas españolas más esperadas del año y, aunque tenía pensado publicar esta reseña a finales de mes, he decidido adelantarla para que aquellos que estén dudando si verla o no se animen antes de que la retiren de las salas de cine. Y es que no ha sido mucho el éxito comercial que ha tenido, al menos, a mí no me lo parece. Estrenada a finales de octubre, dos semanas después está destinada a extinguirse rápidamente de la cartelera de manera inevitable. Tan sólo las nominaciones de los Goya (que se anunciarán en enero) pueden reactivarla un poco. Nominaciones que obtendrá seguro, porque visualmente es una película cuidada (producción, vestuario,  o incluso fotografía o montaje parecen nominaciones más que posibles), y porque Zambrano es un gran director de actores y ha conseguido sacar lo mejor de dos de las actrices más jóvenes y guapas del panorama interpretativo español actual: Inma Cuesta y María León.

La primera, Inma Cuesta, popular por su papel en la serie Amar en tiempos revueltos, y por aquella magnífica interpretación en el musical Hoy no me puedo levantar, que tanto gustó y dónde demostró que, además de buena actriz, tiene una voz preciosa. A Cuesta la vimos también a principios de año en Primos, donde derrochaba naturalidad. Y aquí, consigue sumar a esa naturalidad una madurez pasmosa, llenar de matices un papel dramático en estado puro, complejo y revestido de una fuerza, la fuerza de la convicción que posee su personaje, Hortensia.

La segunda, María León, que ganó la Concha de Plata en San Sebastián y que ganará el Goya a la Mejor Actriz Revelación, o al menos bien lo merece. Lo merece por su mirada azul, acuosa y llena de mensajes, de mensajes de amor, de amor por un hombre, de amor por una hermana, de amor por una tierra, Córdoba, que quedó en el recuerdo; por la frescura de su acento; por su inocencia, que arranca sonrisas en una película tan cruda como esta; y por la veracidad, la vida y la sinceridad con la que crea el personaje de Pepita. Ella es lo mejor de la película.

Ellas dos son los puntos fuertes de una película dramática que carece de la magia y de la fuerza que envuelve a la novela, porque era muy difícil hacer La voz dormida siendo fiel a la obra de Dulce Chacón, que reseñé en CAJÓN DE HISTORIAS hace algunas semanas. Lo es, porque en la novela se profundiza en muchos personajes que aquí son meros figurantes. Lo es también porque la historia de amor entre Pepita y El chaqueta negra está en un segundo plano en la película, cuando en la novela va creciendo poco a poco hasta florecer y convertirse en una de las historias de amor más dulces y hermosas de la literatura española de los últimos años.

Soy consciente de lo difícil que debe ser adaptar una novela, y más una tan llena de personajes e historias como lo es esta, por eso Zambrano prescinde de todo ello para centrarse en la historia de Hortensia y Pepita, dos hermanas huérfanas por la guerra, una encerrada en la cárcel por republicana y embarazada, la otra, que deja Córdoba y se instala en Madrid para ayudarla. Y alrededor de ellas un elenco interpretativo que tiene papeles pequeños que defienden dignamente, sobre todo Ana Wagener, y tampoco está mal Marc Clotet.

Es cierto que la película peca de caer en algunos tópicos clichés de la Guerra Civil, de “rojo bueno” y “facha malo”, con algún “facha bueno” para humanizar la historia. Que todo eso queda mejor resuelto en la novela. Pero Zambrano ha hecho una película digna, un drama realista sobre lo que pasó, porque esos clichés manidos que a veces criticamos sin cesar, realmente tuvieron lugar, realmente se asesinó en esta España nuestra a gente por pensar de una u otra manera, y La voz dormida es una manera de llamar a la conciencia, de recordar (con duras bofetadas, con lágrimas que resbalan por las mejillas inevitablemente) que eso ocurrió, que no debemos olvidarlo, porque si lo hacemos volveremos a caer en los mismos errores del pasado.

Os recomiendo la novela, muchísimo, y os recomiendo la película, porque es una película española que relata una parte de lo que somos por lo que hemos sido, porque es un drama al que no le falta calidad cinematográfica, y porque en los premios Goya conseguirá nominaciones importante, y está bien haber visto las películas el día de la gala, ¿verdad?