Tenía especial curiosidad por ver esta película española porque desde hace unas semanas estoy asistiendo a los ensayos del montaje teatral de esta obra que está preparando el director Valentín Nieves. Sabía que había diferencias entre la película y la obra de teatro, pero jamás hubiera pensado que eran tan sustanciales... Me quedo con la obra de teatro.Pero hoy hablaré de la película. Siete aspirantes a un puesto de ejecutivo se presentan a la última entrevista. Para conseguir el empleo tendrán que hacer una serie de pruebas, dinámicas de grupo y tomar una serie de decisiones que nada tienen que ver (aparentemente) con el trabajo al que aspiran. Esto es el Método Gronhölm.
La primera parte de la película me ha parecido mucho más dinámica e interesante, creo que es la más fiel a la obra. La segunda parte se centra más en la intimidad de los propios personajes, alejándose de la esencia del método.
Diré que entre los ocho intérpretes de la película suman 23 nominaciones a los Premios Goya en categorías interpretativas. Y que Carmelo Gómez, el que menos relevancia y minutos tiene, se llevó precisamente el cabezón a casa como Mejor actor de reparto por esta película, un poco excesivo me parece. Adriana Ozores demuestra sus tablas, igual que Eduard Fernández, y lo cierto es que Eduardo Noriega y Nawja Nimri están a la altura de las circunstacias. En general, debo decir que los ocho están bastante resueltos y que ellos hacen la película más interesante, porque el enfoque que quiso darle Marcelo Piñeyro me parece erróneo y tramposo para el espectador.
La que podría haber sido una de las mejores películas españolas de los últimos tiempos se convierte sin embargo en una cinta que pasó sin demasiada gloria y con algo de pena.
