Y no hay quinto malo, dicen los taurinos que por desgracia vuelven a ponerse de moda, y que tenemos que aguantar en la televisión pública, de todos, en horario infantil. Pero no me quiero poner hoy demasiado revolucionario, más que nada, porque mientras leéis estas líneas yo estaré abrazando a mi madre después de muchos meses a más de 9.000 kilómetros. Porque hoy llego a España después de una estancia maravillosa en Bolivia, donde he pasado más tiempo del previsto, donde he aprendido tantísimo profesionalmente y donde he vivido una experiencia personal inolvidable, pegada ya a mi piel, vinculado este hermoso país para siempre a mi vida.
Y mientras me abrazo a mi madre, a mis hermanos, a mi amor, a
mi perro y a mi gente, no quiero dejar de celebrar con vosotros, los que
llenáis mi cajón de historias, estos cinco años de cultura. De literatura, de
cine, de música, de arte y de protagonistas del mes por los que siento especial
admiración.
Cinco años en los que este espacio no ha parado de crecer,
especialmente durante los últimos doce meses, en los que se llegó al millón de
visitas en el mes de marzo y en los que se ha superado ya el millón trescientas mil. Cinco años
para conocer a gente, a través de la blogosfera, unos vienen y otros van, pero
pocas son las entradas en las que no hay comentarios, superando los 9000 en
total, lo que me fomenta a seguir escribiendo, valorando, protestando y
recomendado cultura. Porque la cultura nos salvará de la barbarie, pienso, y me
sigo aferrando a este pensamiento sin duda alguna. Y algunas de esas personas
que forman parte de este espacio tanto como el que escribe estas líneas se han
convertido en amigos y amigas de carne y hueso, y me han acompañado en momentos
inolvidables, como en la presentación de mi segunda novela, La lágrima de la
India, en mi Móstoles, con la que me reencuentro hoy, o en Ciudad Real, con la
que me reencontraré en breve.
Cinco años de luces de libertad y de lágrimas que se llaman
Anita Reina o Leonardo Soto, esforzándome en demostrar que las lágrimas no son
siempre de tristeza. También, por suerte, hay lágrimas de felicidad y lágrimas
de bella amistad.
Gracias de verdad por estos cinco años, cuento con vosotros
para seguir adelante.
Mis entradas favoritas del año:
- Café?, de Antonio Godino
- Háblame de la lluvia, de María Monjas
- Lugares que no quiero compartir con nadie, de Elvira Lindo
- Amor, de Michael Haneke
- De óxido y hueso, de Jacques Audiard
Las entradas más comentadas del año:
- Por fin una buena noticia
- Y dentro de dos días...
- Mis mejores lecutras de 2012. Nominados
- Un millón de historias
- Brújulas que buscan sonrisas perdidas, de Albert Espinosa
- Desde el corazón de Latinoamérica
Mis entradas favoritas del año:
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