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lunes, 19 de mayo de 2014

Presentación de LA LÁGRIMA DE LA INDIA en LA MARABUNTA


El tiempo pasa muy rápido, demasiado rápido. Se escapa entre los dedos sin que nos demos cuenta, la vida pasa, el amor crece, la memoria queda...

Con esta acertada frase de Anita Reina, la protagonista de La lágrima de la India, comienzo hoy para hablaros del encuentro que tuvo lugar en La Marabunta el pasado 27 de febrero, del que han pasado ya casi tres meses, sin que me haya dado apenas cuenta. 

La Marabunta es uno de esos espacios en los que se combinan el café y la literatura. Una iniciativa cooperativista que nace como espacio de intercambio y dinamizador cultural en el madrileño barrio de Lavapiés, en Madrid. Uno de esos lugares donde el agua se bebe del grifo y donde, si Coca-Cola promueve un ERE, la eliminamos del menú hasta que se solucione el conflicto. Porque lo que interesa es la gente, las personas. Y la literatura

Esa tarde de febrero estuve acompañado por Natalia Pulido, una periodista y amiga, una compañera en el camino. Una tarde para celebrar juntos el lanzamiento de la 2ª edición de la novela, que os animo a comprar, a leer, a compartir. ¿Sin vuestro apoyo qué soy yo? Si os apetece haceros con un ejemplar dedicado escribirme a ismaelcruceta@gmail.com 

Para que esa tarde permanezca en el recuerdo, tenemos este magnífico vídeo que tiene un inicio espectacular. Espero que os guste, a mí me FASCINA:



Texto: Ismael Cruceta @CajondeHistoria
Fotografía: Adra García
Vídeo: Antonio Godino 

lunes, 16 de septiembre de 2013

¡¡CAJÓN DE HISTORIAS CUMPLE 5 AÑOS!!


Y no hay quinto malo, dicen los taurinos que por desgracia vuelven a ponerse de moda, y que tenemos que aguantar en la televisión pública, de todos, en horario infantil. Pero no me quiero poner hoy demasiado revolucionario, más que nada, porque mientras leéis estas líneas yo estaré abrazando a mi madre después de muchos meses a más de 9.000 kilómetros. Porque hoy llego a España después de una estancia maravillosa en Bolivia, donde he pasado más tiempo del previsto, donde he aprendido tantísimo profesionalmente y donde he vivido una experiencia personal inolvidable, pegada ya a mi piel, vinculado este hermoso país para siempre a mi vida.

Y mientras me abrazo a mi madre, a mis hermanos, a mi amor, a mi perro y a mi gente, no quiero dejar de celebrar con vosotros, los que llenáis mi cajón de historias, estos cinco años de cultura. De literatura, de cine, de música, de arte y de protagonistas del mes por los que siento especial admiración.

Cinco años en los que este espacio no ha parado de crecer, especialmente durante los últimos doce meses, en los que se llegó al millón de visitas en el mes de marzo y en los que se ha superado ya el millón trescientas mil. Cinco años para conocer a gente, a través de la blogosfera, unos vienen y otros van, pero pocas son las entradas en las que no hay comentarios, superando los 9000 en total, lo que me fomenta a seguir escribiendo, valorando, protestando y recomendado cultura. Porque la cultura nos salvará de la barbarie, pienso, y me sigo aferrando a este pensamiento sin duda alguna. Y algunas de esas personas que forman parte de este espacio tanto como el que escribe estas líneas se han convertido en amigos y amigas de carne y hueso, y me han acompañado en momentos inolvidables, como en la presentación de mi segunda novela, La lágrima de la India, en mi Móstoles, con la que me reencuentro hoy, o en Ciudad Real, con la que me reencontraré en breve.

Cinco años de luces de libertad y de lágrimas que se llaman Anita Reina o Leonardo Soto, esforzándome en demostrar que las lágrimas no son siempre de tristeza. También, por suerte, hay lágrimas de felicidad y lágrimas de bella amistad.

viernes, 14 de junio de 2013

CAFÉ?, de Antonio Godino


A pesar de que las vidas de estos cinco amigos han tomado ahora caminos separados siguen teniendo un nexo en común: el café y lo que representa para ellos.


Empiezo a escribir esta entrada unas horas después de haber visto este cortometraje por primera vez hoy mismo, mientras tengo todavía una sensación que me oprime el pecho y los ojos inflamados de emoción. Quizás me haya llegado tanto por el cariño que me une a cada una de las personas que han participado en este proyecto. Quizás, o mejor dicho, seguramente, sea porque consigue resumir en tres minutos una parte de mí y el momento actual de mi vida. Porque sí, señores, lo reconozco: soy un adicto al café. Hace unos meses escribí un texto mordaz (no publicado... todavía) sobre unas personas adictas al café y al mate de coca. Un texto lleno de cariño al fin y al cabo porque yo sin mi café no vivo. Hoy me he tomado tres. El primero, en casa, obligatorio. El segundo me lo han subido a una reunión sin ni siquiera haberlo pedido, porque cuando ha pasado la mujer de la cafetería para preguntar qué queríamos era justamente yo el que estaba hablando, y después se ha acercado con una taza y me ha dicho en bajito "señor, para usted un café, como siempre" (en Bolivia siempre me llaman señor, pero eso es otra historia...). Y ese gesto, ese café, me ha hecho sentirme querido en este país que queda a 9000 kilómetros de mi casa. Y el tercero del día en otra reunión por la tarde. Así que definitivamente soy un adicto. Y si mi madre lee esto me llamara para echarme la bronca y decirme "hijo, no tomes tanto café" y yo le diré "que sí, mamá, que vale". Hasta eso echo de menos.

La verdad es que no sé si las cosas más importantes que me han pasado en la vida han sido con un café en la mano, pero sí estoy seguro de que gracias a mi pequeña adicción he pasado momentos maravillosos con mis amigos, con mis hermanos y con mi madre que es la verdadera culpable de que sea un enganchado. Ella lo niega pero he visto con mis propios ojos como iniciaba a mis sobrinos en ese maravilloso ritual que es tomarse un café. Creo que si por ella fuera hasta a mi querido Pharrell le daría su racioncita diaria de cafeína. 

Beber café es transportarme a La flecha, al Legan's, al Palace y a tantos otros bares de mi ciudad. Beber café entre confesiones, chismes, risas y lágrimas, dependiendo del momento. Y yo, como dice el protagonista del corto, también sé perfectamente cómo lo toman mis amigos. Cada loco con su tema, ya saben. 

Café? es un corto técnicamente cuidado, a pesar de esa categoría amateur en la que está participando en un concurso: los planos del principio, ese pequeño guiño tarantiniano desde dentro del maletero, el movimiento de cámara cuando aparece Isa por primera vez, y la efectiva narrativa cinematográfica para contar esos recuerdos felices. Ni siquiera os invito a votar para que tenga un buen puesto en ese concurso porque una vez que  lo hayáis visto sé lo vais a hacer. Gane o no, para mí, lo importante es lo que me ha transmitido. 

Una hermosa definición de la amistad en tres minutos. La historia cotidiana y sencilla de cinco amigos, estén donde estén, estemos donde estemos porque, como dice el protagonista, "la vida te sorprende siempre y te lleva por infinidad de sitios y lugares donde no pensarías nunca que vas a acabar. Tal vez solo por un tiempo o tal vez para toda la vida, ¿cómo podemos saber?". 

Imposible saberlo, está claro, por eso, mientras tantos, lo único que podemos hacer es bebernos la vida a grandes sorbos... de café. Lo has hecho genial Antonio Godino.

Haz click AQUÍ para VOTAR el cortometraje.