Violeta se fue a los cielos, de Andrés Wood (***)
Biopic sobre la cantante chilena Violeta Parra, que más que una cantante era una artista completa, un derroche de creatividad, de búsqueda interior de la identidad nacional, un carácter artístico íntegro que me recuerda a la Edith Piaf francesa. Maravillosa interpretación de Francisca Gavilán. Una película que te lleva a Chile, que suena a Parra, tan enamoradiza, tan digna, tan loca. Un viaje hasta los cielos que concluye con su canción estandarte: Gracias a la vida. Gracias, Violeta, por existir.
My blueberry nights, de Wong Kar-Wai (***)
My blueberry nights es una pequeña (o grande) obra artística, como suele ocurrir con las películas de Wong Kar-Wai.
Cuatro historias cruzadas, cuatro almas solitarias que se atraen y se repelen en un despliegue de dolor y de rencor, pero donde florece la sensibilidad en medio del lugar más árido y deshumanizado del mundo: Nueva York. Cuatro actores "sin peros": Jude Law, Norah Jones, Rachel Weisz y David Strathairn. Todos con la sensibilidad a flor de piel.
Maravillosa Banda Sonora y, sobre todo, un ejercicio de dirección fotográfica digno de admiración.
Elephant, de Gus Van Sant (****)
Esta película narra la tragedia de Columbine, donde dos jóvenes hicieron una matanza en un instituto que terminó con la vida de 15 personas. Lo mejor es la tensión que crea Gus Van Sant gracias a su técnica narrativa fílmica, a las cámaras inestables que van y vienen por los largos pasillos, una tensión irrespirables que estalla al final en charcos de sangre sin piedad y que dejan al espectador sumido en un estado de shock, en un impacto que se prolonga durante días. Visionado imprescindible y casi insoportable.


