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lunes, 26 de diciembre de 2011

BEGINNERS (PRINCIPIANTES), de Mike Mills


Me decidí a ver esta película por dos razones: la primera, por Mélanie Laurent, una actriz francesa a la que descubrí hace unos años en la película Je vais bien, ne t'en fais pas, por la que recibió un premio César, y que me parece uno de los rostros más bonitos del cine francés, además de poseer unas enormes dotes interpretativas. Y segunda, porque esta vez sí, tiene un trailer que cumple el objetivo con creces: nos dice de qué va la película y nos deja con ganas de más:


Ewan McGregor protagoniza esta historia con dos líneas argumentales: por un lado, la relación con su padre, que al quedarse viudo le confesó que era gay. Por el otro, su historia de amor con una joven actriz a la que conoce en una fiesta de disfraces. Beginners es una película sencilla, sencilla y hermosa. Ha conseguido que una sonrisa tonta se me dibujara en la cara desde el principio, una sonrisa mientras veía desfilar ante mí las imágenes de esa historia de amor que nace sin palabras pronunciadas, que crece y que asusta. Ha conseguido que una sonrisa tonta se me dibujara en la cara mientras veía en la pantalla imágenes de ese anciano gay enamorado, disfrutando de la vida cuando ya apenas le quedaba tiempo, porque hay veces que sí, que más vale tarde que nunca.

Los actores están en estado de gracia, porque consiguen una naturalidad que hay veces que escasea, una naturalidad que les hace especiales, que les convierte en seres únicos. Los tres impecables: Ewan McGregor, con su capacidad para transmitir emociones desde el silencio, Mélanie Laurent, por sus miradas y su expresividad, y Chritopher Plummer, por su vitalidad, el más vital de los tres, a pesar de la edad, quizá porque sea el que menos miedo tenga a ser un principiante. Y un perrito, Arthur, entrañable. 

Su guión está cargado de bella nostalgia, que mezcla la tristeza y la esperanza, la emoción y las sonrisas, y su montaje la hace dinámica y su fotografía plásticamente atractiva, y el amor que se profesan los personajes pasa de estar latente a estar presente de una manera tan palpable que cuesta no rendirse a esta película, que cuesta no enamorarse de ellos. Y lo logra con una candidez que se aleja de moralinas y de pedanterías, con la más penetrante sencillez, la que conquista y deja un poso de gratitud en el espectador.  Mike Mills no plantea cuestiones ni da respuestas, deja que sea el espectador quien se pregunte y busque también la respuesta, si es que desea plantearse algo, si es que necesita responder a alguna pregunta. Y yo me pregunto ¿acaso tenemos miedo a enamorarnos? ¿a compartir nuestra vida? ¿tenemos miedo de desestabilizar nuestro mundo estable? ¿de destruir los pilares? ¿sentimos pánico de que el amor descoloque nuestro mundo tal y como lo conocemos y que el dolor de una una posible pérdida sea más fuerte al amor sentido previamente? 

Beginners ha sido mi sorpresa del año, un retrato melancólico que se aleja de clichés hollywoodienses, que te hace sonreír y que te emociona y te conquista, por la aceptación de uno mismo, por la alegría de vivir que se nos escapa a veces entre los dedos, por los recuerdos que pesan sobre nosotros y adquieren una forma y un nombre. Muy, pero que muy, recomendable. Porque todos somos principiantes