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jueves, 7 de julio de 2016

Crítica | Julieta, de Pedro Almodóvar


La última producción del maestro Pedro Almodóvar supone un regreso al drama y a la complejidad, tras el balón de oxígeno que seguramente supuso para el director realizar Los amantes pasajeros.

Julieta es la historia de una mujer (a la que interpretan dos actrices: Adriana Ugarte y Emma Suárez) que está a punto de marcharse a Portugal pero que cambiará de opinión tras un encuentro fortuito en Madrid. Un encuentro que desencadena un torrente de recuerdos, la historia de una vida, de un amor y del vínculo con Antía, su hija. 

Como suele ocurrir en las películas de Almodóvar, es visualmente impecable: los colores (los rojos tan rojos), la estética, los planos detalle. También la dirección de actores: las dos actrices protagonistas están fabulosas: Adriana Ugarte capaz de soportar el peso de un papel complejo con veracidad, y Emma Suárez, herida en el alma, desgarrada por la vida. Y ambas secundadas por un reparto en el que todos tienen pequeños papeles pero son fundamentales para el desarrollo de la historia. Quizá, de entre los secundarios, destaque Inma Cuesta, en una interpretación que crece. Rossy de Palma, Daniel Grae, Michelle Jenner, Susi Sánchez y Darío Grandinetti son otros de los nombres que completan el cartel. 

Y el guion tiene destellos de brillantez, es imposible cuestionar la calidad de Almodóvar para contar historias, para construir con efectividad un relato capaz de absorber al espectador. Almodóvar que es, además, un director ambicioso, que lo quiere todo. Y eso implica unos riesgos. Esta vez, en mi opinión, ha querido llegar tan lejos, abarcar tanto, que hay demasiados cabos sueltos en Julieta, y todo el clímax que logra a lo largo del metraje está descompensado con un final precipitado, cuesta abajo sin frenos. 

Todavía no logro descifrar si me ha gustado o no la película. Y ya han pasado varias semanas desde que la vi (en el único cine en el que la proyectaron de Tegucigalpa, únicamente una semana y en la sala VIP, con unas entradas carísimas). Siempre tengo las expectativas muy altas con Almodóvar. Casi siempre las cumple. Y hay muchas cosas muy buenas en Julieta. Pero también, desde mi punto de vista, hay algo que, por algún motivo, hace aguas. Quizás sea porque he echado en falta algunos giros almodovarianos en mitad del metraje, o un halo de luz (y alguna risa del estómago, con ese humor tan característico del manchego) en un drama puro y clásico como es este. 

Creo que necesito un segundo visionado. 


P.D. De cara a los Goya, y teniendo en cuenta esa relación "especial" entre Almodóvar y los académicos, sí que auguro bastantes nominaciones, seguramente algún premio técnico, y a Emma Suárez y Adriana Ugarte compitiendo entre ellas por el cabezón. 


Más películas de Pedro Almodóvar en CAJÓN DE HISTORIAS:
- Tacones lejanos (3***)
- Todo sobre mi madre (5*****)
- Hable con ella (5*****)
- Volver (4****)
- Los abrazos rotos (5*****)
- La piel que habito (4****)


Texto: Ismael Cruceta @CajondeHistoria

jueves, 11 de diciembre de 2014

Crítica | Relatos salvajes, de Damián Szifrón


Cuando el espectador se da cuenta de que ha empezado Relatos salvajes ya ha sido atropellado. Por un avión, nada más y nada menos. Así de brutal es esta película, que arrasa todo cuanto toca: crítica, público, emociones. 

Seis relatos que funcionan de manera independiente. ¿Cuál es el nexo de unión que hace de esta película se conforme con un único núcleo indivisible? ¿la brutalidad, el salvajismo? Sí, pero también el reflejo más descarnado, golfo e inteligente de una sociedad que se mueve entre la podredumbre. Porque Relatos salvajes nos muestra las miserias contemporáneas de esta sociedad esclava de las apariencias y el trabajo. Una sociedad corruppta en la que el dinero todo lo puede comprar, hasta la tranquilidad de la conciencia, ajena y propia. 

Entre las interpretaciones, hay que destacar el derroche de calma de Rita Cortese, la proyección psicológica de Leonardo Sbaraglia y Ricardo Darín, o la perfecta inocencia de Julyeta Zylbergerg. Todos ellos, los que nombro y los otros, están espléndidos. Pero el último relato, el de la boda, es una muestra de la genialidad de este director: una escena salvaje, sangrienta, intensa y con un final perfecto. Con una Érica Rivas poseída por una fuerza sobrehumana. Puro cine. 

Cargada de un humor bestia, sin anestesias, Damián Szifrón congela seis historias que perturban durante días por su claridad: ahí radica el éxito de esta película que logrará el Goya a la Mejor Película Iberoamericana y que merece estar nominada al Oscar como Mejor Película de Habla No Inglesa, y ¡ojalá se lo lleve! Por su atrevimiento y por sacar brillo a lo más negro del alma. 

Agárrense a sus butacas, que la violencia no perdona y mañana te puede tocar a ti. 

Texto: Ismael Cruceta @CajondeHistoria