Mostrando entradas con la etiqueta spike jonze. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta spike jonze. Mostrar todas las entradas

viernes, 21 de marzo de 2014

CRÍTICA | HER, de Spike Jonze


Her es una historia de amor, tal y como reza el cartel. Una historia de amor ambientada en un futuro cercano (¿un futuro presente?) en el que un hombre, tras un divorcio que se hace cuesta arriba porque queda un poso enorme y espeso de amor, consigue salir a flote, boqueando como un pez, gracias a su sistema operativo, con la que empieza una relación sentimental. 

Spike Jonze ha escrito un guión maravilloso (premiado con el Oscar), más literario que cinematográfico, cargado en matices, en ideas que se proyectan y no se dicen expresamente. Y ha dirigido una película hermosa y pausada, que se sustenta principalmente en dos personajes: a uno de ellos le vemos y al otro (a la otra) sólo le escuchamos. Él, Joaquin Phoenix, interpreta a Theodore, que trabaja como escritor de cartas a mano (escritas por ordenador, paradojas de la vida), que derrocha sensibilidad, pero seguramente no es más que un escritor mediocre, funcionario de las letras pero que adolece de una libertad creativa a la que no sabe dominar, ni dar riendas. Y ella, Scarlett Johansson (Match Point, Vicky Cristina Barcelona), que presta su voz y su sensualidad para dar vida (¿se puede dar vida a un sistema operativo?) a Samantha, de la que es muy fácil enamorarse casi desde el primer segundo. Es imprescindible verla en versión original para escuchar la voz de Scarlett Johansson, quien, sin un sólo plano de su cuerpo consigue una de las mejores interpretaciones de su carrera. El reparto lo completan Amy Adams (Julie y Julia; La duda), la amiga fiel de Theodore, la que comprende todo, quizás porque sea un reflejo de él mismo, ambos demasiado parecidos, ambos dotados de una sensibilidad extrema y de una mediocridad fulminante que les arrastra inevitablemente a la insatisfacción continua; y Rooney Mara (Efectos secundarios), en el papel de la ex mujer de Theodore, que no comprende que su ex pareja esté ahora con un sistema operativo, de hecho, creo que es la única en toda la película a la que le extraña que él "salga" con un sistema operativo, ¿será que está anclada en el pasado? ¿o simplemente celos? 

Lo que nos plantea Her ya no es nuevo: la hiperconectividad que nos lleva a la hipersoledad. Lo que sí es nuevo es la manera de profundizar en el tema, la maestría con la que lo hace, poniendo atención en los pequeños detalles: hay una escena en la que Theodore va corriendo por la calle, tropieza y cae al suelo. Inmediatamente se levanta, pero la gente que ve cómo se cae se alarma y corre a asistirle, a ayudarle a levantarse. ¿Será que quedan esperanzas todavía? 

Her nos habla sobre el roce, sobre la falta del mismo, sobre la intensidad del amor en sus diferentes formas, sobre el respeto, y lo hace desde la ironía continúa (magnífico ese instante en el que el personaje de Amy Adams, le cuenta a Theodore que alguien de su oficina está liado con el sistema operativo de otra persona), lo hace desde la ternura perenne que palpita en el corazón de su película, de su guión, de sus intérpretes. Un película lúcida y poética.


Texto: Ismael Cruceta @CajondeHistoria