Probablemente la película de animación más esperada del verano (aunque la mayoría coinciden en que no es la mejor) Los Minions cuenta la historia de unas entrañables criaturas amarillas y diminutas en busca de un villano. Se trata de la precuela de Gru, mi villano favorito.
La película es entretenida de principio a fin, pero excesivamente plana y lineal. Y se queda bailando en el limbo peligroso de los largometrajes animados demasiado adultos para los niños y demasiado infantiles para los adultos, en un frustrado intento de querer contentar a todos y no terminar convenciendo a nadie.
Tiene algunos momentos épicos, eso sí, especialmente el principio que es magistral, haciendo un guiño a los grandes villanos de la historia (de Drácula a Napoleón), y ahí incluso se aprecia que ha querido ser amable y, por no desagradar a algunos, no se ha arriesgado a nombrar a villanos más polémicos...
El mejor momento: la parodia de la reina Isabel II de Inglaterra, destronada y bebiendo cerveza en un bar.
Los Minions es una película fresca y agradable, que maneja bien los ritmos y que logra mantener a todos los espectadores con la sonrisa colgando, sin terminar de cuajar del todo. Es como un polo de limón: lo mejor para quitarse el calor, aunque cuando se acaba vuelve la sed casi inmediatamente.
Texto: Ismael Cruceta @CajondeHistoria
