Hay tres palabras que definen la superproducción de Baz Luhrmann: superficial, efectista y excesiva. Y ahora, aclaro, estos tres adjetivos pueden ser tomados tanto de manera positiva como negativa. Es decir, si tienes claro que quieres ver un espectáculo visual cinematográfico de usar y tirar que es hermoso pero efímero, ésta es tú película. Si, por el contrario, lo que quieres es una historia con más profundidad y bien contada, mejor vete al videoclub a buscar Las horas.
Baz Luhrmann, que
maravilló al mundo con su Moulin Rouge y consiguió entretener a cierto sector
con Australia, ha parido una de las mayores decepciones de los últimos años. No
es que El gran Gastby sea una mala película, pero sí tan floja y tan decepcionante
que más vale olvidarla o, mejor, más vale ni siquiera verla, porque te deja
frío, congelado. Una sensación de tomadura de pelo absoluta.
La película tiene
una belleza visual indiscutible, una dirección de fotografía rica en colores.
Tiene también unas buenas interpretaciones: desde Tobey Maguire que tiene el
papel principal, aunque mediáticamente éste se le haya otorgado a un Leonardo
Dicaprio correcto como siempre pero poco más. Mucho mejor que ambos está la
siempre delicada y elegante Carey Mulligan, una de las mejores actrices jóvenes
de la actualidad. Ella siempre llena la pantalla con su luz.
Pero el guión
flojea desde la base, la superficialidad me repele (pero es que el american
dream me repele mientras haya gente muriéndose en las calles de Estados Unidos porque
no pueden pagar ir al hospital), los efectismos no terminan de convencer y los
excesos me resultan histriónicos. El peor momento del filme, sin duda, cuando se
juntan todos en la habitación en un alarde de patetismo sin precedentes en la obra
de Luhrmann: una oda de cómo los intereses se superponen al amor, pero una oda
mal contada que roza lo vulgar. Menos mal que la música hace que todo se haga, si no dinámico, sí llevadero. Y la canción Over the love, de Florence and the Machine, es una delicia.
Lo peor de todo es
que incluso a aquellos que gocen con la superficialidad, el efectismo y el
exceso no disfrutarán del todo de la que se presuponía una épica historia de amor
y que realmente es un aburrido derroche de recursos.
Lo mejor, el trailer:

