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jueves, 13 de junio de 2013

EL GRAN GATSBY, de Baz Lurhmann


Hay tres palabras que definen la superproducción de Baz Luhrmann: superficial, efectista y excesiva. Y ahora, aclaro, estos tres adjetivos pueden ser tomados tanto de manera positiva como negativa. Es decir, si tienes claro que quieres ver un espectáculo visual cinematográfico de usar y tirar que es hermoso pero efímero, ésta es tú película. Si, por el contrario, lo que quieres es una historia con más profundidad y bien contada, mejor vete al videoclub a buscar Las horas.

Baz Luhrmann, que maravilló al mundo con su Moulin Rouge y consiguió entretener a cierto sector con Australia, ha parido una de las mayores decepciones de los últimos años. No es que El gran Gastby sea una mala película, pero sí tan floja y tan decepcionante que más vale olvidarla o, mejor, más vale ni siquiera verla, porque te deja frío, congelado. Una sensación de tomadura de pelo absoluta.

La película tiene una belleza visual indiscutible, una dirección de fotografía rica en colores. Tiene también unas buenas interpretaciones: desde Tobey Maguire que tiene el papel principal, aunque mediáticamente éste se le haya otorgado a un Leonardo Dicaprio correcto como siempre pero poco más. Mucho mejor que ambos está la siempre delicada y elegante Carey Mulligan, una de las mejores actrices jóvenes de la actualidad. Ella siempre llena la pantalla con su luz.

Pero el guión flojea desde la base, la superficialidad me repele (pero es que el american dream me repele mientras haya gente muriéndose en las calles de Estados Unidos porque no pueden pagar ir al hospital), los efectismos no terminan de convencer y los excesos me resultan histriónicos. El peor momento del filme, sin duda, cuando se juntan todos en la habitación en un alarde de patetismo sin precedentes en la obra de Luhrmann: una oda de cómo los intereses se superponen al amor, pero una oda mal contada que roza lo vulgar. Menos mal que la música hace que todo se haga, si no dinámico, sí llevadero. Y la canción Over the love, de Florence and the Machine, es una delicia. 

Lo peor de todo es que incluso a aquellos que gocen con la superficialidad, el efectismo y el exceso no disfrutarán del todo de la que se presuponía una épica historia de amor y que realmente es un aburrido derroche de recursos. 

Lo mejor, el trailer: