Han pasado ya unos tres meses desde que terminé de leer este libro, que adquirí en la presentación que tuvo lugar en Madrid. Tres meses en los que he tenido mucho ajetreo y en los que las historias que lleva dentro han reposado y madurado dentro de mí, así como las impresiones que me han producido.
Cuentos pacientes es el libro con el que debuta en el mundo editorial la periodista y bloguera literaria Goizeder Lamariano. Una recopilación de 23 relatos que son como un pedacito de vida, de la infancia a la muerte, del amor a la tristeza. 23 cuentos que tienen una columna vertebral: un hospital que es el eje y el núcleo central de la mayoría de esos relatos. Y son esos relatos, precisametne, lo que elevan la calidad de la obra.
La sensación primera que me asaltó casi desde el principio es que Lamariano tiene un estilo propio, incisivo y certero. Y esto ya es mucho más de lo que he dicho de algunos autores que he leído durante el pasado año. Sabe encontrar la palabra adecuada, y sabe otorgar el ritmo adecuado a cada una de las historias, imprimiendo la tensión justa.
En Cuentos pacientes hay una pizca de fantasía, un toque de erotismo, una mirada al pasado y tambiém una mirada hacia dentro, hacia aquellos sentimientos que dan forma al ser humano pensante y sintiente: la amistad, la maternidad, el amor, el odio, el miedo. La razón.
Es fácil vislumbrar todo lo que de la autora hay plasmado entre las páginas, un poco -un mucho, quizá- de su vida, de sus experiencias. Es fácil conocer y reconocer a Goizeder Lamariano entre las letras impresas de esta obra breve que ha de leerse despacio, para no dejarse nada.
Debe de ser muy complicado elegir los relatos breves que han de conformar una obra, sin perder la perspectiva para que ésta tenga un sentido completo. Aquí, los relatos que trascurren en el hospital son los que hacen que el libro tenga una unidad, unidad que en parte se pierde en los relatos que no tienen que ver con esos pacientes y esas habitaciones de hospital. No es que sean peores, de hecho, algunos sobresalen especialmente, como el que tiene lugar en Alemania, pero sí que se pierde el hilo conductor en cierto modo. Quizá sea esa mi única objeción. Esa, y bueno, que yo, personalmente, soy animal de novela. Y la sensación que me han dejado muchos de los relatos es la de querer saber más, la de necesitar esa novela de Goizeder Lamariano.
En definitiva, un libro que merece la pena leer, unos cuentos llenos de vida y de veracidad. Nunca antes fue tan hermoso pasear por las habitaciones de un hospital. Lo has hecho muy bien, amiga.
Cuentos pacientes es el libro con el que debuta en el mundo editorial la periodista y bloguera literaria Goizeder Lamariano. Una recopilación de 23 relatos que son como un pedacito de vida, de la infancia a la muerte, del amor a la tristeza. 23 cuentos que tienen una columna vertebral: un hospital que es el eje y el núcleo central de la mayoría de esos relatos. Y son esos relatos, precisametne, lo que elevan la calidad de la obra.
La sensación primera que me asaltó casi desde el principio es que Lamariano tiene un estilo propio, incisivo y certero. Y esto ya es mucho más de lo que he dicho de algunos autores que he leído durante el pasado año. Sabe encontrar la palabra adecuada, y sabe otorgar el ritmo adecuado a cada una de las historias, imprimiendo la tensión justa.
En Cuentos pacientes hay una pizca de fantasía, un toque de erotismo, una mirada al pasado y tambiém una mirada hacia dentro, hacia aquellos sentimientos que dan forma al ser humano pensante y sintiente: la amistad, la maternidad, el amor, el odio, el miedo. La razón.
Es fácil vislumbrar todo lo que de la autora hay plasmado entre las páginas, un poco -un mucho, quizá- de su vida, de sus experiencias. Es fácil conocer y reconocer a Goizeder Lamariano entre las letras impresas de esta obra breve que ha de leerse despacio, para no dejarse nada.
Debe de ser muy complicado elegir los relatos breves que han de conformar una obra, sin perder la perspectiva para que ésta tenga un sentido completo. Aquí, los relatos que trascurren en el hospital son los que hacen que el libro tenga una unidad, unidad que en parte se pierde en los relatos que no tienen que ver con esos pacientes y esas habitaciones de hospital. No es que sean peores, de hecho, algunos sobresalen especialmente, como el que tiene lugar en Alemania, pero sí que se pierde el hilo conductor en cierto modo. Quizá sea esa mi única objeción. Esa, y bueno, que yo, personalmente, soy animal de novela. Y la sensación que me han dejado muchos de los relatos es la de querer saber más, la de necesitar esa novela de Goizeder Lamariano.
En definitiva, un libro que merece la pena leer, unos cuentos llenos de vida y de veracidad. Nunca antes fue tan hermoso pasear por las habitaciones de un hospital. Lo has hecho muy bien, amiga.
