Julie y Julia es la historia simpática de dos mujeres unidas a través del tiempo gracias a la cocina y a la literatura. La primera, Julie Powell (Amy Adams) es una funcionaria del estado que desea ser escritora y crea su propio blog con un objetivo: hacer todas las recetas del libro de la famosa cocinera Julia Child (Meryl Streep).La directora Nora Ephron (Algo para recordar, Cuando Harry encontró a Sally) nos lleva y nos trae a lo largo del tiempo, acércandonos a Julie y su vida en un apartamento modesto de Nueva York, a punto de cumplir treinta años y trabjando para las víctimas de los atentados del 11-S. Y nos acerca también a Julia, casada con un diplomático americano destinado en Francia, lo que le hace interesarse por la cocina francesa y decida escribir un libro de recetas para los estadounidenses. Me ha encantado el pequeño viaje al París de los años 50, del que no puedes más que enamorarte, como lo hace Julia.
Ingenuo de mí, que poco sabía de esta película y estas mujeres antes de verla, y resulta que ambas historias están basadas en hechos reales, que Julia Child fue una prestigiosa cocinera muy popular en Estados Unidos, y que Julie Powell realmente creó aquel blog, sirviéndole de trampolín editorial.
La verdad es que desde el principio me ha parecido una película tierna, no por pastelosa, sino por estar dotada de una sencillez elegante, con un guión sin complejidades pero perfectamente definido, con un dinamismo que te atrapa desde el primer minuto hasta el último.
Los intérpretes masculinos, Chris Messina y Stanley Tucci, se ajustan perfectamente a su papel de esposos, cómplices y apoyo. En cuanto a ellas: si Amy Adams está más que correcta, Meryl Streep está fabulosa, deliciosa entre tanta comida. Ella dota a su personaje de una vitalidad y una veracidad increíble, estrambótica en los gestos, en las risas, elegante y burguesa, y a la vez tan humana y humilde que te acabas enamorando de ella. Digna intepretación cómica merecedora del Oscar, una demostración de cuánto más difícil es hacer reír que hacer llorar, y eso lleva premio.