
Desde que inicié la lectura de El juego del ángel me planteaba si sería Carlos Ruiz Zafón el protagonista del mes de diciembre en CAJÓN DE HISTORIAS. Incluso si era un firme candidato, finalmente no será así porque esta novela no lo merece.
En mi estantería desde octubre de 2008 (gracias Elena y Lauris), ha tenido que esperar más de un año para caer entre mis manos. Una mezcla de recelo y ganas en mi interior; una anterior novela, La sombra del viento, que me gustó aunque creo que fue elogiada y vendida sobremanera. Y antes El príncipe de la niebla, una de las mejores novelas juveniles que recuerdo haber leído. Motivos suficientes para ser protagonista.
Pero El juego del ángel pierde parte de la magia que envolvía a La sombra del viento: una lectura lineal, un cementerio de los libros olvidados desgastado, un personaje principal al que le falta vida, aunque poco a poco vas empatizando más con él.
Leyendo las primeras páginas pensé en el fracaso absoluto de un autor que había tardado más de un lustro en publicar (y no por falta de editor precisamente): un estilo petulante, una repetición constante de expresiones como "en una suerte de" y una incapacidad para la ironía y el humor. Y Ruiz Zafón peca de auto-plagio.Después, reconozco y alabo el trabajo de Ruiz Zafón para complicar el argumento, para rizar el rizo hasta la saciedad y mantener al lector atento hasta el final de la novela. Un personaje secundario femenino, Isabella, dotado de vida y desparpajo aunque a veces cuesta creer que realmente se trata de una muchacha de diecisiete años. Ella es, seguramente, lo mejor del libro. Un argumento enrevesado (que no complejo) que hace de El juego del ángel una novela interesante.
Y así avanzas por más de 650 páginas aproximándose a un final que se preve de vértigo y que, sin embargo, decae en un epílogo totalmente fallido y controvertido.
En definitiva, una novela interesante, que se lee fácil y rápido, que no merece grandes elogios aunque tampoco sea lo peor que he leído en este año. Ruiz Zafón parece vivir embriagado por el éxito y la suerte, y debería centrarse en depurar más su estilo y en seguir evolucionando y trabajando, que buena falta le hace.