La verdad es que el trailer de esta película me pareció bastante malo, pero como Woody Allen es Woody Allen y tengo confianza plena en él, y además las buenas críticas halagaban el trabajo de Cate Blanchett, me decidí a ver Blue Jasmine. Y, os lo digo ya, merece la pena.
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| Cate Blanchett ¡LOCA! |
Es la historia de una mujer de la clase alta neoyorquina, Jasmine (Cate Blanchett) que, después de ver a su marido (Alec Baldwin) envuelto en un caso de corrupción y enriquecimiento ilícito y perder toda la fortuna, viaja hasta San Francisco, donde vive su hermana en un pequeño apartamento con sus dos hijos y un novio mecánico (geniales Sally Hawkins y Bobby Cannavale en sus papeles secundarios), para intentar recuperarse del desequilibrio psicológico que esto le ha supuesto y rehacer su vida.
Llegué a pensar que Woody Allen, que ya demostró su amor por España en Vicky Cristina Barcelona, había estado leyendo los medios de comunicación (¿descomunicación?) patrios e, inspirado en el Caso Urdangarín, había hecho su propia versión de los hechos adaptándolos al mainstream de Hollywood. Porque similitudes hay: hombre rico que roba y roba, corrupto hasta decir basta pero enmascarándolo todo en una filantropía caritativa (como Iñaki), cuya mujer se limita a disfrutar de una buena vida que le ha venido dada (véase la infanta Cristina), haciéndose la tonta (¿o es que realmente lo es?) y fingiendo que no se entera de los asuntos de su esposo, que son más turbios que el Manzanares en algunos tramos. Todo es posible. La realidad, ya lo saben ustedes, supera casi siempre a la ficción.
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| La actriz y el director durante el rodaje |
La historia es que a Woody Allen le ha salido una película tragicómica que tiene más de tragedia que de comedia, todo sea dicho, incluso a pesar de algunas caídas graciosas y el tono mordaz y cínico que envuelve a toda la cinta. Porque el desequilibrio mental de la protagonista realmente debería dar pena: creo que ese ese precisamente el juego al que quería jugar el cineasta: lograr que el espectador empatice con esta mujer que, al fin y al cabo, es igual de ladrona que su esposo, igual de cómplice que él. Y Allen lo logra, estoy seguro (no lo ha logrado conmigo pero es que yo tengo una rabia que ni os podéis imaginar contra esas élites capitalistas y corrupptas -ups, se me escapó una "p" de más-), Allen logra que el espectador sienta compasión por esa mujer destrozada, expulsada de su vida, engañada, denostada, loca, ¡LOCA! Juana de Castilla lo estuvo por amor, y esta, la Jasmine, triste Jasmine, lo está por el dinero que tuvo y ya no tiene: ese es el ideal de romanticismo que mejor define este comienzo del siglo XXI, podrido. Y lo disfrutamos, disfrutamos viendo a Cate Blanchett haciendo ese papel delicioso e histérico que le va a dar su segundo Premio Oscar (no ganarlo sería como permitir que la Cristina esa de la que hablaba al principio no vaya a la cárcel: una injusticia como la copa de un pino...).
En definitiva, Blue Jasmine, una película sobre la decadencia de las élites, que acabarán solas, que acabarán locas, así debería ser. Una película que se disfruta por su guión magnífico, que posee el ritmo adecuado, y que se disfruta, sobre todo, por Cate Blanchett, que está inmensa.


