Mostrando entradas con la etiqueta tarquin hall. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta tarquin hall. Mostrar todas las entradas

viernes, 12 de abril de 2013

EL CASO DEL HOMBRE QUE MURIÓ RIENDO, de Tarquin Hall


Desde que comenzara la actividad en CAJÓN DE HISTORIAS han sido muchas las novelas reseñadas y, en estos cuatro años y medio, tan solo cinco llevaban la etiqueta "Malo". Me considero un lector exigente y no me gusta todo lo que leo, a veces puedo llegar a ser bastante crítico, pero ni por esas suelo englobar a las novelas fácilmente dentro de la peor categoría. Prueba de ello son las reseñas de Cincuenta sombras de Grey o Nunca fuimos a Katmandú, por ejemplo. Sin embargo, este 2013 no tuve del todo un buen comienzo lector. La primera novela que leí era una cacafuti de cuidado, y ni siquiera me he molestado en reseñarla porque además el libro fue un regalo y no quería herir sensibilidades, aunque mereciera todos mis sapos y culebras. Después me topé con dos buenas lecturas: La casa de los amores imposibles y Mejor Manolo. Y el cuarto libro que leí fue este que reseño hoy, El caso del hombre que murió riendo. No hay por donde cogerlo, de verdad. Qué tedio, qué mal engarzado todo, qué flojera...

El británico Tarquin Hall escribe una historia sin pies ni cabeza que hace aguas por los cuatro costados. El lector jamás se ve inmerso en la investigación que lleva a cabo Vish Puri, un protagonista sin gracia que tendrá que resolver la muerte de un hombre asesinado, presuntamente, por la diosa Kali. Hall no consigue llevarnos de viaje a la India, no consigue que tengamos ganas de descubrir al verdadero asesino, incluso a veces, en su torpeza, hace que nos perdamos en el baile de personajes y de nombres que van y vienen en esta novela de manera innecesaria. Eso por no hablar de la cantidad de términos oriundos de la India que el autor ha decidido incluir en el texto y que, en vez de ser didácticos o interesantes, producen confusión, entorpecen el ritmo de lectura y son una exhibición innecesaria de pedantería por su parte.

En realidad el argumento apuntaba maneras, puesto que la premisa es intentar desmitificar a los santones y a la profusión de una religiosidad extrema y sinsentido, pero la ejecución es realmente pésima y aburrida y finalmente lo único que deseas es acabar el libro.

Por todo esto, sin duda, no me queda más remedio que ponerle la mencionada etiqueta e incluir directamente a Tarquin Hall en mi lista negra de autores. Lo siento mucho, pero creo que, en contra de lo que suele ocurrir, con él no habrá segundas oportunidades.