Todavía estaba yo comiéndome mi bocadillo de lomo adobado en una caseta del PSOE, sentado en una mesa con un hule estampado de flores y bebiendo mi cerveza en vaso de plástico cuando comenzaba a cantar Ana Torroja en la Finca Liana de Móstoles. Así somos aquí, que lo mismo mezclamos lo más mundano con lo más cursi. El lomo con el pop. Y a Ana Torroja con Juan Magan en menos de tres días.
Para cuando acabé mi plato que me supo a gloria, Anita llevaba ya cuatro temas, de esos que ha sacado en solitario y que ya no gustan tanto, aunque a fuerza de escucharlos en Los 40, uno termina sabiéndose de cabo a rabo. Me incorporé cuando empezó a cantar las canciones que yo, y los miles de mostoleños y mostoleñas que, vaso en la mano, allí estábamos presentes, realmente queríamos escuchar: las canciones de Mecano. Esas con las que hemos crecido generación tras generación. Fueron de esos temas de los que estaba conformado la mayor parte del concierto. Vamos, que Ana Torroja vive de las rentas. Y lo digo sin acritud, no me malinterpreten.
La cantante no estaba muy dinámica ayer. Es normal. La pobre tiene un papelón con el tema ese de Hacienda, que le reclama más de un millón de euros entre unas cosas y otras, y la semana pasada misma se hizo público que su abogado intenta pactar con la Fiscalía para evitar la pena de cárcel. Sí, sí, así como lo leen. Normal que la mujer no tuviera el cuerpo para mucho movimiento. Pero aún así, lo que es cumplir, cumplió. Y he de reconocer que su voz sigue sonando dulce, totalmente reconocible. Y reconozco también que fue un lujo escuchar las canciones de Mecano en directo y en su voz. Porque en directo las había escuchado en el musical
Hoy no me puedo levantar. Pero en su voz no pensaba que tendría la suerte de escuchar algunos de esos temas que me siguen emocionando, aunque los haya escuchado mil veces, como
Me cuesta tanto olvidarte, Mujer contra mujer, Sentía o
El 7 de Septiembre. No pensaba que los escucharía en directo porque no pagaría dinero por ir a un concierto suyo, incluso haciéndolo, no encontraría en mi entorno a alguien que lo quisiera pagar también, así que hubiera tenido que ir solo o nada. Pero aquí, en Móstoles, los conciertos son gratis. Bueno, entiéndanme, no es que los artistas vengan por su buena voluntad a deleitarnos con su arte, lo que quiero decir es que ya paga el Ayuntamiento. Vamos, que hay untamiento. Que los conciertos los pagamos todos. Tampoco sabía que Ana Torroja estaba de gira. Pero la pela es la pela. O el euro es el euro. Para que no me digan que estoy desfasado... o adelantado, quien sabe, que tengo un lío...
En fin, que disfruté del concierto, que disfruté de Cruz de navajas, de Maquillaje, de Hijo de la luna y hasta de Me colé en una fiesta, que es escucharla y entrarme un buen rollo que ni se pueden imaginar ustedes. Que hasta me olvidé del lío de Hacienda. Y ella, que al final se puso a bailar como una loca.