Regresa el binomio
Tim Burton-Johnny Depp. Tan acostumbrados estamos a ellos como “uno solo” que
hasta cuesta imaginar una película del primero sin presencia del segundo. Sombras tenebrosas (Dark shadows) supone
una vuelta de Burton a la estética gótica y oscura tras la explosión de color
de la floja Alicia en el país de lasmaravillas. Sus seguidores, aquellos burtonianos
por naturaleza, estarán contentos, sí. Y aunque esta es mejor que la anterior,
no consigue devolvernos al Burton carismático de antaño, ni Johnny Depp
sorprende ya, ni brilla como brilló. Sombras
tenebrosas no aburre, en absoluto. Pero dista de ser una gran película. Entretenidilla, así, con diminutivo y todo.
Nos cuenta la
historia del vampiro Barnabas Collins que, tras dos siglos enterrado vivo, es
rescatado casualmente. El choque con el mundo del siglo XX y las rencillas con
la antigua bruja que le convirtió en vampiro son el núcleo de esta historia.
Esta crítica de Sombras tenebrosas no pretende ser lapidaria,
porque el universo del director es un derroche de matices, y porque visualmente
sus películas siempre son un lujo. Pero está ya algo encorsetado y esa mezcla
de “humor tenebroso” empieza a oler a rancio. Y cuesta que nazca la risa,
alguna hay, no os voy a engañar, pero no consigue calar dentro. Digamos que no
estamos ante un puzzle incompleto, no, no faltan piezas, pero el resultado es
tan monocromático y simplón que el derroche de producción –porque Sombras tenebrosas es una película cara,
muy cara- resulta casi vergonzante. Entre las escenas más brillantes quiero
destacar dos: el “polvazo” entre Johnny Depp y Eva Green (ella interpreta a la
bruja mala, en un papel en el que yo veo a Anne Hathaway) y la noche en el
bosque con los hippies. El resto va avanzando a marchas forzadas.
A Depp le secundan
la eternamente bella Michelle Pfeiffer; la mujer del “dire”, Helena Bonham
Carter, que le pasa un poco como a Depp, que está un poquito encorsetada en
papeles excéntricos, por paradójico que parezca; o Jackie Earle Haley,
encorsetado, este, en papeles de loco, con esa cara que tiene el pobre le
vienen como anillo al dedo…
Es posible que
cumpla las expectativas de todos los espectadores, no creo que nadie pretenda
ver en esta la Mejor
Película de 2012, pero sí consigue ser “simplemente” un
producto de entretenimiento que dura dos horas. En mi opinión, sinceramente,
Tim Burton es capaz de mucho más, lo dejó claro en Eduardo Manostijeras o en SweeneyTodd, el barbero diabólico de la calle Fleet, donde sacó lo mejor de Johnny
Depp. Quizá sea un director irregular, porque también ha hecho bodrios
infumables. Y Sombras tenebrosas
baila en la mediocridad. Le falta carácter. Y el decorado se desmonta.


